Patrick Modiano tras el Nobel

Por Iñaki Urdanibia

Acaban de ver la luz una par de obras que son las primeras que el escritor francés publica tras ser galardonado con el premio de la Academia sueca.

Por Iñaki Urdanibia

Después de serle concedido el Nobel de literatura, en 2014, el escritor galo estuvo tres años de silencio, al menos en lo que hace a publicación de libros. El año pasado, aparecieron a la vez dos obras suyas en las que como en él es hábito volvía sobre su pasado, sobre sus recuerdos, y sobre algunas sospechas debidas a algunas conversaciones escuchadas de manera fugaz entrecortada.

Si más de una vez se ha afirmado que los grandes escritores siempre escriben sobre lo mismo, la afirmación se ciñe como un guante al quehacer del autor de Trilogía de la Ocupación. Las dos obras a las que me refiero han sido presentadas ahora en castellano por Anagrama: « Recuerdos durmientes » y « Nuestros comienzos en la vida», ambas han sido acompañadas en su aparición con « Lacombe Lucien», obra firmada por Modiano y por el director y guionista cinematográfico Louis Malle, publicada originalmente en 1974.

La memoria, personal y de ciertos episodios destacables de su país, son la materia prima sobre la que se elevan los escritos de este arqueólogo de los recuerdos. Las capas en las que hurga el escritor son su infancia, su padre, metido en oscuros negocios, con malas compañías, en los tiempos de la ocupación germana, y su madre , artista de variétés que le abandonó de niño. Ya desde entonces su vida se desarrolló en diferentes casas de amigos de sus padres, en algún internado, y…por las calles de París. El callejero recorrido por el escritor en ciernes es de una amplitud enorme, y en las calles resuenan los ecos de diferentes personas, de encuentros fortuitos, y los aires de los tiempos, como los años de la guerra de Argelia y su alargada sombra sobre la capital del Sena. Estos son, como digo, los materiales que recogen su prosa, y que son igualmente las constantes de no pocos sueños del escritor, que trata de poner orden en sus recuerdos, llenando huecos en éstos, y vacíos que le hacen volver una y otra vez sobre algunos episodios, lugares y personajes con el fin de reconstruir su pasado, sus años de formación y de aprendizaje…tratando de aprehenderlos y, en cierta medida, disecarlos ( casi podría decirse almidonarlos), aunque los sucesivos retoques hacen que lo relatado se comporte en constante revisión y devenir. Tal tarea tiene la pretensión de que no se le fuguen los hechos recordados…adoptando su personal tendencia a la fuga que siempre le acompañó en sus años de juventud: huidas del internado, del acuartelamiento, despistes por establecimientos y portales con doble salida, que le servían a menudo para jugar al despiste y dejar plantada a la gente cuya compañía le resultaba pegajosa y desagradable.

Entre los años cincuenta y sesenta se desarrollan fundamentalmente los años de formación del adolescente que llegaría a ser escritor de éxito. Personas, fundamentalmente mujeres( Mireille Ourosov, Genviève Dalame, Madeleine Péraud…y una joven con la que se ve implicado en un asesinato cometido por ella -según dice- accidentalmente), a las que vio en aquellos años y que luego no ha vuelto a encontrar durante unos años, lo que hace que se establezca una relación entre el pasado vivido y la nueva presencia que deja ver los cambios en los rostros y algunos datos evaporados por el paso del tiempo, como los nombres; ese paralelismo hace que la labor anamnésica adquiera una profundidad grande, en equilibrio entre los recuerdos reales y ciertas fantasías, oníricas tal vez. Es, en cierto sentido, lo que sucede con algunos edificios, ya desaparecidos y con las modificaciones de algunos rincones parisinos, y algunos otros lugares en los que pasó temporadas vacacionales. En esa labor de rememorizar, cincuenta ños más tarde, se acumulan también objetos ( agendas, una pistola guardada en un estuche…), informes policiales y algunas tendencias afines al ocultismo y la literatura y santones de tales terrenos esotéricos.

Si esto es, en lo fundamental, lo que se presenta de manera cuidada en lo literario, en las cien páginas de sus « Recuerdos durmientes», en « Nuestros comienzos en la vida», somos llevados al teatro, de tal género es la obrita, al teatro dentro del teatro. Una pareja: ella, Dominique ( tal vez no sea casualidad que este sea el nombre de la mujer de Patrick Modiano) ensayando su papel de Nina en La gaviota de Chéjov, él, Jean, que aspira a convertirse en escritor y que siempre va acompañado de su carpeta, atada a la muñeca como si de un botín de gran valor se tratara. Ambos andan por la veintena y están entregados plenamente al aprendizaje de la vida. Dos personajes, no obstante, se cruzan, obstaculizando tal proceso: la madre del novio, Elvire, actriz de medio pelo, y el padrastro de Jean, que es un escritor fracasado, que parece empeñado en echar a perder las esperanzas del muchacho.

Tiempos de aprendizaje que bien pueden adivinarse como los propios del escritor, que desvela sin tapujos algunos de sus fantasmas y sus problemáticas relaciones filiales que le tocaron padecer; recurriendo para ello a la representación de la representación en la que los protagonistas de la obra teatral se ven reflejados en los personajes de la vida real.

Y como objetos perdidos, hundidos en las aguas del pasado, Modiano los rescata, sacándolos a flote – ¿ o salen ello por su propia dinámica?- y construyendo así su memoriosa obra; obra que en otro registro es presentada en lo que serviría de guión a una polémica película, polémica ya que hay episodios del pasado ante los que no pocas gente parece querer mantener en el olvido, ocultándolos bajo un tupido velo. Hablo, obviamente, de « Lacombe Lucien », situada en los tiempos de la ocupación y la resistencia, en junio de 1944 más exactamente. Se hurga en el libro en una de las profundas heridas del inconsciente de los franceses: los casos de colaboración con invasor germano. En el protagonista de la historia – cuyo padre está detenido en manos de los alemanes- se cruzan los iniciales intentos de entrar en la resistencia de un joven campesino, que responde al nombre que titula el libro, y que al ser rechazado por un jefecillo local: Algo después al ser detenido por la Gestapo, no se corta un pelo a la hora de denunciar al nombrado personaje, pasando a colaborar con el ocupante…convertido en un ser amoral, más allá del bien y del mal, que no duda en recurrir a los métodos más extremos, hasta que el azar hace que se relacione con la hija de un sastre judío…

Tres en uno tanto en lo que hace a las entregas publicadas de una tacada, como en lo referente al cruce que se establece entre historia, sociología y narrativa. ¡ Así Patrick Modiano!

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