Publicado en: 11 octubre, 2018

Panamá: Las causas del Golpe de Estado del 11 de octubre de 1968

Por Olmedo Beluche

Las movilizaciones y luchas populares, especialmente la Gesta del 9 de Enero de 1964, son las que marcan decisivamente los acontecimientos llevando a la crisis, tanto las relaciones Panamá-Estados Unidos, como el equilibrio al interior del bloque burgués gobernante, y de todo el régimen político.

(Fragmento del libro: “Diez años de luchas políticas y sociales en Panamá: 1980-1990”)

En mayo de 1964 se realizaron las elecciones presidenciales y la oposición, encabezada por Arnulfo Arias, ganó la elección por un margen de 10,000 votos.  El bloque gobernante se vio forzado a cometer un fraude, proclamando ganador a Marco Robles, el cual representaba la sucesión gubernamental de la misma fracción burguesa gobernante con Roberto Chiari (1960-1964), Ernesto de la Guardia (1956-1960) y Ricardo Arias Espinosa (1955-1956), sus predecesores.

Humberto Ricord consigna que con posterioridad a las elecciones de 1964, se volvió a reunificar el bloque político gobernante mediante un pacto que incluyó prácticamente a todos los partidos burgueses, salvo el Panameñista (Arnulfo Arias) y el Demócrata Cristiano (que a la fecha era un pequeño grupo).

Esta alianza se empieza a resquebrajar faltando un año para las siguientes elecciones presidenciales (1968), en una serie de hechos en que se entrelazan los conflictos por la sucesión y el rechazo masivo de los Tratados Robles-Johnson, llamados “Tratados 3 en 1” (contenían un acuerdo sobre el Canal, otro sobre un futuro Canal a nivel y uno sobre bases militares).

Con toda seguridad, influyó sobre esta división del bloque gobernante el fracaso del proyecto de tratados del Canal y los tres años de gobierno de Marco Robles, en los que el descontento popular y la movilización continuaron, y su prestigio cayó a tal punto que el pueblo le llamaba “Marco Rifle”.

Según se desprende del relato histórico de Ricord, las fisuras del bloque gobernante se hacen públicas después de que ya es un hecho la fuerte corriente opositora a los tratados (junio-julio de 1967), que era encabezada por los sectores populares (estudiantiles y sindicales) y los diarios pertenecientes a los hermanos Arias Guardia, sobrinos del opositor Arnulfo Arias. “El mismo expresidente Roberto F. Chiari aprovechó esta coyuntura para sacar a la luz sus desacuerdos familiares con Robles, abogando en contra de los tratados”, dice Ricord.

El Tratado 3 en 1 fue rechazado por el pueblo panameño porque contenía elementos lesivos a la soberanía. Por ejemplo, este tratado legalizaba las bases militares norteamericanas, las cuales habían sido instaladas de manera unilateral por Estados Unidos, se cambiaba la perpetuidad por un acuerdo a cien años, etc.

La división en el seno de la burguesía se profundizó cuando el presidente Robles se inclinó en favor de David Samudio, como candidato presidencial del Partido Liberal y su probable sucesor, afectando con esto a Raúl Arango, favorito de Chiari. El bloque político liderizado por Roberto Chiari, y que antes había llevado al poder a Robles, se escindió, proclamando su apoyo a una alianza electoral con el otrora “enemigo”, Arnulfo Arias.

La división se transformó en crisis política abierta en febrero-marzo de 1968, cuando la mayoría parlamentaria, hasta no hacía mucho oficialista, y ahora volcada a la “oposición”, intentó sacar de la Presidencia a Marco Robles mediante un juicio por coacción electoral en favor del candidato David Samudio. La intención real de los diputados era asegurar el dominio de la fracción “chiarista” del aparato del estado para asegurarse los medios para ganar las elecciones a través del vicepresidente Max Delvalle, del Partido Republicano, cuyo copartidario José D. Bazán participaba de la nómina de Arnulfo Arias y Raúl Arango.

Desde ese momento, hasta el golpe de estado del 11 de octubre de 1968, las instituciones políticas del régimen dejaron de funcionar normalmente. El órgano ejecutivo y el legislativo se mantuvieron fuertemente confrontados, a veces incluso físicamente. Un momento culminante de la crisis fue cuando la Asamblea Nacional, el 24 de marzo, condenó a Marco Robles, destituyéndolo y juramentando a Max Delvalle como presidente.

Ante semejante enfrentamiento de poderes, le tocó a la Guardia Nacional, encabezada por sus comandantes Bolívar Vallarino, José M. Pinilla y Bolívar Urrutia, definir el conflicto, como ya lo había hecho otras veces desde la década del 40. En la tarde del 24 de marzo la Guardia Nacional emitió un comunicado por el cual se negaba a acatar la decisión de la Asamblea y aseguraba “su firme determinación de mantener la tranquilidad y el orden público”.

El conflicto se extendió hasta las elecciones, realizadas el 12 de mayo, con su secuela de incidentes y denuncias de fraude. Dándose un nuevo momento de crisis aguda cuando, ante la victoria indiscutible de la nómina arnulfista, el sector gobernante (incluidos Ejecutivo, Guardia Nacional y Tribunal Electoral) se negó, en un principio, a efectuar la proclamación del ganador. Por su parte, las fuerzas opositoras amenazaban con acciones de violencia si les robaban las elecciones.

Recién el 16 de mayo se produce una entrevista personal entre el general Bolívar Vallarino y Arnulfo Arias, en la que se llegó a un pacto por el cual la Guardia Nacional reconocería la victoria arnulfista a cambio de que éste no tomara represalias contra los elementos policiales que hicieron campaña en contra suya. Ricord cita un cable publicado por la Estrella de Panamá, fechado el 22 de mayo, en el que se describe la entrevista, que tomó 6 horas y que estuvo mediada por un alto ejecutivo de la Coca Cola.

Pero la crisis inter burguesa no se cerró, en parte porque las disputas por los puestos de elección popular se mantuvieron, y el Tribunal Electoral, dominado ahora por los arnulfistas, emitió fallos claramente cuestionados. En parte, porque la oficialidad intermedia de la Guardia Nacional no se confiaba de Arias, planificando con antelación un golpe de estado para el cual algunos periodistas, hacían llamamientos públicos. Finalmente, la actuación de Arias tan pronto asumió el poder confirmó los temores de la oficialidad.

Para concluir esta breve descripción de la tercera gran crisis política nacional queremos enfatizar que, aunque los acontecimientos que culminan en el golpe de estado del 11 de octubre de 1968 parecen circunscritos a una serie de maniobras en el seno de la clase dominante, el hecho decisivo y determinante, en el que hay que buscar la explicación real y original de tan grave crisis política es la ruptura de las masas populares con el régimen democrático burgués, sus instituciones y partidos políticos.

Las movilizaciones y luchas populares, especialmente la Gesta del 9 de Enero de 1964, son las que marcan decisivamente los acontecimientos llevando a la crisis, tanto las relaciones Panamá-Estados Unidos, como el equilibrio al interior del bloque burgués gobernante, y de todo el régimen político debido a la quiebra de la confianza de las masas en las instituciones políticas.

Las fuertes contradicciones entre los diversos bloques políticos de la burguesía tienen su origen en un hecho real impuesto por las luchas populares: las cosas no podían seguir como antes, eran necesarios cambios. Panamá vivía una situación revolucionaria pues, como diría Lenin, ni las clases dominadas querían seguir viviendo como antes, ni clases dominantes podían seguir gobernando como hasta entonces.

Había que cambiar el Tratado del Canal, era necesario cambiar el gobierno, era imprescindible “modernizar” la política económica del estado, etc. Inclusive, la captación masiva de votos por parte del candidato opositor, Arnulfo Arias, en las elecciones de 1964 y 1968, se explica como una forma de expresión del descontento popular en el terreno político.

La combinación de todos los elementos descritos lleva inexorablemente a colocar como una necesidad, para la sobrevivencia del sistema, la salida del golpe de estado, para estabilizar la situación política, dirimir las querellas inter burguesas, controlar al movimiento obrer y popular, saldar la crisis de las relaciones con Estados Unidos, etc.

 

Bibliografía

  • Martínez, Milton. La crisis sin fin. CEASPA. Panamá. 1990.
  • García, Pantaleón. “Harmodio Arias ante la crisis política”. El Panamá América. Domingo 7 de marzo de 1993. Pág. 5-A.
  • Ricord, Humberto. La década 1941-1951 y el Frente Patriótico. Cuadernos Históricos No. 2. Panamá. 1981. Pág. 14.

 

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