Palestina/ Israel: dos aniversarios

Por Iñaki Urdanibia

El día 14 de mayo de 1948; alegría para unos, desastre para los otros

Por iñaki Urdanibia

Hace setenta años que se creó el Estado de Israel, lo que supuso la expulsión de los ciudadanos que allá vivían. Unos celebran su presencia, los otros lloran su ausencia, forzada, de las tierras que les vieron nacer a ellos y a sus antepasados. Unos volvían a las supuestas tierras de sus antepasados -libros sagrados imperando- armados de tecnología alemana, y despachaban a quienes allá vivían: a unos por la fuerza, a otros por unas cuantas monedas, los de más allá escaparon ante el amenazante panorama que se dibujaba…se borraban los nombres árabes de las localidades y zonas geográficas para borrar cualquier huella rebautizándolas con nombres bíblicos( del Antiguo Testamento, la Torá); la diáspora palestina estaba en marcha, los asentamientos judíos se ampliaban con el uso de las armas se extendía la patria dicha judía, en un enfrentamiento revivido, invertido, entre Goliat y David: el primero obviamente representado por el poderoso ejército del Estado que machaca a quienes se defienden con piedras. Sin entrar en mayores, la expansión del Estado hebreo no cesa – es necesidad de espacio vital, que dirían los otros- y basta con mirar los mapas y ver los territorios que se concedieron al nuevo Estado y los que domina actualmente; en un plan de trocear – de leopardización podría hablarse- que hace cada vez más lejano cualquier posibilidad de crear un nuevo estado palestino, tanto en lo que hace a territorio como en lo que se refiere al nivel económico, esfera absolutamente hurtada en unos casos y seriamente limitada en otros por los colonialistas sionistas ( anti-semita, oigo gritar a un idiota); no es cosa de futuro sino de presente: los palestinos han sido encerrados en dos bolsas ( la franja de Gaza y Cisjordania), haciendo su vida imposible, en la cárcel más grande del mudo, a cielo abierto, que decía el otro, además de haber sido disminuidos en lo que hace a su población, ya que nada menos que 700000 de entre ellos fueron expulsados de su tierra . La vuelta a los límites debidos y la vuelta de los refugiados, decididos por la ONU, son puro papel mojado; para colmo de desmanes, ahora por el morro se apropian – con el absoluto apoyo de Donald Trump de Jerusalén como capital del Estado de Israel .En fin, lo que para uno inicialmente supuso un posible refugio contra los genocidas, para otros fue un absoluto desastre ( Nakba). La Shoá ( catástrofe ) originada por unos, no la la pagaban estos sino otros: los palestinos.

Con respecto a los mapas que he nombrado, el libro que he leído, se inicia con la reproducción de unos significativos que dan cuenta de las variaciones habidas. El libro está editado por Icaria, su autor es Salah Jamal, cuyos textos van acompañados de las oportunas ilustraciones de Miquel Ferreres, y su título es: « Nakba. 48 relatos de vida y resistencia en Palestina». Los retazos que se presentan toman el pulso del desastre tanto en lo que hace a la disgregación de familias, los problemas ligados al exilio , algunas movilizaciones y enfrentamientos bélicos, como la Guerra de los Seis Días.

El autor, Salah Jamal, barcelonés de origen palestino, nacido en Nablus en 1951 y desplazado de allá con ocasión de la guerra nombrada; circunstancias de la vida acabaron con el en la Ciudad Condal, en donde compaginó diferentes trabajos con sus estudios de medicinas y posteriormente de Geografía e Historia en la universidad de la ciudad, en donde ahora trabaja como profesor de un máster sobre el mundo árabe. El origen de Jamal, se traduce en la cercan´ya y los sentimientos a flor de piel con los que están escritos sus relatos, en los que una abierta simpatía ( sin pathos = sufrir con) empapa las historias, que se combina con algunos toques de fina ironía y de humor negro.

Desde los tiempos de la ocupación, para lo que vuelve la mirada a los padecimientos de su familia, las historias van avanzando hacia la actualidad en una pluralidad de escenas que se complementan entre lo micro y lo macro, en medio de los controles, la presencia de los amenazantes militares, la política de oídos sordos y ojos ciegos de las instancias internacionales, que muestran una enormes tragaderas ante las falaces informaciones ( más bien puritas deformaciones) que difunden los órganos de agitprop del Estado sionista, retratándose como un pequeño país, democrático siempre amenazado por los árabes salvajes… también se nos dan a conocer las diferentes posturas que se enfrentan a la hora de tratar de hallar soluciones a la cuestión palestina, que más bien podría ser denominada cuestión israelí si en cuenta se tiene que el problema fue, y sigue siendo, provocado por el colonialismo expansionista sionista.

Y las diferentes geografías por las que se deslizan los relatos, y las cartas que llegan de diferentes remites de países vecinos, hace que asistamos en primera línea a actos fundacionales como el de la OLP, las visita de algún presidente magrebí , manifestaciones en apoyo a un líder panarabista egipcio, las diversas ramas de organizaciones de la resistencia armada al invasor hebreo, aspectos relacionados con las diferentes creencias que conviven, bien que mal, en la zona; detenciones, los recuerdos de la escuela con sus humillaciones y las imposiciones autoritarias , las disensiones en torno a los organismos de supuesta ayuda a los palestinos…y en medio de un balanceo de momentos de esperanza y otros de desesperanza avanzamos en las vidas que se nos presentan: de estudiantes que logran finalizar sus estudios no sin dificultades, y…sangre , sudor y lágrimas, mutilados y muertos …Relaciones de amor y amistad, y un narrador en primera persona que deviene por momentos en un nosotros, ya que de lo que se habla es del desastre de un pueblo, desastre que se inició hace ahora setenta años pero que todavía perdura , en un continuo proceso de desposesión, y ante el que, no obstante, en las páginas no hay lugar para la rendición ni el pesimismo derrotista sino una esperanza basada en la perseverancia y en la lucha paciente que responde al binomio de: allí donde hay opresión , hay resistencia.

Obviamente como queda dicho y sostiene el propio título – y contenido- de la obra estamos en el terreno de la literatura, pero una literatura en la que se incrustan los hechos históricos, los avatares del pensamiento, de las religiones, rituales, costumbres…lo que hace que el pulso de la situación sea tomado de una manera fiel, con la ventaja de que el cuadro panorámico que se nos entrega no resulta pesado como suele suceder en los manuales especializados. En esta ocasión no funciona aquello que se suele decir para dar a entender que algo es puro blablabla, et tout le reste c´est littérauture, ya que aquí todo es literatura pero de blablabla nada de nada, sino verdades como puños para embestir contra la mentira. El registro literario que señalo viene complementado, reitero, con las significativas y certeras ilustraciones de Miquel Ferreres.

Un cuadro completo elaborado con un tenaz ejercicio de memoria que es el que abre el camino a un horizonte posible, ya que la memoria de un pueblo, personificada en estas líneas en una familia numerosa de Nablus, es la que une a éste en pos de sus objetivos y esperanzas.

Si algún libro es oportuno, éste lo es de manera paradigmática…sirviendo como homenaje a todas las familias palestinas que resisten y que no olvidan, en estos momentos en los que las salvajes tropelías terroristas del Tsahal (Ejército de Defensa de Israel / en hebreo: Tsva Haganah LeIsrael) no ahorran víctimas palestinas ( niños incluidos) en la creación del inmenso cementerio en que está deviniendo la mayor cárcel a cielo abierto del mundo a la que me he referido con anterioridad….lo dice con absoluta claridad la portavoz del gobierno sionista Michal Maayan « no podemos meter a la cárcel a tanta gente »

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