Publicado en: 4 octubre, 2018

Noticias Uruguayas 3 octubre 2018

Por Colectivo Noticias Uruguayas

URUGUAY: Manini Ríos: “Nada ni nadie” nos apartará del camino // Tres hipótesis sobre el arresto militar Por Rafael Bayce // La supresión del Ejército: ¿recordando un gesto o una necesidad ineludible?

BRASIL: Chomsky definió al ex mandatario brasileño como al preso político más importante del mundo: “A Lula le aplican una censura de tipo fascista” // Chomsky: Lula es un “preso político” es mantenido aislado para favorecer un “golpe de Estado blando” // Desde la prisión, Carta de Lula: “Brasil debe decidir entre civilización y barbarie, entre democracia y fascismo” // Democracia o nazifascismo por Leonardo Boff // Aleida Guevara, hija del Che: movilización de mujeres es una respuesta al fascismo // “Mujeres contra Bolsonaro” crece con mucha fuerza // MÉXICO: El 68 a medio siglo // “Sin la impunidad de Tlatelolco no existiría Ayotzinapa” // General pide a AMLO abrir archivo del 68 y “cambiar la historia” // URUGUAY: Manini Ríos: “Nada ni nadie” nos apartará del camino // Tres hipótesis sobre el arresto militar Por Rafael Bayce // La supresión del Ejército: ¿recordando un gesto o una necesidad ineludible?

 

URUGUAY
Fuerzas Armadas

Manini Ríos: “Nada ni nadie” nos apartará del camino

El comandante del Ejército cumple una sanción del gobierno.
Guido Manini Ríos en su discurso por el aniversario del Ejército Nacional. Foto: Francisco Flores.
Guido Manini Ríos. Foto: Francisco Flores.
Las noches las pasa encerrado en una dependencia del Ejército, fuera de su casa. El comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, recibió una de las sanciones más duras de parte del gobierno por una serie de cuestionamientos al Poder Ejecutivo sobre la reforma de la llamada Caja Militar. Arresto a rigor por 30 días, dispuso Tabaré Vázquez, y con eso la cuerda entre el gobierno y el Ejército quedó en su mayor tirantez de los últimos años.
El comandante Manini Ríos acató la sanción como cargo militar subordinado al presidente de la República.
Sin embargo sigue en funciones cumpliendo la tarea como máxima autoridad de la fuerza de tierra. Incluso, también mantiene su claro discurso firme, remarcando y defendiendo la tarea de su tropa.
En la publicación oficial del Ejército “La fuerza de todos”, —que salió a la calle anoche— escribió un editorial donde reivindicó el papel de la institución “que sigue su marcha hacia el futuro”.
“Con su vocación de servicio intacta, a pesar de las dificultades que día a día se presentan, que son superadas en base al espíritu militar y de cuerpo y a la entrega permanente de sus integrantes”, escribió.
Manini Ríos dijo que sus integrantes cada día son más conscientes de la importancia que tiene para Uruguay “contar con un Ejército profesional, cohesionado y comprometido con su misión. En ese camino estamos y nada ni nadie nos apartará de él…”, concluyó el comandante en jefe.
Esta editorial oficial de la institución se da en un momento donde la tensión con parte del sistema político es muy alta. No solo por la sanción a Manini Ríos, sino que luego de ese episodio, en el cierre de la Expo Prado, la banda de la Escuela Militar entonó la marcha Tres Árboles, con la que se identifica al Partido Nacional; colectividad política que espera triunfar en las próximas elecciones y sacar al Frente Amplio del poder.
Esta decisión ameritó otra sanción y la revisión del repertorio musical que pueden entonar las bandas militares.

Mensaje “desafiante”

Malestar en el oficialismo por editorial de Manini

El comandante en jefe del Ejército aún cumple sanción.
Comandante en jefe del Ejército Guido Manini Ríos en el Día del Ejército. Foto: Francisco Flores
Guido Manini Ríos: Foto: Francisco Flores
Las Fuerzas Armadas son una institución que está bajo el mando del Presidente de la República. Así lo establece la máxima norma del país: la Constitución de la República. Cualquier tipo de desacato u cuestionamiento a las autoridades elegidas democráticamente por la ciudadanía es pasible de sanciones por parte del Poder Ejecutivo.
Esto fue lo que ocurrió con el comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, semanas atrás cuando recibió la comunicación de arresto a rigor por 30 días por cuestionar la posición del ministro de Trabajo, Ernesto Murro sobre la reforma de la Caja Militar.
Sin embargo, ahora el general de la fuerza decidió salir nuevamente a la opinión pública con un mensaje para los militares, de quienes destacó “su vocación de servicio intacta, a pesar de las dificultades que día a día se presentan, que son superadas en base al espíritu militar y de cuerpo y a la entrega permanente de sus integrantes”. En un editorial en la revista oficial del Ejército agregó que los uniformados cada día son más conscientes de la importancia que tiene para Uruguay “contar con un Ejército profesional, cohesionado y comprometido con su misión”.
“En ese camino estamos y nada ni nadie nos apartará de él…”, concluyó el comandante en jefe del Ejército.
Este mensaje publicado el martes por El País fue tomado por las autoridades del gobierno como un mensaje “desafiante”. Una de las fuentes consultadas opinó que el comandante en jefe del Ejército está mostrando una postura “equivocada y combativa” que no ayuda a la búsqueda de entendimientos en los puntos donde hay diferencias.
Otro dirigente del oficialismo aclaró que entienden la “arremetida dialéctica” de parte de las autoridades militares en momentos en que se está discutiendo normas que afectan “sus bolsillos”.
Sin embargo, la fuente aclaró que no observa que haya un clima “de extrema tensión”, sino que lo ocurrido es parte de la “vida política” del país, de cómo se debaten algunos temas de especial polémica.
Manini Ríos aún cumple sanción en una unidad militar ya que fue arrestado a rigor por 30 días por orden de Vázquez.

Tres hipótesis sobre el arresto militar

Por Rafael Bayce.

Por Rafael Bayce 24 septiembre, 2018 CARAS Y CARETAS
El general Guido Manini Ríos, comandante en jefe del Ejército, por varias declaraciones que son de conocimiento público, fue arrestado por 30 días, luego de una orden decretada por su superior jerárquico, el presidente de la República, el doctor Tabaré Vázquez. Se puede debatir extensamente sobre el grado de acierto, error y significado de la medida tomada por el presidente. De hecho, ha sido tema de diversión pública, en la modalidad de entretenimiento melodramático que practica la políticamente correcta telaudiencia de informativos. Pero también puede ser motivo de especulación politológica fina. Tratemos de sumergirnos en este punto de vista metainformativo.
Hipótesis 1: pulseada civil-militar aggiornada
Lo que popularmente puede ser visto, desde una mirada popular de boliche, como una pulseada de poder, una especie de duelo criollo desarmado entre el más encumbrado civil y el más encumbrado ‘milico’, es parte de un importantísimo proceso civilizatorio que vivió y aún vive la humanidad.
En efecto, quienes primeramente conformaron una élite encumbrada y jerarquizada fueron los mejores para las tareas físicas en las que consistía la supervivencia en los primeros tiempos: defensa, ataque, caza, pesca, carrera, saltos, lanzamiento de objetos, etcétera. Los más dotados para ello eran los más encumbrados porque la comunidad creía que dependía más que nada de ellos, por lo que se les concedían privilegios, estatus y poder. Poco después se diferenció una segunda élite: la religiosa, titular del poder no físico sino simbólico, que se creía permitía un bienestar comunal basado en la manipulación de espíritus, del más allá y  otros modos mágicos de obtención de venturas sanitaria y física.
El desarrollo de la vida sedentaria, la producción extractiva, luego agrícola ganadera, y más tarde las actividades industriales, de servicios y financieras, termina erigiendo una nueva élite, productiva y reguladora, que de caudillos y líderes religiosos avanza hacia reyes, emperadores y funcionarios de gobierno, atomizados en noblezas y, desde el Renacimiento, reunidos en Estados nacionales. Asistimos desde entonces, y aun no superamos plenamente ese estadio, a luchas de poder entre el poder militar, el religioso y el político civil, élites estas que luchan o establecen compromisos durante siglos.
Especialmente importante es el establecimiento de una codificación civil secular que subordina las élites militares y religiosas a una élite civil secular, en la que, sin embargo, se respetan ciertas jurisdicciones y competencias que diversas élites mantienen, aun dentro de esas superordinadas jurisdicciones y competencias estatales civiles profanas; se les llama, en el derecho medieval y renacentista, ‘fueros’, parcialmente autónomos del superordinado fuero civil profano gubernativo. Recién avanzado el siglo XIX, el fuero religioso, eclesiástico o canónico es subordinado al fuero superordinado común, por ejemplo en asuntos tales como delitos penales, del tipo de los sexuales que recorren el mundo hoy.
La historia atestigua la progresiva imposición del fuero civil profano político sobre los fueros religiosos y militares, cuando ya las alianzas con ellos han agotado su utilidad; la imposición del laicismo es un hito en esos procesos. Pues bien, ya pasó el tiempo de las pulseadas, salvo cuando alguna élite decide saltearse un orden normativo hecho por los civiles para imponer sus fueros elitarios anteriores, como sucedió durante los siglos XIX y XX entre nosotros. Hay momentos en que el triunfo aparente de los Estados de derecho en democracias republicanas necesita de ciertas afirmaciones públicas de autoridad para subrayar su superordinación radical.
En estos días, la recuperación de ‘Los Palomares’ y el arresto a rigor por 30 días del jefe del Ejército han sido dos actos de afirmación de poder y legitimidad legal imprescindibles, muy útiles frente a todas las demoras, omisiones y privilegios que podrían ser tildados como timoratos y pusilánimes en cuanto a la judicialización, sentencias y prisionalización de militares (y también de policías, ya que estamos). Pueden sumarse a estos aciertos el relevo del general Díaz como jefe del Ejército a raíz de acciones más cuestionables aun que las de Manini Ríos, que hizo lo que los presidentes Sanguinetti y Lacalle no se animaron con el general Medina y con los involucrados en el caso Berríos. El actual presidente Vázquez lo hace, aunque en momentos más favorables para ello. La pulseada histórica de las élites civil y militar en el mundo y en Uruguay le agrega otro valor analítico al arresto de Manini Ríos, quizás una pulseada, sí, pero de otro nivel y con otros marcos históricos y políticos que les dan otra densidad a los hechos.
Hipótesis 2: provocación de la derecha global
Una hipótesis radical, pero más conspirativa y paranoica, leería en las declaraciones de Manini (ya con antecedentes convergentes), más que un round actual y aislado de una pulseada civilizatoria secular, y más que un momento en la recuperación de la autoridad civil en el Uruguay posdictadura, quizás una jugada destinada a testear los límites que acciones y declaraciones militares tienen ante un poder civil que tiene a la Constitución y a la ley de su lado, pero que ha sido pisoteado antes y que no se ha animado a usarlas recientemente.
El test incluiría ver cuándo y cómo reacciona el gobierno ante un conflicto; la reacción de la opinión pública, de la interna partidaria y gobernante, la respuesta de la oposición, y la de los subordinados de la ‘familia’/corporación militar. En esta hipótesis extrema, Manini sería pieza clave en uno de los muchos procesos de erosión de partidos y gobiernos progresistas y de izquierda de la región que comandan Estados Unidos y sus aliados. Personalmente, no creo que el asunto sea geopolíticamente tan pesado, pero no se puede descartar totalmente que en un momento u otro haya acciones de test o de provocación similares. Vayamos ahora a una tercera hipótesis, sugerida por Mujica, aunque no sé si el veterano político calibró la significativa peligrosidad de lo que está implicado en sus dichos.
Hipótesis 3: juegos de poder y marco legal
Mientras se discutía el grado de acierto del arresto resuelto y se ventilaba la interna gubernamental que terminó así y no en destitución como otros proponían -y como sucedió con el general Díaz-, Mujica pateó el tablero analítico: “Si Manini no hace una gestualidad como la que hizo, pierde respeto y consideración con sus subalternos… Si se hace el bobo, queda como falto de carácter. Hizo lo que tenía que hacer. Por más que suene a contradicción, los dos hicieron lo que tenían que hacer”.
Es una frase de anarco, que entiende muy bien las lógicas de facto, y secundariza claramente lógicas institucionales. Si los dos, Vázquez y Manini, hicieron lo que tenían que hacer, el sistema normativo de un Estado de derecho es secundario, tanto para sustentar decisiones como para justificarlas. Según esta lógica de facto predominante en el discurso y narrativa de Mujica, pese a que la Constitución, la ley y reglamentos internos de servicio prohibían lo hecho por Manini y habilitaban un espectro de sanciones, el general habría estado bien porque, por sobre todo, era un superordinado que velaba por sus subalternos, su suerte y su prestigio ante ellos.
No se nos escapa la importancia del raciocinio, pero si Manini estuvo bien, por qué se lo sanciona; si ambos estuvieron bien según una lógica de poderes de facto, los dichos de Manini habrían sido deontológicamente adecuados pese a ser legalmente transgresores; los de Vázquez sumarían las lógicas endógenas de poder, las político electorales y las legal institucionales. Si ambos son juzgados como habiendo estado bien, entonces se privilegian las lógicas de facto frente a las de jure; y entonces Vázquez estuvo bien, no porque estuviera del lado de jure, sino porque marcó su autoridad civil frente al poder militar y porque legitimó a su gobierno, a su partido y mejoró su popularidad con reflejos político electorales; pero no tanto porque aplicó la Constitución, la ley y los reglamentos internos de servicio.
Las razones de jure parecen ser, en el mejor de los casos, secundarias, ya que quien ignoró el orden normativo es juzgado como ‘haciendo lo que tenía que hacer’. Si el transgresor legal no es nunca criticado, sino comprendido y aprobado en su transgresión, la razón que le asiste a quien lo sancionó -porque ambos ‘hicieron lo que tenían que hacer’-, sería la de las lógicas de facto que llevaron a esa pulseada, y no las razones de jure e institucionales que terminaron en la sanción resuelta, entre otros resultados posibles. Manini habría hecho lo que tenía que hacer, así como alguien sumergido en una subcultura criminal debe salir a delinquir para cumplir con las expectativas y necesidades de sus grupos de pertenencia y de referencia, lo que tampoco debería ser criticado, sino comprendido en el deber ser endógeno en el que está inmerso y al cual sigue. No hay ninguna lógica predominante colectivamente; cada uno hace su juego en una realidad de facto, hipócrita o ignorantemente velada por una institucionalidad y normatividad superficial de jure.
La reflexión de Mujica es tan interesante analíticamente como factible de ser calificada de lumpen-anarca, porque sustenta más una lógica y moralidad de guerrilla urbana que una de institucionalidad política en un Estado de derecho; algo de su pasado sigue vivo, tan interesante, debatible y temible como todo lo suyo. Elija, lector, entre las tres hipótesis interpretativas; o trate de hacerlas compatibles.


La supresión del Ejército: ¿recordando un gesto o una necesidad ineludible?

La sanción al comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, y los coletazos que esta medida tuvo en la Rural del Prado, cuando la banda de la Escuela Militar tocó una marcha de reconocido tinte partidario, no son más que la cáscara de algo más profundo e inquietante. No haremos una extensa lista de los episodios que han sucedido desde hace un tiempo; más bien quisiéramos usarlos como demostrativos de lo que algunos grupos o individuos están haciendo de manera más o menos sistemática y con lo que pretenden incidir políticamente.
El primer episodio que se nos viene a la mente es el de la operación realizada contra el laboratorio del Grupo de Investigación en Antropología Forense, en marzo de 2016. El mismo año se hizo público el archivo que tenía en su casa un retirado militar (con características de personaje de Edgar Allan Poe) y se comenzaron a conocer y confirmar las sospechas de muchos que decían que los aparatos represivos del Estado continuaban vigilando a las organizaciones y activistas que buscan cambiar la realidad y que denuncian las injusticias del sistema (aunque la lista se engrose también con los partidos fundacionales y sus líderes, parece claro que el objetivo a vigilar era otro). Recientemente se presentó un informe de la comisión investigadora parlamentaria que estudió este tema y, por unanimidad, se decidió pasar todos los antecedentes a la Justicia para que investigue (¿qué pasará allí con todos estos antecedentes?, ¿hay posibilidades reales de que se investigue y se haga justicia? Relacionado con lo anterior, salta una pregunta: ¿qué sucede con las denuncias por los delitos cometidos antes y durante la dictadura por agentes del Estado que asesinaron, torturaron, desaparecieron, extorsionaron, robaron, etcétera?, ¿este pase de antecedentes a la Justicia correrá la misma suerte?). Otro hecho que va en la misma sintonía es la amenaza del llamado Comando Barneix, realizada o descubierta en febrero de 2017. A lo anterior se suma que este año han sido atacadas varias de las marcas de la memoria, además del memorial que recuerda a los desaparecidos.
Además, deberíamos relacionar estos hechos con lo que está ocurriendo en algunos países de Europa con el resurgimiento o la reafirmación de las derechas reaccionarias (Holanda, Alemania, Italia, Suiza, Francia); en el Cercano Oriente con las acciones del denominado Estado Islámico; y en nuestra región. Las derechas muestran sus acciones en distintos lugares, adaptándose a nuevas realidades o nuevas percepciones de la realidad.
En un mundo donde el flujo de información es constante, donde la subjetividad es un territorio hegemonizado por la lógica de la religión del mercado (al decir de Franz Hinkelammert, religión en la que nos encontramos inmersos todos de una u otra manera), las nuevas derechas ganan espacios y parecen extenderse en todo el planeta.
Un paréntesis. Todos estos hechos y el crecimiento de la violencia de derechas no podríamos despegarlos de los efectos del capitalismo globalizado, de la nueva fase de este sistema-mundo-moderno que avanza aniquilando cualquier forma de vida. Y avanza presentándose como racional y al mismo tiempo de sentido común. Entonces, y para intentar no perdernos en laberintos, parece clave no caer en una suerte de sensación de catástrofe que lleva a la inacción, a la parálisis. Con la conquista de América, la historia de la humanidad tuvo un cambio radical y este proceso trajo aparejado un inimaginable cambio: la elaboración de las categorías científicas que hasta hoy son dominantes, la construcción de un nuevo marco categorial.
Fue el inicio de la modernidad, la explotación de los millones de esclavos, la explotación de los millones de indígenas, la explotación de la naturaleza; debería hacernos pensar en lo que sucede hoy en Uruguay, en la región y en el mundo entero. Y esto es una acción indispensable para conocer lo que sucede a nuestro alrededor. Hay intereses variados que pretenden que nos quedemos en los episodios concretos, sin ampliar las miradas, o que nos detengamos en lo electoral como único punto o como aspecto central de la etapa. Salir de ese límite nos permitirá tener otra perspectiva de más largo aliento, estratégica y profunda.
Continuando con lo que veníamos diciendo, un dato no menor es que en la región (cuando decimos “región” hacemos referencia a nuestra América: la de los indígenas, negros, campesinas sin tierra, obreras explotadas, desocupadas, etcétera) hay gobiernos decididos a utilizar de forma constante la violencia para conservar o ampliar los privilegios de los sectores dominantes (ejemplos: Brasil, Argentina, Colombia). Y también está como una sombra acechando desde hace años una posible intervención militar a Venezuela (hace unos días lo explicitó nada menos que el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, y lo hizo nada menos que en Colombia, donde se asesina a un líder social por día prácticamente, pero eso no le preocupa a casi nadie).

La necesidad de un Ejército hoy

Ahora sí estamos en condiciones de ir a lo central de esta nota. ¿Existe la necesidad de tener un ejército permanente en una sociedad como la de Uruguay hoy? ¿Para qué se necesita? ¿Cuál es el rol que cumple esta institución hoy? ¿Qué objetivos tiene?
Hace casi 100 años, dos diputados propusieron la eliminación del Ejército. Fue en 1920 cuando Emilio Frugoni y Celestino Mibelli plantearon esta necesidad. La vigencia de ese planteo parece sorprendente.
En los fundamentos afirman que los gastos en salarios de los oficiales hacen inviable el presupuesto nacional. Dichos salarios, afirmaban los diputados, hacen que se dedique un gran porcentaje de la riqueza producida en el país a un puñado de personas. Y en aquel tiempo todavía no estaba el problema de la Caja Militar. El proyecto también planteaba que el Hospital Militar debía pasar a la Asistencia Pública y transformarse en una institución civil.
Y en lo profundo del proyecto está la afirmación siguiente, que quisiéramos citar textualmente: “Tampoco podemos considerar al Ejército una protección necesaria ante el imaginario peligro de una agresión externa. Pero si el hecho inaudito de una agresión a nuestra independencia se consumase, ¿seríamos más fuertes con nuestro ejército –formidable para nuestro erario público, pero insignificante en comparación de cualquier ejército de los que podrían invadirnos– que con legítima y confesada debilidad?”.
El proyecto, a su vez, aclaraba que ese ejército había sido usado para reprimir a las huestes del partido blanco, quienes juntando a algunos miles de hombres y caballos, una y otra vez habían protagonizado levantamientos contra las autoridades electas (de forma fraudulenta, sin dudas).
Otro paréntesis. El Uruguay de 1920 era muy distinto del actual. Solamente una ilusión, una construcción mitológica nos hace ver que somos el mismo país.
En aquellos años en los que las potencias desarrollaron una guerra imperial, Uruguay acumuló una gran riqueza por las ventas a las potencias de sus productos ganaderos (lana, carne y cuero). Era la época en que José Batlle y Ordóñez (tótem dentro del relato mitológico uruguayo) ejercía su influencia (no sin resistencias dentro de su propio partido, como en la sociedad –especialmente en los sectores conservadores: en 1916 habían fundado la Federación Rural, institución que iría al choque de las decisiones de gobierno que entendía que perjudicaban a los intereses de los estancieros–) y, al decir de Milton Vanger, creaba su época.
Con respecto a este punto, quisiera resaltar el supuesto con el que desarrolla Vanger sus obras sobre la época de Batlle y Ordóñez, que lo tienen como figura central en su relato (y en general en toda la historiografía que ha estudiado esa época). Su supuesto se basa, según sus palabras, en los teóricos de la autonomía política, más precisamente en Martin Carnoy (The State and Political Theory, 1984), quienes plantean que en una sociedad de un capitalismo inmaduro los políticos pueden decidir libremente con respecto a la clase dominante, escapando a su control. Este planteo permite hacer un análisis flexible de los intereses de clase.
Ahora bien, ¿qué concepto de capitalismo manejan?; ¿qué significa vivir en un “capitalismo inmaduro”?; ¿cómo construyen esta categoría?; ¿los historiadores o cientistas sociales que estudiaron esta época profundizaron en este punto o lo tomaron de manera acrítica, sin someterlo a un análisis exhaustivo?
Si pensamos en los crímenes cometidos por integrantes del Ejército o en cómo oculta esta institución, hasta el día de hoy, información respecto de esos crímenes, podemos también encontrar otro argumento para sumar a la supresión del Ejército.
Es importante recordar que los restos de Julio Castro aparecieron en 2011 en el Batallón 14 y se comprobó que lo torturaron y lo ejecutaron con un balazo en la cabeza. Esa es una de las muchas historias que carga el Ejército.
Pero intentemos complejizar esta situación. ¿Cómo fue posible llegar a que integrantes de una institución del Estado cometieran estos crímenes? ¿Cómo es posible que, al día de hoy, se continúen negando dichas acciones? O peor aún, ¿cómo es posible que se permita que se nieguen a declarar ante la Justicia?
Como se comprenderá, la respuesta hay que buscarla y construirla, no está dada ni, menos aun, es evidente. Una pista para tener presente en una respuesta es que el Estado uruguayo en su proceso de conformación tuvo episodios funestos muy similares al cometido en el caso de la muerte de Julio Castro: el oriental liso y llano con su Ejército exterminó (o intentó hacerlo, mejor dicho) a los indígenas que impedían el aumento de la concentración de la tierra y que creían que podían vivir en ellas, tal como lo habían hecho hasta entonces.
Sin embargo, la mitología estatal –es decir, la mitología oficial (y la del Partido Colorado)– reconoce a Fructuoso Rivera como un héroe, como una figura que contribuyó en la construcción de este sagrado país. Y por eso es que en las afueras de la terminal terrestre por donde pasa más gente se encuentra una estatua que lo revive y lo hace estar presente todos los días para cientos de personas que pasan por allí. Quizá no lo miran, quizá no saben quién fue ni qué hizo, pero está allí formando parte del espacio público y, por tanto, jugando un papel en el imaginario colectivo.
“Uruguay tiene diversas y viejas conductas sociales autoritarias”. Con esta sentencia comienza el primer capítulo del libro de Javier Correa Morales Lo hicimos ayer, hoy y lo seguiremos haciendo. Si enlazamos la masacre que tuvo como jefe al oriental liso y llano y al proceso que describe este autor, podemos ver que hay una continuidad en ese modelo social autoritario. También puede explicar que un presidente de una Junta Departamental afirme, en 2018, que “acá va a tener que venir otra dictadura para que estos sabandijas se terminen de una vez”.
En definitiva, hace 100 años ya se había propuesto la disolución del Ejército. El planteo sigue teniendo vigencia. Algunos de los fundamentos siguen también teniendo plena vigencia o aun son más evidentes hoy (hacemos referencia a que si un país quiere invadir a Uruguay lo hará en un par de horas, como lo proyectó el Ejército brasileño a principios de la década del 70 del siglo pasado). Hoy existen otros fundamentos que se sostienen en las acciones y omisiones que cometieron integrantes de esta institución, y que ella misma no ha hecho más que ocultar información y manipular situaciones para continuar y profundizar los privilegios históricos que ha mantenido históricamente.
¿No ha llegado el momento de emprender un movimiento para hacer posible esta propuesta? ¿Estamos dispuestos a hacerlo?
Héctor Altamirano es docente de Historia.


La economía de a pie.

LA REGIÓN, EL DOLAR Y URUGUAY

Segunda quincena setiembre y primera de octubre 2018.
LA REGIÓN, EL DOLAR Y URUGUAY
El aumento del precio del dólar en los países vecinos, acentúa los efectos del retraso del tipo de cambio en Uruguay. Los precios medidos en dólares en Argentina y Brasil en términos generales se ubican claramente por debajo de los locales.
El acotar el análisis del nuevo escenario a los aspectos financieros implica desconocer otros efectos de singular importancia. Las consecuencias abarcan los ámbitos más diversos.
Producción y comercio.
  • La cercanía y una amplia frontera terrestre favorecen el ingreso masivo de mercancías que compiten con ventajas sobre los elaborados en el país. El proceso incluye logística, transporte, comercio con repercusiones negativas sobre numerosas actividades locales.
  • La disminución de costos en dólares en los países vecinos incentiva a empresas articuladas con Argentina y o Brasil a trasladar parte de su producción hacia afuera de las fronteras orientales.
  • La menor cotización de las monedas vecinas reduce los ingresos recibidos por exportaciones hacia la región.
  • La competencia de productos elaborados en Brasil y Argentina en mercados internacionales desplaza o reduce ingresos de producción local con repercusiones negativas sobre la rentabilidad y actividad en territorio oriental.
Turismo.
  • Los ingresos de divisas derivados del turismo receptivo se ubican en un entorno de los 1800 millones de dólares al añoi. Se debe agregar un fuerte efecto multiplicador mediante diversas actividades conexas. El Mercosur aporta más del 80% de los visitantes que de mantenerse la relación vigente entre las monedas, disminuirán su número, días de estadía, gastos promedio. El impacto será claramente negativo en lo productivo, comercial, financiero, recaudación fiscal
  • También se incrementa el egreso de turistas con sus implicancias negativas sobre la demanda interna y la salida de divisas.
    Ocupación.
  • En un marco general de menor demanda de fuerza de trabajo, la retracción de la producción, comercio, servicios, puede acentuar la disminución de la ocupación con todas sus secuelas económicas, sociales.
La circulación financiera y cotización del dólar.
  • Los factores mencionados implican menores ingresos y mayor demanda de moneda extranjera presionando al alza la cotización del dólar en Uruguay.
  • Las expectativas de los especuladores financieros en un marco de muy elevada deuda pública con el incremento de las tasas de interés internacionales adiciona presiones en esa dirección.
  • La venta de dólares por parte del BCU o la elevación de las tasas de interés podrán postergar pero difícilmente evitar el desenlace, de incremento de la cotización del dólar, con tremendo costo financiero.
Hablar de desacople regional parece por lo menos aventurado. A este escenario se agrega un panorama mundial tremendamente complejo, en el que la profundización de las políticas proteccionistas en los centros imperiales quita perspectivas a estrategias de apertura comercial y financiera irrestricta.
Lentamente el dólar incrementa su precios en Uruguay. Lejos todavía de equiparar precios con la región. Sin embargo se comienzan a hacer sentir los aumentos de precios en el ámbito local.
El descenso-por ahora gradual- del poder de compra de los trabajadores, indica que la política económica del gobierno se orienta una vez más a que la crisis la paguen los asalariados, con menor ocupación y menores ingresos,
GOTITAS DE ECONOMIA.
  • El índice de precios al consumo en los primeros ocho meses del año registra u incremento de 7.2% para las cifras oficiales. Ya supera el rango meta máximo para todo el año y las bases sobre las que se construyeron las pautas salariales. Y las billeteras sienten que los aumentos de precio son mayores que los oficiales.
  • El registro del INE sobre la tasa de empleo que mide la demanda de fuerza de trabajo en el mes de julio fue de 56.5% . En el mismo mes del año anterior fue de 58.3%. El descenso de la ocupación se acentúa.
  • Los datos primarios del BCU sobre cuentas nacionales registran un incremento de 2.5% del PBI para el segundo trimestre de 2018 respecto al mismo período del 2017. El incremento desestacionalizado respecto al primer trimestre del año en curso registra 0.2%. La transmisión de datos en el rubro comunicaciones (de dudosa contabilización) continúa siendo la explicación del crecimiento. Se agrega puntualmente la industria debido al cierre de la refinería de ANCAP en 2017.
  • La morosidad de los consumidores aumenta. Informes de prensa indican que llega al 20% para los usuarios de administradoras de crédito. Este tramo de deudores abarca los sectores de población de menores ingresos.
  • La empresa canadiense de cannabis Tilray, multiplicó por 4 el precio de sus acciones. Sus valores se dispararon después de haber recibido el visto bueno de las autoridades de Estados Unidos para la venta de cannabis medicinal. Se dice que invertirían en Uruguay.
  • Desde enero el peso argentino acumula una devaluación del 113%. El FMI dicta la política económica. La inflación se dispara. La especulación financiera se potencia. Mientras el gobierno y la prensa adicta organizan todo tipo de shows mediáticos.
  • Los datos oficiales en Argentina registran que el PBI en el segundo trimestre de 2018, es inferior en 4.6% al del mismo lapso en 2017. Serán los brotes verdes del gobierno Macri ?
i Los datos del Ministerio de turismo registran 1878 millones de dólares en 2013, 1086 en 2014, 1766 en 2015, 1824 en 2016.
COLABORA CON KAOS