Publicado en: 8 febrero, 2018

No tenemos prisa

Por Diogo Tabuada

“Cuesta tiempo, paciencia y mucha resiliencia clausurar una civilización podrida para construir otra sobre otras bases. Ni tenemos prisa, ni queremos pasar a la historia”.

El 1 de Febrero, el diario Sermos Galiza publicaba un artículo titulado – traduciré – “Un país sin política internacional : Galiza carece de una acción exterior merecedora de tal nombre”. No sin una sonrisa en la boca, me dispuse a leer el artículo con predisposición humorística, conocedor ya del polémico viaje de Don Núñez Feijoo al estado de Israel. En primer lugar, lo que me llama la atención de este artículo es el hecho de que X.M Piñeiro, autor del texto, resalte el hecho de que Galicia merezca – como si tener o no política internacional fuese un derecho, y no, sencillamente, una construcción política colectiva que debe conquistarse, estructurarse, merecerse con el esfuerzo y el compromiso – tal política internacional debido a que su falo comercial, según datos por él verbalizados, presente una balanza positiva, entre exportaciones e importaciones, de casi 5000 millones de euros anuales.

Dicho de un modo simple : me sorprende que un superficial dato macro-económico interpretado a vista de pájaro se convierta en argumento de autoridad para quejarse – ¡oh, la queja, nuestro galleguísimo, humanísimo e histórico lastre! – por la inexistencia de una política internacional digna, entiéndase lo que se quiera entender por tal cosa. Y es que, realmente, parece insinuar este artículo la siguiente lógica discursiva, a saber : que puesto que nuestra balanza comercial es la que es nos merecemos tener política internacional, y santas pascuas.

En realidad, la movilidad y el dinamismo exterior de cualquier país no tiene auto-referencialidad política como tal : los poderes económicos localizados ordenan, y los estados y sus cargos electos, en nombre de sus partidos, cuando les interesa, o en nombre de sus propios estados, cuando les interesa, o en nombre de la nación, una, trina o pentagonal, también cuando les interesa, se limitan a hacer de relaciones públicas y obedecen como perritos bien amaestrados. Esto es cierto tanto en Galicia, como en España, como en Europa, como en Sudáfrica o Australia. Dicho esto, resulta como mínimo patético pasarnos décadas repitiendo compulsivamente el veraz argumento de la inexistencia de una política internacional gallega, sobre todo cuando a pocos periodistas, escritores, científicos, artistas y políticos gallegos he podido leer – o escuchar – sobre la falta de una política internacionalista para los de abajo.

Hablando en plata, que una cosa es suspirar por la ausencia de una política internacional y otra cosa es suspirar por la ausencia de una política internacionalista : la semántica, y la carga político-cultural que contiene, nos delata, máxime cuando ya no nos podemos creer el cliché mental, el estereotipo socializado, de una Galicia carente de burguesía y de familias económicamente apoderadas. A los hechos me remito : sólo hace falta leer el artículo que el mismo Sermos Galiza ha publicado el 25 de Enero, cuyo título reza – traduzco – Patrimonios Millonarios. Esa Galiza que es cada vez más rica : Las grandes fortunas declaran 2000 millones de euros más en apenas un año.

Como ejemplo-espejo para evidenciar la carencia en cuestión se resalta en el primero de los artículos mencionados que Baviera, el Lander alemán, sí tiene una gran delegación en Bruselas, situada, además, justo frente al Europarlamento. Acto seguido se recalca que los susodichos landers participan en la creación de la postura que defiende el conjunto del estado alemán frente a la UE y que los mismos ministros regionales pueden presidir las reuniones ministeriales del estado en la UE.

Sí, bien, perfecto, pero el principio de realidad sigue siendo el siguiente : en Galicia, como nación, y en España, como estado, esto no funciona así; las causas históricas e ideológicas son harto conocidas como harto conocido es también el poco peso cuantitativo y cualitativo de conciencia nacional, nacionalista, y por extensión, internacional e internacionalista, en Galicia. Recalco, querido lector, que no es lo mismo tener conciencia nacional que conciencia nacionalista, ni lo mismo es tampoco tener conciencia internacional que conciencia internacionalista. Lo nacional, en concreto, hace referencia al escenario espacio-temporal en el que se manifiesta la acción social, política e institucional ad intra de una nación, lo nacionalista, en sus diversas expresiones locales, desde las extremas derechas más racistas y xenófobas hasta las más liberal-democráticas y/o socialdemócratas -las tres muy asimiladas, en cualquier caso, al capitalismo, pero con diferentes estrategias retóricas que, en ocasiones, por cálculo electoral, llegan a solaparse-, es otra cosa. Necesario es seguir matizando y recalcar también que lo nacionalista admite también otras expresiones en guerrillas armadas de liberación nacional y en movimientos socio-culturales de inspiración anti-colonial que logran –o no- resolver las contradicciones entre su polo anti-capitalista y su polo liberal-modernizador decantándose más hacía una energía u otra y asimilándose más o menos a los cauces institucionales de negociación de los estados modernos.

Dicho – y escrito – esto, continúo. En el mismo artículo se recalca que tanto el PSOE, como el BNG como En marea coinciden retóricamente en la apuesta por una política internacional propia que tendría su inspirador precedente retórico-legal en la llamada lei de acción exterior del año 2014 : 35 años han pasado ya desde nuestra flamante transición tutelada por la CIA, y no me pregunten a mí sobre la verosimilitud de este enunciado – el de la transición tutelada por la CIA – sino a Alfredo Grimaldos y a su interesadamente olvidado trabajo documental-periodístico sobre la materia. El caso es que no deja de resultar cómico el ver cómo los mismos partidos que se dan zarpazos entre sí para hacerse con el ejecutivo persisten en la pauta de conducta de pretender en solitario una mayoría social y política que arrebate el poder ejecutivo al partido popular. Nada nuevo, y no debería sorprendernos en absoluto : la forma partido, en su estructura y cultura organizativa clásica, tradicional, sigue acelerando su rotunda decadencia, pero los cargos electos desde sus mismas plataformas siguen comportándose como si una representatividad real entre demos y administración estatal fuese posible simplemente a través de los cauces de acción de los mismos.

El único tono propositivo que aparece en el artículo viene de la boca del analista y economista Joam Lopes Facal. Textualmente, Sermos Galiza visualiza el horizonte político-cultural propuesto : “Superar de una vez el complejo madrileñista que atenaza la actividad exterior de la política económica gallega”. El ejemplo-espejo propuesto, más adelante se menciona, es en esta ocasión el País Vasco. Así que ya tenemos al lander alemán de Baviera y al país vasco para el tratamiento de nuestro estado carencial de política internacional. Y la cosa sigue : otro economista, Albino Prada, apuesta por un “abordaje serio y profesionalizado de las complementariedades económicas de la cooperación Galiza-Portugal”, un abordaje que “conceda el máximo rango político y simbólico – con los símbolos hemos topado, amigo sancho – a las relaciones de la Xunta con el gobierno Portugués”. Así pues, caro lector, del land Alemán de Baviera al País Vasco y del País Vasco a Portugal, no sin recalcar el horizonte estratégico con este último, que consistiría en “una estrategia de medio plazo con mejora de las comunicaciones ferroviarias Vigo-Porto y una agencia de cooperación en el ámbito portuario y aeroportuario”, sin olvidar también la receta de Joam Lopes Facal, a saber, “asumir el papel decisivo de las relaciones transfonterizas en materia de intercambios comerciales y de capital”.

Honestamente : lo que a mí me ha parecido siempre atractivo del reintegracionismo lingüístico-cultural con Portugal es la posibilidad de ir más allá del filologismo, del culturalismo y del economicismo. Dicho de un modo sencillo : la re-integración lingüístico-ortográfica permite a Galicia y a la comunidad de países lusófonos el que, a un lado y a otro de la frontera político-administrativa históricamente marcada por el estado español y portugués, haya un código escrito común que haga fluir la comunicación y que active la emisión y recepción de memes informativos en todos los campos : cultural, político, económico-empresarial, universitario y científico. Romper esta frontera invisible, mental, es algo que, por un lado, desde un punto de vista pragmático, conviene a las élites económicas de ambos lados de la frontera. Sin embargo, la ruptura de esta frontera también les causa cierto pánico, puesto que no conviene en absoluto ni a las élites del estado Español ni a las élites del estado Portugués el que esta pequeña nación llamada Galiza – sí, con z – robustezca progresivamente su identidad cultural y política hasta el punto de sentirse dueña de sí y reclamar lo que, en rigor, puede y debe reclamar cualquier nación política : el derecho a libre-determinar su destino.

Pueden estar tranquilos a ambos lados de la frontera porque todavía no existe predisposición, deseo socializado, para tal empuje. Quienes lo reclamamos para las clases plebeyas y con pulsión emancipatoria, estamos en franca, radical y marginal minoría. Quienes lo reclama en abstracto, como mero instrumento de modernización y democratización contra un estado hiper-burocratizado e ineficaz para gestionar nuestra vida civil, económica, cultural y política, no tienen consentimiento ni hegemonía suficiente para activar tales energías. En cualquier caso, es evidente que, también dentro de Galicia, quien hace referencia al derecho de libre-determinación no tiene porque ser identificado acríticamente con quienes hacen lo mismo; en su expresión formal, el derecho de libre-determinación puede esconder y, de hecho, esconde, modelos de sociedad radicalmente incompatibles. Que los plebeyos se auto-determinen para exclamar STOP a las consecuencias económicas, fiscales, laborales y ecológicas localizadas de un desarrollismo que no respeta los marcos tradicionales de negociación sindical ni tampoco los efectos eco-sistémicos de algunas actividades extractivas, no significa, de ningún modo, lo mismo que un proceso de libre-determinación que se proponga simple y llanamente la descentralización meramente horizontal de la actividad político-administrativa del estado. Azorando, como siempre, los sentimientos más primarios de las masas, y utilizando, como siempre, la política del símbolo y la bandera.

Cambiemos de escenario y de actores y vayámonos de Galiza a Israel :

“Los puentes están construídos y nosotros estamos abiertos a ideas e inversiones”. Así, textualmente, expresaba Don Núñez Feijoo el resultado de su polémica visita a Israel. Una veintena de empresarios, directivos de clústeres y personal de centros tecnológicos, según La Voz de Galicia, conformaron el ejército diplomático, por así decirlo, del actual presidente de la autonomía gallega. Miren por donde, aquí tienen ustedes la respuesta realista a cual es la política de acción exterior de la Xunta. Feijoo no necesita a diplomáticos para canalizar y estructurar la política internacional de Galicia, no. Simplemente, ya los tiene, le salen gratis, y además, se deja ordenar y asesorar muy bien por ellos.

Cual es el modelo de política exterior del neo-conservadurismo gallego, es evidente, y puede inferirse del propio modelo empresarial en que éste proyecta el hipotético futuro de maná tecnológico-empresarial que traerá mieles de prosperidad para Galicia. Tres días, exactamente, duró la visita de nuestro presidente, en la que el último fue dedicado a visitar un foro internacional llamado OurCrowd Global Investor Summithttp://summit.ourcrowd.com/ -, foro que logró reunir a unos siete mil visitantes radicalmente abducidos por el turbo-capitalismo anglosajón cada vez más inflado de I-D-I de alta tecnología como carente de seres humanos en los procesos productivos.

El mensaje institucional de nuestro presidente ha sido más que claro y contundente después de la visita : – “Cualquier empresa que quiera asentarse en Galicia, que necesite financiamiento, capital riesgo, ayudas e incentivos de la administración tiene a su disposición a la Xunta”. ¿Les quedará claro ahora a los incrédulos y pusilánimes del mundo político-cultural oficial de Galicia lo que significan las palabras imperialismo-cultural-globalizado?. ¿Les quedará claro cuales serán las consecuencias ecológicas y humanas de la adopción de este modelo?. Quizás la administración general del estado y sus convenios bilaterales firmados con el estado de Israel no tienen nada que ver en el viaje de Feijoo. Corramos un tupido velo. Quizás la sumisión de todo el cuerpo político-administrativo de la Xunta de Galicia a las políticas de “desarrollo” tecnológico empresarial no tienen nada que ver, tampoco. Corramos otro tupido velo. Quizás la sumisión de todo el cuerpo político-administrativo del estado Español y resto de entidades autonómicas a los criterios técnicos del nutrido ejército de gurús especialistas en materia de innovación tecnológico empresarial, modernización política e ingeniera financiera del modelo anglo-auro-israelí de democracia tampoco tengan nada que ver. Corramos, también, otro tupido velo. Al fin y al cabo ya no existe, ni capitalismo, ni imperio, ni imperialismo, y si existen, no afectan ni a Galicia, ni a España, ni a Europa ni al resto de realidades extra-continentales, pues la vida es un sueño, y los sueños, sueños son.

Declaraciones como “la intención de la Xunta es tratar de trasladar a Galicia esta filosofía” creo que no dejan lugar a ninguna ambigüedad interpretativa, tal intención aposenta sus raíces en una visión neo-totalitaria de la sociedad del porvenir según los cánones del sionismo ultraortodoxo; una sociedad en la que, textualmente, en palabras de nuestro presidente, las empresas, los centros de conocimiento – privados, por supuesto – , las universidades y la administración van de la mano. Todas las formas de vida y conciencia humana o no-humana que existan o pretendan desarrollarse en dirección contraria al violentísimo despliegue hacia adelante de la agresiva i-lógica del capital financiero y de su inhumano modelo empresarial intensivo en alta tecnología, progresivamente desprovisto de mano de obra humana, entran dentro de la categoría de infra-humanidad o de humanidad desechable, como la mierda sobrante en el disco duro de un computador, sino a golpe de teclado, sí a golpe de una legislación civil, penal, fiscal y laboral adornada con eufemismos técnicos que no verbalicen la intención profunda de abandonar en la cuneta a cualquier ser que no logre integrarse en las formas y condiciones de trabajo actualmente cristalizadas.

Y es que, como bien ha expresado en la cámara de la Xunta nuestro eminentísimo Vicepresidente, Alfonso Rueda, mientras nuestro eminentísimo presidente y su ejército de diplomáticos volvían a Galiza después de su visita a Israel, quizás debiéramos “viajar y aprender más” en lugar de protestar tanto. Quizás, puede ser, quien sabe. Quizás debieran ustedes abrir los ojos y respirar la sangre de la carnicería institucionalizada que los pro-hombres a los que ustedes han visitado recientemente están financiando en este momento en ese por ustedes llamado modélico estado. Quizás debieran ustedes reflexionar sobre qué es lo que ustedes han aprendido en su viaje para llegar aquí, de nuevo, al país de los mil ríos, a la tierra que les vió nacer y les dió de comer, y no preguntar a las gentes que pagan sus sueldos qué opinión les merece el modelo empresarial enel que sus hijos trabajarán en el futuro. Quizás, quien sabe, deberían mirarse al espejo y preguntarse en qué medida no se merecerán ustedes un destierro perpetuo en lugar de una bienvenida.

Si Alfonso Rueda, Núñez Feijoo y Mariano Rajoy, hoy, como Manuel Fraga y José María Aznar, ayer. Si, resumiendo, todo el opusdeísmo histórico, en lo político y en lo confesional, que ha puesto sus sucias manos en este país después de la transición, reconvirtiendo su pasado de fascistas de toda la vida en neo-totalitarios del mercado. Si la mafia más necia, ignorante, hipócrita y corrupta que ha pisado nunca este país no tuviese más ojos, más orejas, más cerebro, más brazos y más corazón que abrazar la acumulación de poder con cualquier medio y por cualquier medio a costa de cualquier medio, quizás, quien sabe, nos dejaríamos aconsejar por ellos en materia de política internacional.

Mientras tanto, si no les molesta, seguimos siendo libres de sentir por ustedes el más intenso de los desprecios. Puede que del mismo surjan, algún día, propuestas alternativas en lugar de dramáticas protestas.

Cuesta tiempo, paciencia y mucha resiliencia clausurar una civilización podrida para construir otra sobre otras bases. Ni tenemos prisa, ni queremos pasar a la historia.

 

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