“¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)” de Emilio Santiago Muiño. Comentarios

Por Aurora Despierta

Un libro excelente, cuyos conocimientos necesitan de una estrategia política para ser uña y carne con el pueblo en una lucha contra la civilización capitalista condenada al declive profundo y seguramente al colapso, con todo su sufrimiento y barbarie

Antes de comentar nada. Mis felicitaciones y agradecimiento a Emilio Santiago Muiño, Jorge Riechmann (por su prólogo) y a la editorial “Enclave de libros”, por publicarlo, y generosamente con la Licencia Creative Commons. Con este articulo, además de querer contribuir a su merecida difusión, haré unos comentarios que creo fortalecerán el propósito de esta obra.

He conocido su publicación gracias al mensual de octubre de “Le Monde Diplomatique en español”, un periódico cuya existencia nadie de izquierda de verdad debiera ignorar, cuando además es económico (4 euros). Pues bien, LMD, en su sección “En los libros”, no se limita a incluir una extensa reseña favorable, sino que lo convierte en el recomendado del mes. Así que me anime a echarle un vistazo en una librería, y al ver que tenía un capítulo dedicado a un extenso análisis de la supuesta alternativa energética que ofrece el fracking, y otro al del actual descenso del precio del petróleo, que es por donde se me han venido generando más preguntas, me decidí a comprarlo por un buen precio (16 euros) para 288 páginas. Y no me ha defraudo, sino al contrario, porque en esas y todas las cuestiones técnicas, como el pico del petróleo y demás energías fósiles, los biocombustibles, la economía del hidrógeno, la nuclear, etc., la información es extensa y la exposición, de fácil comprensión, lo que agradecemos especialmente quienes no tenemos nada de expertas en estas materias. Eso hace que la lectura sea agradable, aunque haya partes, como la dedicada al Cambio Climático, y las consecuencias en la agricultura del calentamiento y la crisis del petróleo que, sin cargar las tintas, te ponen los pelos de punta o te deprimen. Pero hay que mirar a la realidad de frente.

Sin embargo no basta esto. Debemos encontrar ahora una metodología para llevar esta cuestión a la agenda política de la lucha de masas, y para eso haré mi propuesta en las secciones II y III de este artículo, que te pido leas entero incluso en el caso de que te resulten difíciles las secciones previas, porque si haces un pequeño esfuerzo, comprobarás que te compensa grandemente.

[COPIA este artículo para leerlo con la calma que se merece e ir accediendo a los textos y enlaces recomendados] [PASA este ARTÍCULO para fomentar el imprescindible debate]

Para empezar, no sé si se les podía haber ocurrido un título más acertado y oportuno “¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)”. El eslogan “No es una crisis, es una estafa”, surgido del 15-M, aunque tenía la pequeña ventaja de enfrentarse a la imagen de la crisis como una calamidad natural (las metáforas del terremoto, etc.), y poner el acento en la estafa de las preferentes, el “capitalismo de amiguetes”, la corrupción, la responsabilidad de las cajas de ahorros y del sistema financiero, desde el primer momento, y sobre todo a medio y largo plazo, ha tenido efectos nefastos, pues ha contribuido a desorientar y desviar sobre las verdaderas causas de lo que estamos padeciendo, que no están ni siquiera en el sistema financiero, sino en las estructuras más profundas de esta civilización, esto es, en el capitalismo y su régimen asalariado del trabajo. Un eslogan que tiene su origen en una profunda ignorancia de “la generación mejor formada de la historia de España”, debido sobre todo a una visión del mundo propia de una “clase media” (pequeña burguesía) empobrecida, indignada, pero incapaz de ir a la raíz, porque eso les llevaría a cuestionar más de lo que en principio están dispuestas, incluido su lugar y papel en el capitalismo, porque sus aspiraciones no son revolucionarios sino de ascenso social. En este sentido, es muy esclarecedor lo que Emilio Santiago Muiño explica en la 32 y en las 224 y siguientes, y en las excelentes notas 231 y 232 en las páginas 243-4. Y con esto no puedo estar más de acuerdo con las observaciones críticas que va haciendo a PODEMOS a lo largo del libro.

El libro también se detiene en explicar qué es esto del capitalismo, en contra de visiones superficiales que tanto abundan y que se declaran “anticapitalistas”. Por eso pone el acento en la valorización, la explotación estructural objetiva y permanente, no subjetiva o circunstancial, del trabajo asalariado como origen de valor de cambio (precio-dinero) que está en la base de todo beneficio empresarial y de la dinámica de acumulación del capital (inversión del beneficio), y por ello comenta la tendencia a la baja de la tasa de ganancia (descenso del porcentaje de beneficio con respecto a la inversión total) que tiene su origen en la explotación del trabajo, como un límite interno al crecimiento eterno del capitalismo, unido al factor “externo” de la crisis energética, de materias primas y alimentos (tanto por el final del petróleo barato como por el calentamiento global). Pues bien, precisamente por aquí quiero iniciar mis comentarios con la intención de profundizar en la línea de este libro.

I.- El “SALARISMO”, la CRISIS ENERGÉTICA, y el PARÓN al CRECIMIENTO por la AGUDIZACIÓN de la TENDENCIA al DESCENSO de la TASA de GANANCIA y la crisis en la ACUMULACIÓN del CAPITAL

Quienes no estéis familiarizados con alguno de estos conceptos, no os preocupéis porque enseguida lo tendréis claro.

En varias ocasiones he explicado por qué creo que mejor habría sido que se hubiese bautizado a esta sociedad-civilización como “salarismo” (o algo así), en lugar de capitalismo. Porque “capitalismo” pone el acento en el capital, da lugar a la apología del “emprendedor” o directamente del empresario, o cuando las cosas van muy mal, contribuye al despiste echando la culpa al Dinero, al capital financiero, y al desvío de su cuestionamiento con las pretensiones de su regulación, etc. Sin embargo, llamándole “salarismo”, se hubiese puesto desde el principio el acento en el régimen asalariado del trabajo, que está en el trabajo asalariado la matriz que permite la existencia del capitalismo industrial, la extracción del sobretrabajo no pagado (plusvalía), por tanto, del beneficio y de su acumulación en la inversión; habría sido mucho más fácil la comprensión de su verdadera naturaleza, del verdadero origen de sus de sus crisis, de sus límites históricos, y de que tanto lo que le da vida, como lo que le envejece y le puede llevar a su muerte, está en esa explotación del trabajo, que se traduce en la tendencia a la baja de la tasa de ganancia (relación porcentual entre la plusvalía o beneficio y el total de la inversión), y llegar a la conclusión de que toda superación del capitalismo pasa no por la propiedad estatal, etc., sino por la abolición del régimen asalariado del trabajo.

Dice Emilio Santiago Muiño (en adelante, abreviadamente, ESM) en la página 58: “Sin embargo, donde tropezamos con la verdadera novedad histórica que imprime su sello particular a nuestro tiempo no es solo en este bloqueo interno del progreso de valorización [la tendencia al descenso de la cuota de beneficio]. Es en el límite externo a la acumulación de capital producido por el choque de la dinámica socio-económica capitalista, con la realidad biofísica del planeta.” Se refiere a los límites energéticos, de materias primas y agrícolas, y de los sumideros (la parte del ecosistema que soporta, asume y recicla los residuos de todo el proceso generado por la existencia y actividad de la especie humana).

Es muy cierto que nos encontramos con una novedad histórica, pero el límite externo no se limita a sumarse, acumularse al interno, sino que lo exacerba, y precisamente en la tendencia al descenso de la tasa de ganancia, como comprobaremos.

Por eso avanza cuando en la página 186 dice: “pues en un contexto de estancamiento energético y material la caída de la tasa de beneficio que Marx estableció como una ley del capitalismo dejaría de esta corregida por los contrapesos vinculados a la expansión económica. Por tanto, un escenario probable es que durante el siglo XXI límites internos y límites externos de acumulación del capital se retroalimenten dando lugar a una tormenta perfecta:”

Para facilitar mi trabajo de elaboración de este artículo, y avanzar en la lucha que nos propone ESM en su libro, permitidme que me cite y que de paso os invite a leer algunos artículos que vienen como anillo al dedo de lo que aquí tratamos.

Decía en “¿Quiebra energética y capitalista desde 2030? Revolucionarios, su chip y pilas. Libro de Fdez. Durán y Glez. Reyes” (10/2/2015, enlace al fina), en su sección “III.- La crisis energética ceba a tope la Tendencia a la Baja de la Tasa de Ganancia, colapsando el motor dinámico de la acumulación de capital, esto es, del crecimiento y desarrollo capitalista

La principal novedad de este libro monumental [“En la espiral de la energía. Colapso del capitalismo global y civilizatorio”] no es sólo el repaso que hace a toda la historia de la Humanidad y la profundidad en el detalle de las cuestiones más técnicas en cuanto al problema de los recursos, sino en que, con bastante claridad, introduce lo que en su día más eché en falta en alguno de los libros de Ramón Fernández Durán, esto es, las aportaciones del marxismo a la crítica del capitalismo. Más en concreto, la teoría de la plusvalía como expresión de la explotación del trabajo asalariado, origen del beneficio empresarial y de la acumulación del capital, y el problema que esa acumulación tiene en la tendencia a la baja de la tasa de ganancia. Y añado.

La tasa de ganancia se establece por la relación porcentual (%) entre el beneficio y la inversión total (capital en energía, instalaciones, etc., más los salarios). Lo que ocurre con el encarecimiento de la energía es que supondrá un gran aumento de la inversión de capital. Pero, en este caso, no es más que subida de costes puros y duros sin ninguna compensación. Esto la diferencia de otros incrementos (mejor tecnología, maquinaria, etc.), que redundan en una mayor productividad del trabajo, por tanto, en las posibilidades de compensarse con una mayor explotación del productor/a, es decir, extracción de plusvalía. Visto de otro lado: con la misma productividad, con crecimiento del coste de la fuerza de trabajo (encarecimiento de la vida en general por el precio mayor de la energía) y de los salarios, disminuirá la parte del trabajo convertible en plusvalía.

Esta masa de plusvalía (beneficio), dividida entre la inversión total (energía, maquinaria, etc., salarios), dará una tasa de ganancia inferior, con tendencia decreciente a medida que suba el coste energético.

Si hoy en día ya hay una batalla permanente contra esta tendencia a la baja que no se consigue compensar suficientemente con las inversiones que redundan en una mayor productividad, resultará todavía más complicado en esas condiciones de menores recursos financieros (menos beneficios que acumular al capital), con encarecimiento de la energía, de todo lo que necesita de ella, incluida la fuerza de trabajo. Recurrir directamente a la reducción de los salarios para aumentar los beneficios, a la larga acabaría siendo como pegarse un tiro en el pie, porque disminuirá la capacidad de compra (la demanda solvente) y con ello la realización, materialización en forma de dinero y beneficio monetario, de la plusvalía incorporada a las mercancías. Aumentar la jornada laboral para aumentar la productividad y la explotación, además de tener un límite físico (24 horas) y psico-fisiológico (resistencia humana), limitaría el tiempo libre disponible para consumir lo producido y por tanto la motivación para comprar. La globalización capitalista reduce al mínimo la posibilidad de nuevos mercados no capitalistas que compren esa sobreproducción; la implosión de la globalización por el encarecimiento energético, dificultaría incluso la exportación al resto del mundo capitalista de esa producción.

Con perspectivas decrecientes de ganancia, por tanto de acumulación de capital, y con una competencia cada vez más feroz por mercados mundiales que se estrechan, el motor del dinamismo del capitalismo “se estropea” y tiende a detenerse. Aunque queden recursos energéticos, la falta de perspectiva de beneficios hará que la inversión se frene, el crédito bancario se haga escaso y caro, lo que redundará aun más en la reducción de la tasa de ganancia de los deudores y retraerán su inversión, lo que conducirá a despidos de trabajadores/as, falta de demanda solvente, sobreproducción de mercancías, exceso de capacidad productiva, cierre y desmantelamiento de empresas, porque lo tendrán mucho más difícil para recurrir a deslocalizaciones a países lejanos con mano de obra barata, dado el encarecimiento energético del transporte de mercancías, y más si ha caído internet con sus posibilidades de comunicación en tiempo real, trasvase de información, instrucciones informáticas y trasferencias financieras que hoy ofrece a las empresas.

Se produciría un Decrecimiento “caníbal”, en el que el declive general no estaría reñido con la acumulación y crecimiento de algunos más poderosos con más posibilidades de autofinanciación o atractivo para atraer recursos financieros.

El hundimiento del mecanismo de valorización del capital y la implosión de la globalización, puede conducir a nuevas variantes de Capitalismo de Estado, como forma de “controlar”, “regular” y “planificar” la caída en el decrecimiento capitalista, para evitar el caos total, y manteniendo los privilegios y poder de una clase dominante explotadora tecnocrática (más que burocrática).

La anunciada cuarta revolución industrial o industria 4.0, da un papel extraordinario a la digitalización del conocimiento y de los datos gracias al Internet de las cosas, a la automatización de los procesos. Esto podría facilitar las tareas de planificación por las máquinas informatizadas en manos de la tecnocracia (más que la tradicional burocracia estatal), pero fuertemente asociada al aparato de Estado, en un capitalismo “planificado” en su declinación, y agudización de los conflictos internacionales. Pero lo que no llegaría es el escenario de desarrollo y crecimiento que anuncian los apologistas de la cuarta revolución industrial, porque desde la década de los 30 sonarían las trompetas del Largo Declive. Y si cayese el Internet de las cosas, se vendrían abajo las pretensiones de la cuarta revolución industrial. [fin de la cita]

Y profundizando en esta línea de reflexión, en otro artículo más reciente titulado: “2030. Crisis energética y capitalista. Lucha laboral, de clases y la izquierda. Orientaciones. Campaña Marco. PDF” (2/3/2015, enlace al final), decía en su sección “V.- El ENCARECIMIENTO ENERGÉTICO y sus efectos agravantes en la TENDENCIA a la BAJA de la TASA de GANANCIA, en el HORIZONTE 2030

[…] Marx, en “El Capital”, Libro III, sección 3ª, Capítulo XIII, expone la naturaleza de la ley de la tendencia a la baja de la cuota de beneficio, por el aumento en la composición orgánica de capital (mayor peso de la inversión en capital “muerto” -o constante- [energía, materias primas, pabellones industriales, maquinaria, transporte…] y reducción del capital vivo -o variable- que es la fuerza de trabajo, lo que afecta a la parte no pagada del trabajo o plusvalía), y la consiguiente tendencia a la disminución del porcentaje (%) entre la ganancia y la inversión total (instalaciones, materias primas, energía, maquinaria, más los salarios). Ahí no prejuzga cuáles son esos factores. Sin duda está pensando ante todo en el aumento de la inversión en maquinaria (capital constante), pero también cabe que el aumento del capital constante se deba al incremento en el coste de la energía.

Lo más rotundo que se puede decir de esa ley, es lo que decía Ernest Mandel en su “Tratado de economía marxista” (1962) al referirse a los límites en el aumento de la tasa de plusvalía para compensar el aumento en la composición orgánica de capital y reforzar la tasa de ganancia: “el aumento de la tasa de plusvalía choca con límites absolutos (la imposibilidad de reducir el trabajo necesario [el pagado con el salario] a cero), mientras que para el aumento de la composición orgánica del capital no existe límite alguno”.

En el capítulo XIV de El Capital, Marx reconoce y expone la existencia de factores que contrarrestan esa ley, aunque no puedan eliminarla. Así tenemos en el punto “2.- Abaratamiento de los componentes del capital constante”, como el precio de las materias primas, maquinaria, etc., que no necesita cita ni comentario, y el “5.-El comercio exterior” donde dice:

Cuando el comercio exterior vende a mejor precio los elementos del capital constante o los medios de subsistencia de primera necesidad en que se desembolsa el capital variable, contribuye a hacer que aumente la cuota de beneficio, a aumentar la cuota de la plusvalía y a disminuir el valor del capital constante”.

Pues bien, el aumento del coste de la importación de la energía, afectará en medida diversa a los muchos componentes del capital constante y al precio de los productos de primera necesidad y con ello a los salarios (tendencia a más nominal para el mismo consumo), por lo que contribuirá a reducir la parte de la jornada de trabajo no pagada, esto es, la cuota de plusvalía. Aunque los salarios no tengan subida nominal, al no aumentar la masa de ganancia, y sí el valor del capital constante y el total de la inversión, disminuirá la cuota de beneficio.

Por tanto, no sólo mengua ese factor atenuante, esas contratendencias (puntos 2 y 5), sino que por unas condiciones extraordinarias imprevisibles para Marx, se convierten en factores agravantes, en pro-tendencia. Eso es clarísimo cuando en estados como España toda la energía del petróleo y del gas viene del comercio exterior.

Esto corresponde a la tendencia general (o media), o para el sistema visto como totalidad, aunque ni a todas las empresas, ni sectores, ni países les afectará del mismo modo, como también Marx matizaba que la tendencia a la baja no sería igualmente acusada en todos los sectores, dependiendo de su composición orgánica de capital, tasa de plusvalía.

Si es cierto lo que dice el libro “En la espiral de la energía” en su vol. I, pág. 335-6, que “el crecimiento económico de la segunda mitad del siglo XX fue único en la historia y sólo fue posible gracias a la existencia de grandes existencias de petróleo barato”, a ello habría contribuido el atractivo de la inversión por una buena tasa de ganancia y la consiguiente acumulación de capital y crecimiento, lo que se explicaría también por la existencia de una acusada contratendencia gracias a la energía barata, cuando todo apuntaba a un gran aumento de la composición orgánica del capital debido a factores como una mecanización creciente (notablemente en el sector III del armamentismo permanente) que tendía a una reducción de la tasa de beneficio.

Dada la importancia que históricamente vienen teniendo todos los factores atenuantes (contratendencias), puede que en la historia efectiva, el principal factor anulador de esas contratendencias, e incluso que se convierta en una pro-tendencia, sea el de la energía.

Esto de entrada nos resulta chocante (¿una pro-tendencia?), pero nos resulta más fácil de asimilar si partimos del punto de vista de los ecologistas cuando dicen que la energía fósil del carbón y sobre todo del petróleo, es históricamente un chollo, el gordo de la lotería, la excepción (por sus límites históricos), que ha permitido la expansión capitalista, pero de corta duración (en términos históricos), y que lo que puede hacer que los modos de producción sean a largo plazo sostenibles son otras fuentes de energía renovables (el capitalismo industrial tal como lo conocemos podría ser sólo cosa de tres siglos a lo más, a diferencia de la duración de los anteriores modos de producción). Marx era hijo de su tiempo y no podía tener esta visión, así que le pareció perfectamente normal y sin finitud la energía de su época (carbón, justo los comienzos de la segunda revolución con la energía eléctrica, ni siquiera todavía la expansión con el petróleo), en lugar de considerar que, una fuente de energía tan fácil de conseguir y de tan alto potencial energético, ya se podría considerar en sí una contra-tendencia.

El extraordinario crecimiento de las fuerzas productivas que atribuimos a la dinámica generada por la relación D-M-D´ combinada con el trabajo asalariado (plusvalía, competencia, acumulación ampliada, concentración, crisis con “destrucción creativa”…) no habría sido posible sin la suerte de poder contar con el carbón primero, que permitió crear las condiciones materiales y sociales para el aprovechamiento de la electricidad, y luego el petróleo. Ese magnífico “motor” modelo DMD, no habría podido funcionar tan bien sin esos combustibles de alta capacidad energética a la vez que bajo componente como capital constante.[fin de la cita]

Si el capitalismo industrial se basa en el régimen asalariado del trabajo, si la tendencia a la baja de la tasa de ganancia, tiene su raíz en el proceso de acumulación de plusvalía (porque el capital invertido es plusvalía), está claro que “la culpa” de todo, la tiene el régimen asalariado del trabajo y esto es lo que debemos subrayar, no el capitalismo en general, ni siquiera la dinámica D-M-Dmás. Subrayar esto es también señalar que la solución sólo puede venir porque la clase trabajadora asuma la lucha contra el régimen asalariado que la convierte en una clase explotada, en lugar de en el colectivo de los trabajadores/as libremente asociados, y en el pilar fundamental que esta civilización abocada a una deshumanización y destructividad crecientes para el conjunto de la vida planetaria.

Con esta argumentación, creo que tenemos elementos importantes para profundizar en una orientación anticapitalista (mejor dicho, anti-régimen asalariado del trabajo), del problema de la crisis energética.

II.- ¿Se HUNDIRÁ el poder de los ESTADOS? ¿Una SOLUCIÓN ESTATAL a la CRISIS ENERGÉTICA? ¿Podemos UTILIZAR de alguna manera al Estado burgués?

Es posible que, surgiendo graves problemas al proceso de acumulación capitalista, porque menguan los incentivos para invertir, por la baja tasa de ganancia y las dificultades de realización de la plusvalía extraída (reducción de la demanda solvente interna y un estrechamiento de la mundial con el colapso de la globalización), la clase capitalista, antes de asistir resignada al hundimiento de su sistema y tal vez al empuje de un movimiento revolucionario de masas, opte por impulsar algunas modalidades de Capitalismo de Estado, una transformación de la tecnocracia empresarial, de “asalariada” y accionista, a funcionarios del Estado, y la manipulación del descontento de las masas trabajadoras en esa dirección, disfrazándolo de movimiento progresista anticapitalista (contra las fracciones burguesas privadas que se opongan). Pero el socialismo-comunismo no tendría nada que ver con eso. Se pasaría a una nueva forma de la explotación y dominación de clase más totalitaria, con sus desigualdades sociales, y con sus propias contradicciones. Este asunto lo he tratado ampliamente en correspondencia privada con otra persona, pero ahora lo importante no es extendernos en estas consideraciones que tienen mucho de especulativas. Por eso estoy de acuerdo con lo que dice ESM en las páginas 187-8, y muy acertadas las advertencias que hace al movimiento en Transición y otros análogos en la página 204, y con el supuesto imaginario de un grupo de visionarios soviéticos a principios de los 80, en la página 197-8.

Ahora, como plantearé más adelante, la exigencia de inversiones públicas orientadas a avanzar en la transición energética tendría como objetivo paliar en lo posible el problema, pero sobre todo darnos la oportunidad de sacarlo del gueto eco-socialista, llevarlo a sectores amplios de las masas, politizarlo al máximo. Pero no como si fuese la estatalización la solución al problema. Es algo parecido a la lucha por mantener la sanidad, la dependencia, las pensiones y la educación públicas, frente a la privatización, lo que no debe llevarnos al embellecimiento del Estado burgués y a pensar que el estatalismo es la panacea. Sería un movimiento táctico-estratégico de medio alcance, no una parte del objetivo final, que en realidad pasa por la eliminación de ese Estado. Precisamente esa reivindicación, aparte lo que de medidas energéticas se pudiese lograr, tendría como objetivo mostrar los límites no sólo del capitalismo privado, sino del Estado burgués mismo, lo que nos permitiría dar un salto en el cuestionamiento de toda esta civilización. Pero en tanto, no podemos saltarnos las fases en el proceso de concienciación de las masas, ni esperar a estar en una situación límite donde las cosas sean más evidentes, pues entonces podría ser demasiado tarde para tomar medidas e incluso para que las masas se movilizasen porque podrían estar derrotadas, desmoralizadas, resignadas, y aplastadas caso de haberse resistido.

Plantear así el debate, permitiría la discusión y la lucha en concreto sobre la orientación de las inversiones públicas (rechazando por ejemplo, la “alternativa” nuclear, los biocombustibles cuando perjudican a la alimentación y el medio…), la lucha contra los mitos tecnológicos-tecnocráticos de las soluciones técnicas y no sociales a la crisis de civilización. Es decir, la mejor forma de salir de gueto y llevarlo al foro público, a la agenda política de masas.

III.- Un MEDIO para POPULARIZAR y ORIENTAR la LUCHA por la TRANSICIÓN ENERGÉTICA y CONTRA el CAMBIO CLIMÁTICO: la LUCHA contra la austericida ley LOEPSF (prioridad al pago de la deuda, reducirla al 60% del PIB, 2020)

Todas/os los ecologistas y más si son anticapitalistas, sentimos una gran frustración porque por mucho que se insista (en una difícil lucha contracorriente, es cierto), las masas populares parecen bastante indiferentes o fatalistas o incapaces de asumir y abordar este enorme problema cuyo horizonte se encuentra cada vez más próximo, porque tienen problemas más inmediatos que atender (llegar a fin de mes, encontrar trabajo, soportarlo, pagar la hipoteca, evitar el desahucio…; cuestiones más personales de su vida sentimental, etc.), y también porque sus aspiraciones son ante todo las de volver a la época pre-crisis, e incluso a otra fase anterior en la que el trabajo era menos precario y explotado, a la época pre-mileurista, y además siguen creyendo en el mito del progreso, de las soluciones tecnológicas para todo, o prefieren esconder la cabeza, como el avestruz. El desfase entre la realidad objetiva y la subjetiva es abismal. Por eso debemos buscar urgentemente la manera de construir puentes entre ambas, por frágiles, inestables y provisionales que sean al principio, en espera de bases más sólidas.

Dice ESM en la página 26 y nota 8: “[este libro] se enmarca dentro de una estrategia que […] hemos denominado “la gran clarificación” […] esta labor, a la que dimos un plazo de cinco años para poder ser mínimamente efectiva: si a comienzos de la década de los veinte del siglo XXI no existe una conciencia clara de las implicaciones de la crisis socio-ecologista y civilizatoria entre una gran mayoría social, será seguramente demasiado tarde para evitar los peores desenlaces”.

Me parece muy bien este propósito, pero me temo que está condenado al fracaso si no viene acompañado por una estrategia política para afrontar el problema. Y esto no puede hacerse limitándose a aprovechar aquellas situaciones y conflictos que puedan surgir y den pie a ello de un modo bastante evidente, porque puede que sean escasos y sobre todo mucho más adelante cuando ya sea demasiado tarde. Tampoco planteándoselo en los programas electorales de un modo que ni siquiera choca contra la dinámica capitalista y austericida. Hay que articularlo en la visión general de las cosas, y enlazarlo a la generalidad de las luchas. ¿Cómo se podría hacer esto?

La tendencia brutal a la baja de la cuota de ganancia tenderá a ser compensada en parte con un aumento de la explotación del trabajo, con salarios al límite (ya nos estamos acercando a eso, con trabajar y no salir de la pobreza), y por supuesto con la eliminación de gran parte del salario indirecto y diferido en forma de gastos sociales del Estado (sanidad, pensiones, dependencia, educación…). Esto último ya lo estamos viendo con la tendencia generalizada a los recortes sociales, de la mano de la austericida ley LOEPSF y del tratado TSCG de la UE.

Quienes me leáis con cierta frecuencia, sabéis que desde hace tres años (gracias a Kaos en la red) vengo insistiendo en la peligrosidad y trascendencia histórica de la austericida ley LOEPSF (Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera). Esta ley austericida, motor de todos los recortes sociales y privatizaciones, es “hija” del matrimonio entre la reforma del artículo 135 de la CE y el tratado TSCG de la UE (Treaty on Stability, Coordination and Governance; o Pacto Fiscal Europeo o Fiscal Compact; en español TECG: Tratado de Estabilidad Coordinación y Gobernanza).

Para no abusar de vosotros, os remito a mis artículos. Sólo subrayar dos datos. La LOEPSF establece bajar la deuda pública al 60% del PIB para 2020, lo que ya resulta evidente que es imposible (desde el casi 100% actual) y esto a pesar de que el TSCG de la UE, permite que se deje para 2033-40, aunque un estudio del FMI ya nos dice que esto también es imposible sin caer en el austericidio. Ahora, para comprender bien la LOEPSF y las implicaciones de luchar contra ella, os ruego encarecidamente, a los ecologistas también, que leáis mi informe “PODEMOS, su cuento económico de la lechera y farsa política” (21-8-2015, enlace al final).

Viendo las limitaciones de la iniciativa privada cara a afrontar en serio la transición energética de modo que al menos limite los desastres de su crisis, es fundamental que desde el Estado se puedan tomar medidas de inversión y de todo tipo en esta dirección. Pero eso será imposible si la prioridad en estos años cruciales es la de reducir la ratio deuda/PIB al 60% (desde el 100%), tanto para España como para otros países europeos. Es vital que los Estados puedan mantener un nivel alto de endeudamiento, incluso aumentarlo, para poder impulsar la investigación y las inversiones necesarias para la transición energética y aliviar en todo lo posible las dimensiones y consecuencias del Cambio Climático. Aparte de cuanto se consiga en cuanto a transición energética, al menos se podría socializar y politizar al máximo el problema, en lugar de dejarlo marginado como una preocupación de los “ecologistas catastrofistas”. Una vez popularizado de esta forma, según se avance, se podrá plantear mucho más directamente como un problema que exige el cuestionamiento del capitalismo y de su Estado, dado los límites del capital privado y de la inversión estatal para solucionarlo y evitar una deriva reaccionaria cuando llegue el momento crítico.

Porque necesitamos puentes políticos cara a la clase trabajadora y el pueblo. Seguiremos marginados si nos limitamos a decir que esto es una crisis de civilización y que es necesario acabar con el capitalismo; tan inútil como una propaganda comunista maximalista que diga que frente a la precarización del trabajo, abolición del trabajo asalariado. Todo ello cierto, pero ineficaz si no se encuentra el modo de ligarlo al nivel efectivo de conciencia, combatividad y autoorganización de la clase trabajadora y el pueblo, con objetivos asumibles que la vayan fortaleciendo y haciendo receptiva a la verdad en toda su dimensión y exigencia.

En el proceso de esa lucha, la clase trabajadora y el pueblo adquirirá más confianza en sí misma, en sus propias fuerzas, tomando en sus manos cada vez más la problemática del declive capitalista y la transición energética; y en la medida en que esa política por reformas a través de inversiones públicas, encuentre también su límite, se atreverán a plantearse la lucha contra ese Estado capitalista y contra la civilización capitalista que convertirá el declive energético en una catástrofe para los pueblos, y una deriva reaccionaria, superexplotadora, represiva, militarista y genocida.

Porque el problema es planetario es también fundamental la lucha contra el TSCG de la U.E., y unir lazos con los trabajadores/as y pueblos de la Unión Europea, en lugar de caer en la tentación de salir de la eurozona, aislarnos todavía más y crear más condiciones para los enfrentamientos nacionalistas. Los que se plantean como solución la salida de la Unión Europea no tienen en consideración este horizonte de la década de 2030 del declive energético, o si lo hacen, su estrategia no puede ser más equivocada. Si desde mayo de 2012 y aprovechando las protestas y paros en Francia contra el TSCG de la U.E. (las pruebas en mis artículos), hubiésemos llevado esta orientación, diferente sería ahora la situación en España y en Europa. Pero la estrechez de miras y miopía nacional, impiden estas consideraciones estratégicas. Esto no significa caer en el mito de una eurozona social, una eurozona de los pueblos, etc., sino, por mucho que nos disguste la Unión Europea, de ser inteligentes en cuanto al marco político que resultará más conveniente a medio y largo plazo para fortalecer a nuestra clase y resistir las derivas antiobreras, nacionalistas y belicistas que surgirán con cada vez más fuerza según avance el declive. La escala nacional, en estas circunstancias, no es ningún refugio, sino la mejor condición para el aislamiento y la derrota, y que sobre ella el descontento sea alimento de movimientos de corte fascista y belicista.

Por tanto, os ruego, prestadme mucha atención: tenemos una oportunidad extraordinaria para ligar, la lucha contra los recortes sociales en general, contra la prioridad al pago de la deuda, contra la pretensión austericida de bajar su ratio al 60% del PIB, con la lucha por las inversiones púbicas para la transición energética y contra el Cambio Climático. Y esto no sólo a escala de España, sino de toda Europa (por el TSCG de la UE), y por tanto, de impacto mundial.

No quiero repetirme y hacer este artículo todavía más extenso, porque todo, absolutamente todo (con pruebas irrefutables), lo tenéis en los artículos que vengo dedicando a esta cuestión, alguno de los cuales los incluyo en la relación final con sus enlaces.

ESM escribe en la página 241 denunciando el TTIP (tratado de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea): “significa para Europa [entre otras cosas] el desmantelamiento de los restos de su Estado de bienestar y de sus sistemas de protección social”.

Esa denuncia está muy bien, pero estoy observando que para mucha gente de izquierda, es mucho más cómodo y atractivo denunciar el TTIP porque resulta antiimperialista, anti-yanki, etc., y todavía no tiene traducción en España, que denunciar y luchar contra lo que desde mayo de 2012 está siendo ya en los hechos, a diario, un ataque brutal para ese desmantelamiento de los gastos sociales del Estado. Y me estoy refiriendo a la LOEPSF-TSCG.

Sin dejar de luchar contra el TTIP, el peso fundamental hay que ponerlo donde no se está haciendo nada (loepsf-tscg), porque además, a diferencia del TTIP, permite desarrollar el enfoque que estoy diciendo: rechazar la reducción de la ratio deuda pública /PIB al 60%, porque hace falta la investigación e inversión financiada por el Estado para dar pasos en la transición energética.

La lucha espectacular (manifestaciones, etc.) contra el TTIP, bien puede servir como una cortina de humo para seguir sin abordar la lucha que supone ligar la resistencia concreta cotidiana contra cualesquiera recortes sociales con el motor común a todos ellos (la loepsf-tscg).

Sin lugar a dudas, como he demostrado hasta la saciedad, la lucha por la derogación de la LOEPSF, y la ruptura con el TSCG de la UE tiene un potencial para unificar todas las luchas contra los recortes, y para empoderarnos, infinitamente superior a todas las protestas contra el TTIP. Quien es cómplice, se escabulle y claudica ante la LOEPSF, no lo hará menos ante el TTIP. Con esos “luchadores” y “revolucionarios”, la denuncia del TTIP acabará por tener un carácter de postureo identitario, espectacular, escapista y ritual como ya lo tiene la denuncia del artículo 135 de la Constitución, mientras se continúa con el pacto de silencio sobre la loepsf-tscg. Y también seguramente, abrirá las puertas a una política interclasista con los sectores de la burguesía española y europea que se vean perjudicados por el TTIP, dejando en muy segundo plano lo que son nuestros verdaderos intereses, disolviendo todavía más si cabe lo que debiera ser una política independiente de clase tras los intereses corporativos y nacionalistas. Al tiempo.

Una muestra la tenemos ya en las “Marchas de la Dignidad”. Que en su rechazo al pago de la deuda pública, sean capaces de incluir en su plataforma la denuncia del TTIP, de la OTAN, del fracking, contra la violencia de género, por el derecho a decidir (autodeterminación nacional), pero totalmente incapaces de hacerlo con lo que directamente debiera ser su principal objetivo: la LOEPSF y el TSCG de la U.E. [leed mi artículo “Salvar el Derecho a Decidir y las generales del 20-D: ataquemos su Talón de Aquiles” (6-10-2015 enlace al final)]

Para todas las pruebas y argumentaciones que os hagan falta, os remito a mis artículos.

IV.- El COOPERATIVISMO NO PUEDE GESTARSE como ALTERNATIVA POST-CAPITALISTA como el capitalismo lo hizo durante y en el feudalismo

En la página 261-2 leemos lo siguiente:

Sin embargo, sí existen, en nuestra época, algunas ventajas a la hora de emprender procesos de transformación económica o de la vida cotidiana: desde una pequeña capacidad de ahorro, cada vez más irrisoria por supuesto, por parte de las clases populares hasta una menor atención represiva.

Más importante es comprender el problema de fondo, que es histórico. Los revolucionarios socialistas hemos heredado una imagen de la transformación social inspirada en la Revolución Francesa. Sin embargo las revoluciones burguesas solo dieron el estoque final a un decorado, mientras que la sociedad ya se encontraba de hecho transformada, socavada por el desarrollo del capitalismo, que estuvo más de 400 años minando, como unas termitas, el mueble viejo del feudalismo. Nosotros hemos aprendido a actuar al revés, empezando la casa por el tejado. Así en los momentos rarísimos en que hemos ganado nos hemos topado con el problema de que “tomar el poder político no significa transformar una sociedad”. Y pretender cambiar las relaciones sociales por decreto y por la fuerza es un disparate, que ha llevado sistemáticamente al desastre y al terror.”

Confieso que esta lectura me ha sorprendido desagradablemente. El primer párrafo estará en lo cierto, y es posible desarrollar cooperativas que tenga una orientación ecológica. Pero su valor sería sobre todo ejemplarizante, no como embrión para su desarrollo como alternativa-sustitución de relaciones sociales existiendo el capitalismo. Una tecnología puede sustituir a otra permaneciendo las relaciones sociales de producción capitalistas; pero las relaciones socialistas comunistas no pueden desarrollarse en el capitalismo y desplazarlo en una especie de competición, como hizo el capitalismo con el feudalismo. Por eso, el segundo párrafo, que pretende teorizarlo de modo que parece darle una dimensión que sobrepasa totalmente lo realista, apunta a una dinámica transformadora utópica, y parece que hubiese sido redactado por una persona con ideas muy diferentes a la marxista que ha escrito el resto del libro.

Si algo tiene claro el marxismo, y las críticas al reformismo de la II Internacional, y de Rosa Luxemburg al cooperativismo, etc., es que, a diferencia de la burguesía, la clase trabajadora no dispone de una base propia de poder material. Su misma existencia es el sostén y el pilar fundamental del sistema capitalista (la creadora de plusvalía destinada a la acumulación de capital), y sólo puede volverlo en contra del capital, en la revolución misma, no en la vida ordinaria en el capitalismo. Cierto que siempre ha habido experiencias cooperativas para editar un periódico, libros, organizar ateneos y cosas así. Pero crear un movimiento cooperativo de producción o consumo, supone optar por desarrollarse en dos grandes líneas que son totalmente divergentes:

1) Que tenga éxito económico en el capitalismo, como la vasca Corporación Mondragón (la de los electrodomésticos Fagor, la Laboral Kutxa –caja de ahorros- o la cadena de mercados de grandes superficies Eroski), implica su integración plena en el capitalismo, por lo que de ninguna manera supone una amenaza para él [leed mi artículo “FAGOR. Una vía de agua en la “tercera vía”. El cooperativismo, sus límites y aburguesamiento” (19/10/2013) — http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/71566-fagor-una-v%C3%ADa-de-agua-en-la-%E2%80%9Ctercera-v%C3%ADa%E2%80%9D-el-cooperativismo-sus-l%C3%ADmites-y-aburguesamiento.html ]

2) Que sea un instrumento para los movimientos sociales, como los periódicos, las editoriales, las radios, las web de contra-información; como demostración práctica de la utilidad de determinadas tecnologías, etc., o cosas semejantes, y que por tanto, sea totalmente marginal en la marcha efectiva de la economía.

Lo que es absolutamente impensable es que un poder cooperativo pueda, en esta fase del capitalismo imperialista de oligopolios y transnacionales, de la Unión Europea y del TTIP, suponer ninguna alternativa al capitalismo, capaz de socavarlo como las termitas, y de construir las bases del socialismo-comunismo al interior de la sociedad capitalista, bastando un empujón para echar abajo el Estado burgués; y esto por razones estructurales, por lo que no es una cuestión que se resolvería contando con más tiempo, ni con mil años, porque el capitalismo es un sistema total que genera anticuerpos destructivos o coopta e integra, pero no permite una “coexistencia pacífica” que acabe llevándole a su desaparición. Si la burguesía tuvo, desde sus inicios en la Italia renacentista, 400 años para ir fortaleciendo su poder comercial, financiero, terrateniente e industrial, nosotras contamos con poco más de un par de décadas en las que debemos centrarnos en las tareas políticas y pedagógicas más inteligentes y rentables, no en pretender levantar, en el capitalismo, un poder económico alternativo, ni siquiera en forma embrionaria. Esto es no más que un sueño pequeño burgués que ya en el siglo XIX carecía de cualquier base realista, y hoy menos si cabe. Y me sorprende que lo plantee quien a lo largo de todo el libro muestra tanta comprensión sobre lo que es el capitalismo. Parece una contaminación del anarquismo más utópico en quien se considera un marxista libertario.

Lo que sí es cierto es que no sólo no basta con “tomar el poder”, sino que no se trata de “tomar el poder” del Estado burgués, sino de imponer el poder de una organización alternativa, pero que no es económico-empresarial (no puede serlo por mucho que nos empeñemos), sino eminentemente política aunque esté apoyada en la autoorganización de la clase trabajadora en las empresas capitalistas (no cooperativas obreras). Esto se conoce como Consejos Obreros y Soviets, que efectivamente, deberán imponerse, aunque las transformaciones de las relaciones sociales de producción necesitan de un proceso real de superación de la división social del trabajo, de autoorganización, que puede ser propiciado por los imprescindibles decretos y la fuerza de coacción a la burguesía resistente, pero no resuelto. Esto, en nuestro caso, no es empezar la casa por el tejado, sino por los pilares, que son obligadamente diferentes a los de la construcción del dominio de la burguesía. Y no tenemos otra alternativa que volver a esa ruta, pero con una crítica mucho más profunda a lo que es el capitalismo, las relaciones sociales de producción capitalistas, la totalidad de esta civilización, para que el movimiento revolucionario no desemboque en ningún Capitalismo de Estado o “autogestión” en la misma vía capitalista de Estado (como ocurrió en Yugoslavia), o tenga la pretensión de seguir con el modelo productivo capitalista solo que con otra gestión. Si ESM está pensando en algo muy diferente a lo que responde esta crítica, debiera explicarse con mayor claridad.

V.- Las DERROTAS de HOY, ABONO para la DERROTAS DEFINITIVAS del FUTURO

Además de todas las consideraciones sobre la necesidad, posibilidades y límites de una transición energética, debemos tener en cuenta que, hasta qué punto se haga, cuándo, y en qué tipo de sociedad, depende de la lucha de clases.

Un capitalismo declinante, con una tasa de ganancia a la baja, con un colapso de la globalización, seguro que llevará a un endurecimiento de la clase dominante (burguesía, tecno-burocracia), que para asegurar su poder y hacer frente al cuestionamiento de su civilización por la clase trabajadora y el pueblo, tenderá a recurrir a medios drásticos, recorte de las libertades, mayor represión. En suma, buscará la pasividad, el aplastamiento incluso de la clase trabajadora si se ha mostrado rebelde. Ésta será tanto más imprescindible si los estados, en busca de “seguridad energética, de materias primas y alimentaria”, se lanzan a guerras entre sí, pues necesitarán una retaguardia bien disciplinada, sumisa, sometida al esfuerzo de guerra y a la “unidad nacional” con los objetivos capitalistas “por la supervivencia nacional”, para que no pasase como en Rusia 1917 y Alemania 1918, y les estalle una revolución.

Si para cuando nos alcance el declive energético, llegamos muy debilitados políticamente, más fácil le resultará a la burguesía imponer sus “soluciones”, y aplastarnos si intentamos levantar la cabeza al ver venir el desastre.

Por eso es fundamental que AHORA evitemos una derrota total de la clase trabajadora y el pueblo, pues en esas condiciones, seguro que la transición energética será mucho más débil, más desastroso el colapso de esta civilización, y garantizado el surgimiento de un poder de clase explotadora mucho más feroz, militarista y genocida que el actual (NOTA 1).

A diferencia de las derrotas importantes que se dan en un proceso ascendente, que trunca la reacción, y de las que es más probable sacar lecciones que ayuden a reponerse, con ésta, llovería sobre mojado de un proceso declinante (con dientes de sierra) que se arrastra desde el final de la década de los 70, con una degradación y descomposición progresiva del movimiento comunista, una desorientación y desintegración creciente del movimiento obrero, y el ascenso de las ilusiones más tontas de la clase media indignada (de lo que es un reflejo el eslogan “no es una crisis, es una estafa”). Con esto, las derrotas no son el preludio de futuras victorias, sino lo más probable de derrotas todavía mayores, porque cunde todavía más la sensación de impotencia y la desorientación. Así que no confundamos esta retirada constante desde hace décadas (salvo episodios menores) con aquello que decía Marx de dar unos pasos atrás y tomar carrerilla para el gran salto adelante. Cierto que las contradicciones objetivas se agudizan, que el tiempo histórico se acelera, pero quien conduce a toda velocidad el camión lanzado contra la bicicleta, es la clase capitalista, no nosotros.

De ahí que, para evitar que sigamos adelante en el curso a la derrota total en el que ya nos encontramos (en buena parte por no asumir desde mayo de 2012 la lucha contra la LOEPSF), es fundamental hacerlo de una vez y ligándola además, como he propuesto, a la necesidad de la transición energética. En la medida que frenemos, paremos y revirtamos el proceso a la derrota, es como podremos plantear a nivel de masas un cuestionamiento más profundo del régimen asalariado del trabajo, pilar fundamental de esta civilización capitalista. De lo contrario, derrotados y aplastados, ya podemos discursear todo lo que queramos (si nos lo permiten) que entrarán por un oído y saldrán por el otro de las masas vencidas, atemorizadas, fatalistas, impotentes y resignadas. Esto quiere decir, que no hay tiempo que perder, porque los plazos de tiempo son relativamente cortos (tal vez ya para la década de los 30).

Si se conoce bien la naturaleza y trascendencia de la LOEPSF (y la LEP catalana) y el TSCG de la UE, se puede comprender que no luchar desde 2012 contra estas armas jurídico-políticas, no solo tendrá un precio ahora y a medio y largo plazo en cuanto a los gastos sociales del Estado, sino grandes consecuencias en la correlación de fuerzas entre las clases, y por tanto, en el potencial de respuesta a los retos del declive energético y sus escenarios sociales y derivas reaccionarias, militaristas y genocidas. El futuro político de las dos próximas décadas lo estamos cocinando ahora mismo; como los futuros desastres del Cambio Climático se están gestando ahora; como las derrotas del movimiento revolucionario en Alemania de 1918 y los años 20 prepararon la impotencia frente a la crisis del 29, y de ahí el aplastamiento ante el ascenso del nazismo y la consiguiente IIª Guerra Mundial.

Por tanto, es de una irresponsabilidad total una actitud que podría expresarse así: “no importa demasiado que ahora no luchemos en serio y nos derroten una y otra vez, porque se agudizarán las contradicciones del capitalismo, eso nos obligará a luchar y más pronto que tarde ganaremos, porque así lo exige las necesidades de la Humanidad, el instinto de supervivencia de la especie, la lógica del desarrollo de las fuerzas productivas, etc.”. La Historia de dos siglos, con dos guerras mundiales, el armamentismo nuclear, el creciente desastre ecológico, etc., nos demuestra que esto es falso, y por las amenazas del futuro, que no cabe mayor temeridad, además de ser teóricamente insostenible por teleológico.

Pero los dirigentes políticos de esta generación, la que tiene más información y medios de formación, en lugar de mirar al horizonte de 2030, parecen incapaces de ver más allá de donde alcanzan sus pies. Así nos va, e infinitamente peor que nos irá.

Los retos que suponen para la Humanidad y nuestra clase el declive energético, el Cambio Climático y sus consecuencias en la agricultura, son los mayores de la Historia, dejando en un juego de niños los del Neolítico, y precisamente cuando nuestra clase se encuentra en su peor momento, por debilidad y desorientación. A pesar de ello, como si estuviésemos sobrados, asistimos a la renuncia de las armas que ahora disponemos, como la denuncia y lucha contra la LOEPSF, pese a su gran potencial.

Que yo, durante tres años haya podido hacer la labor contra la LOEPSF de la que mis artículos son la prueba (gracias a Kaos en la red) y que el conjunto de las organizaciones políticas y sindicales, incluidos los “revolucionarios”, “anticapitalistas” y “comunistas”, hayan sido incapaces de hacer ni una centésima parte, demuestra el increíble grado de miseria teórica y política alcanzado a pesar del aumento de indignación de la gente y las luchas, y del discurseo político. Lo he dicho muchas veces, de una forma más o menos suave o dura, pero insisto para el sonrojo de todas: desde el franquismo tardío no he conocido generación política más decepcionante (por usar casi un eufemismo) que ésta.

Dice ESM en la página 137: “Este es un desafío material sin precedentes, que coloca a nuestra generación ante la obligatoriedad de un protagonismo histórico como pocas veces la humanidad ha conocido”, a lo que habría que añadir que sin embargo, se trata de la generación más desnortada.

Afortunadamente, este libro también aborda la cuestión de la militancia actual, en el capítulo 15. Espero que resulte útil a muchas/os activistas, con la salvedad de lo criticado en la sección IV, de las paginas 261-2 del libro.

¡Contra el austericidio, por la transición energética, contra el Cambio Climático: no al límite del 60% del PIB en la deuda pública; no al plazo de 2020 ni de 2033-40; derogación de la LOEPSF, del artículo 135 de la Constitución, y ruptura con el TSCG de la U.E.!

NOTA 1.- La perspectiva de un mundo futuro caracterizado por el genocidio, creo que se quiere implantar subrepticiamente en nuestras mentes, y que para evitarlo también debemos llevar una lucha política en el terreno cultural más estricto. Me refiero al género de los “zombis” al que ya he dedicado dos artículos y cuya orientación me ha sido recientemente confirmada por un articulista en un medio tan poco sospechoso de radicalismo como El País. Os invito a leer “Zombis: un género contra el precariado (trabajador precarizado)” (24-8-2015) — un comentario mío —- http://kaosenlared.net/zombis-un-genero-contra-el-precariado-trabajador-precarizado/

Contra la desorientación y la derrota, para romper el pacto de silencio, PASA este ARTÍCULO y hazte agitador y propagandista contra la LOEPSF-LEP y el TSCG de la U.E.

PARA PROFUNDIZAR: algunos de mis artículos más relacionados con éste. CÓPIALO para ir accediendo con tiempo a los enlaces.

Salvar el Derecho a Decidir y las generales del 20-D: ataquemos su Talón de Aquiles” (6-10-2015) –con comentario —— http://kaosenlared.net/salvar-el-derecho-a-decidir-y-las-generales-del-20-d-ataquemos-su-talon-de-aquiles/

27S ¿Qué nos dice de los trabajadores; de CUP-CC y CatSQPot? ¿Y ahora qué?” (1-10-2015) —- http://kaosenlared.net/27s-que-nos-dice-de-los-trabajadores-de-cup-cc-y-catsqpot-y-ahora-que/

PODEMOS, su cuento económico de la lechera y farsa política” (21-8-2015) versión completa en PDF, y comentario mío en la web aclarando, ampliando —– http://kaosenlared.net/podemos-su-cuento-economico-de-la-lechera-y-farsa-politica/

44-13-3: las medidas ideales para el austericidio público. La alternativa” (21-5-2015) con versión PDFhttp://kaosenlared.net/44-13-3-las-medidas-ideales-para-el-austericidio-publico-la-alternativa/

2030. Crisis energética y capitalista. Lucha laboral, de clases y la izquierda. Orientaciones. Campaña Marco. PDF” (2/3/2015) —– con versión PDF — http://kaosenlared.net/2030-crisis-energetica-y-capitalista-lucha-laboral-de-clases-y-la-izquierda-orientaciones-campana-marco-pdf/

¿Quiebra energética y capitalista desde 2030? Revolucionarios, su chip y pilas. Libro de Fdez. Durán y Glez. Reyes” (10/2/2015) ——- http://kaosenlared.net/quiebra-energetica-y-capitalista-desde-2030-revolucionarios-su-chip-y-pilas-libro-de-fdez-duran-y-glez-reyes/

El Cambio Climático y el estorbo para 2020 del déficit 0 de la Ley de Estabilidad Presupuestaria ¡Deroguémosla!” (1/10/2013) http://2014.kaosenlared.net/component/k2/item/69875-el-cambio-clim%C3%A1tico-y-el-estorbo-para-2020-del-d%C3%A9ficit-0-de-la-ley-de-estabilidad-presupuestaria-%C2%A1derogu%C3%A9mosla.html

¿Salir del Euro? ¡No! Unir luchas en España y Europa contra Ley de Estabilidad y TSCG. Cambio BCE. Estrategia. PDF” (5/5/2013) Archivo PDF con imágenes —– http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/55902-%C2%BFsalir-del-euro?-%C2%A1no-unir-luchas-en-espa%C3%B1a-y-europa-contra-ley-de-estabilidad-y-tscg-cambio-bce-estrategia-pdf.html

14-N Huelga General europea. No al aislamiento estatal y nacional. En Euskal Herria y Catalunya. Ecologistas uníos” (05/10/2012) —– http://2014.kaosenlared.net/secciones/s2/izquierdaadebate/item/33040-14-n-huelga-general-europea-no-al-aislamiento-estatal-y-nacional-en-euskal-herria-y-catalunya-ecologistas-un%C3%ADos.html

Cambio Climático, transición energética, Tratado y Ley de Estabilidad, y victoria o derrota de los trabajadores” (16/09/2012) seleccionado como “Destacado” —– http://2014.kaosenlared.net/secciones/s/ecologia/item/30937-cambio-clim%C3%A1tico-transici%C3%B3n-energ%C3%A9tica-tratado-y-ley-de-estabilidad-y-victoria-o-derrota-de-los-trabajadores.html

¿Qué son el Tratado y la Ley de Estabilidad? Abaratar, empobrecer y derrotar para 2020. Futura política fiscal” (31/08/2012) seleccionado como “Destacado” —– http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/29222-%C2%BFqu%C3%A9-son-el-tratado-y-la-ley-de-estabilidad?-abaratar-empobrecer-y-derrotar-para-2020-futura-pol%C3%ADtica-fiscal.html

El futuro del mundo se juega en Europa esta década. Campaña “2020: déficit 0, trabajadores ko, Cambio Climático 10”” (16/07/2012) seleccionado como “Destacado” —– http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/24902-el-futuro-del-mundo-se-juega-en-europa-esta-d%C3%A9cada-campa%C3%B1a-%E2%80%9C2020-d%C3%A9ficit-0-trabajadores-ko-cambio-clim%C3%A1tico-10%E2%80%9D.html

[LIBRO] Trabajadores en bancarrota y riesgo de derrota. ¿Cómo evitarlas y fortalecernos? Una guía”. (3/03/2012), seleccionado como “Destacado”. Archivo PDF 94 páginas. —– http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/9979-libro-trabajadores-en-bancarrota-y-riesgo-de-derrota-%C2%BFc%C3%B3mo-evitarlas-y-fortalecernos?-una-gu%C3%ADa.html

Capital, energía y plusvalía. Por un ecologismo proletario. Comentarios a Ramón Fernández Durán. Llamamiento” (3/09/2011). Archivo PDF Libro de 80 páginas. Comentando también el libro de Daniel Tanuro “El imposible capitalismo verde”. —– http://2014.kaosenlared.net/noticia/capital-energia-plusvalia-ecologismo-proletario-comentarios-ramon-fern

Horizonte 2050: Socialismo o Mega-Crisis. Recuperar nuestra vida y salvar la Tierra. Una propuesta de Marco” (14/05/2011). El Marco como método, entre otras cosas, para establecer campañas. Archivo PDF 25 páginas. —– http://2014.kaosenlared.net/noticia/horizonte-2050-socialismo-mega-crisis-recuperar-nuestra-vida-salvar-ti

Agricultura mundial. Compra tierra y corre. Fósforo ¿hay futuro?. Hambre para hoy y mañana. ¿Qué agricultura?” (19-8-2009) —– http://2014.kaosenlared.net/noticia/agricultura-mundial-compra-tierra-corre-fosforo-hay-futuro-hambre-para

Colapso alimentario. Otra faceta de la próxima Mega-Crisis del capitalismo” (17-7-2009) —– http://2014.kaosenlared.net/noticia/colapso-alimentario-otra-faceta-proxima-mega-crisis-capitalismo

Sin petróleo, el socialismo ¿tendrá su oportunidad?. Mega-Crisis. Pronóstico, plazos y estrategia. Hacia 2030” (4-12-2008) Archivo PDF, 18 páginas —– http://2014.kaosenlared.net/noticia/sin-petroleo-socialismo-tendra-oportunidad-mega-crisis-pronostico-plaz

Para un balance imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a “El 22M y más allá. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislación austericida”. En el blog de Inter-Comunistas (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales podéis descargaros el documento (segunda edición actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

Para acceder a los artículos, informes y libros. Para los artículos de 2015, los podéis encontrar poniendo http://kaosenlared.net/author/aurora-despierta/ o escribiendo en Google: Aurora Despierta. Kaos en la red, y cogiendo la primera que viene, o lo mismo poniendo “Aurora Despierta” site:kaosenlared.net

ADVERTENCIA. Si desde este u otro artículo visitáis alguno de los artículos previos a 2015, tened en cuenta que las direcciones de Kaos cambiaron a raíz del nuevo Kaos (en el viejo Kaos a las tres w les sustituyó 2014, pero no sirve modificarlo tal cual en la dirección pues persiste la instrucción vieja si no se elimina previamente el formato en un archivo txt) y por eso, no funcionarán los enlaces que yo incluía en los viejos artículos.

PARA NO TENER NINGUNA DUDA, disponer de la relación completa de mis documentos en Kaos en la red, hasta el 10/2/2015 con TODOS los ENLACES CORRECTOS, lo mejor, DESCÁRGATE la versión PDF del artículo “PODEMOS se pronuncia por cumplir con la austericida LOEPSF. De la indefinición a la traición. Y archivo PDF” (23/2/2015) ——- http://kaosenlared.net/podemos-se-pronuncia-por-cumplir-con-la-austericida-loepsf-de-la-indefinicion-a-la-traicion-y-archivo-pdf/

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