Mina Loy, una mujer en la cresta de la ola

Por Iñaki Urdanibia

Una ilustrada presentación de una artista y escritora en su historia, sus textos y dibujos, dentro de los movimientos vanguardistas en los que creó

Por Iñaki Urdanibia

Hablando de esta mujer conocida por su apodo ( su verdadero nombre era Mina Gertrude Löwy Brian) nacida en Londres en 1882, y fallecida en 1966 en Aspe, Colorado, escritora, poeta, pintora, actriz, diseñadora e inventora quizá fuese más justo hablar de “las olas” en vez de usar el singular ya que era como el perejil, y la pimienta, de todas las salsas artísticas y culturales de vanguardia: así se unió al Futurismo en Italia, al Dadá en Nueva York y al Surrealismo en París. Mujer intempestiva que no era mirada con buenos ojos al otro lado del charco como demuestra que más de un tercio de sus producciones escritas estuviesen prohibidas en el norte americano debido a que se le consideraba una autora pornográfica. Una existencia movida en todos los terrenos: artísticos , geográficos, amorosos… siempre en tensión creativa y existencial.

Ahora , cuando se cumplen cien años del nacimiento del movimiento Dadá y cincuenta de la muerte de Mina Loy, la ocasión se presenta de conocer en toda su variedad a esta mujer en un cuidado libro que acaba de publicar La Linterna Sorda: « Mina Loy. Futurismo Dadá Surrealismo »; obra que reúne textos, poemas y diseños suyos, además de abundantes fotos y reproducciones artísticas ajenas ( en total más de 150 ilustraciones). El libro se abre con una ejemplar introducción debida a Ana Muiña, La estética vital del caos, nos sitúa en la época, tanto en lo histórico en general como en lo artístico en particular, y en especial: el arte a finales del XIX, coincidiendo con la segunda revolución industrial( fotografía y cinematógrafo) , el auge de las luchas femeninas por sus derechos y la ebullición de los movimientos revolucionarios van a provocar un descenso de las artes de la nebulosa del elitismo, como si sus portadores fueran mediadores de las voces divinas, a los pagos del compromiso, haciendo que al arte se conviertiese en instrumento de transformación social, al tiempo que las puertas de la creación literaria y artística se abrían a las féminas . En 1909 es el futurismo el que empieza a cuajar en algunas ciudades italianas, bajo la batuta de Filippo Tomasso Marinetti, adorando la velocidad y las máquinas y con un contenido, al menos en sus comienzos, claramente utópicos y anti-burgueses lo que les hacía organizar actos de claro corte provocador que en no pocas ocasiones finalizaban con violentas refriegas al sentirse los espectadores insultados y engañados, y la presencia policial. El movimiento se extendió más allá de las fronteras italianas a través de los frecuentes viajes del líder, quien , junto a algunos de sus compañeros, promovieron la participación en la primera guerra mundial, derivando algunos de ellos, con Marinetti a la cabeza hacia posiciones netamente fascistas, lo que se tradujo en su participación junto a las tropas franquistas como legionario. Se ha de aclarar, no obstante, que no todos los seguidores del futurismo se convirtieron en seguidores / defensores del fascismo, como quedó patente en el caso hispano en el que hubo una clara división de posicionamientos políticos, y más claro en el caso latinoamericano. No se puede, ni se debe, obviar la presencia de tal movimiento en tierra rusa, en donde Valdimir Mayakovski lo tiñó con aires claramente revolucionarios, del mismo modo que no sería justo ignorar la presencia de no pocas mujeres, especialmente en el futurismo ruso, en medio del ambiente abiertamente misógino defendido por los pro-hombres del movimiento; dominio que se dio de manera aplastante en el caso italiano haciendo que las mujeres que participaban en el movimiento quedasen absolutamente eclipsadas. Caso excepcional en su abierta y combativa oposición a la misoginia señalada fue la francesa Valentine de Saint-Point quien escribió un manifiesto de la mujer feminista ( que se publica en los anexos del libro al igual que un par de manifiestos debidos a Marinetti). Mina Loy tuvo estrechas relaciones con Marinetti y con otros colegas suyos, hasta en el terreno sentimental, pero se alejó de ellos debido a la misoginia y el creciente militarismo de los que hacían gala ( dos escritos dan cuenta de su paso por las filas del futurismo: Aforismos sobre el Futurismo y Manifiesto Feminista ). La conciencia de la marginación femenina impulsó a Mina Loy a tratar de hallar nuevos modos de expresión feminista que diesen cuenta de una nueva política sexual y de género; esta postura fue llevada adelante con fuerza por las mujeres y artistas del futurisno ruso.

En plena guerra tanto Zurich como Barcelona se convirtieron en refugios al mantenerse sus países, al menos de palabra, neutrales ante la contienda que asolaba Europa. La Ciudad Condal vio cómo llegaban a ella los Ballets rusos huyendo de la guerra, al igual que Sonia y Robert Delaunay, y el boxeador y poeta anarquista que mantendría una estrecha relación con Mina Loy , Arthur Cavan, hasta que él desapreció misteriosamente en 1918. En las publicaciones que recogían el espíritu vanguardista que trataba de romper con la lógica que llevaba a la guerra colaboraban Francis Picabia ( de quien por cierto se presenta en los anexos su Manifiesto Caníbal Dadá), Eric Satie, etc. De todos modos fue en la ciudad suiza, en el café Voltaire, en donde Hugo Ball y sus colegas, en 1916, pusieron en marcha de manera formal el movimiento dadaísta; la risa y la provocación como arma para enfrentarse al absurdo del mundo, organizando animados espectáculos, un tanto dislocados y alocados, que atraían a numerosos público, entre los asistentes se llegaba a contar entre otro al propio Lenin con su mujer Krupskaya; Tristan Tzara diría precisamente ante las acusaciones que sobre ellos se vertían que no eran ellos, y sus obras, los absurdos sino el mundo en el que vivían. La propia elección de la palabra para representar al movimiento señalaba innegables pistas de por dónde se encaminaban los pasos de los artistas rebeldes. Dejando de lado las eternas disquisiciones acerca de quién fue el responsable del bautizo ( unos lo atribuyen a Hugo Ball, otros a Tristan Tzara y hay hasta quien -Dominique Noguez- se lo atribuyó a nada menos que Vladimir Illich Ulianov) lo que no parece ser objeto de discusión es que la palabra salió casualmente al consultar un diccionario francés, lengua en la que se utiliza tal palabra para reherirse a los « caballitos de madera», propio de los juegos infantiles, y también « niñera »; averiguando sus otros posibles significados vieron que también podía aplicarse el término a la cola de una vaca considerada sagrada por una tribu africana, que en algunos lugares de Italia significaba « madre » y también « cubo »; o todavía, entre los artistas rumanos de cabaret se empleaba continuamente tal expresión ( da da) a modo de ánimo: sí, sí…mismo significado que tiene la repetición de la sílaba en alemán. ; en palabras de Hugo Ball: « Dadá procede del diccionario . Es así de sencillo . En francés quiere decir caballito de madera,. En alemán : adiós , hasta la vista. En rumano, sí, verdaderamente, tenéis razón, eso es, de acuerdo, sí, sí, estamos en ello…». O sea…cualquier cosa y la contraria también ya que como señalase Tristan Tzara , en la lucha contra todo dogmatismo, se hallaba la apuesta por lo azaroso, por el sinsentido o por el sentido múltiple y abierto…hasta el punto de poder afirmar que « Dadá no es nada », « Dadá no significa nada » o incluso que « estar en contra de este manifiesto[ Tristan Tzara publicó uno en 1918] significa ser dadaísta ».

Este movimiento tenía estrechos lazos con la Liga espartaquista de Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht, hasta el punto de que algunos lo llegaban a considerar como el brazo artístico del movimiento político, lo que invitaba a ello era que algunos de sus miembros se moviesen en los ambientes consejistas cercanos a tal Liga. Dentro de las filas dadaístas surgieron algunas discrepancias cuyas protagonistas eran las mujeres que se enfrentaban al dominio masculino del Da-Dandy. Varias fueron las mujeres que jugaron un papel dinamizador del movimiento: Sophie Taeuber, Mary Wigman y, por supuesto, nuestra mujer, Mina Loy. Papel esencial ocupó Hannah Höch, que abrió las puertas a una nueva concepción del cuerpo de la mujer. Más tarde llegaría el desplazamiento del movimiento a Nueva York a la Modern School de Emma Goldman-mujer rebelde donde las hubiese-, tal escuela había sido fundada por la Asociación Francisco Ferrer. El ambiente de solidaridad, en el que participaba la central sindical de mayor relevancia , la Industrial Workers of the World que se creó en torno a tal institución atrajo a una importante pléyade de innovadores pedagógicos y sociales. En aquel entorno comenzaron a unirse algunos exiliados como Picabia, Marcel Duchamp con quienes tomó contacto Man Ray, y allá fue organizada la primera exposición de vanguardia europea en 1913 en donde se expusieron obras del propio Duchamp, Picasso, Picabia y Braque, entre otros.

Numerosas fueron las publicaciones que difundieron el dadaísmo en el Nuevo Mundo y una de ellas jugó un papel realmente relevante primero en lo que hace al Dadá y más tarde al surrealismo, The Little Review. En todas estas revistas publicaba Mina Loy y en la última de las nombradas asumía, junto a Emma Goldman y Margaret Anderson, un papel destacado, en torno a ellas se reunían escritoras como Djuna Barnes, Amy Lowell, cantantes como Bessie Smith, pintoras, editoras, poetas en un ambiente de cargada libertad bohemia. Los aires libertarios y las preocupaciones acerca de la emancipación femenina hicieron que se expusieran ciertas ideas que ya dejaban adivinar las posteriores teorizaciones sobre sexo y género.

Más adelante en París, André Breton canto los funerales del movimiento dadá ( en el anexo viene su Dejadlo todo), invitando a los presentes a abandonar tal movimiento. Era 1922 y dos años más tarde se publicaba el primer número de la Révolution Surréaliste. El surrealismo nacía y los sueños dejaban de serlo para pasar a ocupar un papel esencial como inspiración en el arte y en la literatura, adoptando unos claros tintes de revuelta ética como puede verse en el Manifiesto del grupo antifascista “ Contre-Attaque”, de Claude Cahun ( que se publica en los anexos del libro) y sus relaciones, balanceantes, con la izquierda política no faltaron. El deseo y la sorpresa jugaban un papel fundamental en sus enfoque y reivindicación de la vida cotidiana. André Breton, Suzann Duchamp, Man Ray, Max Ernst, Louis Aragon, Claude Cahun…fueron algunas de las luminarias del movimiento . La libertad en las costumbres tomaba cuerpo y el círculo se ampliaba a otros horizontes en los que aparecían con indudable brillo Leonora Carrington, Frda Kahlo, Gertrude Stein o Menet Oppenheim ( de ella se publica un escrito en la obra que comento). La presencia del cuerpo femenino cobró una importancia esencial, ya que según la visión de ellos, y ellas, era este el objeto de representación y no el masculino. Cuerpos fragmentados, mecánicos, y una irrupción de ideas acerca de la diferencia entre los sexos y el género, resultando que en ciertos aspectos sus tesis se anticipasen a ópticas posteriores, relacionadas con el feminismo de la diferencia, el anarcafeminismo y el travestismo.

Tras la certera contextualización de la editora Ana Muiña, y la presentación de la autora por la librera Ana Cibeira, se da paso a los doce textos de Mina Loy que van acompañados de sus respectivas ilustraciones, con el recurso a diferentes tipos de letras ( tamaños y estilos), que son muestra de una constante experimentación estética que casa con los movimientos en los que participó. Aforismos sobre el futurismo son fogonazos en los que el tiempo y su paso, la muerte, el sufrimiento, la amistad, la velocidad…toman la página, sirviendo como píldoras para la rumia; moviéndose por la heterodoxia del movimiento .Un manifiesto feminista que sirve de contrapeso al manifiesto, misógino , de Marinetti, texto en el que no se recata a la hora de valorar en su justo término su propia persona, que naturalmente también está compuesto por el cuerpo y su creatividad. Sigue una Auto-construcción-facial en donde señala el ideal de lograr una relación ideal mimética que se ha de dar entre la cara y la personalidad de quien la luce. Presenta En… formación los avatares que sufrió el urinario de Duchamp al ser prohibida su exhibición. Se completa la presentación con unos poemas que abarcan desde el embarazo y parto hasta la vejez, pasando por los lares del deseo, de los placeres del cuerpo y del erotismo femenino, lanzando igualmente algunos versos-dardos contra las infundadas promesas y esperanzas que son como los viajes hacia la luna, rindiendo sentidos homenajes a Isadora Duncan y a Gertrude Stein. .

Una recuperación, por medio de textos y numerosas ilustraciones y reproducciones facsímiles, de una mujer cuya obra, no ha tenido la presencia debida al menos en el mercado editorial de Pirineos abajo. Esta mujer admirada, y alabada, por James Joyce, Gertrude Stein , Ezra Ponud o T.S.Eliot, sirve de nexo de unión, a la hora de presentar esos tres movimientos en los que participó activamente, y el libro se convierte así en un lúcido, y lucido, tres en uno, bajo el cedazo de una, ya que es en torno a ella como se vertebra la presentación de la vanguardia de aquellos tiempos en los que las guerras amenazaban, en potencia convertida en acto, el Viejo Continente y dejaban otear un horizonte de barbarie, y en los que el arte tomo la bandera de la rebeldía y la resistencia.

2 Comentarios
  1. iñaki dice:

    en febrero en esta misma red recordé la efeméride del nacimiento de Dadá: kaosenlared.net/dada-revuelta-en-el-arte/

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