Publicado en: 29 Mayo, 2015

México: La SEP y el SNTE de cabeza

Por Pedro Echeverría V.

El lunes primero de junio cuatro estados de la República (Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas), por lo menos, entrarán en paro en todas las escuelas dependientes de la secretaría de Educación (SEP) con el fin de frenar la llamada reforma educativa privatizadora que busca imponer el gobierno de Peña Nieto, su secretario de Educación Chuayffett […]

El lunes primero de junio cuatro estados de la República (Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas), por lo menos, entrarán en paro en todas las escuelas dependientes de la secretaría de Educación (SEP) con el fin de frenar la llamada reforma educativa privatizadora que busca imponer el gobierno de Peña Nieto, su secretario de Educación Chuayffett y la dirigencia espuria del Sindicato (SNTE) encabezada por el charro Juan Díaz. Los paristas son miembros de la Coordinadora (CNTE) esperan que se extienda el movimiento a otros estados a partir de la influencia de los 400 mil profesores que defienden sus derechos. Será una maravillosa experiencia de lucha social para todo el país, sobre todo si se suman otros sectores igual de oprimidos. ¿Serán peor los burros que las mulas, con perdón a los animales?

En EEUU concluye sus ocho años de gobierno el primer presidente negro, Obama, (2008-15) y se prepara la Clinton para ser la primera mujer presidenta de ese país, como si la guerra de razas y de sexos fuera importante. La realidad es que ni blancos, ni negros, ni cobrizos; tampoco hombres, mujeres u homosexuales valen como gobernantes en un mundo capitalista absolutamente dominando por grandes imperios dueños del petróleo, de fábricas de armas y de la gran tecnología de la guerra que dominan en todas las naciones. Es lo mismo en todos los países: saben los gobiernos que nada pueden frente al verdadero poder del capital, se revuelcan en su propio lodo y terminan ensuciando todo lo que tocan. En México no puede olvidarse que dos mujeres manejaron a su antojo educación durante tres años.

Cuando el panista Felipe Calderón asumió la Presidencia en 2006 nombró a Josefina Vázquez Mota secretaria de Educación, profundamente ignorante en muchas cosas, pero en particular en el ramo educativo. Estuvo tres años (2006-09) y ni siquiera pudo abrir la boca (como su antecesor Tamez que estuvo seis años) para impartir una conferencia o para dar algunas opiniones sobre el estado de la educación porque sólo pensaba en que quería ser candidato presidencial del PAN en 2012. Pero frente a ella tenía a la poderosa dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo, con más de 17 años manipulando al sindicato más numerosa de América Latina, el SNTE, recogiendo una cotización de 200 millones de pesos al mes. Quizá también la personaje más corrupta de Latinoamérica, pero que mantenía maniatados a los gobiernos.

Para la Gordillo, presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Josefina Vázquez, no sabía nada del tema educativo y cuando alguien ignora el tema, hay ciertas dificultades en la comprensión de lo que se está tratando. Dijo Gordillo: “Si hacemos de la SEP un espacio meramente político o partidista, le vamos a hacer mucho daño a la educación porque en la búsqueda de la calidad educativa, dijo, se debe priorizar que en Educación sea nombrado un pedagogo, alguien que sepa”. La Gordillo tenía la razón al hablar de la ignorancia y la incapacidad de la señora Vázquez Mota, pero olvidaba que ella era la menos calificada para hacerlo porque su dictadura caciquil, muy corrupta, de más 18 años sobre el SNTE, y su alianza con los presidentes Fox y Calderón, la descalificaban.

¿Puede tomarse partido por uno u otro personaje cuando los dos: una en la SEP y otra en el SNTE destruyen cuanto pueden la educación pública? La realidad es que la SEP ha sido una de las instituciones más corruptas del país. Vasconcelos la fundó en 1921 en el momento que la Revolución vivía una gran fase de transformación, cuatro años después comenzó a degenerar en una terrible burocracia que fue creciendo como una gran corporación que hoy tiene en nómina a más de millón y medio de trabajadores docentes, empleados y altos funcionarios. La SEP es un monstruo que nadie ha querido mover para no meterse en problemas. Han preferido dejarla sin tocar para que la basura y los malos olores no salgan. Fuera de tres o cuatro secretarios de Educación con ideas: Vasconcelos, Bassols, Torres Bodet, Muñoz Ledo y Reyes Heroles, todo ha sido mediocridad o incapacidad.

La SEP ha sido dirigida por políticos, sean abogados, hombres de letras, ingenieros, pero ningún “pedagogo” se ha hecho cargo de ella porque éstos se dedican a la enseñanza, y cuando éstos han ocupado cargos lo han hecho desde la ideología de la corrupción. Nadie ha ocupado o podrá ocupar un alto cargo en la SEP sin ser un político militante de un partido o parte de los amigos del presidente en turno. ¿Acaso Esther Gordillo (como su antecesor Jonguitud) y los dirigentes del SNTE (que llevan más de 20 años en cargos sindicales) son los “pedagogos” que pudieron dirigir la SEP? El gobierno del país no es un asunto títulos académicos, de especialistas o de sabios. Para que la SEP u otra institución funcionen correctamente se requiere un gobierno con honestidad comprobada y compromiso de servicio, pero sobre todo con una ideología que se oriente a servir a la población.

José Vasconcelos fue nombrado por el presidente Obregón pero tuvo que dejar la SEP por confrontaciones con el callismo. Bassols vivió un período difícil en la SEP en los años 1931/34 estando al servicio de dos presidentes. A Torres Bodet le fue mucho mejor, pues además de estar de 1943/46 con la reforma del artículo tercero de la Constitución y la fundación del SNTE, le correspondió el período 1958/64 implantar el Plan de Once Años y la edición de los libros de texto gratuitos. Muñoz Ledo en 1977 y Reyes Heroles (1983/84) sólo estuvieron en la práctica un año y poco más de dos, respectivamente. Al primero lo puso López Portillo y al segundo De la Madrid, sin embargo ambos tuvieron choques con la dirigencia nacional del SNTE, entonces encabezada por Carlos Jonguitud, por problemas de poder y para demostrar “quién tiene la fuerza y quién manda”.México es un país extenso y con una población de más de 120 millones de seres humanos; es asimismo un país muy rico en recursos naturales. Sin embargo por el inmenso robo y saqueo que ha sufrido durante siglos por gobiernos corruptos, poderosos empresarios e “inversionistas” extranjeros, hoy es uno de los países con mayor atraso educativo, enorme desempleo, desnutrición y mayor abandono de los servicios de salud y seguridad social. Los diferentes gobiernos, sobre todo desde 1982, en nombre de la crisis económica, frenaron la inversión social para impulsar la inversión privada. Para sustituir los servicios de educación y salud, han proliferado en todo el país las escuelas y las clínicas privadas en poder de unas cuantas familias poderosas. Mientras la población carece de medios para vivir, unos cuantos ricos, con el apoyo gubernamental, se hacen multimillonarios.

Organismos internacionales suelen exigir a los países pobres una privatización rápida aunque no existan las garantías legales para asegurar la competencia. Esas medidas han llevado a algunos países a que se crearan monopolios privados y que las tarifas de los servicios subieran descomunalmente. Casi en todos los países en desarrollo las medidas del Fondo Monetario Internacional suelen acompañarse de un descontento social enorme, de desempleo y fugas de capital. Por eso el mismo Fox, con esa demagogia que usaba, llegó a reconocer que la desigualdad que persiste entre la población mexicana para acceder a la educación –siempre marcada por el nivel económico– es algo dramático. Dijo: “En el sector de más alto ingreso, la asistencia al nivel universitario alcanza 45%; entre las comunidades indígenas y los municipios más pobres del país, ‘apenas uno de cada cien’ tiene esa oportunidad.”

Si bien la señora Vázquez Mota no tuvo la menor idea de lo que es la SEP, menos de educación, la señora Gordillo (hoy en la cárcel) se hizo millonaria usando el sindicalismo de educación en su beneficio. La primera (que al parecer no mataba una mosca) fue una fracasada candidata presidencial y la segunda, muy bien ubicada, pudo seguir ejerciendo como jefa de la mafia política/magisterial. Pero ninguna pudo estar como secretaria de Educación, como tampoco debieron estar Reyes Tamez y otros funcionarios incapaces y corruptos. ¿Qué pasaría si investigadores honestos e inteligentes se hicieran cargo de la SEP? Pues simplemente no podrían funcionar porque todas esas secretarías, como la SEP, están comprometidas con una serie de intereses que los obligarían a renunciar a los pocos minutos.

Entre tanto la educación pública va de mal a peor. Cada año millones de niños y jóvenes quedan sin estudiar porque son rechazados por falta de cupo, porque desertan, porque tienen que trabajar o, de plano, porque no tienen medios para hacerlo. Basta con saber que el 70 por ciento de la población vive en la pobreza y la mitad sufre miseria y hambre. ¿Cómo se puede acudir a la escuela si la prioridad es la obtención de un ingreso para poder comer? A pesar que el gobierno anuncia facilidades para cursar grados en la casa, las oficinas, etcétera, el desplome educativo parece imparable en todos sus niveles. Si en los próximos cinco años no sucede nada trascendente tendrá que registrarse un desplome total o una revolución que ponga de pie lo que hoy está de cabeza. Fox con su comicidad decía que todo estaba bien, a Calderón nadie le creyó  y Peña nieto parece desplomarse. La SEP no va a cambiar si no destruimos el capitalismo y a sus representantes.

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