Publicado en: 4 diciembre, 2017

El mantenimiento en la RPDC de los principios Foto-Químicos, como un modo de resistencia frente al actual marco hegemónico

Por Mikel Vivanko

Interesante paralelismo entre los principios foto-químicos y la situación de resistencia del Pueblo Coreano en el marco internacional.

El mantenimiento en la RPDC de los principios Foto-Químicos, como un modo de resistencia frente al actual marco hegemónico

Por Rubén González, miembro de la KFA

Puede sonar extraño relacionar la reacción foto-química con el equilibrio hegemónico entre los distintos ejes de poder, pero esto es un ejercicio que depende en realidad del orden que le demos a los objetos de la razón, y de cómo se establecen las relevancias que se identifican desde el marco lógico que se emplea. Es decir, el alcance del problema depende del tipo de problema. De esta forma podemos perdernos en un mar de problemas que de no resolverse no transforman nada nuestra razón, o diseñar problemas que de resolverse establezcan un nuevo marco lógico. En consecuencia, podemos decir, aún considerando este formato expositivo limitado para profundizar en algunos aspectos, que, o hacemos uso de un marco lógico para establecer problemas, o diseñamos problemas para modificar un marco lógico y, como consecuencia, modificar los objetos de la razón sobre los que se asientan nuestras estructuras cognitivas. Se me ocurre preguntar, como ejemplo y más concretamente, ¿qué tiene que ver la RPDC en el mantenimiento de unos principios foto-químicos? Y ¿qué tendrán que ver estos principios con el actual escenario internacional? En definitiva, intentar relacionar la RPDC en el escenario de hegemonía actual y establecer una relación entre esto y la segunda ley de la foto-química. Esto puede sonar tan confuso como la disertación que vamos a plantear. Léase con detenimiento.

Como se observa un incremento de personas que empiezan a tomar conciencia alineada a los efectos que produce la actividad humana en el cambio climático, situación muy bien manejada por los sectores minoritarios más listos del antropoceno, los científicos, vamos a decir de inicio que el IPCC, órgano destinado al consenso de las naciones en torno al Cambio Climático, comandado por la ONU, no da una en sus análisis. Esto no es de extrañar, dado que la ONU es un organismo de represión cognoscitiva sobre los pueblos que desarrollan otros modelos de racionalidad. Como muestra, el chiste de su último informe al resaltar que “las prácticas y sistemas de conocimiento indígenas, locales y tradicionales, incluida la visión holística de la comunidad y el medio ambiente de los pueblos indígenas son un recurso fundamental para adaptarse al cambio climático”. Nos dejan heladas las conclusiones de los expertos comemierdas [por no romper con el ciclo de aprovechamiento termodinámico de los sistemas]. Algo que sin duda causaría carcajadas en todos los pueblos originarios si compartieran el idioma de estos pusilánimes.

Primera señal. En 1995 se concedió el premio Nobel de química a Rowland, Molina y Crutzen por sus tesis sobre “la sensibilidad de la capa de ozono a la influencia de emisiones antropogénicas de determinados compuestos“. La Academia añadió al galardón las siguientes declaraciones: “…estos tres investigadores han contribuido a nuestra salvación frente a un problema medioambiental global que podía haber tenido consecuencias catastróficas”.

Hasta la fecha, nuestro imaginario puede orientarse en todos los escenarios catastróficos posibles: una bomba de hidrógeno, terremoto, tornado, huracán, y desde hace muchos menos años, estos compuestos antropogénicos clorofluorocarbonados (CFC), siempre que la razón pueda construir las consecuencias posibles [muerte, hambre, destrucción, pobreza, hogar, trabajo] para cada una de las causas, es decir, de los fenómenos que las producen, pero no parece poder orientar su comprensión conociendo los orígenes de estas causas y, subsecuentemente, la relación que mantienen con las consecuencias, que se reducirá al fenómeno que las antecede. Esto es un reduccionismo muy frecuente en la práctica académica. Esto denota uno de los principales problemas cuando no se atienden, o se evitan, los principios materiales que permiten desarrollar un conocimiento con independencia de que no se puedan demostrar explícitamente, como en el caso de las leyes naturales y sí atender a un conjunto de razones causales ya ordenadas por el tiempo, a las que nuestra subsunción dota de coherencia.

Parece de perogrullo establecer un principio como resultado de encontrarse una casa caída tras un tornado, ya que siempre será este último el origen de ese nuevo estado. En el caso de encontrarte con la misma casa caída después del paso de una Bomba de Hidrógeno, se establecerá la misma lógica, pero aunque la consecuencia parcial se conserva en ambos casos, los principios naturales que la originan son muy distintos en cada caso. Pero, ¿qué sucede en el caso de las hostilidades antropogénicas causadas por el humano como sucede en relación a la sensibilidad de la capa de Ozono a causa de nuestra actividad productiva? Y no nos olvidemos, ¿qué tiene que ver esto con la RPDC? Animadas a analizar las causas, la ciencia inventa el conjunto de principios necesarios que permiten conformar y preservar la lógica de las consecuencias, ya que no existe causalidad observable. La ciencia nos arranca la subjetividad para centrarnos como animales en las consecuencias lógicas y no en los principios materiales que se originan. Y el caso, sabiendo en qué medio estamos, es que esto sólo puede formar parte de un guión para fortalecer la construcción imperialista hegemónica de los monopolios de las naciones modernas y responder a los ciclos de capital que las sustentan. Por el momento diremos que la RPDC ha escogido otro camino.

Una de las partes del problema que vamos a señalar tiene que ver con la segunda ley de la fotoquímica, la ley de Stark-Einstein, que establece que “para cada fotón de luz absorbido por un sistema químico, solamente una molécula es activada para una reacción fotoquímica. Esto es también conocido como la ley de la fotoequivalencia y fue derivada por Albert Einstein en el momento en que la teoría cuántica de la luz estaba siendo desarrollada.”

Este es uno de los principios que permiten la ruptura de enlaces químicos por causa de energía radiante o fotólisis, fotodisociación, o fotodescomposición, “la disociación de moléculas por efecto de la luz, y se define como la interacción de uno o más fotones con una molécula objetivo. Es uno de los fenómenos en que se basa, entre otros procesos, la fotosíntesis.”

Como muchas de las personas sensibilizadas con los medios ambientados por el eje hegemónico creen, y simpatizan liberándose de todo proceso de conocimiento sobre los medios naturales, el equilibrio del ozono en la estratosfera parece verse afectado por la presencia de contaminantes, como los compuestos clorofluorocarbonados (CFC), que se supone que suben hasta la alta atmósfera, donde catalizan la destrucción del ozono más rápidamente de lo que se regenera, produciendo en consecuencia el agujero de la capa de ozono. Se puede señalar que el daño que causan cada uno de estos contaminantes está en función del potencial de agotamiento del ozono.

Al igual, o del mismo modo, que el alcance de algunas bases teóricas llegan a naturalizar y a desembocar a las personas, principalmente blancas, con una inercia dirigida a un ecologismo que estrecha cada vez más relaciones con los procesos imperialistas de las naciones burguesas, sin detenerse a estudiar, ni siquiera considerar, los significantes del señalado principio foto-químico, sucede que, los mismos estados de naturalización liberal, impiden construir las identidades culturales emergentes de las sociedades que se desempeñan bajo su control social normativo. Es posible que este suceso haga que no entiendan adecuadamente éste y otros muchos principios naturales, como el foto-químico ya señalado.

Estas tendencias “ecoyupis”, desarrolladas y asentadas como consecuencia de los procesos de formación de las ya señaladas naciones modernas, a través de la constitución de unas sociedades promotoras del modelo heteropatriarcal de crecimiento, basado en la explotación de todos cuerpos pensantes y en la expoliación de sus productos, delimitan la horquilla de conocimiento sobre estos clorofluorocarbonados (CFC), reduciéndola a lo que podríamos denominar como un origen sin principios, hasta el punto de ignorar su invulnerabilidad a la luz solar visible, su prácticamente insolubilidad en el agua y su resistencia a la oxidación, supuestos básicos para entender las consecuencias que pueden llegar a desencadenar estos compuestos. Es como el que ignora la existencia de otros cuerpos en una región al norte del paralelo 38. Pero, ¿qué pensarán estos cuerpos?

Estos compuestos clorofluorocarbonados y los pregoneros cientificistas, alimentados por las flores, parecen presentar una sorprendente resistencia en las capas inferiores de la atmósfera. Sin embargo, por encima de los 29 kilómetros de altitud, con el 99% de todas las moléculas de aire por debajo de ellos, muestran sus debilidades, al igual que sus agoreros clerigallos de la ciencia burra [Clinton-Obama] cuando ven pasar un cohete de pasajeros atómicos resistivos por encima de sus cabezas radiactivas. No deja de ser jocoso el símil [burro demócrata] pero poco incisivo sobre la zoología [incluida la humana]; a ciertas altitudes, las perjudiciales radiaciones ultravioletas de alta energía emitidas por el sol parecen incidir directamente en las moléculas CFC, descomponiéndolas en átomos de cloro y fragmentos residuales, pero no parecen incidir en algunos de los cuerpos de tan iluminados seres de razón.

Hay que distinguir las escalas regionales de las globales, sin olvidar los metabolismos sistematizados y dependientes de cada una de estas escalas, y la relación que se establece entre las distintas regiones. La relación entre el producto y las relaciones de producción es vertebral para entender que son las clases sociales más bajas, las trabajadoras, las que incrementan sus estados de deterioro en todos los indicadores socio-sanitarios. Son estos cuerpos los órganos que metabolizan los productos y las relaciones de producción derivados de este modelo genocida.

La RPDC ha entendido el principio de resistencia que deben desarrollar los pueblos, como el que entiende el principio foto-químico, y más particularmente la segunda ley Stark-Einstein que señalamos al principio del artículo. Esto hace que no cedan ante las injurias y ataques de todas las demás naciones, que, alienadas o no al eje imperialista, están todas bajo el paraguas de las Naciones Unidas.

Los problemas de escala son muy significativos en los fenómenos físicos [magnitudes]. A 30 km de altura, las cantidades de Freón tienen proporciones realmente insignificantes, pero lo más interesante es que a una altura determinada no existe longitud de onda menor a 290 nm, es decir, no hay radiación UV-C, dado que es absorbida por el oxígeno que está por encima. La radiación UV-C desaparece a los 40 km de altura. Este problema de escala hace improbable que los CFC puedan ser disociados y privados de su átomo de cloro por la radiación UV-B, con una longitud de onda mayor de 290 nm, muy abundante en la región, pero sin energía suficiente para disociar moléculas de CFC. Esto sin contar con otro gran problema de escala, las moléculas del CFC son, en estado relativo, extraordinariamente pesadas, mucho mas pesadas que el aire [cuatro veces más], y por lo tanto no se pueden elevar en la atmósfera en cantidades suficientes para resultar perjudiciales. Se quedan aquí, con las trabajadoras.


La RPDC ha entendido perfectamente lo que se queda junto a nosotras. Lo realmente perjudicial para nosotras. Seguramente por esto, sepan resistir. ¿Qué nos pasa a los demás mortales cuando nos detenemos en el problema de la contaminación ambiental? Pues que la forma mercancía penetra en nosotras significándonos como un proceso de valorización subsumido a un ambiente. Nos provee del necesario valor de cambio. Nos ayuda a olvidar que debemos resistir a pesar de lo que producimos históricamente para podernos librar de la tiranía del capital; como esos cuerpos al norte del paralelo 38.

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