Publicado en: 2 diciembre, 2017

Los tres del 155 cayendo en las trampas

Por Domingo Sanz

Es lógico que entre cárceles, exilios y represiones varias, más los casi forzosos cambios de siglas y de cabezas de lista, los líderes independentistas tiendan a hablar solo para los suyos.

Por Domingo Sanz

Si no fuera por el peligro que representa un presidente que da órdenes para que sus policías blindados agarren por los pelos o den patadas a personas que van a votar, me hubiera resultado casi enternecedor escuchar a Rajoy decir que “es absurdo pretender que Catalunya se vaya de la UE”. Estaba contestando a las declaraciones de Puigdemont a una TV israelí.

Sobre este asunto partimos de una verdad incontestable: hasta la destitución del Govern catalán un argumento principal que los tres del 155 repetían contra los independentistas sostenía que sería imposible que Catalunya siguiera en la UE si salía de España, dando incluso a entender que La Moncloa usaría el derecho de veto para bloquear su permanencia.

Rajoy, y muchos otros, han mordido el cebo del President, por mucho que la Junta Electoral Central intente obligar a colocar el “ex”, pues ese tratamiento está legalmente establecido y a perpetuidad, incluso en el caso de los delincuentes políticos como Matas, de Baleares, que esos sí que avergüenzan a los contribuyentes de bien. En su propia trampa cayeron también los mismos tres la semana pasada, cuando promocionaron a Marta Rovira al sentirse interpelados sobre las amenazas que denunció. Resultó ridículo Sánchez dando la cara por Rajoy. ¿Qué sabrá él de los miedos que se utilizaron por los rincones? ¿O acaso fue capaz de impedir los excesos del 1 de octubre? Lo cierto es que Puigdemont solo se podía referir al supuesto de que Catalunya fuera independiente, porque es impensable que los catalanes decidan sobre la UE si siguen como hasta ahora. Por tanto Rajoy ha defendido la continuidad en la UE de una Catalunya libre de España, pues también para él rige la evidencia de que los catalanes no podrán decidir sobre Europa si, tal como sueña, no se terminan convirtiendo en república mientras España sigue siendo una monarquía borbónica repuesta por el asesino más cruel de nuestra historia.

Es lógico que entre cárceles, exilios y represiones varias, más los casi forzosos cambios de siglas y de cabezas de lista, los líderes independentistas tiendan a decir cosas provocadoras y dirigidas, principalmente, al electorado que les comprende, pues solo cuentan con su impulso para conseguir portadas. Pase lo que pase el día 21 lo están logrando. Mientras tanto, los que también podemos ver TV3 nos reímos más que nunca, y siempre de los de ambos bandos. Porque cuando cambiamos a otras pantallas todos los que hablan de política parecen enfadados.

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