Los residuos de una fábrica de pesticidas de los años 50 intoxican a 14 personas en un pueblo de Pontevedra

Por CAS Madrid

Los restos de lindano, un compuesto cancerígeno y altamente tóxico, fueron empleados como material de construcción y para asfaltar carreteras y han contaminado tierras y pozos.

La Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia ha detectado 14 posibles casos de intoxicación por lindano en los barrios de O Contrasto y Pereira, en la localidad pontevedresa de O Porriño, un municipio rural del cinturón industrial de Vigo que a mediados del siglo pasado albergó una fábrica de pesticidas cuyos residuos fueron empleados para cubrir y asfaltar pistas y carreteras.

Al parecer, los trabajos de reacondicionamiento de esa vías y las obras de saneamiento y de traída de aguas en algunas zonas del municipio han liberado el compuesto allí depositado, que habría afectado directamente a esos vecinos y habría contaminado pozos y pequeños regatos.

Según informó la semana pasada en el Parlamento de Galicia el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, su departamento ha activado los protocolos correspondientes porque considera probable que esas 14 personas que presentaban afecciones dermatológicas e irritación en los ojos hayan entrado en contacto con el lindano, un compuesto base de numerosos plaguicidas cuyo uso industrial está prohibido en la Unión Europea por su carácter altamente tóxico y por estar asociado a casos de cáncer tras una exposición prolongada.

Vázquez Almuiña intervino en la Cámara autonómica en respuesta a una pregunta de la diputada de En Marea Eva Solla, quien acusó al Gobierno de Alberto Núñez Feijóo de “no hacer nada” desde que hace mes y medio aparecieran los primeros afectados por un problema arrastrado desde hace decenios.

El lindano empezó a fabricarse en O Porriño a finales de los años 40 del siglo pasado en la factoría de Zeltia, una industria dedicada a la producción de insecticidas. La fabricación del producto final dejaba como residuo el lindano en forma de una gravilla arenosa que en la época no se consideraba peligrosa, y que fue empleada como material de construcción y como firme de muchos viales del municipio.

Algunas fuentes aseguran que la cantidad de residuos producidos en Zeltia entre 1948 y 1964 supera las 600 toneladas, que, por su distribución a lo largo de amplias áreas y por efecto de la lluvia, podrían haber contaminado más de 10.000 toneladas de tierra.

Cuando a finales de los años 90 empezaron a comprobarse los efectos nocivos del lindano, las zonas más contaminadas de O Porriño fueron sometidas a un proceso de limpieza –se construyó una zona ajardinada conocida como Parque del Lindano-, y hasta se llegó a trasladar a decenas de familias que habitaban varios bloques de viviendas de protección oficial construidas en 1975 sobre los terrenos de la antigua fábrica.

Los vecinos de O Contrasto empezaron a denunciar problemas a finales de octubre, cuando unas obras de saneamiento pusieron al descubierto que la carretera junto a la que transcurre la canalización había sido construida sobre grava y polvo de lindano. La Xunta permitió que fuera cubierta de nuevo con asfalto, pero el Ayuntamiento aseguró que los pozos de varias fincas estaban contaminados. A mediados de noviembre, el Ejecutivo autonómico procedió a clausurar 14 pozos que surtían de agua a otras tantas familias afectadas.

El conselleiro de Sanidade negó en el Parlamento las acusaciones de dejadez y desidia, aseguró que la Xunta tomó medidas “desde el primer momento” y subrayó que actuará a partir de ahora “según digan los resultados de la ciencia”. Por su parte, Eva Solla le reprochó que el personal sanitario “no sabe qué hacer” ante los casos que se encuentra y que a los vecinos “no se les está atendiendo de una manera específica”. “No hay protocolo de ningún tipo. Usted debería estar allí todos los días. ¿Cómo se puede contentar diciéndoles que no beban agua o que no se duchen? Usted se tiene asegurar de que ese [producto] cancerígeno de tipo uno no llegue a la población”, explicó.

La Xunta también ha informado que su Consellería de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio no empezará hasta después de las vacaciones de Navidad a redactar un proyecto de regeneración integral de O Contrasto. Hasta entonces, recomienda clausurar minas y pozos con independencia de si las analíticas confirman o no la contaminación por lindano, y no consumir alimentos cultivados en las zonas afectadas.

Por otro lado, el fiscal de Pontevedra especializado en delitos medioambientales ha admitido a trámite una denuncia de Esquerda Unida de O Porriño en la que reclama que se investigue el origen de los vertidos y que, en su caso, se establezcan las pertinentes responsabilidades. En una charla organizada por esa formación celebrada hace dos semanas en la localidad, algunos vecinos aseguraron que sus pozos mostraban más de un 60% de contaminación por el compuesto, cuando el límite a partir del cual se considera que hay riesgo para la salud está establecido en el 0,5%.

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