Los problemas de nuestro hoy

Por Iñaki Urdanibia

Breve obra que recoge diferentes intervenciones de un reportaje que da cuenta del camino hacia el abismo de la humanidad…si no se da un cambio de rumbo.

Por Iñaki Urdanibia

En 2016 , Rudy Gnutti ( Brescia, 1963) – músico y director de cine y televisión – rodó el guión que había escrito bajo el título de In the Same Boat. El título del reportaje , de entrada, me recuerda un chiste de El Perich, cuando choteándose de un lema ministerial lo completaba: cuando un bosque se quema, algo suyo se queda…señor marqués ( esto último , obviamente era el añadido del humorista catalán ); si bien es verdad que puede, y debe, ser asociado con otros lemas en forma de disyuntiva que en el mundo se han dado y se dan: desde el socialismo o barbarie de Rosa Luxemburgo ( retomado para su grupo por los Castoriadis et Lefort) a ecología o barbarie o desaceleración o barbarie… o todas las disyunciones excluyentes que se quiera: o lo uno o lo otro ( nunca ambos a la vez). Si señalo las asociaciones nombradas, en especial la primera de ellas, es debido a que no hace falta ser un furioso enragé para hablar del mismo barco en el que todos estamos embarcados, queramos o no, sin subrayar cómo en ese todos se engloba a quienes llevan el timón y quienes reman, forzados, en la bodega…una vez más la pertinencia de la aseveración de Orwell queda confirmada: todos somos iguales pero unos más iguales que otros.

Pues bien, ahora en forma de libro se publica El mundo sin trabajo. Pensando con Zygmunt Bauman ( Icaria 2017), en el que se recogen las reflexiones vertidas por el sociólogo polaco-británico en tal reportaje, y de otra pléyade de pensadores de la actualidad ( José Mujica, Serge Latouche, Tony Atkinson, Mariana Mazzucato, Eric Brynjolfsson, Daniel Raventós, Rutger Bregman, Nick Hanauer, etc. ); las numerosas fotografías del reportaje en el que se basa complementan el libro. La problemática planteada gira sobre dos ejes iniciales – la tecnología y la globalización- que en vez de llevar a lo que pronosticaba John Maynard Keynes: una riqueza inmensa y la solución a todos los problemas económicos, no conduce de hecho más que a una creciente desigualdad, plasmación de una flagrante injusticia que parece – eso sí – arrastrar a la humanidad al abismo en la medida en que se mantenga en pie el agotado sistema capitalista. Ya antes había habido otros profetas que elogiaban el ocio y la pereza, partiendo de la base de que la riqueza sería, o era ya, suficiente para que se pudiese vivir sin trabajar o trabajando menos: ahí están los Paul Lafargue, Robert Louis Stenvenson, Bertrand Russell, Casimir Malevitch…

El título del libro puede resultar engañoso, ya que la mención explícita de Bauman, parece concederle una exclusividad que en la obra no posee; es decir, sí que es cierto que la última palabra le es concedida por el entrevistados, Rudy Gnutti, al sociólogo, lo cual no quita para que oigamos otras voces autorizadas sobre los diferentes temas que componen el puzzle del abismo actual.

El libro no tiene desperdicio ya que de manera poliédrica se acerca a la situación de la nave a la deriva en que se encuentra la sociedad actual, deteniéndose en diferentes aspectos que se entrelazan en el retrato: se inicia, tras el prólogo de Pere Portablella, productor del reportaje y algunas líneas sobre las optimistas predicciones de Keynes en una conferencia impartida en 1930 en Madrid, con unas pinceladas sobre la globalización y los problemas que acarrea, tanto en lo que hace a la incertidumbre que origina, como sobre el creciente “divorcio entre el poder y la política” , lo que hace que hay instancias, a nivel internacional, que se sitúan por encima de la representatividad de los políticos, haciendo que las instituciones políticas de cada país se muevan en un espacio vacío, estado que origina una desconfianza de los ciudadanos en sus supuestos representantes. Completan este apartado las opiniones del economista y profesor de la Universidad de Oxford, Tony Atkinson, quien destaca que mientras s da una cierta igualación entre una serie de países, en los límites de dichos países « los ricos son cada vez más ricos , y los pobres, cada día, más pobres». Unos gráficos, elaborados por el ex-jefe del Banco Mundial, Branco Milanovic, apoyan dicha afirmación…que dejan ver claramente las políticas de la globalización capitalista, en busca de mano de obra más barata, para reducir los costes de los productos y aumentar sus ganancias.

A continuación se presenta otro apartado bajo el título de el fin del trabajo. Varios gráficos dan cuenta de la evolución de la riqueza media por persona según países y del PIB mundial por persona , sobre la productividad y empleo en Estados Unidos, entre 1947 y 2011 y otros que dan cuenta sobre el empleo en las grandes empresas del sector tecnológico y el riesgo de la automatización. Queda demostrado en estos gráficos que en la medida en que «más tecnológica es una sociedad más rápidamente destruye puestos de trabajo », amén de que la digitalización eliminará numerosos puestos de trabajo. Además de diversas tesis expuestas por un par de profesores del MIT sobre la variación del mercado de trabajo, tal situación es confirmada por los más importantes empresarios de Silicon Valley ( Bill Gates, Mark Zuckerberg…). Baumann pone la guinda al subrayar la sustitución del término de desempleo por el de redundancia o superfluo, prescindible…tendencia que desplaza la bipolaridad de la lucha de clases, ya que las tensiones entre dueños de los medios de producción y los trabajadores se ve reemplazado por el uso de robots, lo que supone que « las cosas que antes hacían los humanos se transferirán a máquinas, es más barato, más rápido, más seguro, no hacen huelgas, no piden aumentos de sueldo ». Esta situación va creando una salvaje disolución del llamado estado social ( o estado del bienestar). Los trabajadores permanecen anclaos en sus lugares de trabajo ( o de falta de él), mientras que los dueños mueven sus capitales y empresas con los deditos y la tecla…y los intentos por buscar nuevos horizontes, expresado en “ los movimientos migratorios” se ven impedidos por infranqueables fronteras…Desplazamientos o cierres de empresas, según conveniencia, y la amenaza, ya presente, de la desaparición de cantidad de profesiones y puestos de trabajo.

El cuadro es completado con unas reflexiones sobre la relación entre desigualdad y tecnología. Coincidentes opiniones de Piketty, Anthony Atkinson , Eric Brynjolfsson y el empresario y activista Nick Hanauer, el que la creciente desigualdad, que en apariencia parece contradictoria con el crecimiento tecnológico, supone un obstáculo al funcionamiento del propio sistema que se basa en el movimiento de dinero; si éste no existe o escasea en amplias franjas de la población..el último de los nombrados, desde una lógica empresarial, llama a re-establecer el feedback entre las partes ya que sino el negocio no puede funcionar ya que «la desigualdad no es solo un problema moral [ sino que] es sobre todo un problema sistémico. Así no podemos seguir, por pura lógica, es matemáticamente necesario que disminuya la desigualdad..». La conjunción de los aspectos enumerados conducen a un estancamiento secular, al darse un claro décalage entre productores y consumidores, suponiendo este una bancarrota de la clase media arrastrada por la orgía consumista, que hizo masa con los impagables créditos bancarios…en una cadena irresoluble de créditos e hipotecas promovidas por los bancos para quienes « la gente que no pide préstamos [ para supuestamente salir del agujero de la vivienda u otros gastos], son un desperdicio…no pagan intereses, por lo tanto son inútiles ».

Ante este impasse, en el que la deuda es la moneda al uso de los particulares, los estados y las naciones, parece necesario recurrir a nuevas ideas como la Renta Básica. A favor de esta medida rompen lanzar la economista y directora de University College London, Daniel Raventós, economista, investigador y profesor de la Universidad de Barcelona, el historiador y periodista Rutger Bregman y el propio Zygmunt Bauman; medida que ha de ser puesta en marcha por el estado y salvaguarda , como un verdadero derecho humano, lo que haría que como sugiere José Mujica comencemos a razonar « como la especie humana que somos», resultando una obviedad que no se puede hablar de libertad cuando algunos tenga como único motivo de preocupación la mera supervivencia.

La obra concluye con una apuesta por el decrecimiento por parte del economista e ideólogo del decrecimiento, Serge Latouche; unas sugerentes análisis del profesor Mauro Gallegati que compara nuestra situación con la economía del hámster, tesis que son ampliadas por Baumann y Jeremy Rifkin que apuestan por un nuevo sistema económico que irrumpe con fuerza en algunos lugares: el procomún colaborativo. Por último , toma la palabra el ex-presidente de Uruguay, José Mujica, una vida sin trabajo, expone la necesidad de complementar la esfera económica con la cultura, y con la referida a la educación / instrucción…y alza la voz a favor de la vida, por encima del trabajo, y cierra el florilegio Baumann alertando acerca de que los cambios se han de operar con rapidez a no ser que queramos avanzar sin remedio hacia el abismo.

Los problemas quedan meridianamente expuestos, los posibles remedios ( o parches) también, ahora el quid de la cuestión teniendo en cuenta que « ya estamos todos en el mismo barco, lo que nos faltan son los remos y los hombres que puedan llevar este barco en la dirección correcta»…y ahí es en donde me temo que las buenas palabras e intenciones hacen aguas…ya que quien lleva el timón , más allá de cualquier control por parte de la tan cacareada soberanía popular, lo conduciría hacia donde sus intereses sean salvaguardados, y los intereses comunes…¡ay!

-->
COLABORA CON KAOS