Los jubilados rodean el ayuntamiento de Madrid

Por Carlos Martín

Miles de manifestantes recorren las calles de Madrid convocados por la Coordinadora de pensionistas.

16/4/2018 Madrid Varios miles de manifestantes, mayoritariamente jubilados y jubiladas, han recorrido enérgicamente las calles de Madrid desde Neptuno hasta Cibeles para llegar a concentrarse frente al ayuntamiento de la capital. Este sería unos más de los actos programados por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones previstos para este día en varias ciudades.

Si bien el recorrido de la capital contó con una presencia de asistentes significativa, hay que reconocer que acudieron menos de lo que cabría esperar. Cierto es también que es lunes y a primeros de semana las convocatorias tienden más a languidecer. A fin de cuentas dos mil o tres mil asistentes cuando la coordinadora suele estar de actividades cotidianas en las plazas y vías de los municipios no es para nada desdeñable. Pero tiene aún más mérito sacar bola, después de la convocatoria que el pasado fin de semana llevó a cabo los sindicatos amarillistas. Se hace muy difícil luchar por unas “pensiones dignas” como señalan las pancartas o por un sistema de reparto equitativo, u otras demandas acuñadas por la coordinadora para mejorar el poder adquisitivo de las pensiones, cuando a la contra tienen a dichos sindicatos en continua disputa para rascar protagonismo.

CCOO y UGT llevan bregando prácticamente desde el principio para capitalizar esta lucha usando la táctica de acoso y derribo. Un síntoma constante de apagafuegos para dejar fuera de juego todo aquello que no controlan. Sin embargo son muchos y muchas las pensionistas que no pasan por la obediencia a ciegas de estos mastodontes de la concertación. Es más, las reclamaciones totalmente justificadas van más allá de los meros aspectos proteccionistas, tienen previsto salirse del cerco del Pacto de Toledo, lo cual pone en tela de juicio a estos sindicatos como buenos compañeros de viaje. La coordinadora mantiene acertadamente su independencia a cuenta de poder ser interlocutores válidos sin tener que estar representados por aquellos que no pretenden representar más que los espurios intereses de la poltrona.

Carlos Martín.

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