Libro: “Rutas sin mapa” de Emilio Santiago Muíño. Comentarios

Por Aurora Despierta

El horizonte capitalista nos anuncia la “tormenta perfecta” (declive energético, cambio climático, gran recesión, guerras por los recursos, genocidios…) ¿cómo orientarnos para librarnos de ella?

Los mapas del desarrollo capitalista o de su reforma, no pueden sacarnos de la crisis de esta civilización industrial. Todavía no tenemos el nuestro, pero sí sabemos algo de la ruta a seguir. De hecho, ahora mismo disponemos de una oportunidad extraordinaria para lanzar la lucha de masas por la transición energética, pero me temo que la necedad e incompetencia imperante terminará por echarla a perder (leed sin falta la sección II de este artículo).

Cuando de modo espontáneo, pero también teledirigido por la clase capitalista, se impone la tiranía de la actualidad, que inclina nuestra cabeza para someternos mejor al sistema pues así no vemos más que la marcha de nuestros pies en el paso de los días, hay que celebrar que ahora se haya publicado el libro de Emilio Santiago Muíño “RUTAS SIN MAPA. Horizontes de transición ecosocial”, en una editorial progresista, “Los libros de la Catarata”, y además habiéndole otorgado el “Premio Catarata de ensayo 2015”. La portada está dedicada a todo un icono: los restos, en la playa, de la estatua de la Libertad, en una de las últimas imágenes de la película “El planeta de los simios”, la primera de la serie. Resulta un tanto atípica para el estilo de la editorial por ser un poco “chillona”, pero bien sea si, como conmigo, sirve para llamar la atención. El libro tiene 140 páginas, y un precio asequible (15 euros).

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Si bien libros más pegados al momento pueden ser de mucho valor, ahora es muy importante levantar la mirada para plantearnos cuestiones que vayan más allá de la vuelta de la esquina, como los anhelos por una supuesta Segunda Transición en España (“cambiarlo todo” pero conservando lo fundamental y sin prepararnos para el futuro) o la pretendida imposible “democratización de la Unión Europea” del Capital. Si no lo hacemos, podremos aspirar a un horizonte tal vez podemita, pero no a empoderarnos realmente para lo que ya se nos está viniendo encima y será mucho más que un gigantesco tsunami planetario.

Emilio Santiago Muíño (en adelante ESM) es antropólogo social y joven, por lo que tendría todavía mucho recorrido haciéndonos buenas aportaciones. Hace sólo unos meses publicó un libro estupendo al que le dediqué –en Kaos en la red- el artículo ““¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)” de Emilio Santiago Muiño. Comentarios” (14-10-2015), con enlace al final éste. Ahí quise abundar en sus reflexiones con algunas propuestas y también observaciones críticas. Como el libro objeto del presente artículo tiene una estrecha relación con aquél, y vuelve sobre algunas cuestiones, para evitar repeticiones, es conveniente que leáis el que le dediqué.

Aunque en España tengamos alguna gente buena en los planos teórico y político, lo que predomina, visto desde la experiencia de una persona que peleó ya durante el franquismo, y sobre todo ante los retos más que gigantescos con los que nos enfrentamos (crisis de civilización capitalista-industrial), es una gran miseria teórico-política, cortoplacismo, incompetencia e ilusionismo, que no remedia y de lo que también es en gran parte expresión, la supuesta “nueva política” de PODEMOS. Como de muestra vale un botón, os invito a leer mi último artículo “Post-20D. Nunca hemos sido tan inútiles (desde el cariño)” (30-1-2016), enlace al final.

El libro de ESM creo que contribuye a la necesaria labor colectiva para superar este estado de cosas. No porque pretenda presentarnos la alternativa correcta definitiva, pues su propio título –“Rutas sin mapa”- ya es lo suficientemente expresivo sobre sus intenciones, sino porque a mucha gente (espero), le amplíe el campo de visión, tanto hacia adelante (horizonte), hacia los lados (cuestiones relacionadas), como hacia atrás (la comprensión, balance del pasado y lecciones para el futuro). Por eso, aunque también, lo más importante no es hasta qué punto se pueda estar o no de acuerdo con todo lo que plantea y defiende ESM, sino que permite que algunas personas, sobre todo jóvenes, tomen conciencia de cuestiones relevantes, se abran al conocimiento de autores tan destacados como Lewis Mumford (como un amigo me dio a conocer en grandes líneas, aunque no consigo sacar todo el tiempo necesario para leerlo) (NOTA 1), y estimula un debate tan escaso como imprescindible y urgente.

Precisamente este artículo, aunque es una recomendación para leer el libro de ESM, no es propiamente una reseña al uso (menos, simple publicidad), sino que quiere aprovechar su impulso para reflexionar sobre alguna de las muchas cuestiones que plantea el autor, pero sin afirmar que ESM comparta toda mi orientación y conclusiones. Así que paso a ello.

I.- Un SISTEMA que marcha en autómatico, SIN SUJETO (hacedor consciente y libre). Una REVOLUCIÓN ECOSOCIAL que necesita un SUJETO o no será. El papel de la clase trabajadora (proletariado)

ESM tiene el suficiente conocimiento crítico de nuestra sociedad, como para tener claro que detrás de los principales problemas económicos, sociales, políticos, está el capitalismo, y que sin tenerlo en cuenta es imposible comprender la realidad y encontrar una salida.

Por eso es imprescindible considerar y recuperar las aportaciones de la crítica marxista al capitalismo que nos muestra cómo, una vez consigue implantarse en un medio social la dinámica Dinero-Mercancía-Dinero +beneficio (D-M-D´; y en el siguiente ciclo: D´-M-D´´; y así sucesivamente), aunque eso pueda exigir una inicial gran intervención consciente (por ejemplo, en Inglaterra, la acumulación originaria de capital en el campo; Japón, con su revolución Meiji), marcha por sí misma, como bajando por una acusada pendiente en la que los trabajadores/as no pudiésemos dejar de pedalear estando obligados y supuestamente “conducidos” por la clase capitalista sobre nuestros hombros.

Pero desde El Capital, hemos aprendido que, si bien las relaciones sociales de producción capitalistas (fundamentalmente, el régimen asalariado del trabajo, o sea, el trabajo como mercancía, sometido al capital y produciendo plusvalor-beneficio para su valoración en forma de acumulación de capital -beneficio invertido y crecimiento-), determinan las características de las fuerzas productivas (por ejemplo, el fordismo y la cadena de montaje con su división de trabajo, ingenieros /trabajadores manuales sin apenas formación), la industrialización misma, que va más allá de lo que es propiamente fabril, no tiene un carácter neutro, sino unos rasgos (un ADN digamos) que sin la necesaria modificación (el adn se puede manipular), predispondría a que la sociedad humana, estuviese subsumida (absorbida, asimilada) a una mega-estructura, la Mega-Máquina social (según Mumford ya existiría en el Egipto faraónico, con otra tecnología y relaciones sociales), que aun siendo creación humana, adquiriría “vida propia” y se impondría a nosotros. Por tanto, el capitalismo, aunque parezca decisión y estar dirigido por los capitalistas (empresarios, ministerios), en realidad no tiene en los capitalistas sus sujetos (como en la gramática tenemos el sujeto –como la persona- y el predicado o verbo que es su hacer), sino sobre todo, los representantes, las encarnaciones humanas, de una relación social que les supera, que se organiza como Mega-máquina; no es el capitalista el que crea y explica el capitalismo, sino éste a aquel.

La dinámica D-M-D´ no es perfecta porque tiene una tendencia a la baja del porcentaje de ganancia, tendencia que constantemente debe ser contrarrestada, y choca con los límites del planeta para la expansión de los mercados, los recursos naturales y sumideros ecológicos; y porque para acabar como D´, depende del tratamiento como M (mercancía) de lo que en realidad no lo es, el trabajo humano, que se resiste y hasta se rebela contra ese tratamiento, esto es, la clase trabajadora. Pero la clase trabajadora, en tanto que parte del capitalismo y de donde surge el beneficio (la parte del trabajo no pagada) que se acumula y lleva a su crecimiento, está también sujeta a él, no es sujeto de nada, sino parte de la megamáquina.

Si el capitalista en el fondo es un servidor del capital y por tanto de su Mega-máquina, aunque en una posición más ventajosa que la del trabajador/a asalariado, otro tanto ocurre con el proletariado (y ahora precariado). Incluso la resistencia de la clase trabajadora puede hacerse funcional al capitalismo, al convertirse en un estímulo para su adaptación y transformación.

La resistencia a la prolongación de la jornada de trabajo, unida a la competencia entre capitalistas, estimuló al aumento de la productividad con innovaciones tecnológicas, al aumento de la acumulación del capital y de su composición orgánica (relación entre capital invertido en el capital constante –maquinaria, instalaciones, etc.- y capital variable –salario para la fuerza de trabajo que genera plusvalía para el beneficio y su acumulación como capital-). Luchas de la clase trabajadora, como la revolución de la Comuna de París en 1871, estimularon la vía imperialista para conseguir más beneficios que permitirían ofrecer algunas migajas más a la clase trabajadora europea. La lucha del proletariado del imperio ruso contra la propiedad privada capitalista, su desgaste con la sangría de la guerra civil y aislamiento internacional, dio paso a la propiedad estatalizada del Capitalismo de Estado “soviético” de la URSS que permitió continuar con la explotación del trabajo y un gran salto en la industrialización del retrasado antiguo imperio ruso a costa también del campesinado (NOTA 2). La lucha obrera, pero sobre todo las necesidades de “racionalización” del gasto en la formación-mantenimiento-reproducción de la fuerza de trabajo y amortiguar las crisis del capital para facilitar su recuperación tras la experiencia de la crisis de 1929, llevaron a una mayor intervención del Estado en la economía y el desarrollo del “Estado social o de bienestar” (sanidad, educación, seguro de paro, jubilación…). En parte gracias a esto, el capitalismo ha conseguido que la clase trabajadora se limite al sindicalismo, parlamentarismo, reformismo, y que ya ni siquiera aspire a un socialismo que no es más que Capitalismo de Estado (la versión colectivista de la Mega-Máquina industrial), olvidándose completamente de cualquier veleidad revolucionaria efectiva. Pero el capitalismo se encuentra con serios problemas económicos (desde la década de los 70), así que va retirando lo que en su día dio y que ahora menos que antes se corresponde a una verdadera correlación de fuerzas entre las clases, cuando además ésta oscila hacia la burguesía, porque la globalización permite debilitar más a la clase trabajadora (deslocalizaciones, competencia fuerza de trabajo asiática, etc.), y sobre todo cuando el proletariado está paralizado de temor con la actual crisis y pasada recesión.

Si en un tiempo inicial los trabajadores/as tendían a creer que para su liberación bastaría con quitarse de encima a “los parásitos de los patrones” (no como personas, sino en su papel social, como clase), ya sabemos que para liberarnos todos del capitalismo y sus consecuencias, hay que acabar también con la propia clase trabajadora, igualmente en cuanto que clase, y esto supone un nivel de transformaciones gigantesco, desde lo macro a lo micro, de lo mundial a lo local, de lo colectivo a lo individual, de lo público a lo privado.

Pero el problema es que no existe ni puede existir ninguna clase ni fuerza social capaz de acabar con el capitalismo, con la Mega-máquina, desde fuera de sus propios servidores subordinados. Si hay sectores de la clase trabajadora que, con visión cortoplacista, pueden estar interesados en el mantenimiento de la industria de armamentos, de la minería del carbón, del fracking, del automóvil, etc., y en general, de la industria tal como es ahora, y por tanto, ser un freno a las necesarias transformaciones, también tienen necesidades humanas como los ecologistas más conscientes y son permeables a la comprensión de que sus intereses personales a medio y largo plazo, y los de su descendencia, incluso su supervivencia, pasan por dejar de servir a la Mega-Máquina industrial, porque no en balde son los que día a día conocen y aguantan lo que es el capitalismo tanto en su trabajo como en su vida en general, y lo seguirían sufriendo en un régimen de tipo tecnocrático eco-fascista.

La “complicidad” de la clase trabajadora con el capitalismo no puede llevar al desdén, sino a lo contrario, pues cuanto más se la ignore, más se crea que forma parte del problema y no de la solución, no digamos si se la piensa como “enemigo” casi al nivel de la clase capitalista, más se dificultará su ruptura con su papel de agente del capitalismo en su parte crucial de trabajo productor de plusvalía-beneficio, y el paso a sujeto del proceso revolucionario y transformación ecosocialista-comunista.

Así que, la superación del capitalismo, si no es parte de una regresión histórica (por tanto, ya no sería superación) y de otra sociedad de explotación, sólo puede ser protagonizada por la clase trabajadora.

La clase trabajadora es consubstancial al capitalismo y sólo puede existir en tanto exista éste. Pero por eso mismo su extinción como clase está ligada a la extinción del capitalismo. Y esto pasa porque los trabajadores/as, en tanto que personas que transitoriamente siguen siendo en gran parte clase trabajadora, también se aprovechan de su carácter colectivo como clase, para constituirse en fuerza social contra el capitalismo, contra la clase capitalista y contra sí misma como clase para el capital.

Por eso tampoco es suficiente contar con la aceptación pasiva de los trabajadores/as para esa transformación. Para llevarla a cabo, tanto en lo político, como en las tareas más concretas de transformar el trabajo, la división social del trabajo (no meramente técnica, sino clasista), el trabajo como una pieza más de la Mega-máquina, es imprescindible la participación de los trabajadores/as, más incluso, su pleno protagonismo consciente como sujeto destructor-creador, porque lo que se tiene que transformar es ellos mismos, y sólo es posible, por ellos mismos. Por eso es, y solo puede ser, una auto-liberación.

Si no se equivocan los capitalistas, ya ha nacido la cuarta revolución industrial o industria 4.0, por la que se prevé una disminución radical de los puestos de trabajo (NOTA 3), y cambios importantes que habrá que ver en la composición de la clase trabajadora empleada, en cuanto a su lugar en la organización de la empresa, con la maquinaria y la gestión digitalizada, y la división del trabajo entre el más y menos intelectual. Así que esto hará todavía más inviable la pretensión de volver al movimiento obrero con su modelo fordista de los años 50-60 del siglo pasado. Pero sin duda, también surgirá conflictividad y veremos cómo se expresa.

Esto quiere decir que otro movimiento obrero es necesario (NOTA 4). No se trata de “recuperar” el movimiento obrero pre-crisis, porque son precisamente sus propias características la que han facilitado la derrota que estamos sufriendo con la crisis y la recesión, desde las reformas laborales regresivas, la precarización generalizándose, y los recortes en los gastos sociales del Estado. El movimiento obrero pre-crisis, ya arrastraba los pies desde su derrota por las limitaciones del “poderoso” movimiento previo. Ni las circunstancias del capitalismo permiten esa recuperación de la composición de la clase, ni sobre todo las tareas históricas y los retos que tenemos delante, nos permiten el lujo de perder el tiempo y las fuerzas en esa pretendida “reconstrucción”

Si hay un automatismo para el desarrollo, la decadencia y el colapso de esta civilización, no lo hay para su superación, que será sobre todo un proceso, no reactivo, de rechazo y a la contra, sino imaginativo, creador, y desde la clase trabajadora, o no será.

Desde la llegada de la década de los 90 del siglo pasado, se agotó en mí lo que quedaba de la imagen romántica e idealizada de la clase trabajadora (mi clase), y nuestra (falta de) respuesta ante la actual crisis, no ha hecho sido rematarla. Pero pese a todo, es lo que realmente tenemos y no podemos permitirnos el lujo de pasar de ella.

No puedo poner la mano en el fuego asegurando que la clase trabajadora se pondrá no sólo a la altura de lo que dio de sí en sus mejores momentos, sino de los retos muchísimos mayores ante los que nos enfrentamos. No sé si, como está ocurriendo ahora con la precarización y recortes crecientes, se irá resignando poco a poco, con una mezcla de sumisión y miedo, o planteando batallas de resistencia mal orientadas o incluso estallidos sociales sin norte que la lleven a la derrota. No sé si se agarrará desesperadamente al autoengaño con las ilusiones que promueva la burguesía (tales o cuales reformas políticas, económicas y sociales que dejan lo fundamental igual, innovaciones tecnológicas que supuestamente solucionarán los problemas, etc.). No sé si después de cierta resignación en el empobrecimiento, llegado un punto en el que no quiera retroceder más, pero tampoco confiar en sus fuerzas tras tanta derrota ni creer posible otro mundo, en lugar de cuestionar el capitalismo, se dejará atrapar por estrategias militaristas, fascistas y genocidas para “salvarse” como siervo de su burguesía acosta de la super-explotación de las masas de otros países y continentes y su abandono a la miseria y la muerte; la actitud con los inmigrantes y los refugiados es un indicio de la dirección que se podría tomar. No sé si ante el miedo a asumir sus responsabilidades y los grandes peligros de la lucha, preferirá hacerse adicta a los medios de evasión de la realidad que la masa invente (estilos de baile, juegos, deportes…) o les lance la burguesía (pegados al último móvil-ordenador o lo que sea, televisión-cine en 3D, espectáculos deportivos, drogas, realidad virtual…). No sé si dará muestras de una gran combatividad, pero limitada a objetivos defensivos, para no perder lo que tenía, pero sin cuestionar el capitalismo. No sé si llegará a cuestionar el capitalismo, pero sólo en su forma de propiedad privada, y que por tanto caerá en la trampa del Capitalismo de Estado, totalitario, neo-fascista y genocida. No sé si la clase trabajadora hará caso de las pruebas y argumentos que le presentemos o preferirá mirar para otro lado, por mucho que insistamos, sobre todo si somos incapaces de comprender a fondo esa resistencia y cómo romperla, porque no nos repele una situación en la que preferimos pensar que somos superiores a otros (“yo al menos tengo la razón, no como ellos”). No sé si se planteará nuevos enfoques, horizontes y métodos de organización y lucha, porque aspira a una vida real y muy diferente a la que nos puede ofrecer el capitalismo, el imperio de la mercancía, la jerarquización clasista y su estados.

Pero sí sé que si la clase trabajadora no puede, nadie podrá en su lugar, porque sólo ella podría ser capaz de ir hasta la raíz (el régimen asalariado del trabajo, la generación de capital y su acumulación), sacudir la megamáquina desde sus entrañas y empezar a desmontarla, porque desde “los márgenes” (clase media, ciudadanismo…) sólo se cabe abollarla.

ESM nos muestra lo que vendría a ser una prueba indirecta. En el “Capítulo 6.- Hacia un movimiento de ciudades en transición poscapitalista” describe lo que parece ser el movimiento más importante del ecologismo, y al que hace una crítica que me parece muy bien orientada, porque ese movimiento no es capaz de llegar a las raíces capitalistas del problema, pues se trata una respuesta ciudadanista, esencialmente de cierto sector de “clase media”, y tiene todos los boletos para fracasar, directamente o “recuperado” por el capitalismo “verde”.

Esto me parece una muestra muy significativa de las limitaciones enormes de cualquier movimiento ecologista y por la transición ecosocial que no tenga una orientación anticapitalista proletaria, es decir, que no tenga a la clase trabajadora como sujeto.

Sí, todo muy difícil, porque a todas nos gustaría encontrar atajos, soluciones sencillas, rápidas, sin apenas sufrimiento, sin conflicto de clases, en plan movimiento ciudadanista, etc.; pero va a ser que no. Si el problema está en el capitalismo y su sociedad industrial, sólo saldremos de esta si hacemos que la clase trabajadora forme parte de la solución.

Y ahora os mostraré cómo lo que planteo es mucho más accesible de lo que creéis, que en realidad lo estamos teniendo “en bandeja” desde el año 2012, pero nuestra necedad es tan grande que somos incapaces de ver lo que está delante de nuestras narices y de aprovecharlo.

II.- ¿CÓMO LLEVAR, AHORA y AQUÍ, a la LUCHA de MASAS, la LUCHA por la TRANSICIÓN ECOSOCIALISTA?

No existe una ruta victoriosa que vaya de derrota en derrota, porque visto el balance del siglo XX estas dejan sobre todo una marca de desmoralización, desconfianza en las propias fuerzas, incredulidad de que otro mundo diferente y mejor sea posible, más que de lecciones sobre lo que la próxima vez debemos hacer mejor. Por eso es tan importante también el presente.

No podemos confiar que en un futuro (próximo) podremos levantar la alternativa a la crisis de civilización si ahora no le damos importancia al resultado actual de la lucha de clases, si pasamos por alto cuestiones tan trascendentales como en las que vengo insistiendo desde 2012: el tratado TSCG de la UE y la española super-ley LOEPSF, los de la austeridad a perpetuidad por dar prioridad a la reducción de la deuda pública al 60% del PIB.

Porque la lucha contra ellos, tiene un enorme potencial de unificación de nuestras luchas contra los recortes sociales del Estado, sacándolas del aislamiento sectorial (“mareas”), local y estatal, dándolas una perspectiva europea, que genere un movimiento, un estado de opinión a escala continental, que anime también a abordar cuestiones más de fondo sobre la crisis de civilización.

Pero no de modo muy indirecto, sino directísimo porque, como he insistido tantas veces, se puede y debe relacionar la resistencia a bajar la deuda pública al 60% del PIB (dicen TSCG y LOEPSF) con la necesidad de inversiones estatales contra el cambio climático y la transición energética.

Esto, independientemente de su cuantía final, permitirá poner la cuestión de la transición energética encima de la masa y de la forma que más nos interesa, como un asunto “público”, político y con la presión permanente de las masas, vigilantes ante cada propuesta presupuestaria anual y en concreto hacia dónde se orientan las inversiones para que no vayan en una dirección más tecnocrática; dará a la clase trabajadora la idea de que la transición energética no significa mecánicamente la desindustrialización y la desaparición de empleo y por tanto poner en peligro las condiciones básicas de su supervivencia; permitiría empezar a relacionar del modo más asumible en este momento, la lucha contra el austericidio con la lucha por la transición ecosocial, llevar a la lucha de masas, la cuestión de la transición ecosocial.

Sólo un ecologismo elitista, desligado de la efectiva lucha de clases, utopista, con vocación de marginal, lírico, happy flower, puede ignorar esta cuestión, y es lo que está pasando. No os perdáis la sección III.- Un MEDIO para POPULARIZAR y ORIENTAR la LUCHA por la TRANSICIÓN ENERGÉTICA y CONTRA el CAMBIO CLIMÁTICO: la LUCHA contra la austericida ley LOEPSF (prioridad al pago de la deuda, reducirla al 60% del PIB, 2020) de mi artículo ““¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)” de Emilio Santiago Muiño. Comentarios” (14-10-2015), enlace al final.

No podemos ser frívolos en estos asuntos porque, como bien dice ESM, nos encontramos “en una correlación de fuerzas titánicamente desigual para librar la batalla por un sentido de la vida que vuelva a ser sociológicamente razonable” (página 58) y lo que se nos viene encima no es para un futuro lejano, sino, ya con seguridad, para la década de los 50 como tarde.

III.- El ESTADO BURGUÉS, un obstáculo a la transición ecosocial que debe ser demolido

Todavía no podemos saber con exactitud cuál será el escenario económico-social-político que nos encontraremos en sólo muy pocas décadas.

Pero sí que, aunque debamos aprovechar todas las posibilidades de “lo público”, como la capacidad de endeudamiento del Estado para ayudar con inversiones a la transición energética (una razón importante para rechazar nuestra super-ley LOEPSF y el tratado TSCG con su límite de deuda en el 60% PIB y déficit estructural cero o casi), o para apoyar cooperativas que se resistan a su plena integración en el sistema, debemos tener bien presente que el Estado seguirá siendo ante todo el aparato burocrático-judicial-policial-militar que vela por la “estabilidad” social, que por tanto protege la marcha de la sociedad capitalista y que por ello estará cogido (secundario si es más o menos directamente) por el mango, por la clase capitalista, sobre todo el gran capital. El Estado burgués estructuralmente es y será siempre una pieza jerárquica, no democrática y armada, de la Mega-Máquina, y por ello es inservible para la nueva civilización que queremos construir, que sólo podrá apoyarse en la mayor democracia, protagonismo y dominio posible para los trabajadores/as y sectores populares.

ESM, en el final de la página 113 y comienzo de la 114, plantea: “una de las primeras medidas inaugurales de un proceso constituyente ecosocialista sería la expropiación y socialización de sectores económicos estratégicos” con la que no puedo estar más de acuerdo. Si esto no es Capitalismo de Estado -y no lo es en la visión de ESM-, sólo es posible mediante el desmantelamiento del Estado burgués encargado de defender los intereses de la clase capitalista, más en concreto, del gran capital que está detrás de esos sectores estratégicos.

Pero el Estado, precisamente por ser una institución capitalista, no está ahí quieto esperando a que le saquemos el mayor partido posible. Permanentemente está reflejando, aunque sea de forma distorsionada y con cierto retraso, la correlación de fuerzas entre las clases, pero siempre para asegurar el dominio de la clase dominante, la capitalista. Por eso, lo que hoy estamos viviendo, en concreto en España y con la Unión Europea, expresa la situación del capitalismo y la conciencia de la clase capitalista para lanzar una ofensiva estratégica para intensificar la explotación y dominio sobre la clase trabajadora (reformas laborales regresivas mediante), reducir el coste de su mantenimiento (además de con lo anterior, en los gastos sociales del Estado) y aumentar el control recortando libertades (en particular con la escusa de la lucha contra el terrorismo). La deriva del capitalismo y su Estado no lo llevarán espontáneamente a su hundimiento para dar paso al mundo liberado al que vagamente aspiramos, sino tal vez a alguna forma de eco-fascismo, como advierte ESM.

Por tanto no conviene que nos hagamos ilusiones con supuestas democratizaciones, que dentro del capitalismo se puedan hacer muchas cosas a favor de la transición ecosocial, como si fuese lo mismo que el desarrollo histórico del capitalismo al lado del feudalismo, porque dada la naturaleza de la Mega-Máquina capitalista y de su Estado, tendente a mercantilizarlo todo, cooptar o destruir todo lo que se le oponga, eso no puede ser así, y no contaremos con varios siglos (como en la transición del feudalismo al capitalismo industrial imponiéndose), ni uno siquiera, de “coexistencia”. Que la transición ecosocialista o hacia el ecocomunismo no sea cosa de poco tiempo desde un día en que se impone nuestro poder, no quiere decir que pueda existir un largo período reformista en el capitalismo que lo vaya haciendo más igualitario, democrático y disolviendo su Estado, una transición gradual en lugar de un día D, un cruce del Rubicón, sin una derrota abrumadora de la clase capitalista y de su Estado, ni tampoco un período de doble poder si no se apoya en el armamento popular (como de hecho ocurrió en Rusia en 1917 con los campesinos-soldado) que no puede prolongarse, pues la situación deberá decantarse en un sentido u otro más pronto que tarde.

Un proceso constituyente ecosocialista es un proceso de ruptura política, un punto de inflexión, una revolución social-política sólo posible mediante el desmantelamiento rápido del Estado burgués, o dará paso a la reacción y la contrarrevolución. Es esta revolución sobre todo, la que de verdad abre todas las posibilidades a un período de transicional ecosocialista, imposible previamente. La revolución no es la culminación del proceso transicional, sino su comienzo de verdad, porque no estamos hablando sólo de una transición energética que podría darse en el ecofascismo, o avanzar algo con la estrategia de rechazo a la deuda pública al 60% PIB, sino de una transición social a una civilización comunista, sin relación alguna con lo que como tal se presentó en los “Estados socialistas” del siglo XX. En términos de tiempo, podríamos decir que contamos con poco para esa revolución (en este siglo), y que a partir de ella necesitaremos mucho más de transición al ecocomunismo, teniendo en cuenta que es una tarea que debe beneficiar a toda la Humanidad, lo que puede llevar un par de siglos o más, por decir algo.

Así que vamos hacia un conflicto mayor entre las clases sociales, tanto en el económico-social como en lo político. Lo que debemos cuidar es que la lucha de clases no sea sólo o sobre todo la de la capitalista contra la trabajadora y sectores populares, como estamos sufriendo desde hace mucho. Para saber cómo responder, debemos tomar en mucha consideración, tanto este libro como los demás textos que en este artículo os recomiendo, e impulsar un debate serio, más allá de la politiquería dominante, del reformismo e ilusionismo político (como el de Podemos) o del utopismo transformador de la clase media ecologista (como el movimiento de ciudades en transformación).

Sí, nos desborda, agobia, incluso asusta. Comparado con esto, contra el franquismo se luchaba mejor, porque el horizonte desde el mayo del 68 francés, era mucho más esperanzador. Pero como con la cuestión del cambio climático, el negacionismo no nos librará de la realidad, sino que nos hará más incapaces de abordarla exitosamente. Necesitamos ser muchísimas. Así que ya sabes lo que toca hacer ahora: comenta y pasa este artículo.

NOTA 1.- Roi Ferreiro ha publicado un texto recopilatorio en el que aborda numerosas cuestiones que son desatendidas pero de mucho interés, entre ellas, reflexiones sobre la importancia de la aportación de Lewis Mumford, y que se titula “Los límites del comunismo. Apuntes sobre inevitabilidad histórica, la creatividad, la Izquierda y la naturaleza humana (2014)” que os podéis descargar como archivo pdf aquí http://www.mediafire.com/download/gsbejpyu46mt86t/RF_-_Los_limites_del_comunismo_2014.pdf

Y que está en el blog de Inter-Comunistas (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales (acceded al blog desde este enlace o desde la dirección que aparece debajo del nombre al consultar en Google, y así Facebook no os pedirá que os registréis en esa red)

NOTA 2.- La editorial Siglo XXI España (junto a Editorial Pablo Iglesias) ha reimpreso la obra que publico en España en 1987, original de 1983, de Alev Nove “La economía del socialismo factible”, 375 páginas de letra pequeña, donde estudia la experiencia de los países “del Este” sobre todo. Aunque sólo he podido empezar a leerlo, creo que es un material interesante para conocer más al detalle las dificultades de una economía planificada y que sea también socialista. El precio es bueno: 12,50 euros.

NOTA 3.- En El País del lunes 6 de febrero viene la noticia titulada y subtitulada: “Los robots, la cuarta revolución industrial. Los autómatas y la inteligencia artificial destruirán cinco millones de empleos para 2020, según un informe del Foro Económico Mundial”.

NOTA 4.- La inutilidad del sindicalismo ante la situación actual, y en concreto en la Unión Europea, para quien supiese verlo (como yo) se hizo clamorosa el 14 de noviembre de 2012, fecha para la que los sindicatos europeos convocaron una jornada de lucha contra la política de austeridad, con manifestaciones, paros, y en concreto en la península ibérica (España y Portugal) con una huelga general (la del 14-N). Pues bien, esa política de austeridad europea tiene en el tratado TSCG de la UE su estrategia y objetivos comunes mínimos compartidos por los 25 Estados firmantes, esto es, el déficit estructural 0,5% y bajar la deuda pública al 60% del PIB para 2033-40; para colmo su versión española, la super-ley LOEPSF (“hija” del “matrimonio” entre la reforma del artículo 135 CE y el TSCG), marca como objetivos para el 1 de enero de 2020, el déficit estructural cero (no 0,5%) y bajar la deuda pública al 60% PIB (no para 2033-40 como el TSCG). Sin embargo, tanto los sindicatos convocantes, como los que se descolgaron (la vasca ELA) y los más a la izquierda y críticos, fueron completamente incapaces de apuntar en esa dirección, quedándose sólo en cuestiones concretas particulares o la denuncia genérica y totalmente imprecisa de la política de austeridad (en España, a lo sumo, denunciar el 135). Y esto a pesar de mis numerosos artículos en Kaos, previos al día 14, en los que aportaba esta orientación y crítica a los sindicatos. Y así, hasta hoy, incapaces de hacer balance, autocrítica y rectificación. Y de esto no se libran ni CGT, ni CNT, ni cualquier otro “sindicalismo combativo y radical”. De ahí, todo lo que vino, y dónde nos encontramos, con una lucha totalmente inexistente contra la LOEPSF y el TSCG, certificado invisible de nuestra derrota, estupidez e incompetencia. Porque ¡no hay como ser apaleado y no saber siquiera con qué te están golpeado y cómo podrías defenderte!. Si ni siquiera se es capaz de enfrentarse a esto ¿qué puede esperarse ante retos incomparablemente mayores como los que se comentan en este artículo, y los de la sociedad de transición eco-comunista?

Contra la desorientación y la derrota, para romper el pacto de silencio, PASA este ARTÍCULO y hazte agitador y propagandista contra la LOEPSF-LEP y el TSCG de la U.E.

PARA PROFUNDIZAR: algunos de mis artículos más relacionados con éste. CÓPIALO para ir accediendo con tiempo a los enlaces.

““¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)” de Emilio Santiago Muiño. Comentarios” (14-10-2015) —– http://kaosenlared.net/no-es-una-estafa-es-una-crisis-de-civilizacion-de-emilio-santiago-muino-comentarios/

Post-20D. Nunca hemos sido tan inútiles (desde el cariño)” (30-1-2016) —- comentarios importantes —- http://kaosenlared.net/post-20d-nunca-hemos-sido-tan-inutiles-desde-el-carino/

Plan B contra la austeridad ¿o ilusionismo “democratizador”?” (22-1-2016) —- http://kaosenlared.net/plan-b-contra-la-austeridad-o-ilusionismo-democratizador/

CUP e investidura: Burguesías 2 – Anticapitalismo 0” (13-1-2016) — http://kaosenlared.net/cup-e-investidura-burguesias-2-anticapitalismo-0/

PODEMOS y PSOE: el pacto de la invisible línea roja” (8-1-2016) — http://kaosenlared.net/podemos-y-psoe-el-pacto-de-la-invisible-linea-roja/

Zombis: un género contra el precariado (trabajador precarizado)” (24-8-2015) — un comentario mío —- http://kaosenlared.net/zombis-un-genero-contra-el-precariado-trabajador-precarizado/

El esclavo y esclavista en ti. El experimento de Milgram como concurso televisivo. Cárcel de Zimbardo. Escuelas” (23/9/2013) —- http://2014.kaosenlared.net/secciones/s2/izquierdaadebate/item/69084-el-esclavo-y-esclavista-en-ti-el-experimento-de-milgram-como-concurso-televisivo-c%C3%A1rcel-de-zimbardo-escuelas.html

Sumisión de la clase trabajadora. Psicología social. Estilos empresariales. Trabajo hoy. Alternativa PDF 28 páginas” (2/9/2013) PDF con imágenes, 28 páginas —— http://2014.kaosenlared.net/especiales/e2/indignacion-globalizada/item/67164-sumisi%C3%B3n-de-la-clase-trabajadora-psicolog%C3%ADa-social-estilos-empresariales-trabajo-hoy-alternativa-pdf-28-p%C3%A1ginas.html

Recomiendo: además del texto de la NOTA 1, un texto poderoso, titulado “La política comunista y Podemos. Discusiones con un oportunista “de izquierda” y reflexiones adicionales” de Roi Ferreiro, publicado el 16 de octubre de 2015 en el blog de Inter-Comunistas (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales (acceded al blog desde este enlace) y el texto os lo podéis descargar directamente en http://www.mediafire.com/download/3ptaa5gg5c5bxd2/RF_-_La_politica_comunista_y_Podemos_15-10-2015.pdf

También de Roi Ferreiro “¿Apoyar a la izquierda o romper con la izquierda? Síntesis de discusiones (2015)” en el mismo blog y acceso directo al pdf en http://www.mediafire.com/download/33ibsytnx4vt3b3/RF_-_Apoyar_o_romper_izquierda_2015.pdf

En el mismo blog, para un balance imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a “El 22M y más allá. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislación austericida”. Podéis descargaros el documento (segunda edición actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

Otro sitio que quiere ser un “espacio de encuentro, de conocimiento, de análisis, de discusión, de producción y de divulgación.” y donde tienen una revista y editan libros digitales, es la web de Debates. Teoría y praxis en esta dirección http://www.debates.teoriaypraxis.org/

Para acceder a MIS artículos, informes y libros. Para los artículos de 2015, los podéis encontrar poniendo http://kaosenlared.net/author/aurora-despierta/ o escribiendo en Google: Aurora Despierta. Kaos en la red, y cogiendo la primera que aparece, o lo mismo poniendo “Aurora Despierta” site:kaosenlared.net

ADVERTENCIA. Si desde este u otro artículo visitáis alguno de los artículos previos a 2015, tened en cuenta que las direcciones de Kaos cambiaron a raíz del nuevo Kaos (en el viejo Kaos a las tres w les sustituyó 2014, pero no sirve modificarlo tal cual en la dirección pues persiste la instrucción vieja si no se elimina previamente el formato en un archivo txt) y por eso, no funcionarán los enlaces que yo incluía en los artículos del viejo Kaos.

PARA NO TENER NINGUNA DUDA, disponer de la relación completa de mis documentos en Kaos en la red, hasta el 1/12/2015 con TODOS los ENLACES CORRECTOS, lo mejor, DESCÁRGATE la versión PDF del artículo “PODEMOS 20-D: del “Juego de tronos” al juego del trilero” (1-12-15) — http://kaosenlared.net/podemos-20-d-del-juego-de-tronos-al-juego-del-trilero/ Y directamente como archivo PDF http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2015/12/Podemos-trilero-para-PDF.pdf

1 Comentario
  1. Sobre el déficit estructural que debe ser cero para el 1 de enero de 2020 según la super-ley LOEPSF, y según el tratado TSCG de la UE podría ser el 0,5% PIB, como he explicado en tantos artículos, no os perdáis este artículo en Sin Permiso que confirma plenamente lo que os vengo diciendo, casi en solitario.

    http://www.sinpermiso.info/textos/deficit-estructural-debe-ser-una-broma

    Lo reproduzco por su importancia, dado que nadie habla de esto, ni siquiera los economistas de izquierda, lo que constituye un escándalo.

    ¿Déficit estructural? Debe ser una broma
    Francisco Louça 06/02/2016

    “Déficit estructural” y “efecto cíclico”, efecto de “one-off” y otras preciosidades, no es la primera vez que los noticieros de televisión se llenan la boca de esta jerga, pero ahora la cosa es grave, y ha sido planteada por los expertos con toda seriedad.

    Abordé las circunstancias del “borrador” del presupuesto del Estado en un programa de televisión y no voy a repetirme en esta nota. Me extraña tanta prisa para discutir una tabla con las predicciones y los efectos de algunas medidas cuando solo quedan tres días para que el proyecto de ley de presupuesto sea discutida en detalle, como debe ser. Pero me extraña que la Comisión europea mande recados, cartas con plazos, retraso de plazos, sugerencias de números, consultas con otros gobiernos, que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania haga comentarios, con una precipitación que indican la falta de preparación y la confusión existentes más que reglas fiables y política sensata.

    Pero el “déficit estructural” es un animal curioso que merece ser fotografiado. La receta es la siguiente: tome el déficit real (el saldo del presupuesto como proporción del producto interno bruto de la economía) y elimine el efecto cíclico y las medidas más coyunturales. Y tendrá el déficit “estructural” listo para servir en la mesa.

    ¿Listo? No, todavía no. Todavía falta un ingrediente. Es que el déficit “estructural” no es el déficit real, menos el ciclo y las medidas de carácter temporal, en comparación con el PIB real. Los cambios en el déficit “estructural” se comparan con el PIB “potencial”, es decir, el PIB que debería registrarse, pero que no se puede registrar porque no existe-, si toda la economía utilizará toda su capacidad productiva, es decir, toda la maquinaria y el capital disponible, así como todo el trabajo, es decir, que no existe el desempleo: y después resulta que el utópico soy yo. Martin Wolf, uno de los analistas del Financial Times publicó recientemente un libro que recuerda cómo el FMI modificó sus cálculos sobre el PIB “potencial” de Irlanda y España en pocos años, en un caso en no menos de 4%. Puede ser una cosa y su contraria, porque esta forma de calcular es pura conveniencia.

    ¿Cuál es entonces el propósito de considerar este valor imaginario, que de hecho no se puede calcular de manera fehaciente y objetiva? Se trata simplemente de aumentar la cuenta. Por lo tanto, si hay una regla que dice que el déficit “estructural” se debe reducir en un 2%, entonces es un recorte de 2% del PIB potencial, que es superior al real. Por lo que el recorte debe ser mayor en términos absolutos que lo que sería necesario para reducir el peso del déficit real en el PIB real en un 2%. En una situación de restricción presupuestaria y especialmente en una recesión prolongada, el criterio del PIB, “potencial” no es otra cosa que una máquina para imponer privatizaciones y la degradación de los servicios públicos esenciales.

    Por lo tanto, tenemos una receta que sólo puede producir un plato amargo.

    Todavía tenemos otros problemas en la preparación de este plato. Eliminar el efecto del ciclo significa: calcular por ejemplo cual habría sido la relación entre el saldo presupuestario y el PIB en 2014 si en 2014 no hubiera habido recesión (o ciclo). O hacer las cuentas en Portugal, como si Portugal no fuera Portugal. Como si el ciclo fuera una dolencia pasajera, un inconveniente que hay que sacudirse de encima y no el resultado de la estructura de la economía, las relaciones internacionales, la vida concreta y, para el caso, de las decisiones tomadas por la Unión Europea, el BCE, por los gobiernos. Les aconsejo por lo tanto que jamás entren en la cocina donde se cuecen estos cálculos del déficit “estructural”, es todo muy sucio.

    Si el lector o la lectora ya tienen alguna razón para sospechar de este plato que le ponen delante, atento ahora a lo que falta, las medidas de carácter temporal. Dice UTAO (Unidad Técnica de Apoyo Presupuestario del Parlamento portugués) y tiene razón: el aumento de los sueldos de la función pública o de las pensiones, o la reducción de la sobrepasa del IRPF, perjudican el equilibrio presupuestario desde la perspectiva de unas cuentas objetivas. Dice que el gobierno y tiene razón: si las autoridades europeas consideraron que las medidas de reducción de salarios y aumento de impuestos eran temporales, incluso si las festejasen como estructurales, tienen ahora que re-clasificarlas como no-temporales, incluso si descubren que son estructurales.

    En resumen, este tecnología del déficit “estructural” se utiliza para ajustar la presión a las conveniencias del momento. No es científica, ni tampoco es exacta, ni es prudente. Mezcla un juego (asigna una parte de los efectos económicos reales a un “ciclo”, como si no sufriéramos ya ocho años de recesión o estancamiento, un ciclo largo por tanto) con una parodia (un PIB donde todo el mundo es feliz y no hay desempleo ni empresas quebradas) para sacar la conclusión de un chantaje.

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