Publicado en: 28 febrero, 2016

Leyendo a Hermann Ungar: expresionismo y patología

Por Iñaki Urdanibia

Acercamiento a un gran escritor checo que, por uno u otro motivo, ha quedado desaparecido en las historias literarias y apartado igualmente de la edición de sus obras. Rescate de un casi desconocido

Iñaki Urdanibia

En una tertulia que dirijo por acá, este año estamos leyendo a escritores checos; en esta ocasión le ha tocado el turno al autor de « Los mutilados» y a dicha obra (www.donostiakultura.com/index.php?option=com_flexicontent&view=item&cid=33&id=43570& ). Lo que a continuación presento son algunos de los materiales utilizados en la sesión. 

Hermann Ungar ( 1893 – 1929 ) 

  • 1) Vida
  • 2) Sus obras
  • 3) Expresionismo / Schiele / filósofos
  • 4) Paisaje de la mentalidad de la época: de Descartes a….Darwin y los «tres maestros de la sospecha »
  • 5) << Los mutilados >> ( 1923)

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 1) VIDA

 1893 : el 20 de abril, nace en Boskovice ( Moravia). Su padre, Emil, había estudiado sánscrito y leído a Homero y Shakespeare en sus lenguas originales. Había dudado en convertirse en rabino, mas al final decidió hacerse cargo del negocio familiar, una pequeña destilería. Burgomaestre de la comunidad judía de la ciudad. Su madre, Jeannette, nacida Kohn, murió en deportación, con su hijo Félix, nacido en 1895, y toda su familia. Una hermana, Gerta, nacida en 1897, emigró a Palestina, en donde trabajó como pediatra hasta su muerte en 1946.

1899 – 1903 : Un preceptor, futuro senador comunista de Praga en los años treinta, se encargó de la formación primaria del joven Ungar ( el significado de la palabra indica el origen húngaro) y le preparó para entrar en el liceo. Desde muy joven, Hermann escribe e interpreta obras de teatro. Toda su familia es movilizada para participar en los montajes que el joven organizaba en el salón de su casa. Igualmente estudia piano.

1903 : Es admitido en el primer liceo alemán de Brno, en donde cursa con brillantez los estudios de secundaria. Compagina sus estudios con cursos de danza, además de entregarse a la práctica del fútbol y de la gimnasia.

1911 – 1913 : Cursa estudios de filosofía, economía y derecho, sucesivamente en Munich, Berlín y Praga. Con varios amigos participa muy activamente en movimientos estudiantiles judíos, en particular en la asociación sionista Barissia.

1914 – 1917 : Se enrola voluntario en un regimiento de artillería y combate durante tres años en el frente ruso. Herido ( fractura de una pierna) es condecorado. Durante ese periodo, escribe numeroos poemas, bajo el seudónimo de Sum ( yo soy), que hace conocer e Max Brod: no serán publicados, y de ellos no queda ni rastro.

1918 – 1920 : Tras haber finalizado sus estudios obteniendo el título de « doctor en dos derechos » ( checo y germano ), trabaja durante algunos meses como becario en el despacho de un abogado de Praga, después en los archivos del ministerio de Asuntos exteriores, en donde de hecho se entrega a estudios literarios de orden privado. Sus autores predilectos son Grabbe y Dostoievski. A esta época pertenece su primer drama que de él se conoce, Krieg ( Guerra). Continúa activo en los círculos sionistas. Durante un año trabaja como dramaturgo, y esporádicamente como actor, en la pequeña ciudad de Eger ( actual Cheb en la República checa).

1920 : Trabaja durante seis meses en la Sociedad de Descuento para el Comercio e Industria de Praga, y publica sus dos primeros relatos, « Historia de un asesinato » y « Un hombre y una muchacha », bajo el título de Chicos y asesinos. La primera tirada es de 2000 ejemplares . En 1922, una segunda tirada vendrá a duplicar la cifra. La crítica se muestra unanimemente elogiosa.

1921 : A propuesta de un amigo, H.Ungar se va a trabajar a Berlín ocupando el puesto de agregado comercial, después como secretario de la delegación en la embajada de Checoslovaquia, puesto que ocupará hasta dos semanas antes de su muerte. Continúa escribiendo y participando en la vida mundana de la delegación, en donde sus algaradas le valen rápidamente una reputación de « enfant terrible » . En abril, efectúa un viaje a Florencia y a Roma.

1922 : En abril , al finalizar su permanencia de varias semanas en un sanatorio de Dresde en donde ha sido internado con el diagnóstico de « agotamiento general, físico y nervioso, con implicaciones cardíacas», viaja a Italia. En agosto, la Neue Rundschau publica « El viaje de Colbert » . En noviembre, se casa en Praga con Margarete Weiss, nacida Stransky, cuyo padre, propietario de un comercio de carbón, fábrica en sus horas libres artículos de piedad católicos, para consternación del rabino. Margarete, es bella y grande y dotada de un potente encanto, según la opinión de sus amigos, no se interesó nunca por la creación literaria de su marido, quien un día le escribió : « lo que te falta en el plano intelectual, lo remplazas con creces con tu instinto terrenal » . Tuvieron dos hijos, uno en 1923 y el otro en 1929.

1923 : En enero, las ediciones Rowohlt publican « Los mutilados » . En junio y julio nuevo viaje a Florencia. En Berlín, Ungar frecuenta con asiduidad el café romano y los círculos literarios, en donde conoce a escritores de la talla de Ernst Toller, Arnold Zweig, Stefan Zweig, Josef Roth, Alfred Döblin, etc. En Praga, había trabado amistad con Franz Werfel, Ernst Weiss y Jaroslav Hasek, a quien debe sin duda el personaje del tío Bobeck. Sus amigos le describen como un hombre con rostro de eterno colegial, alegre, pillo, por momentos caústico, poco tendente a la abstracción, y no teniendo nada de eremita.

1924 : En setiembre, se traslada a reposar a Marienbad. Allá redacta el que será su tercer libro publicado, El asesinato del capitán Hanika , tragedia de una pareja, reconstrucción de un proceso que había provocado gran revuelo el año anterior en Moravia. El libro aparecerá en la serie Los marginales de la sociedad, crímenes del presente, que ya había publicado relatos similares de Alfred Döblin, Ernst Weiss…Los superiores de H. Ungar en el ministerio de Asuntos exteriores en Praga escriben sobre él: « Ungar es reconocido como uno de los mejores autores de la joven generación alemana. La Neue Freie Presse de Viena le ha designado como el escritor más importante de la última década…Un excelente estilista».

1925 : se une al Grupo 1925, grupo filo-socialista de intelectuales y artistas revolucionarios que tendrá una existencia efímera y una actividad reducida. Se codea con Alfred Döblin, Ernst Toller, Josef Roth, Hermann Kasack, …

1926 – 1927 : Tiene frecuentes crisis de apendicitis; los médicos no juzgan necesario operarle. Con ocasión de la publicación, en la N.R.F de Gallimard, de « Chicos y asesinos » permanece en París con su mujer durante una semana, invitado por el PEN-Club francés. Ese mismo año el libro es traducido al checo. En el mes de octubre , es víctima de un accidente de circulación, a resultas del que se fractura la pelvis, lo que le provocará una leve cojera. En diciembre se publica « La clase » . Son numerosas las críticas y unánimes en señalar que el escritor ha alcanzado la plena madurez de su talento.

1928 : Escribe El general rojo, drama de la revolución rusa, que será representado en Berlín el 15 de setiembre. La prensa teatral muestra división de opiniones , aunque la mayoría de las críticas son positivas; el público asegura el gran éxito del espectáculo. En octubre, viaja otra vez a París, en donde se acaba de publicar « Los mutilados », presentado bajo el título de Les Sous-hommes. « El libro está en todos los escaparates, anota Ungar en su diario, y desde el primer día se ha vendido bien ». En noviembre es llamado a Praga.

1929 : Ungar, que sueña con retirarse de la carrera diplomática, para consagrarse por entero a la creación literaria, solicita una excedencia de seis meses sin sueldo al ministro de Asuntos exteriores. Al final dimite de su cargo el 10 de octubre, cinco días antes del nacimiento de su segundo hijo. Publica su segundo drama, « El cenador » ( Gartenlaube ) , adaptación de su novela corta « El viaje de Colbert », que será representado el 12 de diciembre en el Theater am Schiffbauerdamm de Berlín. El 28 de octubre , Hermann Ungar muere de una crisis aguda de apendicitis. Dos días después es enterrado en el cementerio de Malvasinka en Praga.

2 ) SUS OBRAS

         El escritor no era el colmo a la hora de esteblecer relaciones estrechas, y fue su destacado carácter individualista -quizá reforzado por su proverbial hipocondría- , el que le separó del círculo que se formó en Praga en torno a Max Brod y Franz Kafka. A estos les unía una serie de características: todos ellos eran checos , judíos y de expresión en lengua alemana( al igual que Rainer Maria Rilke y Leo Perutz); esta situación de aislamiento con respecto al cristianismo y la lengua checa dominantes les hacía situarse afuera, como individuos aparte , lo que les empujaba a una total sensación de insularidad, de donde surgían los tonos melancólicos, y las atmósferas mórbidas patentes en sus obras. Max Brod se negó a editar sus libros debido al temor -según declaró- de ser tachado de obscenidad, aunque quizá esto ocultase su opinión con respecto a los textos de Ungar como demasiado crudos, sin relieve ni calidad.

Admirado y alabado por las más grandes luminarias de las letras de la época; los elogios, de Thomas Mann o de Stefan Zweig entre otros, no faltaron, lo cual hace que resulte sorprendente que su nombre ( y sus obras, escasas en número: dos novelas, dos obras de teatro y una decena de relatos) no sea teniido en cuenta en los libros de historia de la literatura universal ni alemana, ni en los estudios especializados sobre el expresionsimo literario. Tal vez prevaleció la opinión-antes señalada del amigo, y posterior, albacea de Franz Kafka-, con quien por cierto fue comparado una y otra ver el autor del que hablamos; aunque tal vez el motivo esencial de la ausencia pueda atribuirse a la coincidencia en el tiempo con las obras de gigantes como Robert Musil, Franz Kafka o Hermann Broch… Thomas Mann saludó entusiasmado los dos primeros relatos, reunidos bajo el título de « Chicos y asesinos » ( 1920) que dieron a conocer a Hermann Ungar: « la atmósfera de los primeros relatos de Hermann Ungar, a la cual contribuye poderosamente una forma a un tiempo tierna y cruel de ver y hacer ver lo humano, deja traslucir la influencia rusa: en estos textos, como en otros, se manifiesta la impronta de Dostoievski sobre la juventud europea de los años veinte. Una impronta que, en este caso, no hace sino subrayar los rasgos específicamente alemanes, pero también, y ante todo, la profunda originalidad de este escritor…No podemos menos de reconocer, en el efecto que el escrito produce, en la huella indeleble que ha dejado en nosotros, que contiene una grandeza, una belleza y un poderío que inicialmente no sospechábamos ». [ El estado de edición en castellano de los libros de Ungar muestra la ausencia de la que hablo: en la actualidad está disponible únicamente « Los mutilados», en Siruela y en la colección BackList de Planeta, ambos en la misma traducción de Ana María de la Fuente que fue la traductora de las obras del autor que aparecieron en Seix Barral, entre finales de los ochenta y principio de los noventa: amén de la obra citada, publicaron « Chicos y asesinos » y « La clase », hoy descatalogados ]

Todos los críticos coinciden en ubicar al escritor checo en los límites del expresionismo y más en concreto en más de una ocasión salen a relucir los aires de familia entre el escritor y algunos pintores de tal , poliédrica , corriente; más en concreto asoman los nombres de George Grosz y Egon Schiele [ Tanto Rafael Narbona como Ricardo Menéndez-Salmón lo hacen]. Con respecto a estas dos cuestiones juzgo que algunas puntualizaciones son necesarias, entre otras cosas porque el escritor checo era de los que hay que dar de comer aparte ( además de que la obra que hemos leído tiene sus particularidades propias con respecto a otros escritos del propio Ungar), y también por la falta de unidad programática en el expresionismo , y más en concreto en su vertiente literaria. Puestos, no obstante, a relacionarlo con algunos de los pintores mentados, parece más pertinente recurrir al segundo, a Schiele [ significativo en este orden de cosas resulta el recurso de los portadistas de Seix Barral, en las ediciones en castellano, y de la Editorial Ombres, en el caso francés, a diferentes pinturas del vienés ]. No hay que rizar mucho el rizo si se le emparenta con el británico Francis Bacon que dijese « el color de sangre no se me quita de los ojos»…maestro de mutilaciones, cuerpos retorcidos y otras vivisecciones…

En el caso del primero, George Grosz: sus pinturas y caricaturas son transparentes en su claro significado de crítica social y política, sin obviar la presentación de los desastres de la guerra y los procesos de burocratización burguesa. Mientras que en el caso del vienés, Egon Schiele, el otro de los nombrados, que aun siendo encuadrado dentro del expresionismo, es, también, de los de dar de comer aparte ya que su obra tomó un carácter muy particular. Especialmente destacable es la imagen endeble y hasta troceada, incluida la mutilación, de sus auto-retratos que reflejan además de la visión que el pintor tenía sobre sí mismo, y su evolución, el reflejo de la humanidad doliente; muchos de sus retratos muestran la desnudez y alcanza a disecar el proceso en el que la persona se experimenta a sí misma como “ dividuo”, divisible, seres en trance de autodisgregación, reflejo de una personalidad desdoblada… No obstante, no se ve ningún símbolo de lo social , ni el retrato directo de la alienación humana impulsada por la industrialización, la creciente burocratización , ni por los desastres de la guerra…

Con respecto a la escritura de Ungar y su inclusión dentro del expresionismo literario germano, no sería exagerado, aunque realmente suene muy general y hasta maniqueo, que el escritor centra su pluma en el reflejo del MAL, y su incidencia en el alma humana, desde la caída…por los pagos del vacío, de la locura, de los sujetos sujetos por diferentes condicionantes, el pecado venial como pendón con el que cargar…Sin olvidar ciertos tics causales que conceden suma importancia a la educación recibida desde el ambiente familiar como desencadenante / determinante de comportamientos posteriores, que le aproximan a ciertos lares psicologistas. No sigue de ninguna de las maneras algunas de las corrientes dominantes en tal corriente artística: la crítica social y política o la denuncia abierta de la guerra y su nefasta herencia( como tampoco lo hicieron otros escritores coetáneos: por ejemplo Kafka), como sería el caso de Alfred Döblin, Heinrich Mann, Ernst Toller

No cabe duda de que en el escritor checo destacan una serie de características que le aproximan a la estética de lo feo, de lo deforme, de la disonancia, la desolación, lo perverso …Seres desorientados pueblan sus relatos, culpabilizados, y sumidos en la desesperanza, la locura, la alienación, la soledad, la angustia y el vacío, la enfermedad y la muerte ( coincidente en esto con los Georg Trakl, Gottfield Benn, …)

Siempre , aun no dejándolo explícito, con el telón de fondo de la alienante ciudad, del mundo de la monotonía despersonalizadora del reificador mundo laboral…poblado de seres aislados, abandonados y aturdidos, amenazados por la locura y el suicidio ( cuando no convertidos en insectos).

El “ silencio de Dios” se torna irresistible, originando situaciones de desamparo y desolación…los individuos corren hacia el desmoronamiento.

El ser humano ya no es activo sino que se reifica, convirtiéndose en objeto…de sujeto agente deviene objeto paciente, como si las suyas fueran “ cabezas apagadas”…

Un poema de Ehrenstein marca la tónica:

Soy uno de los hundidos

                  que a través de miles de bosques silencio guardan,

                  soy uno de los ahogados

                  que nunca más engendrarán dolor.

                  

                  Saludo a la muerte.

                  Pues existencia es cárcel,

                   en el cerebro habita el tormento,

                   el ojo estrecha el mundo,

                   y mala es la especie,

                   se propaga.

 

                   Es bello ser un esqueleto o arena.

Echando una somera y rápida ojeada a sus obras saltan a la vista una serie de constantes: la humillación a que son sometidos los protagonistas, los intentos por superrar las diferentes figuras de lo endeble ( de lo pobre, de lo débil), por parte de sus héroes (?) que son hombrecillos inconsistentes, sin envergadura ( ni física ni mental, ni por supuesto moral). La dura realidad vivida desde los más tiernos años de la infancia hace que los sujetos vivan con el peso de la impronta padecida. Así en sus primeros relatos publicados en 1920, « Un hombre y una muchacha» e « Historia de un asesinato» ( ambos publicados bajo el título de Chicos y asesinos) ya asoman con fuerza los aspectos señalados: en el primero, un hijo que no conoce a sus padres y que es carne de asilo, trata de ascender en la escala social para lo que no tiene reparos en martirizar a un compañero, si bien al final se ve sumido en un profundo arrepentimiento; en el segundo, el hijo de un militar que hubo de dejar el ejército debido a un pufo cometido, ha de soportar las chanzas que en el pueblo se hacen con respecto a su padre, que soporta con sumisión su condición de víctima; la llegada de un extraño va a hacer que las cosas se disparen hasta alcanzar los pagos de la muerte.

Tras estos relatos iniciales llegó, en 1923, su primera novela -quizá la más celebrada- que es la que hemos leído, Los mutilados; y cuatro años después su segunda novela: « La clase » en la que un modesto profesor, Josef Blau, teme que sus dieciocho alumnos le desborden en todos los aspectos de la vida; la juventud exuberante y agresiva de los muchachos hace que el profesor saque las uñas con el fin de defender su autoridad y hasta su vida familiar, en especial la de su bella esposa a la que quiere poner a buen reacudo, lejos de los tejemanejes lascivos y de conquista de los jóvenes…Novela en la que puede observarse la clase como metáfora del mundo, como una enmarañada jungla. Entre ambas se publicó en Berlín, en 1925, El asesinato del capitán Hanika, tragedia de una pareja, en una colección titulada « Los marginales de la sociedad / Crímenes del presente» , relato que con absoluta objetividad narra un proceso – que causó amplio revuelo en la sociedad de la época- en el que se juzga el asesinato del militar nombrado, dando la voz a la esposa del muerto, Hilde, a la madre de la esposa, mujer de vida oscura y maniobrera sin escrúpulos, y también al primo de Hilde, que siempre se había sentido atraído por su prima y…que es considerado el autor material de la muerte del capitán en el transcurso de unas maniobras. La atmósfera de inquietud erótica y los perfiles psicológicos de los personajes trazados con finura muestran una vez más las preocupaciones constantes del escritor.

Dos años después, en 1930, vio la luz una recopilación de diez relatos bajo el título de uno de ellos: « El viaje de Colbert» . que es un verdaderio muestrario de ironía salvaje entreverado con fuertes dosis de negra amargura. La maldad, la pobreza, los perdedores, el fracaso y el vacío irrumpen con fuerza, campando por sus respetos. Así, pueden verse: la imagen de distintos perdedores, hombres que quieren seguir la senda seguida por sus padres pero tratando a la vez de alejarse de él creando una vida propia; …Entre ellos , uno, « El empleado de banca» era el borrador, escrito en primera persona, de lo que luego sería el primer capítulo de la novela que hemos leído.

3) EXPRESIONISMO:

Se alza contra el impresionismo, en el que el objeto dominaba al sujeto, para dar primacía al sujeto que penetra -por así decirlo- al objeto; la visión adopta formas exageradas, destacando aquellos aspectos que pueden resulta más significativos a los ojos del artista y que reflejan a su vez el sentimiento de hundimiento que se vive en aquellos oscuros años…la guerra y sus males se dejan ver por todas las esquinas, creando un sentimiento de desesperanza entre las ruinas y los cuerpos mutilados dejados por la gran guerra, y un futuro nada risueño.

Ya el grito, fuera de lugar aparente, de Munch representaba la sensibilidad de una histeria que roza con la alteración mental, convirtiendo la expresión en pura expresión personal…dando una visión de la naturaleza distorsionada hasta dar como resultado un estado de ánimo. Comenzó, al menos en Alemania, como una ola de rebeldía contra el impresionismo y contra la pintura paisajística romántica…Rápidamente adquirió unos tintes de protesta social…«El artista crea como crea Dios, a partir de su propio Yo íntimo, y a su voluntad.» ( Oskar Pfister). Con palabras transparentes lo decía el estudioso del yo, y sus desdoblamientos, Hugo von Hofmannsthal: « El hombre percibe sólo del mundo el elemento que ya lleva dentro de sí. Pero para eso hace falta la actividad y el sufrimiento […] Hay una diferencia fundamental entre el hombre que se comporta con los demás como espectador y el que siempre compartirá sus penas y glorias, y también sus culpas. Este último es el que vive de verdad ».

Se da una sensación de abismo, , ua interiorización del mundo que resulta extraño, una honda sensación de brutalidad ( aspectos que se pueden ver en el nombrado Hofmannsthal) y unas “tribulaciones” provocadas por el sadismo cotidiano ( véase el joven Torless de Robert Musil). Interiorización del mundo que se plasma a las mil maravillas en la poesía de Georg Trakl, en la que el estado del mundo se identifica con el individuo, afectado por el sentido de pérdida, de fracaso, en posición de alejamiento del contexto social…empujando hacia la soledad más implacable.

Si en las líneas anteriores ponía el acento, además de en los rasgos esenciales de esta corriente artística, plural, bien pudiera dar la impresión de que en el lugar principal se situaba a individuo y sus cuitas, cuando, a decir verdad, el sello de lo político impregnó de manera fuerte el expresionsimo germano, situando entre sus preocupaciones primordiales las relacionadas con el crecimiento de la ciudad y sus consecuencias de hacinamiento, de uniformización, y de reificación ligada al trabajo; a esto se ha de unir la preocupación por la guerra y sus desastres ( ruinas y seres mutilados, pobreza al por mayor…)…La humillación , en el caso de Alemania, que supuso el tratado de Versalles, hacía que se respirase unos profundos sentimientos de orgullo herido, a la vez que se levantaba, en la endeble república de Weimar, una oleada revolucionaria como nunca se había dado en el país; en el seno de esta revuelta se dieron muestras de la búsqueda de la consecución de un hombre nuevo, los proyectos colectivos, con tintes mesiánicos y revolucionarios tomaron la escena…junto a esta tendencia dominante, no puede olvidarse a quienes se centraban en temas como la disolución del sujeto, la soledad y la locura ( es indudable que en este vena puede ubicarse con todos los derechos a Hermann Ungar). En este orden de cosas se han de subrayar una serie de núcleos temáticos que dan prioridad a la decadencia, la enfermedad, la putrefacción, la muerte del individuo en aquel mundo…lo que conduce vía directa a cierta estética feísta. En la que la caricatura y lo grotesco cobran cartas de naturaleza…a la espera del Juicio final o al menos del Diluvio universal, ya que pasada la primera guerra persistía la sospecha de que aquella tendría bélica continuación , como luego sucedió

No estaría de más nombrar a tres pensadores cuya influencia se dejó ver con fuerza en aquellos oscuros tiempos en la corriente estética de la que hablamos: Nietzsche, Kierkegaard y Bergson.

Con respecto al primero, Nietzsche, hubo de todo: quienes le criticaron con furia por su supuesto espíritu decadente frente a quienes mostraron su admiración sin ambages; estos últimos fueron la mayoría ( Alfred Döblin, Gottfield Benn, Franz Werfel…) Algunas revistas expresionistas fueron determinantes en la extensión del pensamiento del autor de « El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música ». Dos interpretaciones surgieron en el seno de los nietzscheanos: por una parte, quienes defendían un vitalismo dionisíaco, y por otra, los que postulaban un activismo que resaltase los aspectos críticos en lo social y en lo cultural del filósofo. Sea como sea, quienes persisñian en la senda del autor de « Así habló Zaratustra » proponían que teniendo en cuenta que todo es movimiento, había que sumarse al oleaje de la vida…recorrer el camino con intensidad, como se recorre la vida tratando de transformar el mundo y transformarse a uno mismo. Nietzsche mostraba el camino de transformación radical del hombre, de su espíritu, que hace pasar de un estado de autoalienación a la libertad creadora. El tránsito va del camello – que carga con el peso de los valores trascendentales, inclinado ante la omnipotencia y omnipresencia de Dios – al león – insumiso y libre , que embiste contra los valores heredados- para al final convertirse en niño– figura de un nuevo comienzo, de nuevos valores…que supera el estado de negación del león para dar paso a la libertad plena, creadora…-.

El filósofo danés Sören Kierkegaard tuvo gran influencia a finales del siglo XIX, éxito que con la guerra se elevaría. Algunas revistas austríacas extendían la sombra del danés, y en ellas participaban algunas de las luminarias de las letras como Trakl, o Kafka, quien en su obra deja ver claramente la huella del denominado “padre del existencialismo”.

Kierkegaard centraba su mirada en la ambigüedad de la naturaleza paradójica de los humanos, en los que anidaba la desesperación, la nada y el pecado original, que cada cual se lo ventilaba en su soledad. Ahí surgía el sentimiento de angustia, el temor al vacío y la nada; esta situación escapa a cualquier intento de explicación racional u objetiva. Los derechos de la subjetividad, deben estar o, están -según este pensamiento-debidamente protegidos. Los humanos han de vivir y no empeñarse en comprender…En tal senda, tres son los estadios que los humanos han de atravesar para superar el abismo: el estético ( existencia inauténtica, cuyas figuras emblemáticas serían don Juan-representando el goce-, Fausto, la duda, y el Judío errante, la desesperación. La superación vendría –según el pensador- con el acceso a los estadios ético y religioso.

Con respecto a Henri Bergson, se ha de destacar su cerrada crítica al positivismo tomando como base el evolucionismo ( la evolución creadora), que se sitúa en la duración. Esta intensidad interna del paso del tiempo va acompañada de una tendencia a la creación contínua…guiada o empujada por el élan vital. Su mundo supone que todo es duración, impulso, energía creadora…No se ha de obviar la importancia que el francés concede a lo insconsciente, y a la contraposición de la intuición al intelecto, y del impulso creador a lo mecánico…estas van a pasar a ser ideas determinantes en los comienzos del expresionsimo.

No hace falta ni decirlo que en el caso del escritor que nos ocupa la influencia mayor es la del filósofo danés: al subrayar los conceptos de angustia, culpa, caída, etc., etc., etc. Si bien tal influencia se deja notar en el retrato de los seres atribulados, atormentados…más que en el suministro de posibles salidas del hondo atolladero.

4) PAISAJE MENTAL DE LA ÉPOCA

         No es cuestión de volver al contexto del hundimiento del Imperio austro-húngaro, con ocasión de la primera guerra mundial, que favorecía la explosión de ciertas formas de expresión literaria y otras; como tampoco es la ocasión de volver a situar el ambiente postguerrero y pre-nazi de la endeblle República de Weimar. Ello por dos motivos: 1) de todo no se puede, ni se debe, hablar, y 2) de ello hemos tratado en ocasiones anteriores…Eso no quiere decir que tales asuntos no conserven en el caso que nos ocupa su plena pertinencia, sino simplemente que hoy no toca.

Dicho esto, sí que parece de recibo, teniendo en cuenta muy en especial el libro que hemos leído, salpicar ciertos brochazos sobre algunos aspectos relacionados con el debilitamiento del sujeto.

Del surgimiento del sujeto ( del Yo) de la mano de Descartes hasta hoy mucho ha llovido, sobre todo aquí. La visión de un sujeto fuerte, capaz de conocer y actúar con absoluta libertad, ha permanecido como uno de los pilares esenciales de la modernidad …Con el paso del tiempo ( y las primeras quiebras de Spinoza, y las determinaciones de la libertad, y de Hume y el sujeto como “haz de percepciones”) esta visión del sujeto se ha ido quebrando dando lugar a una conciencia creciente de la fragilidad del sujeto.

Dibujando con trazo grueso la trayectoria seguida podría nombrarse a Darwin cuyas teorías supusieron un jarro de agua fría a los seres superiores de la “ creación”; fue como una cura de humildad…A esto se ha de añadir la labor de zapa de los llamados – Paul Ricoeur bautizo mediante- maestros de la sospecha : Marx, Nietzsche y Freud..

En vez de adoptar los cánones consagrados en el pensamiento anteriormente dominante, los nombrados trataron de explorar caminos nuevos, poniendo en solfa la solidez del sujeto, mostrando su fragilidad, sus puntos débiles…Las flagrantes omisiones de la visión consagrada.

Karl Marx se aleja de la idealidad del hombre ( aplicando la máxima de Orwell podría decirse que todos somos humanos pero unos más humanos que otros), el pensador germano se centra en la dimensión material ( lo que supone necesidades, intereses…) que conlleva unas relaciones de producción y un aspecto, oculto / ocultado, que es la explotación, por medio de la plusvalía, obtenida de la fuerza de trabajo. En este orden de cosas para ser verdaderamente sujeto, protagonista de su propio destino, se deberían transformar sus condiciones de vida y las relaciones de producción y dominación.

Friedrich Nietzsche señala que lo que se designa con la palabra sujeto pertenece al teatro ( se refiere a las máscaras que se traduce como persona y que se empleaba en el teatro clásico de la antigüedad). La marioneta se las da de tramoyista y se contenta con considerarse como un verdadero agente. La moral se ha aprovechado de tal truco para cargar al sujeto con la responsabilidad, el deber, la conciencia de culpa…de modo y manera que consigue imponer el orden y sus leyes; convertidos en camellos serviles soportan las cargas…la propuesta para salir de tal atolladero, revestido con los oropeles de la retórica humanista, ha de encaminarse en la dirección de dar pasos para la conversión en león y en niño. …libertad de creación, capacidad de multiplicar las máscaras.

Sigmund Freud desvela las fallas de la consolidada solidez del sujeto, ahondando en la conflictividad constitutiva de éste. Ese “yo” que presentamos como tarjeta de transparente presentación es mucho más complejo y oscuro de los que se da a entender habitualmente. Reflejos especulares, de la conciencia y de las valoraciones y enseñanzas sociales y familiares recibidas que sedimentan en la mente. En su propio seno radica la falsificación y el dislocamiento: pienso luego soy decía el otro; el vienés selalará que se piensa donde no es, es donde no piensa.

Sin profundizar en el asunto, más tarde sí que tendremos ocasión de hacerlo, salta a la vista que de los nombrados es el último el que sin lugar a dudas deja ver su indudable huella en los personajes de Ungar y en la visión que propone el escritor checo.

5 ) « LOS MUTILADOS » ( 1923 )

Del mismo modo que para leer La metamorfosis de Kafka no es necesario recurrir a ningún manual de entomología; para leer este libro de Ungar no hay que consultar el DSM IV-TR( Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Masson, 2001), ni ningún manual de psicoanálisis, aunque a fuer de sincero no está de más tener en cuenta los diagnósticos de Freud ya que en el libro aparecen una serie de personajes con patologías reconocibles. Señalaba, con absoluto tino, el biógrafo Dieter Sudhoff que « Ego y Eros, la influencia del psicoanálisis son componentes de la mayor parte de las obras de Ungar». [ No hay que forzar mucho las cosas para hallar, implícita o explícitamente,como veremos,   casos conceptualizados por el fundador del psicoanálisis, muy en especail, escena primitiva, sadismo, masoquismo o trastorno obsesivo-compulsivo…].

Añadiré, a continuación, que como todo texto puede se leído de diferentes maneras: en su linealidad, lo cual lleva a la visión psicológica mentada, o bien , y simultáneamente tal vez, de forma alegórica, como reflejo de la decadencia, del hundimiento, de la perspectiva apocalíptica, de los humanos en descomposición debido a la oscuridad que cubría la época, la guerra finalizada, y tras la sangrienta experiencia vivida, sus nefastas consecuencias, que se traducía en ruinas, en pobreza y en seres desvalidos que trataban de susbsistir en medio de la desorganización más absoluta; sin obviar los oscuros nubarrones que asomaban por el horizonte..

Quizá podría caber igualmente la tentación de relacionar la vida del escritor con su reflejo en su narrativa. No es la primera vez, ni será la última, en que la tentación del bovarysmo ( madame Bobary c´est moi que decía Gustave Flaubert) convierte-o es convertido por diferentes interpretaciones- a un escritor en el protagonista de su novela. Todo da por pensar en este caso que los síntomas que aparecen en la novela están algo lejos del perfil de Ungar que de destacar por algún tipo de patología sería por su desbordante hipocondría y por ciertas tendencias a la fobia social. ..pero, en fin, ha de sumarse que según las opiniones de algunos contemporáneos, que le trataron, era un ser aparentemente apacible mas con un interior atormentado y con unas disparadas obsesiones…pero por ahí no voy a ir.

La novela, calificada por Thomas Mann, como « novela de agria fuerza », es la historia de una caída, de la pasión –cual subida al monte Carmelo- de un enmuermado empleado de banca, Franz Polzer, quien ya desde su domicilio familiar recibe la marca que le va a perseguir durante toda su existencia; su padre le maltrataba sin piedad, tarea en la que era apoyado por la hermana del progenitor que participaba , con sus incitadores ánimos, en las palizas que recibía el muchacho; ha de sumarse que el muchacho sospecha -a modo de « escena primitiva»- la relación de su progenitor con su hermana. La escena la va a trasladar a su imaginación que le hace sentirse responsable de una relación incestuosa con su hermana( hermana que por otra parte no tiene). Harto de la situación es aceptado como huésped en casa de una dominante viuda, Klara Porges, que goza sometiéndole a todo tipo de caprichos y humillaciones. El joven Polges solo ha conocido la afectividad en casa del señor Fanta, padre de un colega de estudios, Karl Fanta; allí conoce la riqueza, el bienestar en que viven en aquella familia, la elegancia de aquel entorno judío. Más adelante Polzer volverá a encontrase con su amigo de juventud y con su esposa, que según su amigo le engaña, tratando de buscarle la más ruina, y si digo “más “ es debido a que Fanta se halla en una situación de deterioro creciente; las paranoias que le asaltan hace que busque un enfermero que, resultará que, anteriormente ha trabajado como matarife, que acaba intalándose junto al mutilado, en casa de Frau Porges, donde también habitaba, y padecía, nuestro empleado de banca que era objeto, por otra parte, de continuas tomaduras de pelo en el trabajo. El ambiente va aumentando la tensión y enrareciendo el ya enrarecido ambiente que se respira -es un decir- en aquella comunidad de mutilados físicos y/ o mentales. Las paranoias del enfermo van en aumento, la desconfianza con respecto a su mujer se amplía al enfermero que luce un manchado delantal que denota su anterior oficio; éste tiene un espíritu mesiánico -cual fanatizado predicador- que le hace estar continuamente expiando culpas y responabilidades , pasadas y presentes, ya que siempre se suceden y que nunca finalizan por ser pagadas. La casera, Klara Porges, da sobradas muestras de sadismo, de espíritu maniobrero y fenicio, exhibiendo su asombrosa capacidad de sembrar discordias varias, y su afán por someter al cada vez más empequeñecido Polzer.

Subrayaba Thomas Mann la « sabia familiaridad con el vicio , la vergüenza y la miseria» de la que hacía gala Hermann Ungar. En las tendencias caricaturescas y sombrías de grises empleados surge la comparación del protagonista del libro con Josef K. o con Gregorio Samsa, que a veces se ha traido a colación; resulta , no obstante, un tanto desproporcionada ya que a pesar de las coincidencias de profesión de todos los personajes y de ser presas de la alienación – ya sea laboral y/ o política- en el caso que nos ocupa la alienación se desliza con fuerza hacia lo mental, hacia la tiranía que el inconsciente del protagonista impone a éste, pues la herencia recibida ( el superego) le hace cargar con unos valores y con unas filias y fobias, que impusan o encorsetan sus pasiones ( Id), para desembocar en un Yo atormentado y con unas tendencias a convertirse en un verdadero imán de sus propios males y de los ajenos.

El cuadro presentado, podría decirse clínico, es de antología psi pues no solo el protagonista principal, el sujeto/ sujetado Polzer destaca por su desabarajuste mental ( como ser cercano a los isolatos de Melville, al hombre sin atributos de Musil, a la colla de solteros kafkiana, a los hombres superfluos, de Turguénev, a los Weltschmerz de Jean Paul, o…al hombre del subsuelo de Dostoievski) [ téngase en cuenta que la primera traducción de la obra al francés fue titulada como les sous-hommes]), sino que la totalidad de personajes que con él se cruzan en la novela tienen lo suyo.

La narración avanza en un in crescendo en el que la mutilación-corporal y mental-, la muerte, las zancadillas varias son la faz que adopta el mal.

La dosificación que emplea Ungar no es el menor de los méritos pues va entregando primero el retrato de los personajes para luego hacerles coincidir en la misma vivienda…que según las palabras del autor de « La novela de ajedrez» es un infierno sexual ( Porges), rebosante de suciedad ( Fanta), delincuencia( Sonntag) y de la más profunda melancolía ( Polzer)…siempre bajo el manto amenazante de la Parca.

Podría hablarse del libro, reitero, como de la historia de una caída si bien el hombre al que se sitúa en el centro de las historias está caído desde sus primeros años de vida…así pues, puede hablarse de la suya como de la más-caída, hasta el fondo del infierno que anida en los humanos y sus incontrolables pulsiones. Aquí sí que tendría validez aquel dicho de Jean-Paul Sartre de que el infierno son los otros, aunque éste también tiene nutrida sucursal en el interior del propio protagonista.

El impacto de la lectura de la novela quedó explicitado por las palabras de Stefan Zweig: « a uno le gustaría olvidarlo y huir de la maldad y la opresión que crea».

Aproximación desde la psicología

En la lectura de esta novela-como he apuntado ya- no resulta forzado de ninguna de las maneras señalar que mientras Freud teorizaba, el checo ilustra en su narrativa algunas de las situaciones estudiadas por el vienés.

En sus escritos podría hallarse un denominador común en lo que hace a sus personajes y a las historias vividas, casi sería más justo decir padecidas. Sus héroes son seres desesperados, con una infancia traumática, con una destacada inaptitud para la vida social, lo que algunos casos les conduce hasta los comportamientos delictivos; podría decirse que sus protagonistas son juguetes de la fatalidad. Empleados subalternos, mediocres, humillados y anómimos en su coloreado gris intenso. La infancia desdichada nombrada les empuja a la ulpabilidad convirtiéndoles en alienados totales.

Si anteriormente ha quedado subrayado el aislamiento de los escritores checos y las consecuencias de dicho estado, el caso de Ungar destaca por su crudeza, con la que dibuja la decadencia física y psicológica. Para ello recurre a un estilo sencillo, potente, directo y conciso, en el que dominan las frases cortas, Con tales afilados escalpelos hurga en carnes en descomposición, en una realidad en la que al sexualidad es algo repugnante; ha de sumarse a lo anterior que, sus protagonistas muestran claras tendencias a instrumentalizar a los demás, si es caso recurriendo para ello a la violencia física y/o psicológica.

En el libro de que halamos, todas estas características son llevadas al límite como voy a tratar de aclarar, con más detalle, a continuación.

Ungar presenta en primer lugar a los personajes principales ( Polzer, Fanta, Porges) a los que luego irá añadiendo otros( Dora Fanta, Sonntag) que igualmente juegan un importante papel; el acierto absoluto es hacerlos confluir en la misma vivienda, en donde también aparecerán personajes secundarios como el doctor, un estudiante, un cantante…del mismo modo que irrumpirán los compañeros de trabajo de Polzer. Aquel lugar se convierte en un lugar sombrío en el que se cruzan al por mayor las intrigas, las imposturas, mentiras, envidias, infidelidades, el voyeurismo y el exhibicionismo, la prostitución, los chantajes y la cupidtas y las desatadas pasiones de tamaño superior.

El protagonista principal, Franz Polzer, es un conjunto de obsesiones, comportamientos compulsivos y ritos regulares. Es un retrao de estancamiento en la fase anal que le ha lleva a limpiar escrupulosamente los zapatos, a inventariar una y otra vez sus pertenencias, a repetir puntualmente los horarios y las actividades laborales y cotidianas., junto a estas conductas propias de un trastorno colpulsivo obsesivo, está invadido por una clara aversión al sexo femenino: le causa un cerval disgusto tocar a las muejres, la repugna sobremanera la desnudez y más concreta y gravemente le lleva a los bordes del vómito el aparato genital femenino que para él es una plaga, una hendidura entre las nalgas, que asocia con la raya del pelo que lucen en sus peinados tanto su tía, y colaboradora de su padre en el maltrato, como su patrona. Con esta última, Klara Porges, mantiene una relación dependiente que denota un masoquismo sin duda; ella por su parte le trata como a un escolar al que hay que domesticar y hacer obedecer.

Polzer es un ser solitario, angustiado hasta las entretelas, supersticioso ( no hay más que ver el cuadro de san Francisco que cuelga en la pared como si fuese un custodio fiel que conserva su integridad ante los males del mundo). El orden y la repetición, el perfeccionismo y el férreo sentido del deber son sus inalterables valores y constituyen su mundo.

Ante la miseria afectiva vivida en su niñez ( falta de madre – a la que posteriormente sublimará como única mujer que le atrae -, un padre maltratado r-la sombra del Edipo planea con fuerza-, que es ayudado por la hermana de éste) han surgido en él unos mecanismos de defensa, y forjado una personalidad hueca en lo que hace a la consistencia de su sí-mismo En este aspecto salta a la vista una serie de constantes que plasman las conceptualizaciones freudianas ( la escena primitiva u originaria que imagina en la relación de su padre con su hermana, lo que convierte la relación en incestuosa, relación que él fantasmea con una hermana suya-que, por cierto, no tiene-; la castración y la culpabilidad son constantes que atormentan su existencia)…Todo este cuadro va a provocar en él un acusado complejo de inferioridad, una vergüenza con respecto a su físico ( muy en concreto, debido a sus manos , que él juzga, gordas y rojas) a la par que de su origen que se adivina en su modo de vestir , una inquietud constante por su incapacidad de saber comportarse en público; ser endeble, carne de víctima, que ante cualquier crítica o sospecha de tal, se repliega sobre sí mismo. Para completar el perfil, pueden adivinarse ciertas tendencias homo que se dirigen primero hacia su amigo Karl Fanta, que no sentera e incita a nuestro hombre a ir de putas, y posteriormente hacia el hijo de éste, Franz que coincide en su nombre con Polzer.

Basta echar un somera mirada al DSM y/o al Diccionario de psicoanálisis de Laplanche y Pontalis ( Labor, 1971), por ejemplo, para diagnosticar algunos de los desfases ya mentados: trastorno obsesivo compulsivo, aversión al sexo, masoquismo. Podría completarse el desfile patológico en los demás personajes, si bien el caso más paradigmático es el de Polzer;

El amigo de Polzer, cuyo padre le ayudó en los estudios hasta que su hijo Karl se puso enfermo, facilitándole posteriormente su colocación en el banco, es el único lazo afectivo que ha tenido Polzer. El tal Karl Fanta, además de tullido y aquejado de una enfermedad degenerativa de la piel, es un paranoico de tomo y lomo, al tiempo que su estado le empuja a gozar con su actitud de voyeur exigente; exigencia que mantiene igualmente con su amigo al que tiende a tratar como a un verdadero trapo.

Otro de los personajes que entra en escena es Sonntag, contratado de enfermero cuando Fanta comienza a no fiarse de su servil esposa. El personaje es el colmo de la paradoja. Al principio muestra una buena apariencia, es fuerte y cumple con celo su cometido; posteriormente comienza a relatar su pasado de matarife, trabajo que le creó una honda culpabilidad, y su lado repugnante va creciendo en su presencia, lo que hace que resulte una mezcla de santo y verraco, ya que combina su sanguinario exhibicionismo ( delantal manchado de sangre de sus víctimas animales y afilados cuchillos), con un espíritu de fanático meapilas; su discurso resulta cotradictorio hasta el punto de que sus comportamientos disfrazados de rigurosa moral hace que tanto el bien como el mal valen igual en la medida en que siempre existe el recurso a la expiación y el perdón de Cristo, con la permanente condición de que nunca se alcanza el perdón definitivo, lo que hace que sus asesinatos-declarados- siempre están en trance de ser expiados…Su comportamiento hace que el temor vaya creciendo a su alrededor…Los rasgos de sadismo y maquiavelismo son una constante en sus actuaciones…En su ser parecen encarnarse el Dr. Jekyll y M. Hyde.

La casera, Klara Porges, como queda dicho, es dominante con su inquilino al que trata de camelar, para el matrimonio, con el fin de alcanzar un status respetable…aunque no pierde la ocasión para mantener relaciones con otros.

Si aceptamos la afirmación lacaniana de que el yo es un ser “agujereado” que los humanos tratamos de rellenar en la relación con otros seres u objetos, en el caso que nos ocupa los agujeros de los personajes no hay dios que los rellene. A Polzer le falta familia, a Fanta le falta salud, a frau Porges le falta el goce , el dinero y medrar en la escala social, que busca con todo tipo de trampas, a Dora Fanta le falta un marido con salud…

Como queda dicho y ejemplificado, en las líneas que preceden, en la novela se da una descarada presencia de conceptos freudianos…lo cual me hace recordar aquello que Freud escribiese al escritor Arthur Schnitzler señalándole que le inquietaba leer sus libros ya que hallaba en ellos muchas de las cosas y casos que él pensaba haber descubierto. No sé si Freud leyó a Hermann Ungar, en caso de que lo hiciera, seguro que econtró en la prosa del checo muchas de sus conceptualizaciones encarnadas en sus diferentes personajes.

 

                       

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