Publicado en: 24 noviembre, 2017

Ladrones de fuego

Por Mikel Vivanko

Texto que comenta la importancia clave de la RPDC dentro del equilibrio entre bloques hegemónicos.

Ladrones de fuego. Propuesta para el debate sobre el papel de la RPDC en la batalla hegemónica actual.

Por Rubén González y Mikel Vivanko, miembros de la KFA.

Ante los últimos acontecimientos sucedidos en la Península Coreana, y teniendo en cuenta la repercusión mediática tanto en medios hegemónicos como contra-hegemónicos; como sujetos asociados a la Asociación de Amistad con Corea (KFA), nos gustaría proponer una serie de conversatorios participativos que nos permitan trasladar un análisis de la información más cuidado y menos empobrecido sobre el conflicto situado en este escenario regional.

El alcance de los sucesos no parece ser lo suficientemente atendido por ciertos agoreros de lo que podemos denominar la nueva proto-izquierda contemporánea que se entreteje en todo el grueso de siglas. Aún asistiendo a un suceso paradigmático ya habitual en las posiciones mantenidas por la plana de agentes intelectuales en torno a los conflictos y resistencias contra las potencias imperialistas en toda la geografía, en el caso de Corea parece que se da un paso más hacia el abismo.

Dada la oportunidad de entender, en el plano estadista, la relevancia que se deriva de un conflicto de estas características, y realizar un rodamiento categorial en ciertos escenarios sobre los que no tenemos demasiada cercanía como para considerarlos extensores orgánicos solidarios propios, pero que nos confieren, no sólo un conocimiento sólido y bien armado, sino una oportunidad para determinar estrategias de resistencia propias e internas dentro de nuestros movimientos, proponemos un ejercicio de debates que consideramos fundamental para el interés de los espacios que habitamos en las resistencias militantes.

Establecer un guión que nos permita realizar una lectura sobre el conflicto y las posibilidades emergentes que pueden surgir de su comprensión es de vital importancia en el caso de Corea, dada la singularidad limitada a estas fronteras. ¿Qué sucede realmente y qué determina esta singularidad? ¿Fue Corea la señal paradigmática de la nueva intervención imperialista, no centrada ya, exclusivamente, en la extracción y expoliación de los recursos materiales? ¿Qué papel juega Corea en todo este escenario de escala global? Y el eje de los BRICS, ¿qué soluciones aporta al conflicto y cómo permite detener el tiempo, alargando la espera, que posibilita establecer el escenario para el asalto definitivo a la economía del dólar?

Para empezar a dimensionar la resistencia que ejerce Corea como sistema orgánico frente al conflicto global que se está librando entre los ejes de hegemonía y el por qué señalamos a esta región como el principal exponente estratégico para la derrota del bloque ONU-USA, nada como empezar recordando las palabras del general Curtis Lemay : “Fuimos hasta allí a librar la guerra, y al final prendimos fuego a toda ciudad de Corea del Norte, de una forma u otra”. Para ver lo que suponen estas declaraciones, en un reciente artículo de Felicity Arbuthnot para Global Research se puede extraer: “Actualmente se considera que la población al norte del Paralelo 38 perdió casi un tercio de sus 8 o 9 millones de habitantes durante la guerra “caliente” de 37 meses, de 1950 a 1953, posiblemente un porcentaje de mortandad sin precedentes sufrido por una nación a causa de la beligerancia de otra”. Corea del Norte perdió cerca del 30% de su población. Durante la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido perdió el 0,94% de su población, Francia perdió el 1,35%, China el 1,89% y Estados Unidos el 0,32%.

El general Douglas MacArthur declaró en una comparecencia ante el Congreso en 1951 que nunca había presenciado una devastación así: “No puedo expresar con palabras el horror que me estremece […] por esta carnicería constante en Corea”, afirmó MacArthur. “Supongo que he visto tanta sangre y destrucción como el que más; la última vez que estuve allí se me revolvieron las tripas”.

¿Cómo se compone y constituye una memoria colectiva “… después de la destrucción de setenta y ocho ciudades y miles de aldeas en Corea del Norte y de la muerte de una cantidad innumerable de civiles”, como se puede rescatar en palabras del general Curtis Lemay? En Pyongyang, la capital de la RPDC, para que sirva como ejemplo ilustrado, sólo quedaron en pie dos edificios. Repito, dos edificios.

“El oficial químico Townsend escribió en enero de 1951 que prácticamente todos los aviones de combate estadounidenses que volaban sobre Corea transportaban al menos dos bombas de napalm. En 1950, cayeron sobre Corea alrededor de 80.000 litros de napalm. Cuando los combates se intensificaron tras la intervención de China, esta cifra se triplicó con creces […] Un total de 32.257 toneladas de napalm fueron arrojadas sobre Corea, aproximadamente el doble de las que cayeron sobre Japón en 1945. Los aliados no sólo arrojaron más bombas sobre Corea que sobre el teatro del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial (635.000 toneladas frente a 503.000 toneladas), sino que la mayor parte de ellas fueron de napalm…”.

¿Cómo podemos incorporar a nuestras capacidades cognoscitivas, las que nos permiten adquirir un conocimiento, estas afirmaciones de Robert M. Neer escritas en “Napalm, an American Biography”, como material histórico que nos instruya a analizar y establecer todas las dimensiones significadas de un genocidio, ayudándonos a fijar la moral de nuestra posición en un conflicto? ¿Este conflicto, no es una síntesis necesaria? ¿Por qué no forma parte un imaginario colectivo internacionalizado? ¿Por qué no se constituye como una forma de poética para la resistencia?

Es posible que esta especie de endosimbiosis seriada de la resistencia coreana se encuentre en este escenario no resuelto entre la forma y la función. Es posible que la lógica Aristotélica se escape a la morfogénesis de este conflicto y que estos estadios de subjetividad no se incorporen a la estructura del análisis. La función es posible que preceda y dote de forma a los sistemas-órganos; éste es un detalle en el que pocas veces nos detenemos.

Partiendo de que “los medios son la parte necesaria para la articulación de las doctrinas del imperialismo hegemónico”, es curioso que de repente se produzcan planteamientos unificados, coherentes, sin necesidad de alineamientos [me gustaría que nos detuviéramos en este detalle nada menor]. Es como si nos sirviéramos de la información como un espacio de alineación [hacer de la información un lugar especifico dotado de forma, de una frontera paradigmática] para las posiciones de los países no alienados con relación al conflicto en la región Asia-Pacífico. Si nos detenemos en esto, observamos un trabajo realmente fino en la estrategia política; una tarea detentada y amparada por la Organización de Naciones Unidas, como elemento basal imprescindible para el imaginario que se quiere construir de cara a las posiciones internacionales sobre la República Popular Democrática de Corea.

Esto podría parecer argumento de peso suficiente para entender el papel determinante de la región dentro del comportamiento de los ciclos largos de la historia, dado que es una síntesis homogénea de entre todas las posibles respuestas asociadas a cada uno de los estados nación actuales, en principio, heterogéneos. “Pluralitas non est ponenda sine neccesitate” [la pluralidad no se debe postular sin necesidad], que formulara el fraile franciscano Guillermo de Ockham sobre el principio de parsimonia.

El detalle que debemos señalar como punto emergente para fijar la tesis defendida en este llamamiento, viene dado por algunos desenlaces que intentaremos matizar. El entente Rusia-China, alineado en el bloque transnacional financiero BRICS, se distribuye la frontera con la RPDC. En el último movimiento de bloqueo por parte de la asamblea de la ONU, parece que han virado las posiciones de Rusia y China debilitando el papel de la RPDC, cuando en realidad, lo que ha sucedido es un movimiento que fortalece las posiciones de los BRICS, y en consecuencia del núcleo Rusia-China. Desde aquí afirmamos que todo ello se debe a las resistencias subjetivas detentadas por la región situada al norte del paralelo 38, una población de apenas veinticinco millones de habitantes.

El viraje que han realizado Rusia y China presenta una lectura ciertamente significativa para el movimiento diplomático internacional, como un golpe definitivo a la amenaza de guerra propuesta por el bloque representado por USA-Japón-Corea del Sur. Esto ha levantado las diferencias de fondo entre el Pentágono y la Casa Blanca con relación al conflicto, aunque por el momento deberemos esperar para analizar los pasos subsecuentes que se derivan de esta tensión. Sí podemos señalar la derrota que ha procurado Corea en el conflicto regional, y el papel que ésta ha forzado y definido para rusos y chinos.

Sé que suena raro; que un país de estas características sea el sujeto protagónico en la transformación y/o trasmutación de la hegemonía en el mundo, y piedra angular estratégica para el conflicto de clases, auténtico motor de la metamorfosis productiva que viviremos a partir de 2030. Una tensión que mantiene a los “ladrones del fuego” [Prometeos contemporáneos] más cerca de la liberación y la victoria que del sufrimiento y la derrota, alejados de la condena eterna a la persistencia de un tiempo ajeno a su porvenir comunitario. ¿A quién le importa el sufrimiento humano visto a lo que se han enfrentado estos seres titánicos? Es Percy Bysshe Shelley el que desarrolla una drama lírico sin reconciliación entre Prometeo y Zeus, a diferencia de la obra de Esquilo. Prometeo, desafía a los dioses para devolver el fuego a los hombres. ¿Qué distancia existe entre la conciliación y la victoria? ¿Una esfera individual vale más que los sujetos históricos de generaciones y generaciones futuras? El que estemos dispuestas a entregar la vida por las nuevas constituyentes humanas, también dignifica la vida de las que se oponen a este desafío y estrechan sus órganos. No se puede desafiar a la mutación y pretender seguir vivas. Es posible que estos Prometeos contemporáneos hagan de Zeus mortal.

El supuesto y denominado “doble congelamiento” propuesto por Rusia y China: por un lado, la paralización de los ejercicios militares de EE.UU-Japón-Corea del Sur, y el supuesto y sólo supuesto veto al programa nuclear de la RPDC; lo que fuerza es a que la diplomacia tome el control del conflicto, haciendo que cada uno de los actores tenga un representante, y que los nuevos bloques hegemónicos ganen el tiempo suficiente para iniciar un nuevo período histórico que se oponga a la barbarie perpetrada hasta la fecha por el imperialismo hegemónico.

Desde una asociación de amistad, como ocurre en otras, prestamos atención y cuidado a estos momentos históricos que aumentan el interés general, con preocupación por esta especie de subsunción de los no alienados, y la falta de consistencia informativa en los movimientos más politizados de nuestro eje. Nos parece un momento adecuado para divulgar y profundizar sobre estos contenidos dentro de aquellos colectivos que mantienen las fórmulas de participación más propositivas.

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