La “Trama”: Radiografía y definición de una época de corrupción, saqueo y asalto del Estado que tenemos que superar

Por Pedro Antonio Honrubia Hurtado

Pablo Iglesias habló este pasado martes, durante la presentación del libro de Rubén Justé “IBEX 35, una historia herética del poder en España”, de la existencia de una “Trama” que ha servido para saquear el Estado y para poner la política española al servicio de unos intereses muy concretos que poco o nada tienen que […]

Pablo Iglesias habló este pasado martes, durante la presentación del libro de Rubén Justé “IBEX 35, una historia herética del poder en España”, de la existencia de una “Trama” que ha servido para saquear el Estado y para poner la política española al servicio de unos intereses muy concretos que poco o nada tienen que ver con los intereses de las grandes mayorías sociales. El término se ha propagado rápidamente por las redes sociales y son ya varios los medios de comunicación que han centrado su mirada en lo que el uso de este nuevo concepto supone para el discurso y la estrategia política de Podemos. Pero ¿qué es exactamente eso de “La trama”?

“La Trama”: Definición y narrativa

Básicamente, haciendo caso a las palabras de Iglesias, la “Trama” se podría definir como el modelo de gobernanza implementado en el Estado español durante las últimas décadas por una serie de actores con vinculación directa a la toma de las grandes decisiones de Estado, y que articula en torno a sí un conjunto de relaciones entre el poder político y el poder económico para intervenir dicho Estado y ponerlo al servicio de los intereses privados de unos pocos privilegiados.

Un modelo de entender la gobernanza del Estado y de sus diferentes administraciones públicas, así como la gestión de los recursos económicos asociados, que ha sido engrasado por la corrupción y el intercambio de favores entre dicho poder político y dicho poder económico, así como sustentado en el control directo de los principales medios de comunicación y de amplios resortes de los poderes del Estado (espacios legislativos y ejecutivos vinculados a los partidos del régimen y el control directo por parte del Gobierno de turno de la Fiscalía General del Estado principalmente). Esto es, una maquinaria de relaciones políticas y económicas que convierten al Estado en una especie de Sociedad Limitada (S.L.) manejada desde diferentes espacios de toma de decisiones, simultáneas y complementarias, por una serie de familias y personajes de gran poder político y económico que actúan bajo una lógica de tipo mafiosa para beneficio propio y en contra de los intereses de las mayorías sociales.

¿Qué hace “La trama”? 

  • Donaciones sistemáticas de grandes empresarios a partidos amigos en sobres en B que sirven para financiar gastos de partido, campañas electorales y sobresueldos
  • Comisiones del 3% y similares en la adjudicación de contratas públicas
  • Puertas giratorias entre la política de Estado y los sectores estratégicos previamente privatizados por dichas políticas
  • Saqueo de las cajas de ahorros al ponerlas en manos y bajo el control de los intereses de los partidos políticos tradicionales
  • Concesión de licencias comunicativas a grupos mediáticos cuyos principales accionistas tienen relación directa con el poder financiero global
  • Ley del suelo y crédito barato y masivo auspiciado por las relaciones entre la banca española y los grandes centros del poder financiero internacional
  • Grandes constructoras que parasitan la obra pública y que desde ahí dan el salto a la gestión privada de todo tipo de servicios públicos “externalizados” que le son igualmente concedidos como concesionarias
  • El fomento de administraciones paralelas para alimentar las maquinarias partidistas y clientelares
  • Indultos a grandes banqueros o doctrinas jurídicas creadas “ad hoc” –con nombres y apellidos- para servir a los intereses de los mismos y protegerlos de la acción de la justicia
  • Fiscales Generales del Estado que presionan a otros fiscales para que no investiguen casos de corrupción o que los sacan de sus puestos cuando osan no plegarse a tales presiones
  • Leyes “Berlusconi” que dificultan la posibilidad de investigar y castigar las diferentes ramificaciones de tal corrupción especialmente en ámbitos vinculados a la gestión irregular de lo público en administraciones locales o provinciales
  • Grandes construcciones ineficientes y absurdas pagadas a precio de oro y con todo tipo de aumentos de gasto sobre lo presupuestado inicialmente durante el proceso de construcción
  • Grandes eventos deportivos rodeados de todo tipo de fastos (y gastos públicos) para honra y lucimiento del gobernante de turno
  • Medios de comunicación que crean campañas de acoso y derribo contra “enemigos políticos”
  • Las cloacas del Estado filtrando información a periodistas “pantuflos” para publicar falsos informes que sirven para criminalizar a determinados actores políticos incómodos para el régimen
  • Directores de medios de comunicación reuniéndose con líderes políticos para avisarles de las consecuencias de tejer ciertos pactos de gobierno
  • Campañas mediáticas contra profesores, controladores, sindicatos varios o estibadores acusándolos de “privilegiados” o de “parásitos” para enfrentar a la población precarizada con aquellos sectores laborales que todavía conservan condiciones laborales y sueldos decentes
  • Agentes económicos centrales que actúan en forma de cárteles mafiosos modificando o pactando precios para saquear y extorsionar al pueblo mediante el encarecimiento del precio de los servicios básicos indispensables
  • Demolición controlada –vía recortes- de la calidad de los servicios públicos para legitimar políticas privatizadoras
  • Reformas laborales para acabar con la capacidad negociadora de las clases trabajadoras y reformas de las pensiones –vinculadas directamente a las condiciones laborales impuestas vía las reformas laborales citadas- para hacer perder progresivamente poder adquisitivo a los pensionistas actuales y por venir y dificultar –cuando no imposibilitar- el acceso futuro de las próximas generaciones a unas pensiones decentes y dignas
  • Reformas de la Constitución al servicio de los intereses del poder financiero con “agosticidad” y “alevosía”
  • Etc., etc., etc. (Ponga usted aquí cualquier hecho de estilo que recuerde).

Les suena ¿verdad?

La necesidad de poner un nombre común a lo que son unas prácticas que se relacionan entre sí en el tiempo y el Estado

Hasta ahora todas estas expresiones de una forma de entender la política, el Estado, el poder y las relaciones entre los diferentes agentes económicos y sociales existentes, se han tratado de forma separada y como si entre ellas no existiera relación alguna. Siquiera, como bien señala el periodista Enric Juliana, en el momento donde más evidente ha sido la relación entre todas ellas, cuando más claro era que la corrupción es algo que depende tanto de políticos corruptos como de agentes corruptores que se han beneficiado directamente de esa corrupción más allá del robo y el saqueo a las arcas públicas realizado por dichos políticos, hemos sido capaces de ponerle un nombre “común” al momento histórico que todo este tipo de situaciones expresan en conjunto y entre sí de forma relacionada. Frase como “no es lo mismo meter la pata que meter la mano” han sido convertidas rápidamente en narrativa colectiva por determinados partidos y medios de comunicación para, precisamente, no permitir que la ciudadanía ate cabos y encuentre la relación existente entre todos estos elementos citados.

Es por ello que es tan importante ahora dar una explicación de conjunto que facilite a la ciudadanía la comprensión del periodo histórico que estamos atravesando y la relación inseparable que existe entre dicho periodo histórico y la actuación, a modo de gobernanza, de los diferentes agentes, políticos y económicos, que han detentado y detentan todavía hoy la capacidad de tomar las grandes decisiones de Estado y que en última instancia acaban afectando en forma negativa a los derechos y la calidad de vida del conjunto de la población. O dicho de otro, explicar de qué manera esta “Trama” ha conseguido secuestrar la democracia hasta ponerla bajo control directo de sus decisiones.

Doble sentido comunicativo: como definición de una época y como explicación de una praxis

Lo que se ha venido a llamar “Trama”, pues, se puede entender tanto desde una perspectiva “epocal” (como definición de una época en tanto que desarrollo “argumental” de la misma), como desde una perspectiva de “acción política concreta –praxis-“ (disposición interna por la que se relacionan y se corresponden las partes de una forma sistematizada de entender el Estado y el poder del Estado que ha generado la situación actual en la que vivimos: recortes, precarización y miseria para los de abajo, corrupción, poder ilimitado y grandes negocios megalucrativos para los de “arriba”). La “Trama” debe ser entendida así tanto como una forma de gobierno del Estado que marca toda una época histórica (la nuestra) como el conjunto de actores implicados, y las relaciones que mantienen entre sí, en aplicar sistemáticamente dicha forma de gobierno contra los intereses de las grandes mayorías sociales y en favor de sus propios intereses políticos, económicos y de clase.

La “Trama” es entonces el nombre que se le puede dar una época, la nuestra, marcada por la corrupción como práctica de sistema, el vaciado en la toma de decisiones de la soberanía popular en favor de la toma de decisiones por la “soberanía de unos pocos privilegiados” y la intervención del Estado en sentido amplio, así como es también la forma de operar con la que se puede definir el conjunto de relaciones que han mantenido entre sí, como forma concreta de poner en práctica este modelo de gobernanza, los diferentes actores que se han visto directamente beneficiados por ella y/o que han ejercido el poder real en la misma.

Golpismo del Siglo XXI que ha vaciado de soberanía popular tu democracia, ha intervenido tu Estado y te ha jodido la vida

La “Trama” es, en resumen, el modelo de gobernanza desarrollado en el Estado español durante las últimas décadas según el cual los principales accionistas y grandes dueños de las empresas del IBEX35, los principales dirigentes de los partidos del régimen y muchos otros políticos de menos enjundia que amparándose en ellos han actuado bajo la lógica mafiosa de esta gran “familia”, los medios de comunicación en manos o al servicio de ambos, los altos funcionarios públicos que voluntariamente han decidido trabajar para ellos desde la justicia o la Administración central del Estado, los  tertulianos y “expertos” a sueldo que inundan esos mismos medios antes citados, la gran banca, la patronal, los fondos buitre y demás representantes  genuinos del poder financiero, etc., etc., han tenido la capacidad de intervenir el Estado para ponerlo al servicio de sus intereses privados, donde la corrupción es solo una anécdota frente a la capacidad que han tenido de dar la vuelta a lo que en algún momento pretendió ser un “Estado social” hasta convertirlo en un “Estado al servicio de los negocios y el afán de lucro de unos cuantos privilegiados”. Un Estado S.L. que piensa de forma prioritaria en garantizar una buena rentabilidad para las balanzas de resultados de sus grandes empresas y las cuentas de ahorro de sus principales accionistas, y que se olvida de pensar en el bienestar, los derechos y los intereses económicos, sociales, y laborales de sus ciudadanos y ciudadanas.

La Trama es, para entendernos en concreto, aquello que te ha jodido la vida y ha puesto en riesgo tu futuro y el de tus hijos y nietas solo porque con ello, recortando tus derechos y saqueando tus recursos públicos, degradando tu sanidad, tu educación, tus condiciones laborales y tus pensiones, desmantelando progresivamente cualquier carácter social del Estado, unos pocos pueden ganar cada vez más dinero interviniendo de facto dicho Estado. La “Trama” es golpismo de toda la vida, pero adaptado al siglo XXI. Te dieron un Golpe de Estado y ni te enteraste… ya es hora de luchar por derrocarlo y acabar con este modelo golpista de gobierno que rige tu Estado. Eres tú contra la Trama, es la Trama contra el pueblo. Es esa la gran “disputa histórica” a la que nos enfrentamos.

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