La misión de arrastrar a la CUP a posiciones autonomistas

Por J. Estrada Cruz

¿Cuál es la razón que lleva al PDeCAT y a ERC, a poco menos que a exigir que la cup se embarque en esa dinámica pausada y autonomista si no está de acuerdo?

Por J. Estrada Cruz

Si las fuerzas independentistas del PDeCAT y ERC, hoy consideran que al proceso hacía la independencia ha de ser más pausado y por la vía autonomista; nadie puede impedírselo. Pueden llevarlo a cabo si así se lo proponen y sin tener que depender de ninguna otra fuerza política.

Entonces: ¿cuál es la razón que lleva al PDeCAT y a ERC, a poco menos que a exigir que la cup se embarque en esa dinámica pausada y autonomista si no está de acuerdo? Pues bien, creo que tal actitud no es honesta y aparenta una malévola intencionalidad de arrastrar a la cup a sus “nuevas” posiciones autonomistas, con la finalidad de que la gente del pueblo catalán no aprecie diferencias políticas entre las distintas fuerzas que dicen propugnar por la independencia.

Suponiendo que tanto el PDeCAT como ERC hayan modificado su posición desde la honestidad, convencidos de que su vía es la más conveniente e inteligente en estos momentos, no pueden pretender que la cup tenga que darles la razón, y estar obligada a dejar de lado su proyecto, cuando pueden tener la mayoría de otras maneras. Posibilidades de mayorías que son de Perogrullo si, como afirman, es tan importante esa salida al actual panorama político. Por ejemplo, está en mente de mucha gente, que podrían venir los diputados que se encuentran en Bélgica. En mi opinión, si tan necesaria es esa mayoría, el sacrificio de entrar en prisión habría de ser secundario. Hay otra solución (otra perogrullada) pues pueden seguir exiliados y dimitir de diputados para que puedan ser sustituidos por otros dos de su candidatura.

Y además, por otra parte, pueden llegar acuerdos con el Partido de En Comú  Poden y sobretodo con los del PSC. Al fin y al cabo esa vía, a más largo recorrido, para optar “legalmente” al derecho de autodeterminación, estos partidos, lo vienen teorizando desde el principio.

Luego entonces, cuando esos cuatro diputados independentistas no son imprescindibles para tirar adelante este otro planteamiento; ¿tiene sentido esa obsesión (del PDeCAT y de ERC) en que ha de ser la cup quien tenga que implicarse en lo que ni cree, ni es su proyecto?  No obstante, en base a esta pregunta, quizás se tenga que pensar y contestar que sí que tiene sentido, pues todo apunta a que se trata de evitar que la cup aparezca como la organización  que con nitidez defiende la república y la independencia.

De manera que, mantener esa consigna demagógica del unitarismo soberanista en la que a la fuerza ha de estar la cup, provoca pensar que lo que se pretende lograr es el   objetivo de matar dos pájaros de un tiro: acabar con la firmeza independentista existente en la cup (llevando a sus dirigentes a nuevos titubeos, vacilaciones y aceptación) restándoles, de paso, credibilidad anticapitalista y de clase.

Para el PDeCAT y también para ERC, no lograr esto, no doblegar a los cupaires a que asuman sus postulados, es dejarles vía libre para ser proyectados a una mayor representatividad del soberanismo. Cosa que, si se actúa desde la franqueza y la honestidad, con lo que se persigue, no debería de importar, al contrario, sus nuevas posiciones estratégicas pueden proporcionarles amplios márgenes de negociación con el Estado español, que por lógica, es a quien más preocupa los reforzamientos que pudiera tener la cup.

Sin embargo el desasosiego es aún mayor (desgraciadamente no sólo para el Estado), ya que el problema no es sólo las coherentes posiciones de la cup, sino los “decibelios” de conciencia soberanista alcanzados por la inmensa mayoría del pueblo de Catalunya, coincidente con esta organización.

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