La generación del 68 entre Sierra Maestra y el sandinismo

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Se retoman debates que parecían perdidos en el tiempo, materia para minorías tristes. El sueño de la revolución reapareció al son cubano, tres décadas más tarde de que el ciclo iniciado en 1937

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Se retoman debates que parecían perdidos en el tiempo, materia para minorías tristes. El sueño de la revolución reapareció al son cubano, tres décadas más tarde de que el ciclo iniciado en 1937 se cerrará dos décadas más tarde en la Barcelona de las barricadas en retirada. Después se impuso el antifascismo y a continuación el dilema comunismo-anticomunismo en el cuadro de la “Guerra Fría”. Se decía que eran propias del “Tercer Mundo”, del campo a la ciudad, pero en 1968 obreros y estudiantes ocuparon universidades y fábricas como expresión de la mayor huelga general jamás conocida. El agosto del mismo año,  las tropas del Pacto de Varsovia eran las que cerraban el espejismo de “socialismo real” y del “movimiento comunista internacional”, para los que soñaban con la revolución se trataba de comenzar de nuevo. Desde entonces, se hizo cada vez más difícil defender que la URSS era “nuestro modelo”, sí acaso era nuestra retaguardia. La potencia que permitió a Cuba superar una crisis como la de los mísiles, la que faltó a la hora de fender Nicaragua. Entre un tiempo y otro tuvieron lugar avatares y crisis sociales de gran calado ((Vietnam, Chile, Portugal, Transición española, etc.,), en los que la victoria acabó del lado del Imperio. El viejo mundo no quedó atrás sino que se puso por delante…

La última revolución del siglo XX fue la sudafricana contra el “apartheid” pero Mandela no era le “Che”, Y el gobierno “revolucionario” del African National Congress aplicó una política económica neoliberal a través de un ministerio en manos del…Partido Comunista (SACP) de Joe Slovo, el único partido blanco que había apoyado la causa de la “negritud”.

Fue entre esos dos tiempos en el que transcurrió la generación conocida como “la del 68” Este emergió en los años sesenta, primero como parte de una “nueva izquierda”  en Europa y en los Estados Unidos uniendo a estudiante y la juventud obrera escolarizada. Aunque inicialmente menospreciada, sus movilizaciones fueron de primer orden hasta culminar en el totalmente imprevisto mayo del 68 francés, que tuvo su mayo prolongado en Italia, con consecuencias diversas otros países; especialmente trágicas en el caso de México. Entre nosotros dio lugar a un “Estado de excepción” programado  por Manuel Fraga. Su influencia se hizo notar en la cotidianidad, a través “revolución” del libro de bolsillo, en el avance de las propuestas teóricas en abierta crítica oposición al estalinismo y a la socialdemocracia, sin olvidar renovaciones muy importantes en el cine, el teatro, la música, etcétera.

Aunque llegó muy lejos, hoy resulta obvio que esta generación se quedó a mitad de camino. Fue incapaz de ir más allá de la última barricada del sistema (los partidos comunistas instalados), causando en los poderes establecidos un verdadero “pánico social” que estarían en la base del proyecto de contrarrevolución global triunfante desde el momento en que el llamado “comunismo” ya había resultado culturalmente derrotados en los años cincuenta. Socialmente, rechazaba la herencia paterna, la existencia de un conformismo social, político y cultural (y sexual por supuesto). En Europa fue una juventud que había crecido en el ambiente reformador de la segunda posguerra, que había accedido a la enseñanza, que creció con el cine, y que fue influenciado por los mitos liberadores de la izquierda heterodoxa. Su naturaleza radical puede entenderse considerando el contexto de esa época que estaba mostrando sus grandes contradicciones.

Muchos sesentayochistas estuvieron en Cuba como brigadistas, los discursos de Fidel sonaban a autenticidad y daban sentido a una opción vital que encarnaba mejor que nadie Ernesto “Che” Guevara, quizás el único revolucionario admirado por los jóvenes de todas las tendencias. El “Che” sentía que el Vietnam “estaba trágicamente solo” frente al Imperio y que, por lo tanto, lo fundamental era extender una revolución que era perceptible, sobre todo en el llamado “Tercer Mundo”. Sin embargo, la vía guerrillera experimentada en Cuba se encontró con gobiernos advertidos, con la reacción vigilante del Imperio.

El año 1968 simbolizó singularmente el carácter mundial de las luchas con la ofensiva del Tét en Vietnam, la Primavera de Praga en Checoslovaquia que acabó siendo la última tentativa reformista dentro del las “democracias populares”, de las barricadas estudiantiles y de la mayor huelga general obrera en la historia en Francia, la agitación estudiantil en diversos países, la matanza de estudiantes en México, el país que había iniciado el proceso revolucionario del siglo XX, de la revuelta negra en los EEUU, etc.

El mapa político europeo todavía permanecía marcado por la conti­nuidad de dictaduras de origen fascista en el sur del continente, del franquismo en España donde la agitación obrera y estudiantil crecía, del salazarismo en Portugal, en tanto que se había establecido la dictadura de los coroneles en Grecia en colaboración con la corona… Ya por entonces se hicieron famosos  algunos ideólogos como Daniel Bell (un “arrepentido”) que dictaminaron el final de las ideologías. El gobierno de los tecnócrata, tesis que aquí propagó Gonzalo de Mora, ministro de Franco y admirado por un muchacho que luego pasaría a la posteridad como M. Rajoy.

En la mayor parte de los países europeos, las referen­cias dominantes entre los trabajadores y sectores de las clases medias era el socialismo, atendiéndose como tal el modelo sueco representado por Olf Palme, un reformista que fue antifranquista, que denunció la guerra del Vietnam y que fue asesinado convenientemente. Entre jóvenes radicalizados las ideas “gauchistes” significaron un auténtico “sarampión”. En líneas generales se situaba en la “nueva izquierda”, una franja muy variopinta que, “grosso modo”, podía dividirse entre la familia maoísta (que entre en un “impasse” creciente tras la muerte de Mao), la neotrotskista y la neoanarquista, tradiciones clásicas que tuvieron más mal que bien que ajustarse a las nuevas realidades..

La suma de sectarismos, fraccionamientos, de los arrepentimientos previos al reciclaje en cargos políticos cínicos. Gunther Gras u otros clamaban contra sus debilidades, la acusaban de haberse ahogado en un vaso de agua, a la primera crisis, aunque la cosa es sin duda más complicada-, lo cierto es que lo mejor de esta generación ha urdido numerosos puentes entre la generación republicana y la actual,  el 15-M, Podemos, las mareas, los nacionalistas de izquierdas, etcétera que está obligados a “releer” el pasado para distinguir entre las grandezas y las miserias de sus padres.  Entre ellos, una mayoría de enrocó en la vida privada, una minoría significada ocupó cargos públicos, y una minoría persistió en sus ideales tratando de ganarse el derecho de comenzar de nuevo.

El año próximo se cumple 50 años de todo aquello, lo que obligará a un debate intergeneracional.

 

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