La batalla de las plazas Sant Jaume y Catalunya

Por Guillermo Ferrari

El movimiento independentista catalán defiende una vez más la plaça Sant Jaume contra una provocación ultra. Jusapol pretendía conmemorar la represión del 1O. La Generalitat responde con cargas de los Mossos.

Miles de personas ocuparon  ayer la plaça Sant Jaume y las calles aledañas. Unas 300 personas habían ya pasado toda la noche del viernes al sábado. Se fueron realizando diferentes acciones para pasar una noche realmente fresca. Todo sin tiendas de campaña ya que los Mossos de Quim Torra habían levantado la acampada días antes debido al peligro de atentado que se inventaron. A las 7 de la madrugada se han ido sumando varios centenares más que acabamos siendo varios miles a lo largo de la mañana.

Se estaba organizando la resistencia a que sindicatos policiales y los grupos de ultraderecha hagan uso de la ciudad para para atentar contra la sociedad catalana y el movimiento democrático por la autodeterminación nacional. Más de mil personas habían evitado la manifestación ultra contra la inmersión lingüística en la educación, unos quince días atrás. Objetivo logrado aquel día y también el día de hoy.

La movilización ha estado liderada por los CDRs y otros grupos integrantes de la CUP, como Arran, que han estado a la cabeza de ésta lucha. Con ellos hemos compartido la jornada, militantes de la CRT junto a diferentes corrientes que nos oponemos firmemente a los grupos fascistas y ultras y que pretendemos que se haga efectivo la voluntad popular que hemos constatado el 1O.

En la plaza, brillaron por su ausencia, no solo el President Quim Torra, sino toda la plana mayor del PDeCAT y JxCat. Tampoco hemos visto señales de la flamante Crida Nacional per la República. Tampoco se ha hecho notar la presencia del President del Parlament Roger Torrent. Ni siquiera ha asistido, su partido, Esquerra Republicana de Catalunya. Si alguien tiene duda que Junts per Catalunya y ERC están negociando más inversiones por “olvidarse” del 1O, debería repensarlo.

Quim Torra y Pere Aragonés se han dedicado esencialmente al diálogo que les propone Pedro Sánchez. Ese diálogo bilateral en el cual el Gobierno español se compromete a invertir una parte de las inversiones no realizadas en estos años de crisis (algo más de 1000 millones de euros) y en poner el Corredor del Mediterráneo a funcionar a partir de 2021. Algo parecido al Pacto Fiscal que pedía Artur Mas en 2012. De Referéndum, nada. Tanto nadar del pueblo catalán para ¿tan solo “morir” en la orilla?

La “representación” de la Generalitat ha estado a cargo de los Mossos d’Esquadra. Según informaba el periodista de La Directa, el responsable del operativo era Antoni Antolín, que ha vuelto a ser nombrado por el Govern Torra como Jefe del Área Técnica de Dispositivos después de que fuera depuesto en 2012 por haber sido el responsable de la represión en el 15M.

Este cuerpo han pasado de ser vendido como la “policía patriótica” a la policía que defiende a la ultraderecha. Más o menos lo de siempre. Han protegido y encerrado todos los accesos a la manifestación que salía de la sede de la Jefatura Superior de la Policía Nacional en la Vía Laietana y ha acabado redirigiéndose a la Plaça Catalunya para realizar el acto de homenaje a los agentes responsables de la represión del 1 de octubre. Todo el recorrido protegido por los Mossos, que se han dedicado a aporrear todo intento de entrar en dicho recorrido.

Las cargas más brutales se han producido a primera hora, cuando miles de manifestantes han cortado la Vía Laietana, a las 11:30 en esa misma calle produciéndose las primeras detenciones y al mediodía en las Ramblas y las inmediaciones de la plaza Catalunya.

La batalla de las plazas ha demostrado que el movimiento independentista está divido en dos: aquellos que quieren hacer efectivo el referéndum del 1O, y las fuerzas del PDeCAT-JxCat y ERC que buscan una vuelta a la normalidad autonómica y el cuidado de las inversiones en las grandes empresas catalanas. Los primeros volvimos a ofrecer nuestros cuerpos para ejercer el derecho de autodeterminación como el 1O. Los segundos se esconden en sus despachos para beneficiar al Ibex35 catalán.

Además de ésta división, la batalla de las plazas ha vuelto a demostrar que es posible dar algunos golpes a los grupos fascistas y ultras. No se han podido manifestar en un lugar tan simbólico como la Plaça Sant Jaume y sino han sentido nuestro “calor” es porque el dispositivo de los Mossos que los protegió parecía ser de “cuatro Camp Nous” cuando hay partido en el estadio blaugrana.

La izquierda independentista esencialmente es expresada electoralmente por la CUP. Si bien como CUP no ha participado con un bloque propio en la manifestación de hoy, varios de sus reagrupamientos internos lo han hecho y por supuesto los CDRs, han demostrado que se puede hacer mucho más que “recibir en la mejilla” o que esperar pasivamente a que el Govern vuelva a la “desobediencia”. Se puede luchar y se puede lograr algunas pequeñas victorias gracias a la decisión de lucha de varios miles jóvenes en las calles. Imaginaros si fueran centenares de miles parando las fábricas y organizando a las mujeres del 8M y estudiantes universitarios y secundarios.

Sin embargo, estas pequeñas batallas, que tienen su importancia, son escaramuzas en el marco de la batalla más importante que es lucha contra el reaccionario Régimen del 78, contra el Monarca, contra el bipartidismo y el poder judicial-policial. Esta es la lucha que Puigdemont y Junqueras no quisieron, ni quieren dar, por ello es que la declaración de la República apenas si pasó de lo simbólico como ellos mismos han dicho ante los jueces y los medios.

Se trata de ir de las calles, a las fábricas, a los lugares de estudio y a los barrios populares para ensanchar la base, es decir sumar al grueso de la clase obrera catalana a esta lucha democrática y volver a las calles mucho más renovados y con un programa político que resuelva los graves problemas democráticos y sociales. Hay que ligar así la luchar por la República catalana con la lucha para acabar con la precariedad, los salarios nimileuristas de los jóvenes, mujeres e inmigrantes.

Solo así los trabajadores impulsarán decididamente la República y el mandato del 1O, para imponer un proceso constituyente donde decidirlo todo y abrir el camino a una república de trabajadores y trabajadoras y no de los herederos del pujolismo que hoy han vuelto a sacar a sus Mossos para mantener su orden. Para ello es necesario que la CUP suelte la mano de la burguesía catalana, que está buscando el abrazo con la burguesía del Ibex35, y adopte de una vez una clara hoja de ruta independiente del procesisme, de clase y basada en la movilización y autoorganización obrera y popular.

 

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