“Kill The Kardashians”

Por Manuel Carmona Curtido

Todos poseemos diversas identidades, como miembro de una familia, como aficionado a un determinado equipo de futbol, como seguidor de un estilo de música, según tus creencias religiosas, o tus ideales políticos, entre otros muchos generadores de identidad.

Por Manuel Carmona Curtido

Todos poseemos diversas identidades, como miembro de una familia, como aficionado a un determinado equipo de futbol, como seguidor de un estilo de música, según tus creencias religiosas, o tus ideales políticos, entre otros muchos generadores de identidad.

Lo que sin duda transmite a los demás alguna de nuestras identidades es la ropa que llevamos, y la moda es generador de estilos de vestir, pero también hay personas que portan camisetas de equipos de futbol, o llevan un crucifijo en una cadena al cuello, o camisetas de grupos de música.

Aquí es donde me gustaría pararme, ya que de un tiempo a esta parte, las camisetas de grupos de música se han puesto de moda y lo que servía para identificar a los seguidores uno u otro grupo se ha desvirtuado y ya se las pone cualquiera.

El ejemplo más evidente es el del grupo RAMONES, que a raíz de ser vendidas en las grandes superficies, se han diseminado por todo el mundo, siendo vestidas por chicos y chicas, hombres y mujeres que no sólo no conocen su música, sino que ni siquiera saben que son un grupo de música.

Para aquellos que se encuentran en esta situación les diré que los RAMONES, fue un grupo de Punk Rock que revolucionó el mundo de la música allá por los años setenta, que al contrario de lo que muchos piensan, no eran hermanos, sino que adoptaron los seudónimos que utilizaba Paul McCartney cuando se registraba de incognito en los hoteles, eran aficionados a esnifar pegamento y sus pintas desaliñadas lo convirtieron en auténticos antihéroes del rock, como demuestran las letras de sus canciones, sirva como ejemplo “somebody put something in my drink” que trata de la típica leyenda urbana de que “alguien” te pone droga en la bebida, para justificar el consumo de estupefacientes.

Otro de los grupos que podemos encontrar entre los que han difundido sus diseños fuera del ámbito de sus seguidores es Iron Maiden, ni que decir tiene que los diseños de los Maiden son espectaculares y que son posiblemente el grupo de heavy metal más grande de la historia, pero de ahí a que la camiseta la lleve alguien que no sabe ni quienes son me parece, como seguidor de este grupo, un insulto.

El más llamativo de estos casos es el de Slayer, un grupo tildado de satánico, con letras muy fuertes y uno de los cuatro grandes grupos de Trash Metal de los años ochenta, la polémica saltó cuando una de las hermanas Kardashians (no me pregunten cuál de ellas, me parecen todas iguales) apareció en la prensa llevando una camiseta de este grupo. La respuesta del guitarrista de Slayer, Gary Holt, salió a uno de sus conciertos portando una camiseta en la que se podía leer “Kill the Kardashians”, mostrando así su enfado por que la camiseta la llevara alguien que está en las antípodas de un seguidor de Slayer.

Ciertas marcas de ropa te hacen identificarte con tu clase socioeconómica, por el simple hecho de llevar una o tal marca, y hay ciertas marcas que están reservadas a un pequeño grupo de personas, capaces de poder pagarlas y enseñarles al mundo que pueden pagarla. Porque marcas como Louis Vuitton, Gucci o Armani, sólo están al alcance de unos pocos exclusivos que les ayuda a identificarse entre ellos.

La imagen que proyectamos es la carta de presentación que mostramos a los que nos rodea, todos y todas comenzamos a construir nuestra imagen a partir de la ropa que nos ponemos, utilizar ropa que no nos define es falsear esa carta de presentación y por lo tanto mostrar una imagen falsa. Hay muchos motivos para hacerlo, principalmente por motivos laborales.

Y si se van a poner una camiseta de los RAMONES, antes escuchen sus discos.

Hey, Ho, Let´s go.

Salud.

-->
COLABORA CON KAOS