Israel y el culo del mesías

Por Moshé Machover

Se ha escrito mucho acerca de la secuencia de eventos que condujeron a la Guerra de los Seis Días de junio de 1967: la serie de errores que hicieron que el presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser, cayese en la trampa mortal de una guerra que no quería luchar.

Por Moshé Machover

Se ha escrito mucho acerca de la secuencia de eventos que condujeron a la Guerra de los Seis Días de junio de 1967: la serie de errores que hicieron que el presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser, cayese en la trampa mortal de una guerra que no quería luchar (1). El curso de la guerra también está bien documentado: la aplastante derrota de Egipto – sellada en las primeras horas de la guerra, cuando prácticamente toda la fuerza aérea egipcia fue destruida en el suelo, como una bandada de patos sentados – seguida de la derrota de Jordania y Siria, que posteriormente fueron arrastradas a la guerra (2).

En cuanto a las consecuencias de la guerra, decir que “fue un momento decisivo en la historia del Oriente Próximo moderno” (3) es, como la mayoría de los clichés, evidentemente verdad. (Esto también se aplica al cliché ’la mayoría de los clichés son ciertos’ …) El nacionalismo árabe laico sufrió un golpe del que no se ha recuperado, mientras que Israel se impuso como una potencia regional, el ejecutor local de los Estados Unidos. De hecho, debido a la centralidad geopolítica y estratégica de Oriente Próximo, el resultado de la guerra tuvo un considerable efecto mundial: la derrota de los principales aliados regionales de la URSS fue un duro golpe a su posición como potencia mundial, contribuyo a su declive y presagio su desaparición.

El 50 aniversario de la guerra lo es también de muchas otras cosas, de las que sin duda se escribirá asimismo: el período previo a la guerra, sus batallas y secuelas. Pero aquí me gustaría abordar otro aspecto de esta historia: las raíces anteriores a la guerra de las tendencias y desarrollos que se pusieron de manifiesto después de junio de 1967. Como cada gran crisis política, la guerra fue un momento de discontinuidad histórica: la situación local, regional y en cierto global dieron un giro brusco. Sin embargo, como en cada una de estas crisis, también se amplificaron algunas tendencias preexistentes. Que éstas fueran discernibles en el período anterior – al menos desde 1956 – no implica necesariamente que la forma que adoptaron las cosas después de la guerra se hubiera podido predecir con certeza. Más bien, de las diversas alternativas que parecían posibles antes de junio de 1967, la guerra seleccionó algunas y suprimió otras.

Raíces globales y regionales

No puedo tratar aquí en las señales anteriores a 1967 de que la Unión Soviética había entrado en una tendencia a la baja – que iba a ser su declive terminal – tanto interna como internacionalmente. Permítaseme mencionar la crisis de los misiles de Cuba de octubre de 1962, cuando Nikita Khrushchev se vio obligado a una humillante desescalada. La era de Brezhnev, que comenzó dos años más tarde, es generalmente reconocida como de estancamiento, que presagiaba el colapso final. Teniendo en cuenta estos antecedentes, no debería ser ninguna sorpresa que la Unión Soviética tuviera que contemplar impotente como sus dos aliados árabes fueron barridos y su equipamiento militar soviética destruido. Esto provocó directamente que en unos años Egipto, el principal país árabe abandonara la órbita soviética y se convirtiese en un estado cliente de Estados Unidos.

Mientras que para la Unión Soviética la guerra no fue más que parte de una serie de pasos en su largo proceso de decadencia, para el mundo árabe fue una calamidad, que marco el inició de la caída del nacionalismo árabe laico, autodenominado ’socialista’.

La década posterior a la guerra de Suez de 1956 fue de euforia en el mundo árabe, una fase de expansión del nacionalismo árabe y del gran prestigio personal de Abdel Nasser. Aquella guerra había terminado muy bien para Egipto; los imperialistas franceses y británicos y sus cómplices israelíes tuvieron que retirarse con las manos vacías. Pero la euforia fue infundada. Egipto solamente evitó la derrota total y la pérdida del recientemente nacionalizado Canal de Suez gracias a la intervención política del presidente de EEUU, Dwight Eisenhower, y su secretario de Estado, John Foster Dulles, indignados por la presunción de sus aliados franceses y británicos, que en secreto conspiraban para restablecer su presencia imperialista en la región.

El éxito político de Egipto enmascaró su atraso económico, social y militar. En términos puramente militares, la confrontación con Israel no le fue del todo bien: las fuerzas armadas de Egipto no fueron rival para el ataque israelí y y sufrieron graves pérdidas. Además, mientras que para Francia y Gran Bretaña la Guerra de Suez marcó el final de su arrogancia imperialista, Israel salió de ella con una ventaja estratégica importante: se convirtió en una potencia nuclear – una recompensa de Francia a Shimon Peres por sus servicios proxenetas al garantizar la participación de Israel en la sucia trama tripartita (4).

De hecho, el carácter progresista del nacionalismo árabe, incluso en su mejor momento, como el personificado por Abdel Nasser, era bastante limitado, su socialismo ficticio, e incluso su laicidad no tan radical. Apoyado en la pequeña burguesía y dirigido por los militares, no logró modernizar e industrializar los países en los que se hizo con el poder. Su declarada aspiración de unir al mundo árabe políticamente- un imperativo histórico – se quedó en nada, ya que la República Árabe Unida, la unión de Egipto y Siria (1958-1961), fue un fracaso de corta duración.

El atraso fatal y el estancamiento incluso de los países árabes más ’progresistas’, que determinó inevitablemente su derrota en 1967, fue expuesto sin piedad por mi difunto amigo, Sadik al-Azm, en una crítica devastadora, publicada en 1968 (5).

No diré nada más sobre las raíces globales y árabes regionales anteriores al resultado de la guerra de 1967. El resto de este artículo tratará en algún detalle el aspecto israelí de la transformación de 1967.

La relación entre Israel y EEUU

Existe la creencia generalizada de que Israel se convirtió en un socio menor regional de los EEUU después de la guerra de 1967. Esto es inexacto: la capacidad militar de Israel, demostrada en esa guerra, de hecho confirmó su valor como activo estratégico de Estados Unidos, y cementó la relación Estados Unidos-Israel, pero esta relación se había desarrollado desde 1961, cuando Francia se vio obligada a abandonar su guerra colonial en Algeria. Hasta entonces Francia había sido el principal proveedor militar y protector imperialista de Israel (6). En 1955-56 Francia vendió a Israel una gran cantidad de equipo militar pesado, incluyendo 18 piezas de artillería de 105 mm y cientos de tanques AMX-13. La fuerza aérea israelí adquirió aviones de combate franceses: en primer lugar el Mystère II y, desde el verano de 1956, el más avanzada Mystère IV. Un envío adicional de estos caza-bombarderos ultrasónicos fue entregado pocos días antes de la guerra de Suez, en el que jugaron un papel crucial (7).

El principal motivo francés para esta relación fue la creencia de que la resistencia argelina dependía de la ayuda de Egipto y colapsaría si el régimen nasserista, que Israel consideraba su principal enemigo, fuese derribado. Esto motivó la conspiración franco-israelí en la guerra de Suez, a la que el gobierno de Eden de Gran Bretaña se unió de forma idiota. Pero después de que Francia perdiese su importante posición imperialista en la región – primero con el desastre de Suez en 1956 y luego en 1961 con la independencia de Argelia – la relación franco-israelí dejó de tener razón de ser, e Israel buscó y encontró un nuevo patrón.

En 1962 EEUU permitió por primera vez la compra de armas avanzadas a Israel: los misiles antiaéreos Hawk. En 1966, un año antes de la Guerra de los Seis Días, la ayuda militar de Estados Unidos a Israel aumentó bruscamente a $ 90 millones (originalmente en la forma de un préstamo, que fue perdonado más adelante). El equivalente de $ 680 millones a precios de 2017, y fue más del doble del total que en todos los años anteriores. Claramente, marcó un importante reforzamiento de la relación. Por supuesto, era mucho menos que la actual ayuda militar de Estados Unidos a Israel (en su mayoría como una subvención a fondo perdido), que se cuenta en miles de millones de dólares – pero este aumento tendría lugar años más tarde, empezando con la guerra de octubre de 1973 ( ’Yom Kippur’) (8).

Así que en 1967 Israel ya era un estado cliente de Estados Unidos muy consolidado; y – después de haber aprendido la lección de Suez – se aseguró obtener luz verde de Washington antes de atacar Egipto el 5 de junio. De hecho, las actas del gabinete israelí recientemente hechas públicas revelan que esa negociación diplomática secreta, en la que estaba involucrado, fue lo que detuvo unos días la decisión final del primer ministro Levi Eshkol, empañando su imagen pública porque parecía vacilar y posponer las cosas. En una reunión conjunta del 2 de junio del comité de seguridad del gabinete y el ejército, el jefe del estado mayor general (CGS), Yitzhak Rabin, y general Ariel Sharon instaron a una acción inmediata; este último menosprecio el “ir y venir, por no decir la petición de permiso” diplomáticos. Eshkol rechazó esta agresiva impaciencia y señaló que la luz verde de Estados Unidos era vital porque Israel era y seguiría dependiendo de la ayuda militar extranjera. Señaló a Sharon que la fuerza de Israel tenía sus limitaciones:

“Todo el poder material de nuestro ejército es el resultado de ese “ir y venir” diplomático. No lo olvidemos y no nos creamos Goliat. Con los nudillos desnudos, desarmados y sin equipar, somos impotentes” (9).

Cinco ’Sinais’

Moshe Dayan jugó un papel central durante la Guerra de los Seis Días, así como en el período posterior. Una personalidad carismática, representaba al ala dura dominante en la élite militar y política de Israel. Un par de años después de dirigir las fuerzas de Israel en la guerra de Suez como CGS, se retiró del ejército y comenzó su carrera política (algo común entre los generales israelíes), sirviendo como ministro de agricultura en el último gobierno encabezado por Ben-Gurion (1959-1964). Desde 1965 estaba fuera del gobierno, pero en los días de tensión que precedieron a la guerra, Eshkol nombró al antiguo líder militar más prestigioso y popular ministro de Defensa.

Teniendo en cuenta el importantísimo papel que desempeñó, vale la pena tomar debida nota de las declaraciones públicas de Dayan – más aún, ya que, a diferencia de la mayoría de los políticos, era a menudo brutalmente franco. Si Abdel Nasser hubiera prestado la debida atención a las declaraciones anteriores de Dayan, quizás hubiera podido evitar verse atrapado en una guerra que no tenía realmente la intención de luchar, pero que Dayan había estado esperando desde hacía tiempo.

El 31 de marzo de 1957 – tan sólo unos días después de que Israel hubiese completado su retirada, impuesta por Estados Unidos, de todos los territorios que había ocupado (y deseaba anexar) en la guerra de Suez – el CGS Moshe Dayan se dirigió a una reunión de oficiales del estado mayor norte de las Fuerzas de Defensa de Israel ( IDF). En su discurso, publicado en el diario de la Histadrut Davaren el tercer aniversario de la guerra de Suez, enumeró las lecciones de la campaña del Sinaí ’(eufemismo oficial israelí para referirse a su participación en esa guerra):

“Debemos preguntarnos lo que, en todo caso, hemos logrado con nuestras relaciones generales con los árabes. En mi opinión, la respuesta a esta pregunta no reside tanto en lo que hemos logrado en la campaña de Sinaí en si misma sino en cómo el estado de Israel se comportaría en el futuro, en el período posterior a la Guerra del Sinaí … La pregunta es ¿quién sacará las lecciones de ella? …

¿La lección la aprenderán los egipcios, la lección de su derrota en el Sinaí; o la lección la aprenderá el Estado de Israel, la lección de la retirada, diciendo que era imposible mantenerse en el Sinaí porque el mundo entero se oponía, y tuvimos que retirarnos, y por lo tanto, es no es camino no es el correcto? La pregunta es si los egipcios lo sabrán, incluso si Israel asume que probablemente se vería obligado a evacuar lo que ha conquistado, pero que, sin embargo, atacará de nuevo en el futuro si es provocado de forma intolerable. Y lo más importante: si el estado de Israel dice: ’Estamos preparados, si tenemos que repetir un segundo, un tercer, un quinto Sinaí, incluso si termina en retirada’ …

Si abandonamos, entonces la campaña del Sinaí se convertirá en un activo negativo, en un fracaso. Pero si no desesperamos, entonces la campaña del Sinaí es un logro de primera clase, un pilar de nuestra seguridad … La campaña del Sinaí significa que el estado de Israel está preparado para emprender cualquier acción que exijan sus necesidades vitales – su supervivencia, su seguridad y la salvaguarda de sus derechos. Y si esto significa que [otra] campaña del Sinaí es necesaria – habrá otro Sinaí, incluso a pesar de dificultades políticas serias. Y si se requieren mañana cinco ’Sinais’, habrá cinco ’Sinais’. Si esta es la forma en que vemos las cosas, entonces la campaña del Sinaí será una advertencia a los países árabes, la evidencia de la capacidad y la voluntad de Israel de intensificar la lucha y no poner en peligro nuestros intereses” (10).

Esto se convirtió en parte de la doctrina militar de Israel. Lo que equivale a estar preparado para utilizar cualquier desafío como una oportunidad para afirmar la dominación militar de Israel contra cualquiera de sus vecinos, especialmente Egipto, el país árabe más importantes. En la segunda mitad de mayo de 1967, Abdel Nasser proporcionó a Israel esa oportunidad.

Al final de la guerra de Suez, eufórico por el fulgurante éxito militar de Israel, el primer ministro David Ben-Gurion anunció la anexión de la península del Sinaí y la creación de Tercer Reino de Israel muy ampliado (11), para a continuación tener que comerse a toda prisa sus palabras bajo presión de Estados Unidos. Pero en cualquier caso, como se deduce del discurso de Dayan antes citado, el Sinaí no era un objetivo de alta prioridad en las ambiciones expansionistas de Israel, más bien una zona tapón entre el y el grueso de Egipto.

Un mercado ‘vacío’

Las cosas eran muy diferentes cuando se trataba de aquellas partes de Palestina que Israel no había ’liberado’ en la guerra de 1948, especialmente Cisjordania. Desde el final de la guerra, el ala dura de la élite militar y política de Israel había deseado completar la ’liberación’ del conjunto del territorio que la ideología sionista cree que pertenece al pueblo judío. Como ha argumentado Ilan Pappe:

“La élite política y militar israelí consideraba [la guerra de 1948] una oportunidad perdida: un momento histórico en el que Israel hubiera podido, y hubiera debido, ocupar toda la Palestina histórica desde el río Jordán hasta el Mar Mediterráneo. La única razón por la que no lo hicieron fue debido a un acuerdo con la vecina Jordania. Este acuerdo fue negociada durante los últimos días del mandato británico y, una vez concluido, limitaba la participación militar del ejército jordano en el esfuerzo general de guerra árabe en 1948. A cambio, a Jordania se le permitió anexionarse las zonas de Palestina que se convirtieron en Cisjordania. David Ben Gurion, que mantuvo el acuerdo pre-1948 intacto, calificó la decisión de permitir que Jordania ocupara Cisjordania … “un error histórico fatal”.

Desde 1948, importantes sectores de las élites culturales, militares y políticas judías habían buscado una oportunidad para rectificar este error. Desde mediados de la década de 1960, planificaron cuidadosamente cómo crear un Israel más grande que incluiría Cisjordania. Hubo varios momentos históricos en los que casi ejecutaron su plan, sólo para retroceder en el último momento. Los más famosos fueron en 1958 y 1960, cuando David Ben-Gurion abortó la ejecución del plan por el miedo a la reacción internacional en el primer caso y por razones demográficas en el segundo (estimando que Israel no podría incorporar un gran número de palestinos). La mejor oportunidad llegó con la guerra de 1967”.

Para más detalles, remito al lector al capítulo 6 del reciente libro de Pappé, al que pertenece la cita (12).

Permítanme hacer aquí algunas observaciones adicionales, en apoyo a la evaluación de Pappe. Después de junio de 1963, cuando Ben Gurion, finalmente dejó el cargo y su capacidad de freno ya no era efectiva, la facción dura se hizo más decidida y no era infrecuente la discusión abierta sobre el carácter inacabado de la guerra de 1948. Así, el 31 de enero de 1964, el periódico de la tarde Maariv publicó una serie de entrevistas sobre este tema con personalidades públicas importantes, llevadas a cabo por Ge’ulah Cohen, un político nacionalista de extrema derecha y ex terrorista (13). Todos los entrevistados coincidieron en que las fronteras de Israel de aquel entonces (que nunca habían sido reconocidas y no eran más que líneas de armisticio establecidas en 1949) estaba lejos de incluir a la “patria entera”. Mientras que algunos aceptaban esas fronteras como un compromiso inevitable, otros no se resignaban. Shimon Peres opinó que “Israel puede existir incluso dentro de las fronteras actuales”, pero Moshé Dayán afirmó que “las fronteras actuales son el resultado de la guerra [1948], no el logro de [nuestros] objetivos”. Y Aryeh Ben-Eliezer, líder del partido Herut (precursor del Likud), fue aún más explícito: “la existencia de Israel depende de no renunciar a todo el país.”

Unos meses más tarde, Yigal Allon – como Dayan un prestigioso general convertido en político y un halcón prominente – declaró:

“El país sigue dividido y sus fronteras distorsionadas no por una falta de planificación estratégica correcta o una falta de capacidad militar, sino sólo debido a la moderación política, de la que el primer ministro y ministro de Defensa D Ben Gurion fue responsable. De hecho, cuando ordenó a nuestro ejército detenerse, estábamos en el momento álgido de nuestras victorias en todos los frentes decisivos, desde el río Litani en el norte hasta el corazón del desierto del Sinaí, en el sur-oeste. Con sólo unos pocos días de lucha más habría sido posible lograr la derrota final de los ejércitos árabes invasores y la liberación del país en su totalidad” (14).

Allon, como Dayan, estaba en el gobierno en junio de 1967; y ambos presionaron a favor de que se aplicase su línea dura en el momento de la guerra y en el período posterior.

Tuvieron que superar cierta resistencia por parte de la vieja guardia laborista sionista, que tenía reservas sobre la integración en Israel de áreas pobladas por demasiados árabes. Una objeción típica de este tipo fue expresado por Yosef Weitz, que había sido durante mucho tiempo un defensor de la limpieza étnica, y participó activamente en su aplicación en 1947-1949. Pero ahora, en 1967, advirtió en contra de aferrarse a los territorios recién conquistados, porque “la mayoría de los habitantes de los territorios liberados [sic] se han mantenido ’pegados’ a su lugar – un hecho que puede socavar la base misma de nuestra Estado“ (15). La expansión territorial sin limpieza étnica era peligrosa. Esta posición también fue compartida por el propio Ben Gurion, ahora retirado. En una entrevista filmada en 1968 (redescubierta en 2016), dijo que Israel debería renunciar inmediatamente a la mayor parte de los territorios que había tomado un año antes en la Guerra de los Seis Días, manteniendo sólo los Altos del Golán (la mayoría de cuya población había sufrido la limpieza étnica) y el este de Jerusalén (16).

Una observación incidental: tengo que aprovechar esta oportunidad para corregir un error mío. En varios artículos he citado un importante discurso pronunciado por Dayan en febrero de 1973, en el que citó con aprobación una declaración de Ben Gurion que data de 1937, en la que éste había dicho:

“Entre nosotros [los sionistas] no puede haber debate sobre la integridad de la tierra de Israel [es decir, Palestina], y sobre nuestros lazos y derecho a la totalidad de la tierra … Cuando un sionista habla de la integridad de la tierra , esto sólo puede significar la colonización [ hityashvut ] por los judíos de la tierra en su totalidad” (17).

Tenía la impresión de que Dayan estaba pasando un mensaje en nombre de Ben Gurion (que murió más tarde, en 1973). Pero ahora está claro que, de hecho, Dayan tácitamente reprocha a su antiguo mentor por abandonar su doctrina anterior.

Volvamos ahora a mayo-junio de 1967. Una razón importante por la que los halcones, encabezados por Dayan, fueron capaces de imponerse y superar cualquier resistencia que encontraron es que se apoyaron en el estado de ánimo predominante de la población hebrea, producto del sistemático adoctrinamiento por la clase política y cultural sionista. Este estado de ánimo encontró una expresión emblemática de una canción compuesta (tanto música como letra) por Naomi Shemer para un festival de música celebrado con ocasión del XIX Día de la Independencia de Israel, el 15 de mayo de 1967. Debió haberla escrito al menos unos días antes, antes de que la Guerra de los Seis Días se perfilara en el horizonte. Titulada ’Jerusalén de oro’, la canción está impregnada de anhelo por la ciudad vieja, más allá de la línea de armisticio con Jordania. Sorprendentemente, describe la ciudad vieja como desolada, deshabitada:

“… ¡Cómo se han secado las cisternas!
La plaza del mercado está vacía
Y nadie frecuenta el Monte del Templo
En la ciudad vieja.
Y en las cuevas en la montaña
Vientos aúllan
Y nadie desciende hasta el Mar Muerto
A través de Jericó.
Jerusalén de Oro
Y de bronce, y de la luz
Soy un violín para todas tus canciones.
Pero como he venido a cantarte hoy,
Y adornarte con guirnaldas
Soy el más pequeño de tus hijos más jóvenes
Y del último poeta.
Porque nombre abrasa los labios
Al igual que el beso de un serafín
Si me olvido de ti, Jerusalén,
Que eres todo oro” (18).

Por supuesto, todo esto era una sarta de mentiras o, como se dice hoy, hechos alternativos. El camino a Jericó estaba lleno de tráfico, el Monte del Templo repleto de fieles y la plaza a rebosar de compradores. Pero eran árabes – y, al ser nativos, no existían en la excluyente visión colonizadora.

Sionismo religioso

La canción de Shemer pronto se convirtió en un éxito, y fue difundida sin cesar en la radio durante las siguientes semanas, desde el momento en que las expectativa de una guerra comenzaron a crecer.

El 24 de mayo me llamaron a filas en la sección de reserva de la brigada de Jerusalén. Mientras esperábamos ser equipados, nos entregaron una hoja multicopiada. En su lado reverso se había impreso… sí, lo han adivinado: la canción de Naomi Shemer. Por el otro lado, bajo el titulo “Hoja de batalla”, un mensaje del comandante de distrito de Jerusalén, Coronel Eliezer Amitai:

“¡Soldados y comandantes!

Esta vez no estamos aquí para ejercicios o entrenamiento. Hemos venido a demostrar que todos los ejercicios y entrenamiento han valido la pena.

Esta vez hemos venido para advertir al enemigo cercano que no se atrevan a moverse. Hemos venido a recordarle que si empieza las hostilidades su propio territorio será el campo de batalla (19).

Esta vez hemos venido a recordar al enemigo que si queremos – el Muro [de las Lamentaciones], el Monte Scopus e incluso Jericó serán nuestras.

¡Defensores de Jerusalén!

Estoy orgulloso de aquellos a los que hace poco que dirijo. Vuestra dedicación, capacidad y equipamiento me hacen confiar, como al mando supremo de las FDI y a los habitantes de Jerusalén, que podemos contar con vosotros.

El puñado de combatientes que defendieron la ciudad con escasas armas y que rompieron el asedio en 1948 han sido relevados por una generación entrenada y equipada para completar la tarea, llegado el momento.”

Me di cuenta de inmediato que se trataba de un documento importante, y me aseguré de mantener mi copia a buen recaudo. Todavía la conservo, después de todos estos años.

Pero, en ese momento, sucedió algo que me asombró y me alarmó. Mi unidad de reserva se componía de una muestra transversal de la población masculina hebrea de Jerusalén entre los 20 y los 30 años de edad – con exclusión de los ultra-ortodoxos, que están exentos del servicio militar. Como tal, incluía una buena parte de hombres religiosos, en su mayoría sionistas nacional-religiosos. Estos – a diferencia de los ultra-ortodoxos que visten de negro, con barba larga – no se diferenciaban en apariencia del resto de nosotros, a excepción de un elemento revelador en su ropa: su kipá tejida en punto. En el momento en que el grupo terminó de leer el mensaje del coronel, empezaron a dar botes, cantando y bailando en éxtasis. Estaban convencidos que estaba a punto de comenzar su gran era.

Esto me sorprendió, porque en aquel entonces los sionistas religiosos, representados en la Knesset por el partido nacional-religioso (20), eran en general bastante partidarios de la linea más blanda. O eso es lo que parecía, debido a que su moderada vieja dirección política, eran aliados tradicionales del laborismo sionista. Después de 1967, el sionismo nacional-religioso de kipá mutó y se convirtió en ultra-agresiva, y el PNR fue sustituido por el extremista y mesiánico partido Hogar Judío. Pero esta mutación, al igual que otras transformaciones posteriores a 1967, había germinado y arraigado mucho antes de la Guerra de los Seis Días.

Su principal caldo de cultivo era una yeshiva (escuela religiosa) de Jerusalén, Merkaz HaRav Kook, fundada en 1924 (21). Su fundador, el rabbi Abraham Isaac Kook (1865-1935), era un sionista de una especie muy rara en su época. Aunque la mayoría de los sionistas no eran creyentes, y la mayoría de los rabinos ortodoxos eran firmes en su oposición al sionismo, A.I. Kook fue un teólogo sionista mesiánico. De acuerdo con su teología, la colonización sionista de Palestina y la eventual creación de un estado judío eran parte de un plan divino, que culminaría con la venida del Mesías. Su sofisticada doctrina política abogaba por una alianza con los sionistas seculares, tolerando su impiedad (22). Había que reírles la incredulidad: los comparaba con el culo del Mesías – un instrumento tonto pero divino, que el Salvador llevaba a la espalda (23). Esta doctrina, en una forma más cruda y extrema, fue predicada por su hijo y discípulo, Zvi Yehuda Kook, que dirigió la Yeshiva en los años cruciales de 1951-82. En ese nido de víboras fueron incubados los Moshe Levinger, Hanan Porat y otros dirigentes importantes de los fanáticos colonos religiosos después de 1967. Muchos otros fueron influenciados por su teología – como sin duda lo habían sido los miembros en éxtasis de mi unidad de reserva.

En estos 50 años desde 1967, el sionismo religioso extremista se ha convertido en el centro neurálgico de la política israelí, en particular de la colonización en los territorios ocupados. Si bien todavía son una minoría política, son decisivos, porque su celo mesiánico no puede ser igualado por la exangue, pusilánime y quebrada oposición sionista laica.

A los marxistas no les sorprenderá descubrir que una ideología que se convierte en dominante en una sociedad es la que mejor se adapta a su realidad material. En el presente caso, la realidad material es la posesión militar por parte de Israel de los territorios adyacentes colonizables – una atracción casi irresistible para un estado colonial que goza de ventaja abrumadora en el equilibrio de poder local y regional, así como de apoyo ilimitado del imperio hegemónico mundial.

El sionismo religioso mesiánico proporciona el celo necesario para la implantación de los puestos de avanzada colonizadores en tierra hostil robada a su población indígena. Los sionistas moderados no disponen de ningún arma intelectual o moral real contra esta ideología. Porque, como AI Kook seguramente se dio cuenta, no doctrina no era una versión teológica del sionismo laico; por el contrario, la corriente principal del sionismo siempre ha sido una versión secularizada superficial de una teología mesiánica. Esta fue desde el inicio de la colonización sionista la base para afirmar la legitimidad de su proyecto de tomar posesión de una tierra poblada. Esta también es hoy en día la lógica subyacente a la afirmación de que “Israel es el Estado-nación del pueblo judío”. Un ’pueblo judío’ mundial es fundamentalmente un concepto basado en la religión; como Sa’adia Ga’on (882 / 892-942CE), una de las más altas autoridades del judaísmo, dijo, “Nuestro pueblo es un pueblo sólo por la Torá (ley religiosa)” (24). Y su reclamo sobre la ’Tierra de Israel’ se basa nada más que una historia teologizada.

En las primeras fases del proyecto sionista, cuando su colonialismo fue apoyado incluso por amplios sectores de la socialdemocracia internacional, el sionismo laborista ’de izquierda’ podía proporcionar una cobertura ideológica adecuada para los “pioneros” colonizadores de Palestina. El culo tonto del mesías podía creer que no tenía dueño. Pero en la era post-colonial, esto era imposible. Así, en la controversia pública que estalló en Israel después de la Guerra de los Seis Días, la ’izquierda’ sionista moderada se encontró en desventaja frente a los anexionistas de línea dura.

Por ejemplo, Amos Oz, preocupado por el peligro demográfico que representa una población árabe grande, se pronunció en contra del griterío que acompañaba a la terrible orgía anexionista. Describió los argumentos que se basaban en los derechos “históricos” de los judíos sobre “toda la Tierra de Israel” como “alucinaciones mitológicas”. Llegó a afirmar que los derechos territoriales y las fronteras políticas sólo pueden basarse en el principio demográfica: cada pueblo tiene derecho sobre el territorio que habita y en el que constituye una mayoría. Cualquier otro principio es infundado (25).

Un polemista anexionista no tuvo problemas para señalar la debilidad de la posición de Oz:

“Este criterio – ’quién habita este pedazo de tierra hoy ’ – no puede de ninguna manera ser el único criterio. Porque si Amos Oz se lo aplica, y sólo ese criterio, el sionismo no tiene ninguna justificación en absoluto.

Si Amos Oz aprueba las fronteras dentro de las cuales hemos existido hasta ahora porque tienen una razón demográfica, debería preguntarse si esa situación demográfica que determina las fronteras siempre ha existido o se creó en un proceso colonizador. De hecho, de acuerdo con un criterio demográfico no teníamos, al inicio de la realización del sionismo, ¡ningún derecho sobre este país! Todo el derecho se desprende de alucinaciones mitológicas. Esto es lo que los antisionistas siempre han afirmado. No obstante, no estábamos dispuestos a aceptar una situación demográfica dada como el único criterio. Hicimos todo lo posible para alterar la situación demográfica. ¿Está permitido hacer esto? Si no lo es, no hay ninguna justificación para nuestra propia existencia aquí. Si lo está, no hay nada sagrado en unas fronteras determinadas por una confrontación militar específica [es decir, la guerra de 1948 – MM], y es permisible alterar la realidad demográfica en otras zonas también” (26).

Podría citar muchos más ejemplos que muestran que fácil era para los anexionistas ganar el debate intra-sionista. Por lo tanto, 50 años después, un líder del partido mesiánico Hogar Judío, el vicepresidente de la Knesset y miembro de la coalición gobernante, Bezalel Smotrich, ha hecho un discurso público en el que ha ofrecido a los árabes palestinos de Israel tres opciones: abandonar los territorios ocupados, seguir viviendo allí con un estatus de segunda clase, o seguir resistiendo, en cuyo caso “las Fuerzas de Defensa de Israel sabrán qué hacer”. Cuando se le preguntó si tenía la intención de acabar con familias enteras, incluyendo mujeres y niños, Smotrich respondió: “La guerra es la guerra” (27).

El profesor Daniel Blatman ha descrito acertadamente la amable oferta de Smotrich como unas “escalofriantes palabras que son susceptibles de conducir a Israel a cometer el horrible crimen de genocidio.”:

“La admiración de Smotrich por el genocida bíblico, Joshua ben Nun, le lleva a adoptar valores que se asemejan a los de las SS alemana. Naturalmente, no se tomó la molestia de hacer este tipo de comparaciones, ya que alguien que apoya el genocidio no trata de comprender la visión del mundo de los genocidas que le precedieron” (28).

La comparación de los políticos israelíes con las SS es fuerte, pero el profesor Blatman debe saber de lo que está hablando: es descrito por Ha’aretz como un “historiador del Holocausto y [sic] del genocidio en la Universidad Hebrea de Jerusalén”. Y, en cualquier caso, es odioso asumir que sólo los gentiles pueden cometer genocidios.

Notas:

1. Para una buena visión general Avi Shlaim ‘Israel: poor little Samson’ en A Shlaim y WR Louis (eds) The 1967 Arab-Israeli war: origins and consequences, Cambridge 2012. Otros ensayos en esta colección ofrecen importante material de fondo desde muchos ángulos. La entrada de Wikipedia ( https://en.wikipedia.org/wiki/Six-D… ) está fuertemente sesgada a favor del punto de vista de Israel. En particular, se omite mencionar la escalada deliberada de Israel en las escaramuzas en la frontera con Siria durante mayo de 1967, que inició la cadena de acontecimientos que condujeron a la guerra. No dice nada de la amenaza hecha por el jefe del ejército de Israel, el general Yitzhak Rabin, en una entrevista el 12 de mayo, de ocupar Damasco y derrocar al régimen sirio (véase A Shlaim op cit ).

2. La entrada de Wikipedia, a pesar de su sesgo ideológico, es una referencia útil para el curso de la guerra misma.

3. Comentario de A Shlaim y WR Louis op cit .

4. Véase A Shlaim, ‘The protocol of Sèvres, 1956: anatomy of a war plot’, International Affairs, 73:3 (1997), pp509-530. Recogido en D Tal (ed) The 1956 war: collusion and rivalry in the Middle East London 2001, pp119-43.

5. Traducción al inglés: Self-criticism after the defeat, London 2011. Ver también R Khalidi, ‘The 1967 war and the demise of Arab nationalism: chronicle of a death foretold’ en A Shlaim y WR Louis op cit .

6. Esta relación comenzó antes de la creación de Israel, cuando Francia en secreto ayudó a la actividad terrorista sionista clandestina contra el mandato británico. Ver J Barr A line in the sand: Britain, France and the struggle that shaped the Middle East Nueva York 2011.

7. Véase B Morris Israel’s border wars 1949-1956, Oxford 1993; y https://en.wikipedia.org/wiki/Dassa… .

8. Para los datos sobre la ayuda estadounidense a Israel, véase JM Sharp US foreign aid to Israel Congressional Research Service 22 de diciembre 2016: https://fas.org/sgp/crs/mideast/RL3… .

9. Ha’aretz (en hebreo) 18 de mayo 2017, www.haaretz.com/israel-news/… .

10. Davar (periódico de la Histadrut) de 30 de de octubre de de 1959.

11. Mensaje a las fuerzas israelíes en Sharm al-Sheikh, transmitido en la radio de Israel el 6 de noviembre de 1956; repetido al día siguiente en un discurso ante la Knesset.

12. Ilan Pappe Ten myths about Israel Londres 2017. También ver su más reciente The biggest prison on Earth: the history of the Israeli occupation Londres 2017.

13. Su autobiografía, Woman of violence: memoirs of a young terrorist,1943-1948, fue publicada en 1966.

14. Lamerhav (periódico laborista sionista) 8 de marzo de 1964.

15. Davar 19 de septiembre 1967.

16. The Forward de 26 de julio 2016: http://tinyurl.com/m5wmeyv .

17. Ha’aretz 18 de febrero de 1973.

18. Con verso adicional celebrando la ’liberación’ de la ciudad vieja: http://israelforever.org/interact/m… ; http://hebrewsongs.com/?song=yerush… . Por cierto, el título de la canción y el estribillo guardan semejanza con una composición de devoción mística del siglo XII del gran pensador San Hildegardo de Bingen: O Ierusalem, civitas aurea, ornata regis purpura; O edificatio summe bonitatis Que es lux numquam obscurata. Ver y escuchar: www.hyperion-records.co.uk/d… . (Más recientemente, el cantante de rap judío neoyorkino Matisyahu se ha inspirado también en el mismo tema, https://www.youtube.com/watch?v=H8U… NdT)

19. Por si acaso fue Israel quien hizo el primer movimiento contra Jordania: en la madrugada del 5 de junio destruyó no sólo la fuerza aérea egipcia, sino también todos menos uno de los aviones de combate de Jordania, así como tres reactores Hunter préstamo de Irak. Ver www.globalsecurity.org/milit… .

20. Ver https://en.wikipedia.org/wiki/Natio… .

21. Véase https://en.wikipedia.org/wiki/Merca… .

22. Véase https://en.wikipedia.org/wiki/Abrah… .

23. Ver https://en.wikipedia.org/wiki/The_M…’s_Donkey ; ‘Los burros del Mesías: colonos disparan contra aldeanos palestinos mientras el ejército israelí observa’: http://tinyurl.com/ybd2njgb .

24. Citado por I Shahak, ‘The Jewish religion and its attitude to non-Jews’ Khamsin número 8, 1981: http://tinyurl.com/yak2wpbr .

25. A Oz, ‘The minister of defence and the Lebensraum’ Davarde 22 agosto 1967 22.

26. A Renan Davar 14 de septiembre de 1967. Énfasis en el original.

27. T Persico, ‘Why religious Zionism is growing darker’ Haaretz 16 de mayo de 2017 www.haaretz.com/opinion/.pre… .

28. D Blatman, ‘The Israeli lawmaker heralding genocide against Palestinians’ Haaretz 23 de de mayo de 2017 www.haaretz.com/opinion/.pre… .

Moshé Machover, es un veterano militante socialista antisionista israelí que fue co-fundador de la extinta Organización Socialista de Israel (Matzpen). En la actualidad vive en Londres. Es profesor emérito de filosofía del King’s College, de la Universidad de Londres. Su libro más reciente es Israelis and Palestinians: conflict and resolution, London 2012. Varios de sus iluminadores artículos pueden consultarse en los archivos de Sin Permiso.

http://info.nodo50.org/Israel-y-el-culo-del-mesias.html

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

COLABORA CON KAOS