Publicado en: 14 noviembre, 2017

Influencia del marxismo y de la Revolución de Octubre en los intelectuales del Ecuador VI

Por ABP ecuador

Todo esto tienen por delante. Y esto es lo verdaderamente grande, porque significa convertirse en combatientes del socialismo, transformarse en soldados de la revolución.

Oswaldo Albornoz Peralta

 

Trayectoria y destino de la inteligencia.

Vamos a terminar este estudio.

La tradición de los intelectuales ecuatorianos es muy honrosa, pues desde muy antiguo, gran parte de ellos, y lo más representativo, se ha puesto al lado de las causas justas y han batallado en pro de los ideales progresistas. Toda nuestra historia da testimonio fehaciente de este hecho.

Ya durante la oscuridad colonial, el médico indio Eugenio Espejo, concibe la independencia de las colonias americanas, no como la simple separación de España, sino como un cambio social que beneficie al pueblo. Su discípulo José Mejía Lequerica, vinculado a las fuerzas liberales de la Península, pide en las Cortes de Cádiz la supresión del Santo Tribunal de la Inquisición y aboga por la libertad de imprenta. Y Olmedo, el cantor de Junín, allí mismo, narra los indecibles sufrimientos de los indígenas condenados al yugo de la mita y demuestra la necesidad de la abolición de esa inhumana institución.

Después, instituida la República, los intelectuales progresistas prosiguen la lucha por la democracia y la desaparición de los rezagos coloniales en los campos. En la larga lucha contra el conservadurismo y la tiranía, Pedro Moncayo, el viejo militante de laSociedad de El Quiteño Libre y Pedro Carbo, patriarca de los liberales guayaquileños, ambos escritores y polemistas de valía que no dejan un solo momento la trinchera y mueren combatiendo por los principios que propugna el liberalismo. Federico Proaño, joven periodista y literato galano, sufre la cárcel y el destierro defendiendo sus ideas. Y sobre todos ellos, se levanta la figura cimera de Montalvo. Desde aquí o desde la lejanía del triste ostracismo, siempre deja oír su voz para estigmatizar a los déspotas o para clamar por la libertad y la justicia. La Dictadura Perpetua es el inri sobre la frente de García Moreno, símbolo y personificación del despotismo. Y la Mercurial Eclesiástica, es la denuncia más honda y más clamorosa, adornada con las galas del estilo, que se haya escrito contra la intolerancia.

Luego se verifica la revolución liberal comandada por Alfaro, revolución que lleva al poder a la burguesía y que tiene un carácter progresista no obstante sus limitaciones. Al lado del Viejo Luchador, otra vez, está toda una brillante pléyade de intelectuales ecuatorianos, que ahora ya no son solo los teóricos y expositores de la doctrina, sino que, uniendo la teoría con la práctica, se convierten en legisladores y estadistas, que plasman en leyes las ideas. Los más radicales de ellos son los que patrocinan principios avanzados para la época, conforme se puede constatar si se revisan las actas de los Congresos y el legado jurídico del liberalismo.

Obra de ellos son, en su mayor parte, las nuevas libertades que desde entonces airean el cielo de la patria, así como también las leyes de beneficio social que se promulgan. Son obra de Abelardo Moncayo, el poeta y dramaturgo que escribe ese patético alegato contra el concertaje. De Luciano Coral, autor de varios libros y periodista de combate. De Roberto Andrade, el historiador y panegirista de Montalvo, de larga trayectoria en el campo de nuestras letras. Y de José Peralta, el mayor ideólogo de entonces, que quiere la redención del indio y se pronuncia contra el imperialismo yanqui.

Esa es su tradición.

Esas mismas huellas han seguido todos los intelectuales que avizorando el porvenir y comprendiendo la marcha de la historia, han seguido la senda del marxismo–leninismo y han plegado a la lucha de la clase obrera, llamada a instaurar el socialismo. Ellos –a los cuales nos hemos referido en este trabajo– han jugado importante papel en la marcha revolucionaria de nuestro pueblo, pues no se puede negar su influencia, tal como nos enseña nuestro pasado histórico. Pero esto no significa que ellos estén predestinados a ser guías de la revolución, como algunos pretenden. Gallegos Lara al prevenir el peligro y los alcances de esta tesis, manifiesta con toda razón, al polemizar con Jorge Rengel en 1935 –ver Realidad y Fantasías Revolucionarias del escritor citado– que es necesario reconocer explícitamente que no es una situación cualquiera la que corresponde al proletariado en la lucha contra la burguesía, sino una situación hegemónica de dirección, de vanguardia”.[1] Por lo mismo, la tarea de los intelectuales, que no forman ninguna clase, como aclara Gallegos, no es otra que la de aunar esfuerzos con la clase obrera para establecer el socialismo y suprimir la explotación del hombre. Cumplir este deber, es ya en sí blasón suficientemente honroso.

Los intelectuales que vengan a las filas revolucionarias tienen amplias y nobilísimas tareas por delante. Ellos están llamados a contribuir en la dilucidación de los problemas nacionales y mostrar las verdaderas soluciones, celosamente escondidas por los intelectuales al servicio de las clases dominantes. Tienen que rehacer nuestra historia, poniendo de relieve las heroicas luchas de las masas populares, ahora silenciadas por los historiadores académicos, que temen la propagación del ejemplo y el aquilatamiento de las experiencias. Y mediante el arte –el lienzo, el poema o la novela‒ tienen que llegar al sentimiento del pueblo, a la mitad de su corazón generoso, para mostrar su vida y dirigirla a la esperanza.

Todo esto tienen por delante. Y esto es lo verdaderamente grande, porque significa convertirse en combatientes del socialismo, transformarse en soldados de la revolución.

Lenin, analizando el problema de la cultura, habla de la dualidad cultural. Hay una cultura burguesa de las clases dominantes y una cultura democrática de las clases revolucionarias y en ascenso. Desarrollar esta última, que necesariamente tiene que conservar todo lo valioso de las generaciones anteriores, es la alta misión que tienen que cumplir nuestros intelectuales. Y para un intelectual verdadero, esto basta y sobra. Ser soldado de la revolución iniciada por el genio de Lenin, es el título más alto al que se puede aspirar.

BIBLIOGRAFÍA

Albornoz Peralta, Oswaldo, “Mariátegui en el Ecuador”, en Revista Ecuatoriana del Pensamiento Marxista N° 13, Quito, septiembre de 1989.

Alemán, Hugo, “¡No pasarán!”, en Nuestra España, Talleres Gráficos Romero, Quito, 1938.

Alemán, Hugo, Presencia del pasado, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito 1953.

Álvarez, Ricardo, Notas sobre literatura moderna, en Oasis, 1934.

Armendáriz, Rafael, Pústula, s. e., Quito, s.f.

Barriga López, Franklin, Leonardo Barriga López, Diccionario de la literatura ecuatoriana, t. III, Ed. Casa de la Cultura del Ecuador – Núcleo del Guayas, Guayaquil, 1980.

Carrera Andrade, Jorge, “Lenin ha muerto”, en La Vanguardia, Órgano del Consejo Central del Partido Socialista, Año I, Nos. 5-6,  Quito, 1928.

Catálogo General de la Librería Española de Janer e hijo, Guayaquil, 1911.

Catálogo General de la Librería Española de Janer e hijo, Guayaquil, 1915.

Chaves, Luis Felipe, Escuelas Económicas, en Anales de la Universidad Central N° 4, Quito, 1912.

Cordero y León, Gregorio, Tres tragedias rurales, Ediciones Rondador, México, 1954.

Cornejo Cevallos, Manuel, Carta a los Obispos, Imp. de Manuel Flor, Quito, 1877.

De la Torre, Carlos María, Escritos Pastorales, Quinta Carta Pastoral. Acerca del Socialismo, Editorial Ecuatoriana, Quito, 1933.

Defensa del Catolicismo y sus Ministros, Fundición de tipos de M. Rivadeneira. Quito, 20 de marzo de 1877.

Del Pozo, Miguel Ángel, “El problema social en el Ecuador”, en revista Anales de la Universidad Central del Ecuador, Quito, 1929 y 1930.

Descalzi, Ricardo, Portovelo (seis estampas de un campamento minero), en Revista del Sindicato de Escritores y Artistas del Ecuador SEA N° 4, Quito, 1939.

Descalzi, Ricardo, Historia critica del teatro ecuatoriano, t. III, Ed. Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1968.

El 15 de Noviembre de 1922 y la Fundación del Socialismo relatados por sus protagonistas, Segunda Parte, Corporación Editora Nacional – INFOC, Quito, 1982.

Endara, Julio, José Ingenieros y el porvenir de la Filosofía, Agencia General de Librería, Buenos Aires, 1922.

Gallegos Lara, Joaquín, Bandera Roja. Órgano del CC del Partido Comunista del Ecuador, Guayaquil, 22 de enero de 1934.

Gallegos Lara, Joaquín, “Carta a Jorge Hugo Rengel”, mayo de 1935, reproducida en la recopilación Los Comunistas en la Historia Nacional, Editorial Claridad, Guayaquil, 1987.

Gallegos Lara, Joaquín, “Vida del ahorcado”, en El Telégrafo, Guayaquil, 11 de diciembre de 1933.

Gallegos, Luis Gerardo, “Rusia Soviética y la Revolución Mundial”, Suplemento N° 3 de la revista Rieles, Quito, Imprenta de la Universidad Central, 1931.

Goncharov, V., El Camarada Vitorio. Semblanza de V. Codovilla, Ed. Progreso, Moscú, 1980.

Gorki, Máximo, El Khan y su hijo, en Revista de la Sociedad Jurídico-Literaria N° 35, Imprenta de la Universidad Central, 1905.

Guerra Cáceres, Alejandro (comp.), Páginas olvidadas de Joaquín Gallegos Lara, Editorial de la Universidad de Guayaquil, Guayaquil, 1987.

Informes  del Congreso de Escritores Soviéticos, Centro de Trabajadores Intelectuales del Uruguay, 1935.

Jaramillo Alvarado, Pío, La Asamblea Liberal. Sus aspectos políticos, s. e., Quito, 1924.

Labores de la Asamblea Nacional Socialista y Manifiesto del Consejo Central del Partido, Imprenta El Tiempo, Guayaquil, 1926.

León, Miguel Ángel, Labios sonámbulos, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1954.

Mata Martínez, Humberto, Doctrina y Técnica, Imprenta Nacional, Quito, 1936.

Mera Oviedo, Méntor, El Proceso Sociológico del Ecuador, Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, Quito, 1987.

Mera, Juan León, Varios asuntos graves. Otra carta del Dr. D. Juan Benigno Vela, Imprenta del Clero, Quito, 1884.

Miño, Ernesto, El Ecuador ante las revoluciones proletarias, Ambato, 1935. Reedición facsimilar: Departamento de Publicaciones de la Facultad de Ciencias Económicas. Universidad de Guayaquil, 1981.

Montalvo, Juan, El Regenerador, t. I, Casa Garnier Hermanos, París, 1929.

Muñoz, Bonifacio, Catálogo General de la Librería Sucre, Quito, 1918.

Murgueytio, Reinaldo, Tierra, cultura y libertad. Antecedentes para las Reformas Educacional, Agraria y Social en el Ecuador. Talleres Gráficos Minerva, Quito, 1961.

Murillo M., Juan, Historia del Ecuador de 1876 a 1888, precedida de un resumen histórico de 1830 a 1875, Empresa Editora “El Comercio”, Quito, 1946.

Naula,  Juan E., Principios de  Sociología Aplicada, Tipografía y Papelería de Julio T. Foyain,  Guayaquil, 1921.

Ortiz, Delio, Diplomacia de gánsters, Imprenta de la Universidad, Quito, 1941.

Paredes, Ángel Modesto, Naturaleza del poder público y del sometimiento del hombre a las autoridades del país, Imprenta de la Universidad Central,  Quito, 1929.

Paredes, Ricardo A., Oro y sangre en Portovelo. El imperialismo en el Ecuador, Editorial Artes Gráficas, Quito, 1938.

Peralta, Juan Honorato, El Pasado el Presente y el Porvenir. Un Mensaje a los trabajadores, Imprenta el Progreso, s. l., 1927.

Peralta, Juan Honorato, La Propiedad, Librería e Imprenta La Reforma, Guayaquil, 1924.

Pozo, José Miguel, Alba de Sangre, 1923.

Quevedo, Antonio, Ensayos Sociológicos y Políticos, Tomo Primero, Tip. Editorial Chimborazo de V. Arturo Cabrera M.  Quito, 1924.

Quevedo, Belisario, Sociología, Política y Moral, Editorial Bolívar, Quito, 1932.

Quintero, Rafael, “Estudio introductorio”, en Ángel M. Paredes, Pensamiento Sociológico, Banco Central del Ecuador, Quito, 1981.

Rivadeneira M., Edmundo,  La nueva novela ecuatoriana, Editorial Casa de la Cultura, Quito, 1958.

Rojas, Ángel F., La novela ecuatoriana, Fondo de Cultura Económica, México, 1948.

Rolando, Carlos A., Las bellas letras en el Ecuador, Imprenta y Talleres Municipales, Guayaquil, 1944.

Sacoto Arias, Augusto, Velorio del albañil, Agencia general de publicaciones, 1938.

Solano, Vicente, El Señor Jacobo Sánchez en el Ecuador, y la verdad en su lugar, Impreso por Justo Silva, Cuenca, 1851.

Teitelboim, Volodia, El corazón escrito. Una lectura latinoamericana de la literatura rusa y soviética, Ed. Ráduga, Moscú, 1986.

Terán, Enrique (Iskra), La dictadura del proletariado, Imprenta del Consejo Central del Partido Socialista Ecuatoriano. Sección de la Tercera Internacional Comunista, Quito, 1929.

Tobar Donoso, Julio, Cooperativas y mutualidades, La Prensa Católica, Quito, 1942.

Un Sacerdote, La Carta a los Obispos, Imprenta de Manuel Flor, Quito, 1877.

Voto razonado de la Consulta General Eclesiástica y Decreto del Ilmo. y Rmo. Señor Arzobispo, acerca del folleto titulado “Carta a los Obispos”. Imprenta del Clero, Quito, 1877.

Periódicos:

El Telégrafo, Guayaquil, 11 de diciembre de 1933.

Surcos N° 7, Quito, 17 de junio de 1943.

Surcos N° 14, Quito, 15 de noviembre de 1943.

Surcos N° 19,  Quito, 21 de marzo de 1944.

Surcos N° 29, Quito, 13 de julio de 1945.

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

COLABORA CON KAOS