Honduras: Agresividad, violencia y la fuerza de las armas contra ciudadanía que se resiste al fraude electoral

Por Dina Meza

Las tanquetas repletas de gases lacrimógenos, disparos con bala viva, escudos y toletes no fueron suficientes para espantar a los manifestantes que se apertrecharon en los alrededores, tomaron fuerza y regresaron por varias veces para intentarlo de nuevo.

Miles de personas se manifestaron este viernes 12 de enero de 2018 por enésima vez contra el fraude electoral, en las vísperas de la toma de posesión del actual presidente Juan Orlando Hernández, que pese a que se declarara ganador de los comicios electorales muy cuestionados por la observación internacional, está dispuesto a quedarse en el cargo a fuerza de bayonetas.

Las escenas se parecían un poco a las que se dieron en los primeros días del golpe de Estado de 2009, era indignación de miles de personas que desde finales de noviembre de 2017, todas  estaban dispuestas a llegar a casa presidencial, eso no dejó duda que aunque hay una violencia sistemática desde el gobierno, la gente ha perdido cada día más el miedo.

La manifestación fue convocada hace varios días por la Alianza de Oposición contra la Dictadura, la ruta fue desde la Universidad Pedagógica Francisco Morazán hasta casa presidencial. Fue una asistencia masiva a otra jornada más de resistencia. Todo parecía normal hasta que la marea humana llegó a poco metros de casa de gobierno, las vallas militares y agentes fuertemente armados no permitió el paso hasta el objetivo que era demandar frente a las puertas del edificio presidencial la salida de Hernández a quien llaman “el usurpador”.

Las tanquetas repletas de gases lacrimógenos, disparos con bala viva, escudos y toletes no fueron suficientes para espantar a los manifestantes que se apertrecharon en los alrededores, tomaron fuerza y regresaron por varias veces para intentarlo de nuevo.

Unas seis personas fueron heridas a toletazos y golpes en sus cuerpos, pero aún así las fuerzas del orden les llevaron a la acera de casa presidencial como detenidas, al igual que otras seis. Las gestiones de integrantes de organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales al fin dieron sus frutos y los militares accedieron a dejar en libertad a los detenidos que permanecieron allí por más de una hora.

Los heridos fueron José Luís Hernández, Víctor Benítez, Ever Sierra, Alberto Alvarencia, Victor Gonzalez( menor de 17 años), Carlos López Ortíz (extranjero).

Militares detienen de defensores 

Para lograr la liberación un grupo de defensores de derechos humanos de la organizaciones JOPRODEH, OEIDH, ASOPODEHU,  avanzaron hasta el lugar de la detención pero pocos metros antes un oficial del ejército que no tenía su identificación ordenó que fueran detenidos, “quiténles los carnet e identidades, los vamos a detener y acusar”, dijo en tono amenazante, mientras casi arrebató las identificaciones a pesar que los defensores le dijeron que no podía hacerlo porque violentaba la Ley de Protección y la Declaración de defensores de derechos humanos, aprobada en Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, ONU.

Jorge Jiménez de JOPRODEH y una representante de ASOPODEHU informaron a la abogada Nora Urbina, Directora del Mecanismo de Protección de los hechos violatorios al ejercicio de la defensa de los derechos humanos, unos minutos después el mismo oficial regresó con las credenciales y permitió el paso de los defensores.

UNETV está en el enfoque de la represión

Los periodistas del canal de televisión UNETV son muy a menudo víctimas de ataques por parte de los cuerpos represivos del Estado en esta coyuntura postelectoral, este día no fue la excepción, los comunicadores César Silva y Rony Martínez, este último también diputado electo, fueron empujados con violencia y sus equipos destruidos.

Se informó que también sufrieron atropellos periodistas de TV Azteca y uno del canal de televisión HCH.

Militares gasearon y toletearon a miembros de la oposición

El Coordinador de la Alianza de Oposición y también coordinador del partido LIBRE,  Manuel Zelaya Rosales, fue gaseado y sacado a la fuerza por los militares cuando pretendía mediar para que se aplacara la violencia contra los manifestantes. Previo a ese acto lesivo a los derechos humanos había manifestado que los militares eran cobardes porque atacaban al pueblo desarmado. Les recordó que a él le sacaron a fuerza de bayonetas de su casa el 28 de junio de 2009 a través de un golpe de Estado.

Mientras el diputado del Partido Libertad y Refundación LIBRE, Jari Dixon, fue garroteado cuando reclamó a los militares que estaban golpeando a un ciudadano. El parlamentario decidió ir a interponer la denuncia ante la fiscalía de turno, la noche del 12 de enero después de la represión, será quizá una denuncia más engavetada, al igual que está la interpuesta por las torturas a cuatro defensores el pasado 08 de septiembre de 2017 cuando pretendían proteger de una detención ilegal a estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH.

Una joven que llegó con un cartel que decía “Fuera JOH” desafiando a los militares se les acercó con la intención que leyeran el mensaje y a cambio recibió dos chorros de gas pimienta lanzados por las tanquetas, pero ella insistió permanecer allí, entonces los agentes militares le golpearon con sus escudos y toletes y le hicieron una encerrona, para posteriormente detenerla.

Del 20 al 27 de enero la Alianza de Oposición contra la Dictadura  tiene programada una intensa jornada contra el fraude electoral, previo a la toma de posesión de Hernández que cada día envía mensajes desafiantes al pueblo, entre ellos que el 2022 también su partido ganará las elecciones, sin especificar aún si pretende quedarse más años en el poder.

De acuerdo a organizaciones de derechos humanos se espera más violencia contra la población manifestante en la medida que se acerque la toma de posesión. Hasta la fecha se han contabilizado unas 34 personas asesinadas a manos de la Policía Militar, más de mil detenidos, entre ellos han quedado en prisión alrededor de tres decenas que son considerados presos políticos.

Contra nueve de ellos la saña ha estado a cada momento, fueron rapados y enviados a El Pozo, una cárcel de máxima seguridad, construida para albergar a integrantes del crimen organizado, pero pareciera que había una intencionalidad de mantener allí a la oposición.

Son pocos los países que dicen reconocer el gane de Hernández, entre ellos Estados Unidos que le va al todo por el todo, avalando una ilegalidad contra la democracia y demostrando quién pone y quita presidentes en Honduras, nación que por décadas ha sido el patio trasero del país del Norte.

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