Publicado en: 6 octubre, 2017

Gori y el anarcosindicalismo italiano

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Pietro Gori fue quizás el principal representante del anarcosindicalismo en Italia y destacó por una vida militante a toda prueba.

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Pietro Gori (Messina, 1865-Portoferraio, 1911) fue quizás el principal representante del anarcosindicalismo en Italia. Su padre fue un conspirador republicano durante el Risorgimento, y comandante de artillería, su madre pertenecía a una familia noble. Gori hizo sus estudios clásicos en Toscana y se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Pisa con una tesis sobre “La miseria e il delito”, de neto cariz positivista; se adhirió al movimiento anarquista durante su etapa como estudiante. Inmediatamente se distinguió como propagandista, comenzando a escribir en Sempre avanti!. Su primera fase como agitador la desarrolla en las provincias de Livorno y en la de Pisa, con una eficacia que arrancó notas de admiración en el exigente Malatesta (Fra Contadini). En 1887, Gori publica su primer opúsculo, Pensiero ribelli, en el que analiza las contradicciones sociales de su tiempo de una manera muy simplificada y describe la revolución a la manera bakuniniana; el mismo año se hace notar en una acción contra un navío norteamericano dentro de un movimiento más amplio de solidaridad con la lucha por las 8 horas; dos años después será un entusiasta defensor de la jornada internacional del Primero de Mayo que concibe como un pretexto para la lucha.

En 1890 es detenido por «excitación al odio social» y pasa una temporada en la cárcel. Al salir se traslada a Milán, donde toma parte en el congreso de Capolago. Durante varios años fue el mejor exponente de la idea de crear un partido socialista anarquista, idea que expuso en Schema di organizzazione. Fundó el diario L’amico dil Popolo que se definía como «socialista anarquista», y tradujo El Manifiesto Comunista en cuya introducción plantea que la revolución debe de ser «una transfiguración inmensa y profunda de todas las relaciones sociales» que no debía de limitarse en la demolición del edificio económico. Por esta época tiene una importante controversia con el líder socialdemócrata Filipo Turatí que concluyó con la definitiva separación de las dos corrientes predominantes del movimiento obrero italiano. Más distanciado de las tareas organizativas, Gori cultiva junto con la propaganda periodística la poesía (Alla conquista dell’ Avenire, Prigionie e battaglia) y el teatro (Senza patria, Proximus tuus), en la que desarrolla una temática democrática radical y primo-internacionalista, notándose la influencia de sentimentalismo y la retórica de Giovanni Carducci, y consiguiendo un cierto éxito en los medios laboriosos e inconformistas.

Gori pondrá su título de abogado al servicio de la causa defendiendo a diversos militantes revolucionarios sin coincidir necesariamente con sus puntos de vista; su defensa de Caserío —con el que mantuvo una correspondencia— hizo que fuera desterrado a Lugano y más tarde expulsado a Suiza. En sus poemas más celebrados, Addio a Lugano inicia su periplo de viajero internacionalista atravesando Alemania, Bélgica, Inglaterra; en Londres reincidió su actividad como conferenciante y mantiene amistad con Kropotkin, Michel, Malato y Faure. Luego marcha a Holanda donde se relaciona con Domela Niewenhuis y poco después embarca como simple marinero. Después de navegar durante varios meses por los mares del Norte llega a Nueva York reemprendiendo su actividad política. Da unas 400 conferencias por Canadá y los EE.UU. y colabora en la revista Questione sociale. En 1895 publica un drama social en verso sobre el Primero de Mayo. Regresa Londres y participa, como delegado de los sindicatos estadounidense, en el congreso socialista internacional. Preso de una grave crisis nerviosa es internado en el National Hospital de Londres, siendo cuidado por Louise Michel; ésta enfermedad le causará, años después, la muerte. Al regresar a Italia es condenado, primero a domicilio y luego al destierro en la isla de Elba. Restaurado vitalmente vuelve a Milán reiniciando sus actividades lo que hace que en febrero de 1898 sea condenado a 12 años de prisión.

Entonces se marcha a América Latina coincidiendo con un momento decisivo en la constitución de un sindicalismo revolucionario en la zona. J. Godio escribe sobre su experiencia: «El intelectual anarquista italiano Pietro Gori, que residió en Uruguay y Argentina entre 1698 y 1902, logró conformar toda una corriente del pensamiento sindical en el anarquismo. Esta corriente jugó un papel central en la formación de la Federación Obrera Argentina (FOA) en 1901, desde 1904 Federación Obrera de la Regional Argentina (FORA) y en la Federación Obrera de la Región Uruguaya (FORU)…» (Godio cita el trabajo de Jorge Larroca, Gori, un anarquista en Buenos Aires, en Todo es historia, año IV, nº 47, Buenos Aires, 1971). La identificación de Gori con el naciente sindicalismo revolucionario encarnado en Francia por Pelloutier será total, en el prólogo del folleto de éste, Sindicalismo y revolución social, Gori define a los sindicatos surgidos de las Bolsas de Trabajo como «una trama gigantesca de organización proletaria liberada de una jerarquía opresiva y de una politiquería parlamentaria». De nuevo en Italia en 1902 remiende sus actividades militantes y judiciales, un año más tarde funda con Fabbri Il Pensiero en la que seguirá escribiendo por el resto de su vida. En polémica con el socialista N. Barbato, publica Autoritarios y libertarios en el socialismo; también polemiza con Merlino. En 1905, Gori participa en el congreso sindicalista de Bolonia en el que sostiene la crítica anarquista al parlamentarismo y a los partidos. Poco después realiza una gira propagandística por el Medio Oriente. En 1908 escribe una vez más contra los individualistas e invita a todos los anarquistas a trabajar en los sindicatos. Su defensa de Ferrer y Guardia fue apasionada. Caracterizado con el «gentil anarquista» y como «el caballero del ideal», Gori recibió al fallecer un excepcional tributo de homenaje por parte de las poblaciones de la isla de Elba, de Piombino, de Livorno y de Rosignano. Sus Obras Completas fueron reeditadas en Milán entre 1947 y 1949

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