Publicado en: 14 febrero, 2015

Estructura mafiocrática mundial y leyes cósmicas

Por Patrocinio Navarro Valero

El Nuevo Orden Mundial Mafiocrático es el camino elegido por los ricos y poderosos para llegar a un Gobierno Mundial Confederado de las fuerzas más oscuras de la humanidad.

ESTRUCTURA MAFIOCRÁTICA Y LEYES CÓSMICAS

El esqueleto sobre el que se apoya esta máquina de destrucción medioambiental y social llamada neoliberalismo o Nuevo Orden Mundial, lo forman los grupos financieros, las industrias multinacionales que captan y explotan en todas partes recursos naturales y seres humanos), las mafías de la droga, las armas, el juego y la prostitución, los paraísos fiscales donde se blanquea y esconde dinero y  la Iglesia. Junto a ellos, tenemos a  los “cooperadores necesarios”: los gobiernos que hacen leyes para facilitar y sostener la estructura general, y los sindicatos que actúan como “condones” de los derechos sociales y laborales.

Todos esos reinos de Taifas compiten entre sí o se alían si lo ven conveniente para quedarse con todo el pastel Mundo;  toda esas compleja red de intereses con toda su parentela de grupos financieros y empresas de diversas ideologías políticas, económicas religiosas y sociales hipócritas y confluentes forman en conjunto una superestructura mafiosa, una  constelación que parece tener vida propia. Pero solo en apariencia, porque vive de la vida de los pueblos. Alimentada con dinero arrancado a la población en forma de toda clase de impuestos y restricciones, indiferentes al mal que causan en aquellos que los sostienen de buen grado o por la fuerza, y poseídos por una  ambición sin límite, actúa esta gran superestructura mafiosa de un modo programado, diferenciado y sistematizado sobre la ciudadanía en los campos de la economía, la política, la  información, la educación, la ciencia, la religión y la cultura para crear y  reforzar esas superestructuras de Poder y adecuar este a los nuevos tiempos, que pretenden ser- “su” tiempo. Y al desorden que provocan para que este tiempo sea precisamente suyo, le llaman nuevo orden mundial, ”su” orden. El suyo y ningún otro. Desde luego, ninguno  que tenga que ver con la distribución justa de la riqueza, el respeto a la vida humana, a la Naturaleza y a los animales,  y  el respeto a las mínimas leyes espirituales donde cada uno debería  mirar por el bien del otro. Así que podemos afirmar que El Nuevo Orden Mundial Mafiocrático es  el camino elegido por los ricos y poderosos para llegar a un Gobierno Mundial Confederado de las fuerzas más oscuras de la humanidad, tanto en su aspecto  económico, como político; tanto en el social, religioso o cultural como en el espiritual.Y cuentan con la complicidad de los que les imitan y admiran.

Parece a primera vista que el panorama no resulta ni optimista ni esperanzador cuando vemos cómo estos nuevos señores feudales actúan conjuntamente en esto que se llama globalización, mientras los pueblos andan aún anclados en conceptos nacionalistas o divididos en partidos enfrentados por conseguir cuotas de poder dentro de las propias fronteras ¿Puede uno ser optimista  si observamos cómo se empobrecen, pierden empleos, se ven privados de derechos y asistencia de sus gobiernos y un largo etc.  miles de millones de nosotros?

Sabemos  que a pocas personas les gusta ver la realidad con tintes dramáticos. Enseguida buscan parecerse al avestruz. Menos aún gusta a los mismos que se les diga: “de todo cuanto acontece en este mundo, todos somos culpables en alguna medida”, pues “culpable” no  es una palabra con buena prensa; es un calificativo  que no aceptamos fácilmente como regalo. Algo así sucede con un sustantivo que también molesta si se nos adjudica: “Pecado”. De no haber sido tan hipócritamente  utilizadas estas palabras por tanto dedo acusador hipócrita de las Iglesias  nos sentiríamos más cómodos. Pero es el caso que existen hechos negativos  al margen de esos dedos, y señalan realidades: la  realidad de la violación de  alguna ley del  mundo material- como por ejemplo con el propio cuerpo- o del mundo espiritual – como por ejemplo actuar contra las leyes divinas- en la que en alguna medida  todos estamos o hemos estado implicados en algún momento por activa, pasiva, ignorancia o indiferencia. Port supuesto, unos más que otros. Y aunque decir Violación de una ley parece una expresión más de este mundo que la palabra “pecado”, no es menos real que   cualquiera de ellas se refiere  a la alteración negativa del orden profundo del Universo, ya sea material o espiritual, pues todo en el universo  es energía en diferente grado de vibración contra la que se atenta a menudo. ¿O es que hemos de dudar que el que mata, el que explota, el corrupto, el tirano, el asesino, el responsable de arruinar familias y naciones, el que experimenta con genes, el hipócrita, el que destroza al Planeta, no pecan? ¿ son inocentes ante Dios y Sus leyes cósmicas? Llamen a estas transgresiones como deseen, pero transgresiones son contra derechos de otros, contra la vida de otros o contra las leyes de la naturaleza, pues la vida en cualquiera de sus formas, es siempre una manifestación del amor de Dios. Por tanto quien atenta contra la vida, y contra sus semejantes atenta contra las leyes del amor y de la justicia universal, que son leyes de naturaleza espiritual, divinas. Tales cosas tienen consecuencias a corto o largo plazo. Y si la violación de las leyes de la Naturaleza nos conduce al cambio climático y al caos planetario,  ¿a dónde nos conducen las violaciones de las leyes espirituales básicas, como la ley del amor?  Naturalmente, quienes dirigen el mundo y sus países, así como los responsables de las religiones institucionales no quieren saber nada de esas leyes, aunque fingen no solo esforzarse en respetarlas, sino que hasta se erigen en sus representantes y jueces. Y muchos son  quienes  les imitan, admiran y eligen como representantes a estos mismos  que  nos conducen bajo la bandera del egocentrismo, al caos en que vivimos

Si en lugar de aplicar la ley del ego (“primero yo, y después de mi el Diluvio”), el conjunto de esta humanidad – y no solo sus explotadores, sus guardianes y sus mentores- se hubiese aplicado la Regla de Oro de dar a los demás lo que se quiere recibir de ellos, y evitar hacer el daño que uno no quiere recibir, con seguridad que no habría sido posible llegar al punto en que estamos, y esta civilización habría dado el gran salto que de todos modos está llamada a dar, un salto cuántico. Así que algún día será, pero cuanto más se tarde parece que está siendo mayor la zanja que nos separa a los unos de los otros, como la que se agranda  entre ricos y pobres, y nos aleja a todos  de un mundo libre y armonioso donde prevalezca el respeto a las leyes de la Naturaleza y a las leyes de Dios expresadas por Moisés y a las indicaciones del Sermón de la Montaña  admitidas como justas universalmente, porque son las leyes de la conciencia universal.

 

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