Publicado en: 10 junio, 2018

Éramos pocos y parió la abuela

Por MSNoferini

En la desproporcionada lucha de Càrnies en Lluita y los trabajadores/as de las falsas cooperativas cárnicas, contra los poderosos empresarios que se hallan tras ellas, ahora sólo nos faltaba que vengan quienes nunca se han preocupado de sus problemas y quieran actuar de espaldas a los trabajadores.

Ya han pasado unos cuantos años desde que este junta letras decidiera intentar dar a conocer algo tan inadmisible, y que en nuestra comarca (Osona) afectaba a tantas personas, como es el fraude del falso cooperativismo que se venía dando en el sector cárnico desde hacía mucho tiempo, para beneficio de unos pocos empresarios y perjuicio de muchos trabajadores y trabajadoras. Tiempo en el que le he dedicado al tema todo tipo de artículos: fuera a la desesperada situación de los trabajadores; a la criminal desidia de las administraciones y nuestros representantes electos a la hora de poner fin a un fraude con el que al final todos salimos perdiendo (se estima que +60millones anuales); al parche que algunos dedicaron al problema con una pequeña modificación de la ley de cooperativas catalana, que ha día de hoy de poco a servido; a algunas personas admirables con las que me he encontrado en esta lucha; a la falta de solidaridad de todos aquellos y aquellas que han preferido mirar a otro lado pensando que ese problema no iba con ellos y ellas; o a hacer una cronología de los hechos y de como iba la lucha de los trabajadores del sector y de “Càrnies en Lluita”.

Años de denuncia y lucha en los que lamentablemente he visto como algunas de las grandes personas que conocí, en mataderos como Le Porc Gourmet, que por fin se habían atrevido a levantar la voz y decir basta, y por ello perdieron su trabajo, han acabado apartándose de la lucha dado que, tras aprobarse los famosos cambios de la ley de cooperativas catalana (28/05/2017) y las tantas promesas hechas por el Departament de Treball de la Generalitat de encontrar una solución definitiva al problema, ha ido pasando el tiempo y no han podido recuperar sus fraudulentos trabajos y encima se les ha puesto una etiqueta de conflictivos que les impide el poder encontrar un trabajo en un sector donde se han dejado buena parte de sus vidas y no en pocos casos su salud y sus esperanzas.

¿Cómo se puede organizar una lucha cuando quienes sufren en sus carnes la explotación, la mayor parte de los cuales son seres humanos originarios de tierras muy diversas, tienen el referente de todos aquellos compañeros y compañeras que levantar la voz les supuso ser castigados con la pérdida de su trabajo y la marginación? ¿Cómo puedo ser optimista, cuando se me pregunta sobre si está pronta la resolución del conflicto, si veo pasar el tiempo y una nula voluntad por parte de quienes tienen el poder de ponerle solución y he visto desaparecer a algunos de los líderes natos que tenían la capacidad de conseguir arrastrar a sus compañeros/as?

Es lamentable, como si de una metáfora mitológica se tratara Cronos sigue devorando a sus hijos, en este caso trabajadores cárnicos, y nadie parece ser capaz o tener voluntad en ponerle fin a esta vorágine. Un conflicto, el de la externalización de servicios a través de falsas cooperativas cárnicas, que en nuestra comarca lleva dándose más de veinte años y en los cuales no debemos olvidar que esas dos organizaciones que se continúan haciendo llamar sindicatos nunca se habían querido implicar, pues ¿cómo osar plantarle cara a los todopoderosos empresarios cárnicos de esta comarca donde este es el principal sector industrial? Pero claro los tiempo cambian y al final los medios de comunicación se acaban haciendo eco del problema y llega un momento en el que la coyuntura socio-política y la mala imagen labrada a pulso pactando contratos y leyes de espaldas a quienes supuestamente debían representar, les obliga a salir del letargo, intentar visibilizarse y aparentar que se preocupan de aquellos a quienes hace años que abandonaron a su suerte.

Y seguramente será por los motivos expuestos que CC.OO y UGT ahora hayan decidido moverse y atribuirse la representatividad de los trabajadores del matadero Le Porc Gourmet, el más grande e importante de Catalunya, convocando una huelga cuando nunca han tenido contacto con ese cerca de un 95% de los trabajadores que prestan servicio en la empresa como autónomos cooperativistas. Esta gente no representa a nadie, seguramente ni siquiera a ese escaso 5% de trabajadores contratados que ocupan algunos relevantes cargos en la empresa. Por lo tanto no tiene sentido, y me parece vergonzoso, que el Departament de Treball de la Generalitat acepte sentarse a negociar con estos falsos representantes de manera tripartita con la empresa, dejando al margen a “Càrnies en Lluita”, la única entidad que realmente cuenta con la representatividad de los trabajadores.

Confianza en que el Departament de Treball quiera poner de una vez por todas solución al fraude de ley del falso cooperativismo, poca; confianza en que la empresa quiera cumplir con la ley si no se le obliga, escasa; y confianza en que los dos grandes sindicatos sean la solución en esta lucha, nula.

MSNoferini

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