[Entrevista] 16M: “Los 120 millones desaparecidos del pacto contra la violencia son una tomadura de pelo”

Por Sara Montero

Las mujeres están hartas de gestos vacíos y de declaraciones que se quedan en los titulares. Por eso, la Plataforma 7N ha convocado el próximo 16 de mayo manifestaciones en más de 40 zonas de España para pedir al Gobierno de Mariano Rajoy que cumpla con los 200 millones que había prometido para el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Las mujeres están hartas de gestos vacíos y de declaraciones que se quedan en los titulares. Por eso, la Plataforma 7N ha convocado el próximo 16 de mayo manifestaciones en más de 40 zonas de España para pedir al Gobierno de Mariano Rajoy que cumpla con los 200 millones que había prometido para el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Su propuesta ha sido bien acogida y respaldada por más de 300 organizaciones, que temen que si no hay financiación, las medidas para luchar contra esta lacra se queden en papel mojado. El mensaje es claro: “Compromiso=presupuesto”. Charlamos con Alba Pérez, abogada y portavoz de la Plataforma 7N sobre el pacto de Estado y las consecuencias de la sentencia de La Manada, a pocos días de que se produzca la manifestación.

 

— La pregunta más básica, ¿por qué han convocado la marcha del 16 de mayo?

— Porque este Gobierno parece que solo sabe mostrar su consternación y su firme condena habitual cuando hay un asesinato machista, pero no está dispuesto a asumir su responsabilidad para erradicar esa violencia. Ha dejado sin el presupuesto acordado el pacto de Estado. De los 200 millones, solo ha destinado 80. Por eso salimos a la calle en más de 40 territorios. Ya no nos engañan.

 

Alba Pérez, portavoz de la Plataforma 7N, en un acto en el Congreso de los Diputados.

— Están hartas de gestos, quieren políticas reales.

 

— Sí, el presupuesto, aunque fuera insuficiente, era la base del pacto de Estado. De las 214 medidas, 119 requieren presupuesto. De los 120 millones que nos han quitado, 100 millones se los han negado a las comunidades autónomas, que dejan a 47 medidas sin implementar. Los 20 millones de los ayuntamientos afectan a 12 medidas. Por tanto, esos 120 millones desaparecidos son una estafa, una tomadura de pelo a las reivindicaciones feministas, a toda la ciudadanía que ha salido a la calle y es una burla a las víctimas de la violencia machista.

 

— ¿Qué medidas concretas se dejan de financiar sin estos 120 millones?

— En Educación imposibilitan la prevención y la atención a casi 10 millones de estudiantes para las diferentes violencias machistas. Los servicios sociales, jurídicos y psicológicos de proximidad se quedan sin dinero para poder poner en marcha el nuevo sistema compartido de acreditación de condición víctima de violencia de género. En Sanidad, no se van a aplicar las medidas para centros de salud y hospitales y su coordinación con los servicios de atención, policía y juzgado de violencia de género en la unidad de apoyo local. También afectará a la atención psicológica integral que necesitan los hijos e hijas de víctimas mortales, y a la atención de víctimas de trata sin papeles. Son muchas medidas.

 

— Cuando vieron a Rajoy con el lazo morado el día 8, ¿qué pensaron?

— Otro paripé más del Gobierno. La ministra de Igualdad no ha sabido defender el presupuesto del pacto, así que también exigimos su cese de forma inmediata. Hace poco puso un tuit en el que decía que la lucha contra la violencia de género era una prioridad para el Gobierno y que han destinado más de 400 millones de euros de los presupuestos. Esto es de un cinismo intolerable.

 

— ¿Consideran que el Gobierno de Rajoy es machista?

— Sí, no tiene ningún compromiso ni voluntad política. Resulta llamativo lo que ha hecho el ministro Catalá. La comisión en la que se debatirá la reforma de los delitos sexuales no tenía ninguna mujer y luego invitó a 20 catedráticas que se han negado a ir porque ellas piden estar de forma permanente. Esto es parche, no una comisión paritaria. Dice mucho de cómo aborda el Ejecutivo estos problemas.

 

— ¿Y en el caso de la sentencia de ‘La Manada’?

— Las declaraciones que hizo el ministro diciendo que el juez que emitió el voto particular tiene un “problema” me parecen graves. Hacen pensar que lo ocurrido es una excepción, una consecuencia del problema de un juez. Sin embargo, es una realidad que ocurre de forma diaria en los juzgados. Es consecuencia directa de que tenemos una Justicia sin perspectiva de género. Vivimos en una sociedad con prejuicios y estereotipos machistas y esto se refleja en la forma de interpretar y aplicar las leyes.

 

— ¿Los jueces están suficientemente formados para sortear esos estereotipos?

— No. ¿Qué lleva a un juez en su voto particular a decir que no es descartable que en una relación no consentida haya una excitación sexual? Esto es una humillación para todas las mujeres y perpetúa la impunidad de este tipo de delitos. Cuestiona a la víctima más que a los agresores.

 

 

— Hay un miembro de la comisión que ha dimitido porque esto le recuerda al nazismo.

— Sí, dice que esta revisión proviene de las reivindicaciones y del caso de una persona en concreto. A este catedrático se le olvida que la Justicia emana del pueblo. Es un reflejo más de cómo han sentado las protestas en el patriarcado.

 

— En los últimos días, ya después del juicio, hemos visto cómo se daban datos de la víctima en internet…

— Es una reacción puramente patriarcal. Ya lo vimos cuando se pretendía usar como prueba el informe de su vida personal en las redes sociales después de los hechos. Ahora, han salido estas publicaciones.

 

— Lanza un mensaje peligroso a la víctima.

— Sí, y a todas las mujeres. Cada ocho horas se denuncia una violación… y solo se denuncia un 10%, imagínate.

 

— Son frecuentes, pero hasta que saltó este caso se hablaba muy poco de ellas.

— Siempre ha estado invisibilizada y la han querido justificar. Por ejemplo, cuando denuncias el acoso sexual callejero, te dicen que es una broma, que no tiene importancia. La propia forma en la que se juzga a la víctima y se la cuestiona cala. Ahora ese problema se está visibilizando. Se ha tirado de la manta y las mujeres se están atreviendo a denunciar los abusos y los acosos en la etiqueta #Cuéntalo. Me parece especialmente importante. Es un giro radical. La vergüenza y la culpabilidad por fin cambian de bando. Las mujeres se dan cuenta de que no ha sido culpa suya. Te ha pasado a ti, me ha pasado a mí, nos ha pasado a todas.

 

— Ahora se habla de modificar el Código Penal, ¿pero será suficiente? ¿es un problema de tipificación o de interpretación?

— Creo que la clave no está solo en reformar las leyes, sino en la forma en la que se interpretan.

 

— Es decir, educación y formación.

— Sí, y con perspectiva de género. La acusación y el Ministerio Fiscal coincidían en la pena por agresión sexual. Los hechos probados en la sentencia narraban una intimidación. Hablaban de un lugar recóndito y angosto, de que ella estaba rodeada de cinco barones de fuerte complexión, etc. Pero en la calificación entienden que no hay intimidación. El problema no está en el Código Penal, sino en la interpretación.

16M: “Los 120 millones desaparecidos del pacto contra la violencia son una tomadura de pelo”

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