El Suicidio Político de Trump empuja a China, Irán y Rusia al acercamiento. Análisis

Por Pablo Heraklio

Desde que se inició la guerra de Siria se observa desorden en la política exterior Norteamericana. El bombardeo a Shaykhun lo ha dejado todo claro. Mientras con Obama USA negociaba con Rusia, China e Irán por separado después del ataque se espera que un bloque común se lo ponga aún más difícil.

Desde que se inició la guerra de Siria se observa desconcierto y desorden en la política exterior Norteamericana, evidenciada por una serie de alianzas aparentemente indeseables y medidas económicas dudosas. El bombardeo a la base aérea de Shaykhun [4.4.2017] lo ha dejado todo claro. Este es un artículo esclarecedor para muchas personas que les mostrará las consecuencias geopolíticas del ataque así como revelará las distintas estrategias practicadas por EEUU y sus motivaciones por medio de la comparación entre la Administración Obama y la aún corta Administración Trump.

Queremos destacar un aspecto muy llamativo, el fin de la “Guerra de sucesión”. El autor ve en el ataque a la base aérea un avance hacia posiciones de fuerza para negociar con Rusia la rendición de Siria, enmarcada en la victoria política de los llamados Halcones Neoliberales [1] después de la crisis provocada en el Estado Profundo Norteamericano [2] por el advenimiento de Trump como presidente. Trump perdió y en adelante seguirá esta tradicional política de Estado que ya antes hemos sufrido. El que sean los Halcones neoliberales los que detenten en adelante el control de la política exterior, implica que el uso de la fuerza militar será lo habitual en adelante, a favor del complejo industrial-militar.

Otra muestra del fin de la crisis de sucesión presidencial y la victoria de los Halcones ha sido la Resurrección de la OTAN, proyecto patrocinado por, entre otros, los Bush y Bill Clinton. Si bien Trump en campaña se posicionaba a favor de su abandono en los últimos días hemos visto dos movimientos que desmentían dicha promesa: la solicitud de más fondos por parte de USA a sus socios de la OTAN [3] y los planes de anexión de Montenegro [4]. Le han atado corto [5].

El empleo de la fuerza es un arma disuasoria, pero tiene un grave efecto secundario, el efecto “huye o lucha”. Si bien países débiles podrían ser susceptibles alinearse bajo la presión de la fuerza, caso del narcoestado Montenegro, hay países que no lo harán, y dado que cada uno por separado es consciente de su incapacidad en solitario ante el leviatán común. El autor ve la “Oportunidad de sobreponerse” por medio de la cooperación, lo cual implica un eventual repliegue y cierre de canales económicos y políticos a favor de una suerte de mercado interno.

Realmente podría ser, de hecho Irán ya está aislada de facto del mundo y Rusia sancionada. Pero esto no le conviene a China, que tiene en USA un gran comprador a parte de los millones de bonos que les unen. El capitalismo no funciona así. Si militarmente solo pueden contener a USA y van a usar estrategias alternativas para forzar a USA a retirarse de sus áreas de influencia, les conviene mantener abiertos los canales de comunicación e incluso expandirlos.

Nosotros proponemos que la estrategia a emplear será la misma que USA utilizó para derrocar a la URSS, que llamaremos “estrategia de engorde“. Esta consiste por una parte en inundar sus mercados con producto barato que destruya su economía productiva mientras se potencia el gasto militar, por medio de provocaciones y escaramuzas. Se vacían sus fábricas, se llenan los bancos Chinos mientras crece hipertrófico el monstruo militar que hundirá la economía. Después se produce el milagro de la crisis y el bariátrico ejército con la raquítica economía absorbe todos los fondos de modo que fuerza el cierre de gobierno, como sucedió por última vez en 2013, que si es duradero replegará las fuerzas americanas indefinidamente. Una estrategia a 10 años.

¿Qué podemos esperar? en pocas palabras tensiones militares y burbujas financieras. Capitalismo al más puro estilo y lluvia de cohetes.

Parece que nosotros el pueblo somos siempre espectadores, pero nuestra capacidad de intervención se basa en nuestro alcance. Desde España, latinoamérica, cualquier país, tal vez no podamos incidir en lo que sucede en USA, China o Rusia, pero sí que conocemos a sus agentes en nuestro territorio. A la OTAN y dos de sus bases más importantes, Morón y Rota, a los señores de la guerra locales, hoy representados por la Ministra de Guerra Cospedal, al Estado Mayor-Fernando Alejandre Martínez, a los directores de empresas militares como Indra-Javier Andrés González, Casa-Eads, Navantia- José Manuel Revuelta Lapique,  y toda la caterva de bancos que financian las locuras militares con el Santander y BBVA al frente. Nuestra misión como seres humanos es evitar que en su búsqueda predatoria del lucro y el beneficio propio no nos acaben exterminando como las cucarachas que piensan que somos. Para ello solo hay una solución por mucho que se le de vueltas: quitarles el dedo del botón rojo.

Salud! PHkl/tctca

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Traducción tarcoteca – Trump’s Political Suicide Pushes China, Iran and Russia Closer | Global Research – Strategic Culture Foundation, 16.4.2017 Federico Pieraccini, visto en

Centre for Research on Globalization GR

La Estrategia de la Administración Obama

Lo primero que debemos considerar después del ataque de USA a Siria, es qué pensaron Putin, Xi y Rohani, los líderes de la Federación de Rusia, la República Popular de China e Irán respectivamente, después del ataque estadounidense contra Siria, mientras los Tomahawks estadounidenses que golpeaban la base aérea siria de Shayrat .

Los tres últimos años de la presidencia de Obama destacaron por dos estrategias muy diferentes promovidas simultáneamente por Estados Unidos y las naciones que se oponen a su alcance imperialista, principalmente Rusia, China e Irán. Estos últimos han buscando cooperar, mientras que los Estados Unidos, con su gran martillo, ha estado característicamente en búsca de clavos que martillar. Sin embargo, en la gestión de las relaciones internacionales siempre ha tratado de mantener amplios canales diplomáticos, incluso adoptando en práctica precauciones en el ámbito militar [destacamentos y asaltos], como fue el caso del mantenimiento de líneas de comunicación directa en el apogeo de las tensiones de 2014 en Ucrania.

Con la RPDC [República Popular Democrática de Corea, Corea del Norte], Obama mantuvo una actitud de paciencia estratégica en lugar de la postura empleada por Trump de la intimidación militar.

Con Irán, el equipo de Obama negoció un acuerdo nuclear que incluyó mucha diplomacia entre Moscú, Beijing y Washington. Casi podría decirse que, con la excepción de Ucrania y Siria, las relaciones entre Washington y las principales cancillerías de Eurasia tuvo sus altibajos pero rara vez llegaron a los niveles de preocupación que se han visto en los primeros días de la presidencia de Trump.

Tomemos a Siria como un ejemplo. Obama resistió la presión de bombardear el país tras un ataque químico de bandera falsa hecho por rebeldes de Al Qaeda [Ghouta 2013]. Los medios de comunicación y la inteligencia acusaron a Assad, pero Obama vio la jugada y decidió no enredarse más en el atolladero sirio. Enfrentándose a una situación similar, Trump decidió proceder con la fuerza y bombardeaó a una nación soberana, creando un efecto dominó cuyos resultados finales son difíciles de discernir en esta etapa.

Seguramente uno de los primeros efectos ha sido la cancelación de cualquier tipo de cooperación entre los EE.UU. y Rusia en Siria. Esto significa que cualquier nación que opere contra el terrorismo islamista en Siria será renuente a conceder nuevas concesiones a Washington. En las últimas semanas, Moscú y Damasco han preferido golpear al frente de Daesh y Nusra, infligiendo relativamente poco daño a los islamistas en la parte del país controlada por Washington y sus aliados, normalmente la FSA y sus afiliados. Esta postura rusa era en deferencia a la petición original de Kerry a Lavrov de que se hiciera una clara distinción entre terroristas y los llamados rebeldes moderados.

Moscú era consciente desde el principio de que no hay diferencias sustanciales entre el Nusra Front, Al-Qaeda y otros acrónimos menores del Daesh reunidos alrededor de la FSA [del árabe Ejército Libre de Siria]. Todos los grupos están armados y luchan contra el legítimo gobierno sirio, convirtiéndolos en objetivos legítimos, especialmente después del bombardeo unilateral de Siria por parte de Estados Unidos.

La estrategia de Damasco, Teherán y Moscú tenía como objetivo encontrar un entendimiento común, desde el punto de vista diplomático, para llevar a Washington a la mesa de negociaciones. Las concesiones de ambas partes eran necesarias, y desde la perspectiva de las fuerzas rusas, concentrarse en el Frente Al-Nusra y el Daesh era una buena moneda de negociación a usar.

Trump y la estrategia de los halcones

Después de las acciones de Trump en Siria, se ha suspendido todo tipo de cooperación, y se prevé que los aliados de Damasco se redirigirán específicamente contra las fuerzas de representación estadounidenses en Siria como respuesta. La consecuencia será que los Estados Unidos tendrán aún menos influencia en Siria que antes de lanzar sus 60 misiles.

Además de esto, la intención de Trump en el bombardeo debe verse como la búsqueda de aumentar su posición de negociación con Moscú sobre la cuestión de Siria. Lo que no parece claro para el presidente estadounidense es que sus acciones pueden tener el efecto contrario. Putin no es ciertamente el tipo de persona que deja que otros lo intimiden o lo pongan en una situación débil. Si la intención de Trump era crear las condiciones ideales para que Tillerson y Lavrov establecieran una relación de cooperación, tal vez sería apropiado preguntar qué tipo de entendimiento tiene Trump de las relaciones internacionales.

Después de esta imprudente acción en Siria, Trump tendrá más dificultades para llevar a cabo su plan para derrotar al Daesh, si éste fueara aún su plan. Y así es probable que se rompa otra promesa electoral, la de borrar al Daesh del mapa. Esto no quiere decir que las Fuerzas de Defensa Sirias SDF, las fuerzas kurdas, sean consideradas desde ahora con más hostilidad por las fuerzas sirias y rusas, siendo tropas terrestres no declaradas del ejército estadounidense.

Dada la imprevisibilidad de los Estados Unidos, Damasco no puede descartar la posibilidad de que la intención final de Washington sea promover el plan original de partición de Siria propuesto por el Brookings Institute y abrazado por los neoconservadores y la muchedumbre liberal-intervencionista [los halcones neoliberales prosionistas]. Moscú y Damasco no pueden confiar en Washington, y esto limita muchas las oportunidades de Trump para seguir una política exterior que se alinee con sus promesas electorales.

El presidente Xi durante el bombardeo sirio mantuvo una reunión diplomática con Trump en la que se le informó sobre la acción militar al final de la reunión. Es probable que Trump quisiera enviar un mensaje al presidente chino e, indirectamente, a Kim Jong-un, el líder de la RPDC. Para el presidente estadounidense se trataba de una muestra de fuerza encaminada a restablecer el papel de los Estados Unidos en el mundo y dictar las condiciones diplomáticas para acordar la resolución de diversos conflictos o tensiones en todo el orbe. Este enfoque que ha eliminado casi por completo cualquier posible cooperación con Beijing y Moscú.

La posición de Rusia, China e Iran

Putin, Xi y Rohani deben dejar atrás cualquier esperanza de cooperación con Washington. Es importante para ellos enviar enérgico mensaje a Trump de que la oposición al imperialismo estadounidense es compacta y está lista para responder en el caso de nuevas provocaciones. Por supuesto, tal respuesta no tiene por qué ser necesariamente la acción militar, sino todas las alternativas disponibles, como las áreas de finanzas, economía y diplomacia.

Hasta hace unas semanas, Moscú, Pekín y Teherán trataban de resolver los problemas con Washington a fin de encontrar un equilibrio estratégico en las relaciones internacionales. En este punto en el tiempo, debe estar claro que esta estrategia no funcionará. Estamos en un mundo multipolar que es sinónimo de inestabilidad. Las condiciones ideales para un equilibrio de fuerzas políticas se encuentran en un duopolio conjunto que recuerda a la situación vivida durante la Guerra Fría. Incluso el momento unipolar garantizaba una mayor estabilidad en cierto sentido, dada la desafortunada desproporción de fuerza que disfrutaba en los años noventa. Lo que Trump encuentra difícil de entender es que en una realidad multipolar, las posibilidades de enfrentamientos aumentan significativamente.

Trump se está metiendo directa o indirectamente en muchos problemas intentando provocar:

– la participación de Irán en Siria, temida por socios estadounidenses como Arabia Saudita;

– el uso de las fuerzas militares rusas en Siria;

– pasando por la crisis perenne en Ucrania;

– y la inestabilidad en el Cáucaso y Asia Central.

– En China tenemos la región autónoma de Xinjiang, el Mar de China Meridional,

– y no olvidar las tensiones con Nueva Delhi,

– así como la situación explosiva en la RPDC.

Si Trump confía en poder sortear cada una de estas situaciones, incluso con el uso de los militares, para llegar a mejores posiciones de negociación, será mejor que todos nos preparemos para un invierno nuclear.

Resistir a USA sin recurrir al ejército

La cuestión clave para China, Rusia e Irán debe ser necesariamente poner énfasis en el aumento de la cooperación en varias áreas, tales como las finanzas, la economía, el ejército y la política. Hasta hace un mes, como resultado de la victoria de Trump sobre Hillary Clinton, las tres naciones aspiraban a cooperar en el campo de las relaciones internacionales con los Estados Unidos en igualdad de condiciones. Después de lo sucedido en Siria, han comprendido plenamente que esta oportunidad está ahora amenazada por un claro deseo de Trump de arriesgarlo todo para mejorar su posición negociadora. Esta es la actitud imprudente de un POTUS [Presiden Of The United States] mal preparado.

Sólo un fuerte propósito de unidad, bajo el paraguas económico de un desahogo del dólar como moneda de reserva, puede cambiar drásticamente la situación. Además de esto, el dólar de EE.UU. debe ser excluido en los acuerdos comerciales entre las naciones cooperantes.

Otro esfuerzo importante consiste en acumular el mayor oro posible.

Con estos métodos, será posible resistir la presión de los Estados Unidos sin que ello conduzca a un conflicto militar. Organizaciones como BRICS, SCO, Eurasian Union y One Belt, One Road deben necesariamente asumir el reto lanzado por Trump con el lanzamiento de 59 misiles en Siria y mostrar las consecuencias que Trump ha traído sobre sí mismo a través de sus acciones precipitadas.

Moscú, Teherán y Pekín tienen el impetu para superar finalmente cualquier duda persistente y desentenderse completamente del sistema occidental. En lugar de crear formas alternativas de operar en la esfera económica y financiera, deberían intentar reemplazar a la actual, haciéndola irrelevante e inconveniente para otras naciones.

El objetivo principal de estas tres naciones debe ser a partir de ahora resolver cada disputa entre ellas y formar una alianza que vaya más allá de la mera cuestión de conveniencia económica o financiera. El objetivo debe ser crear un sistema cultural y social que pueda representar una oportunidad para terceros países opositores al un capitalismo depredador y un enfoque imperialista desenfrenado que Trump parece haber firmado [¿?].

Las acciones de Trump en última instancia empeoraron la posición de los Estados Unidos del Mundo. El fracaso de la operación militar que involucró el lanzamiento de los Tomahawks mostró que Estados Unidos es hoy más un tigre de papel que la máquina de guerra imbatible como se describe a sí misma. Décadas de corrupción en los niveles más altos del complejo militar-industrial han comenzado finalmente a afectar la capacidad de los Estados Unidos de hacer la guerra. Esta es una observación que es un tabú entre los EE.UU. y sus aliados, quienes necesitan mantener la ilusión para disuasuadir, así como para permitir que el tren del dinero sega dirigindose hacia los bolsillos de los que se benefician de este sistema corrupto. La realidad muestra que en cualquier conflicto real, la vulnerabilidad de los Estados Unidos y la falta de preparación para el combate es evidente.

En una situación como esta, la estrategia de Moscú y de sus aliados es producir sistemas de armas capaces de infligir un daño considerable a los Estados Unidos a bajo costo, dado que Moscú no puede simplemente imprimir más dinero y destinar deudas al resto del mundo en orden para financiar sus guerras [ya que el rublo no se acepta como monededa de reserva mundial]. Un gran ejemplo de esto se puede ver con los misiles anti-buque de Moscú posee [6], que son capaces de destruir los portaaviones estadounidenses, considerada la columna vertebral de la estrategia de guerra de EE.UU. Un misil que cuesta cientos de miles de euros puede causar daños a un portaaviones por valor de decenas de miles de millones de dólares, infligiendo un golpe mortal a la credibilidad de la postura militar estadounidense.

Si Trump continúa en este camino destructivo, como al alentar la entrada de Montenegro en la OTAN después de una campaña electoral en la que calificó la alianza atlántica de obsoleta, sólo obtendrá el efecto contrario al deseado, es decir, peores posiciones de negociación con los homólogos competidores estadounidenses como Moscú y Beijing.

Tal vez es hora de preguntarse si Trump está realmente interesado en un modelo de desescalada en las relaciones internacionales, dirigido a negociar acuerdos desde posiciones de fuerza, o si su objetivo final es simplemente preservar el dominio unipolar de América a cualquier precio, incluso si es la guerra. Esta es una posibilidad que debe ser discutida ampliamente por naciones como Irán, Rusia y China para encontrar una respuesta asimétrica adecuada a través de medios económicos, financieros, políticos y sociales que eviten un conflicto directo.

La guerra interna entre las élites americanas parece haber llegado a su fin y los neoliberales y neoconservadores parecen haber ganado. Las guerras y el caos continuarán, al igual que en las últimas décadas de la política exterior estadounidense. Es una perspectiva triste de la que las naciones que se oponen a Washington tendrán que ocuparse.

Fuente – http://tarcoteca.blogspot.co.uk/2017/04/el-suicidio-politico-de-trump-empuja.html

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