El ‘Pacto de Toledo’ intenta retomar la iniciativa para doblegar al movimiento en defensa de pensiones públicas dignas

Por Kaos. Laboral y Economía

El movimiento en defensa de las pensiones públicas ha puesto en jaque con sus movilizaciones la esencia misma del Pacto de Toledo que, a partir de la premisa neoliberal de que las pensiones públicas son insostenibles, lleva más de dos décadas avalando con sus ‘recomendaciones’ el recorte de este derecho social en beneficio de los grandes poderes financieros.

El movimiento en defensa de las pensiones públicas ha puesto en jaque con sus movilizaciones la esencia misma del Pacto de Toledo que, a partir de la premisa neoliberal de que las pensiones públicas son insostenibles, lleva más de dos décadas avalando con sus ‘recomendaciones’ el recorte de este derecho social en beneficio de los grandes poderes financieros.

El artículo publicado en el Confidencial que reproducimos explica cómo los distintos agentes implicados en el Pacto (gobierno, mayoría de fuerzas políticas parlamentarias, CCOO, UGT y las organizaciones patronales) están dando pasos para reconducir la situación frente a las reivindicaciones del movimiento. El próximo 26 de mayo, sin embargo, las calles volverán a llenarse de manifestantes en una nueva jornada de lucha estatal, convocada por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, contra el contenido de ese Pacto, es decir, por pensiones públicas dignas y contra su privatización. 

El Pacto de Toledo ultima su gran acuerdo: volverá el IPC pero con más indicadores

Javier G. Jorrín

El objetivo prioritario volverá a ser el mantenimiento del poder adquisitivo, pero dejará margen para que el diálogo social incluya otros indicadores para calcular la revalorización anual

El Gobierno ha comprendido finalmente que enfrentarse en solitario a los jubilados es una batalla que no puede ganar. Y no solo porque los pensionistas supongan más de nueve millones de votos, también porque los partidos de la oposición han demostrado que utilizarán la preocupación de la sociedad para atacar al Ejecutivo. En estas condiciones, el Partido Popular en solitario no tiene ninguna posibilidad de mantener la reforma que aprobó en el año 2013 saltándose el diálogo social y el Pacto de Toledo.

Lo que busca ahora el Gobierno es un gran acuerdo firmado por la mayor parte de fuerzas políticas, de modo que nadie pueda descargar responsabilidadesante futuros enfados de los jubilados. Y para ello va a sacrificar una de las medidas que más aplaudió la Comisión Europea: el índice de revalorización de las pensiones (IRP).

Ahora que el Gobierno está dispuesto a recuperar el IPC como principal indicador para subir las pensiones, el acuerdo en el Pacto de Toledo está ya muy cerca. Las conversaciones han fructificado en las últimas semanas entre los portavoces de los distintos grupos en la comisión del Pacto de Toledo en el Congreso de los Diputados. A falta de un acuerdo definitivo y de la redacción de las recomendaciones, la mayor parte de las formaciones acepta que el objetivo prioritario sea mantener el poder adquisitivo de las pensiones, esto es, vincularlas al IPC.

El Gobierno no quiere una indexación total y ha convencido al resto de partidos de que es mejor dejar la puerta abierta a que se incorporen más indicadores en el diálogo social con sindicatos y patronales. Sería un modelo de revalorización similar al que hay en muchos países europeos, que actualizan sus pensiones en función del IPC y de otras variables, como el crecimiento económico, los salarios o la productividad. No sería una fórmula extraña para el sector público: este año, se subirá el sueldo de los funcionarios en función de la evolución del PIB.

De esta forma, la recomendación segunda del Pacto de Toledo se cerraría con una redacción similar a la actual, que lleva en vigor desde el año 2011 —cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero congeló las pensiones—. Esa recomendación es la que trata la suficiencia de las pensiones públicas, por eso es tan importante. En el año 2011 recogió por primera vez la necesidad de “estudiar otros índices de revalorización” para realizar la actualización anual de las pensiones. En ese momento, la principal preocupación del país era que las pensiones no subieran por encima del IPC por los errores que habitualmente se cometían en las previsiones de la inflación.

Los indicadores que se pusieron sobre la mesa del Pacto de Toledo fueron “el crecimiento de los salarios, la evolución de la economía o el comportamiento de las cotizaciones a la Seguridad Social, siendo recomendable que se tengan en cuenta los efectos que dichos índices han tenido sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones en los países de nuestro entorno”.

Los sindicatos entran en juego

Los partidos del Pacto de Toledo consideran que el análisis de los diferentes indicadores y su impacto sobre el sistema de pensiones le corresponde al diálogo social, esto es, a la Mesa de las Pensiones tripartita entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal. Por el momento, hay un acuerdo generalizado en que la recomendación segunda se cierre de forma abierta, para que sean los agentes sociales quienes pacten cómo tiene que ser el futuro índice de revalorización de las pensiones.

Eso sí, para que el Pacto de Toledo no se quede fuera del acuerdo, la recomendación exigirá al Gobierno que someta el acuerdo con los agentes sociales al visto bueno de la comisión. De esa forma, estaría todo listo para que el Parlamento pudiera aprobar la nueva reforma de las pensiones con un amplio consenso social.

El Gobierno confía en que su cambio de postura respecto al índice de revalorización de las pensiones sirva para desbloquear finalmente las negociaciones en el Pacto de Toledo. El Ejecutivo estima que para el final de la primavera se puedan aprobar las nuevas recomendaciones que darían el pistoletazo de salida a las conversaciones con los agentes sociales. “Por fin las negociaciones avanzan a buen ritmo”, explican fuentes de la comisión, “se han producido avances importantes, ya nadie puede decir que no hay acuerdo”.

La próxima reunión del Pacto de Toledo será el miércoles, día 9. El objetivo es cerrar definitivamente la recomendación dos, que ha sido la que ha centrado toda la polémica durante las negociaciones. El resto de los puntos están básicamente acordados, por lo que el bloqueo se levantará cuando se pacte la redacción completa de la segunda recomendación. Los diferentes grupos son optimistas y confían en tener listas las recomendaciones íntegras en pocas semanas.

 

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