El Mayo del 68 real, contado a la generación 15M y del precariado

Por Aurora Despierta

El 15-M es mucho más reciente que el Mayo del 68 pero ¿es más avanzado? ¿hay algo que debamos aprender del 68? ¿vendrá la solución por el ciudadanismo de “los de abajo” o por el anticapitalismo de la clase trabajadora y su sector precariado?

Vuelvo de estar en París, en mayo-junio del 1968, gracias al libro “Mayo del 68: la revolución de la revolución” de Jacques Baynac (Acuarela & A. Machado). Por 22 euros, todo un viaje en el espacio y el tiempo. Baynac protagonista de primerísima fila. El libro no pretende contar la historia completa de aquello pero sí cumple muy bien a su subtítulo “Contribución a la historia del movimiento revolucionario del 3 de mayo al 16 de junio de 1968”. Lo que lamento es que este libro extraordinario, de 1978, no se haya publicado hasta ahora en España ¡misterios editoriales!. Pero llega con una sorprendente frescura, y en un momento muy oportuno por las luchas en Francia de estudiantes y trabajadores/as contra la reforma laboral “a la española” del PSF. Y como está editado generosamente con licencia Creative Commons, se podrá difundir más algunas de sus partes.

Me parece también importante recuperar para internet la “CRONOLOGÍA (subjetiva) de MAYO del 68” de Tomás Ibáñez (con la misma licencia) que es también prologuista de este libro, así que la incluyo como ANEXO. También servirá para que podáis situar en el tiempo mis observaciones sobre Mayo del 68 y tengáis ahí un relato básico. Por eso, quienes apenas sepáis nada de lo que fue Mayo del 68, conviene que primero os leáis la cronología de Ibáñez.

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Para que te hagas una idea del contenido de este texto, las secciones se titulan:

I.- Un LIBRO de 1978 MÁS VIVO que la OFERTA de los MEDIA del CAPITAL sobre Mayo 68, ahora y en 2018 (50 aniversario). II.- RECUPEREMOS MAYO del 68. Contra su RECUPERACIÓN por el CAPITAL y su ESTADO. III.- La larga HUELGA GENERAL SIN PLAZO. La gran LECCIÓN HISTÓRICA. El PRECARIADO, también PUEDE. IV.- Mayo del 68. ¿CITA con la REVOLUCIÓN o con otra cosa?. V.- SI NO QUIERES UN MAL FINAL, NO DEJES TU LUCHA en OTRAS MANOS. La gran lección de la FALTA de AUTOORGANIZACIÓN en la CLASE TRABAJADORA. VI.- La TRAMPA del “O TODO o CASI NADA”. CÓMO HABER AVANZADO de verdad en DEBILITAR al ESTADO y en obtener MÁS PODER en las EMPRESAS. VII.- El TECHO de las OCUPACIONES. El VÉRTIGO al SALTO FINAL. VIII.- VIOLENCIA, entre la necesidad y el exceso. IX.- El IZQUIERDISMO PASADO de VUELTAS y la LÍNEA REVOLUCIONARIA de MASAS. X.- Las MUJERES. NO TENERLAS en CUENTA DEBILITÓ al MOVIMIENTO. XI.- Del HASTÍO en el CAPITALISMO a la LUCHA HASTA SU RAÍZ. Los PASOS A DAR AHORA. XII.- Mucho MÁS sobre MAYO del 68. NOTAS mías. ANEXO CRONOLOGÍA (subjetiva) de MAYO del 68.- Tomás Ibáñez (mayo 2008). Textos míos para profundizar.

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I.- Un LIBRO de 1978 MÁS VIVO que la OFERTA de los MEDIA del CAPITAL sobre Mayo 68, ahora y en 2018 (50 aniversario)

Gracias al relato tan detallado y día a día de los acontecimientos en el libro de Jacques Baynac, me he visto en las asambleas de debate y ocupación de las universidades, en el Comité de Acción Trabajadores-Estudiantes, en los equipos de distribución de octavillas en fábricas, cadenas comerciales (como FNAC), etc., en las huelgas masivas e indefinidas de los trabajadores/as y sus ocupaciones de los centros de trabajo, en las manifestaciones gigantescas, en la resistencia contra la represión policial “democrática”, soportando los gases lacrimógenos asfixiantes, defendiendo las barricadas…

Por momentos, me he emocionado hasta la lágrima, me he cabreado con las maniobras manipuladoras y oportunistas de partidos y sindicatos, me he divertido y reído junto a la gente exultante de alegría y entusiasmo liberador por el colectivo rechazo, desobediencia y revuelta contra el “orden” imperante.

Pero no sólo hay un relato apasionante, sino también una reflexión a fondo de las experiencias, en particular organizativas, que por tanto pueden ser inspiradoras para los luchadores/as hoy. Menos espectacular que un enfrentamiento con la policía, pero más difícil e importante, es la extraordinaria labor de agitación y organización llevada a cabo por los Comités de Acción en las empresas, incluso con los trabajadores extranjeros (semi-siervos), entre ellos españoles, de la empresa automovilísta Citroen, contra el obstáculo que también suponía el sindicato CGT controlado entonces por el Partido Comunista Francés (estalinista) (PCF), experto en adaptarse a la ola para encauzarla hacia donde no supone un peligro para el capital y su Estado. También es muy significativa la voluntad por superar las fronteras, contactando en particular con trabajadores italianos de la factoría FIAT de Turín.

Podría destacar muchas más cuestiones, hasta las aparentemente modestas, pero es mejor que las descubráis por vosotras mismas, os sorprendáis y aprendáis.

Así que ahora, de la mano del libro de Baynac y de otras muchas fuentes, paso a exponernos mi balance de Mayo del 68 y sus lecciones.

II.- RECUPEREMOS MAYO del 68. Contra su RECUPERACIÓN por el CAPITAL y su ESTADO

El relato de Mayo del 68 ha sido recuperado (asimilado, digerido) por el sistema, ofreciéndonos versiones falseadas de lo que realmente fue, “descafeinándolo” con el discurso de la lucha generacional, juvenil, estudiantil, la liberalización de las costumbres, de los modos de gestión del capital y del Estado, el hedonismo individualista (todo lo contrario del alto riesgo de la lucha colectiva de mayo-junio que costó vidas de obreros y estudiantes), la revolución sexual, etc., en la que por lo visto ni siquiera habría habido muertos (5 al menos) porque no cabrían en un acontecimiento “cultural”, y sobre todo por el ninguneo del carácter extraordinario de una prolongadísima huelga general que dio su protagonismo a la clase trabajadora (de todas las edades).

A esto han contribuido los “sesentayochistas” (lo fuesen de verdad o no) renegados (“arrepentidos” de sus “pecados de juventud”) por tener que hacer mérito al pasarse al otro lado de la barricada social. Tampoco sirve para recuperarlo nosotros, algunas versiones muy radicales, pero tan idealizadas y sobrevaloradoras, que sólo pueden inspirar una nostalgia alienada por algo que nunca fue (ni pudo haber sido), y sobre todo, impedirnos comprender la realidad y sacar lecciones generales (tanto positivas como negativas) que, estas sí, puedan sernos útiles para lucha en nuestro tiempo y en el futuro. Incluso pensar que fracasó la revolución (cuando su fuerza principal ni se propuso tal cosa) les puede hacer el juego a nuestros enemigos: “¿véis?, la última revolución y también ha fallado ¡olvidaos del tema para siempre!”. Otra cosa es que algunos revolucionarios del 68, con pretensiones excesivas, se puedan sentir fracasados, pero es que tampoco había posibilidad entonces para la victoria que soñaban.

Ya en 1988, Guy Debord (que fue de la Internacional Situacionista) dijo: “En estos últimos veinte años no hay nada que haya sido cubierto por más mentiras inducidas que la historia de mayo de 1968.” Si en sus palabras podía haber un punto de exageración, desde entonces todo ha ido a muchísimo peor.

Pese al desinterés de los historiadores profesionales, nosotras/os podemos y debemos saber lo que de verdad ocurrió (al menos en sus rasgos fundamentales) y de su potencial inasimilable por el sistema capitalista y su Estado, y que no se quedó allí en 1968, sino que está presente AQUÍ y AHORA, tanto en Francia como en España y en todo el mundo, en la clase trabajadora (proletariado-precariado) aunque no sea consciente de ello, y ni siquiera de ser parte de esa clase social, sino “clase media” degradada.

Así que aquí tendréis no sólo un relato básico de Mayo del 68, y una guía para profundizar en su estudio, sino una valoración e incluso la presentación de objetivos y medios que podían haberles sido de utilidad y que, sobre todo, pueden serlo para nosotras en el futuro, y que estoy segura que os sorprenderán.

III.- La larga HUELGA GENERAL SIN PLAZO. La gran LECCIÓN HISTÓRICA. El PRECARIADO, también PUEDE

El gran HECHO DIFERENCIAL del Mayo del 68 no es la revuelta estudiantil, que con una mayor o menor dimensión y profundidad se estaba dando en muchos países, aunque en ninguno como en Francia, sino en el protagonismo de una clase trabajadora que prácticamente paralizó Francia con una huelga general indefinida. Afectó a la inmensa mayoría de la clase trabajadora (entre 6 y 8 millones de huelguistas trabajadores sería la horquilla más fiable, según Jacques Kergoat). Las fechas clave son desde el 13 de mayo, y sobre todo el 16 y 17 de mayo, con las ocupaciones de empresa en especial a partir del 18, y con una vuelta al trabajo a partir del 27 de mayo (aunque las hubo antes, también habiendo salido a la huelga desde el 13), sobre todo desde el 4 de junio, llegando algunas hasta el 14 de junio. Así que la cumbre del proceso huelguístico duró entre 10 y 18 días, y según Xavier Vigna el momento álgido estaría entre el día 20 y el 30 de mayo cuando Francia está virtual y voluntariamente paralizada, no porque algún sector estratégico lo haya impuesto contra la voluntad del resto de los trabajadores.

Se trató de un hecho sin precedentes desde la IIª Guerra Mundial, en un país capitalista desarrollado, democrático y occidental. Pero no se trató propiamente de una situación revolucionaria, ni pre-revolucionaria.

La clase trabajadora (proletariado), demostró sus limitaciones en ese momento, pero también, y esto es lo que todos sus enemigos quieren ocultarla, la fuerza que ninguna otra clase subalterna del capitalismo tiene (no la “clase media”, ni sectores como el estudiantado): paralizar prácticamente el país durante muchos días, dejar temblando a la clase capitalista, desconcertados al Estado, partidos, e incluso a los sindicatos.

Los “mandaos”, los que deben vender su capacidad de trabajo por un salario y generar beneficios sometiéndose a la disciplina de la empresa (casi cuartelera) y del Estado, obedeciendo también a “su” sindicato y “su” partido, resulta que no eran los “últimos monos” que no pintaban apenas nada en la sociedad burguesa-capitalista-tecnoburocrática, sino que podían nada menos que paralizar la vida del país. Sí, los estudiantes podían montarla, y bien gorda, con sus manifestaciones, ocupaciones universitarias, barricadas y cuestionamiento de la autoridad de la policía, los rectores, etc., y asustar así a la burguesía y la “clase media” reaccionaria. Pero el humilde “currela” podía hace muchísimo más: detener la Megamáquina capitalista, el origen y sostén del beneficio, del Estado, de todo. Se lanzaron a las huelgas saltándose las limitaciones legales (preaviso, motivos “justificados”, etc.), por eso fueron “huelgas salvajes”. Y no sólo un día o dos, en una huelga general convocada con mucha antelación de modo que los capitalistas se podían preparar para amortiguar el golpe, sino a la brava y ¡ya veremos cuánto aguantamos y cuándo decidimos volver a trabajar!, aunque no cobremos los días de huelga, aunque no se pueda retirar dinero del banco (entonces no existían los cajeros automáticos), aunque las “amas de casa” se las deseen para aprovisionarse lo suficiente y las calles apesten a basura sin retirar. De paso se plantean reivindicaciones que la patronal se venía negando incluso a negociar, a veces durante años. Todo esto le duele a la burguesía y su Estado un billón de veces más que el incendio en el edificio de La Bolsa (sólo parcialmente deteriorada) por los estudiantes el 24 de mayo.

La burguesía sabe reconocer esta fuerza mejor incluso que los trabajadores/as, que tienen la lección bien aprendida (desde la familia, la escuela, el servicio militar, el taller, e incluso el sindicato) de que deben obedecer, someterse, a “los que saben”, “los dirigentes”, “los que mandan”…, y por tanto, poca confianza en sí mismos. Y no eran sólo los trabajadores/as más jóvenes, peor pagados, ninguneados en la empresa, soportando la autoridad en todas sus facetas, sino también la generación de los mayores, la de los padres de familia que regresaban a casa a las tantas (largas jornadas) y tan agotados (ritmos de producción) que no querían más que acostarse…, la de los sueños y derrota del Frente Popular previo a la IIª GM, de la ocupación alemana y del régimen semifascista y colaboracionista con capital en Vichy dirigido por el mariscal Petain, del patriotismo del PCF (Partido Comunista Francés, estalinista) que entregó las armas de los partisanos y mandó dejar de hacer huelgas y trabajar para reconstruir Francia como primera tarea de los trabajadores/as, la de la falta de oposición sindical al colonialismo francés y sus guerras en Inchochina y Argelia, del sometimiento al autoritarismo económico y político del gaullismo (presidencia del general De Gaulle) que no se abría ni siquiera a la “participación” sindical y de izquierda como otros regímenes europeos del momento.

Y esta fuerza potencial de la clase trabajadora es la base de su potencial de poder económico-social-político, que podría llevar a quebrar el capitalismo y el Estado burgués, aunque el arma de la huelga general prolongada sería insuficientemente por sí sola, pues también harían falta armas en el sentido estricto de la palabra para detener a la contrarrevolución armada (policía, Ejército, voluntarios reaccionarios, intervención extranjera). Y esta fuerza no puede emerger más que desde la clase trabajadora y los centros de trabajo, no solo desde las universidades o de las plazas públicas aunque también sea conveniente y hasta puedan jugar el papel de un detonador, catalizador o revelador, como en Mayo del 68 y en las primaveras árabes.

Que, aunque minoritarios, hubo sectores de la clase trabajadora que se sintieron muy poderosos a raíz de la huelga general y la ocupación de empresas, nos lo muestra este caso: “En Somafor-Couthon, en la Courneuve, la dirección intenta una maniobra intimidatoria en los inicios de la ocupación, y convoca a los trabajadores de cada establecimiento por separado. “Los trabajadores se niegan diciendo […] que la situación era nueva y que ya no era la dirección la que podía convocar a los trabajadores, sino que eran ellos los que convocarían a la dirección. Teníamos, entonces, conciencia de vivir algo totalmente revolucionario: pretendíamos señalar con ello, que la fábrica, de hecho, nos pertenecía […] la idea y el deseo de la propiedad colectiva de los medios de producción estaba bien clara en la cabeza de los compas”” (del libro de Bruno Astarian “Las huelgas en Francia durante mayo y junio de 1968”, al final aporto enlace).

La clase capitalista y su Estado sí que aprendieron. Mayo del 68 les cogió bastante desprevenidos. Pero después, y más con la crisis de los 70, la clase capitalista dejó de ver definitivamente a la clase trabajadora (proletariado) como una clase integrable en el capitalismo (el espejismo de las décadas de los 50 y 60), y de ahí que en las décadas siguientes desarrollase su estrategia neoliberal, de desintegración de las grandes concentraciones obreras, la subcontratación, la globalización con la consiguiente deslocalización, la reducción salarial y necesidad de recurrir al endeudamiento, etc., las progresivas reformas laborales para atomizar a la clase, precarizarla, y que no tenga conciencia ni de ser tal, sino una “clase media” empobrecida. A la vez que se fomentaba a tope el individualismo, la competencia entre las personas, la apología del capital, del poder empresarial y de sus intereses como los más legítimos de todos, incluso por encima del Estado, en particular de sus gastos sociales. Por eso, ahora, en Francia, el PSF quiere imponer una reforma laboral “a la española” (inspirada en la del PP) porque saben que la clase trabajadora más fuerte de toda Europa sigue siendo la francesa (leed mis artículos dedicados a esto).

Pero incluso en estas condiciones de inestabilidad y fraccionamiento, hay una realidad incuestionable: la producción sigue dependiendo de la clase trabajadora y tanto en Mayo del 68 como ahora, tanto la clase trabajadora del fordismo como la del precariado, pueden decidir si se trabaja o no, y hasta quién domina los medios de producción. Esta fuerza potencial sigue existiendo en la clase trabajadora, aunque ahora esté sometida a una mayor disciplina, desorganización, atomización por las reformas laborales. El proletariado-precariado, aunque lo tenga más complicado para organizarse, también puede paralizar un país. La clase capitalista sabe que pese a habernos debilitado mucho, no las tiene todas consigo, que la clase trabajadora un día podría desposeerla de todo su poder; que en determinadas circunstancias los trabajadores/as pueden acomodarse al capitalismo, adormecerse, desorientarse profundamente, pero que su naturaleza no es la integración y que conserva todo su potencial. Si de verdad creyese lo contrario (como predica), no necesitaría de tanta policía, leyes represivas y fuerzas militares también orientadas a la “guerra interior”, sino que solicitaría nuestra colaboración a cambio de alguna pequeña compensación extra.

IV.- Mayo del 68. ¿CITA con la REVOLUCIÓN o con otra cosa?

Si bien existía y existe ese potencial en la clase trabajadora, sin embargo, no existían las condiciones objetivas para un rechazo radical y generalizado del capitalismo. Aunque con problemas cada vez mayores, no había crisis del capitalismo; aun con mucho descontento, el capitalismo todavía generaba esperanzas suficientes como para no buscar una alternativa y lanzarse a los riegos e incógnitas de una revolución anticapitalista, comunista de verdad. Mayo del 68 no fue una revolución ni abortada, ni fracasa, ni aplastada, porque la gran mayoría de las masas trabajadoras y populares no se lo planteó así, porque ni siquiera podía planteárselo ¡ni habría sido conveniente precipitarse en aquellas condiciones internacionales!. Que el ejemplo de la huelga general francesa no se extendiese a otros países europeos, es una prueba de esto.

Por tanto, el papel jugado por los sindicatos de trabajadores, en particular la CGT, no es totalmente extraño al deseo de los trabajadores/as, porque unas veces les acompañó, otras se adelanto para mejor controlarlos y procuró aislarlos de los revolucionarios y estudiantes radicalizados, pero los trabajadores no chocaron frontalmente con ella, porque no se planteaban objetivos, ni siquiera la autoorganización (como veremos), que supondrían su rechazo total, y muchos, la creación de Consejos Obreros (como los soviets en Rusia 1917, o los Consejos en Alemania 1918), aspirantes a imponer su poder económico-social y político contra el capital y su Estado.

En la clase trabajadora no había ni siquiera el objetivo expreso de derribar al Gobierno y al Presidente De Gaulle, aunque los rechazase y estuviesen hartos de 10 años bajo él; no pretendía poner en su lugar ninguno otro provisional, porque aquello sólo podría acabar con la convocatoria de nuevas elecciones, que es lo que ocurrió por la decisión del Presidente, el general De Gaulle. Tampoco se planteó un proceso constituyente, la elaboración de una nueva Constitución y los consiguientes cambios institucionales, etc.

Esto es una debilidad, pero también tiene una razón profunda. Un cambio de gobierno no cambia las cuestiones de fondo y a veces apenas las superficiales. Un cambio constitucional tampoco, porque el poder real de constituir, está en manos de quien tiene el poder económico y coercitivo, esto es, el Capital, el Ejército, los aparatos del Estado.

En las cuestiones más importantes y decisivas, a la hora de avanzar más, la clase trabajadora tiene poco margen de movimiento entre la sumisión al capital y su Estado y la revolución total; o sea, que si no se está en la última, se está muy cerca de la primera, y para la segunda, pese al profundo descontento y hastío, no estaba realmente dispuesta ni preparada, y en esas condiciones, todos los discursos sobre la “autogestión”, y no digamos el “doble poder”, los Consejos Obreros, o la revolución, o carecían de base o eran un engaño.

Ni siquiera había resquicio para otra opción: una “revolución” que de tan inmadura, desembocase en un Capitalismo de Estado. Ni el PCF ni Moscú estaban por la ruptura de los principales equilibrios internacionales de la “guerra fría”, que habría pasado inevitable por una guerra civil con probable intervención de la OTAN. ¡Pero si eso ya ni lo quería la gente de los países del Este “socialista”, porque en agosto de ese mismo año, volvería a mostrar su verdadero rostro con la entrada en Checoslovaquia de los tanques del Pacto de Varsovia –controlado por la URSS- para ahogar las reformas de la “primavera de Praga”!

Que la policía sólo al final hubiese llegado a utilizar sus armas de fuego disparando balas de verdad y a matar (como sí ocurría en otros países y en concreto en España), demuestra el margen de poder coactivo que todavía tenía. Los preparativos en los ejércitos comandados por el Presidente y general De Gaulle por el riesgo de un supuesto (pero totalmente infundado) “golpe de Estado por parte del PCF”, demuestran la reserva de poder gigantesco del Estado miembro de la OTAN (aunque en el libro “Mayo 68: un ensayo general”, del que luego aporto datos y enlace, se tienda a subestimar peligrosamente la efectividad de ese poder). Y también era importante el peso social y capacidad de resistencia de la burguesía, los cuadros de altos técnicos y burócratas, y determinada “clase media” reaccionaria, que se expresó en la gigantesca movilización golista (por De Gaulle) de 300 o 400 mil manifestantes (otros los sitúan entre 700 y 800 mil, y se habló de un millón) del día 30 de mayo (página 334) en los Campos Elíseos.

Pero esto no quita que podían haber surgido comités de lucha amplios, de trabajadores/as (aunque no necesariamente de una empresa, sino al menos de un territorio) que hubiesen expresado (en comunicados, llamamientos…) un nivel alto de crítica al capitalismo, a la división social del trabajo (tanto capitalista como patriarcal-familiar), al Estado, a los sindicatos y partidos. Mostrando al menos una aspiración, más que la voluntad de hacerlo efectivo ya. Y esto tampoco ocurrió. Sin embargo, en las universidades sí hubo debates sobre qué es una universidad, qué función tiene en esta sociedad, su carácter capitalista, etc. Algo similar en las empresas habría podido ser muy enriquecedor, pero la CGT no estaba por esta labor (prefería que los trabajadores/as que ocupaban la empresa matasen el tiempo jugando a las cartas, a la petanca…) y la CDFT quería meter con calzador el mito de la “autogestión”, como veremos más adelante y se explica muy bien en la sección “El papel de los cuadros” del artículo “Bajo los adoquines…la huelga” que mencionaré. Por eso también, salvo casos muy contados, el rechazo a que los estudiantes entrasen en las empresas, para que no contagiasen, con su cuestionamiento de la universidad capitalista, a la de la empresa capitalista (privada o estatal), ni se divulgase el conocimiento sobre los Consejos Obreros.

Es cierto que hubo unidad entre trabajadores/as y estudiantes, pero sobre todo en las manifestaciones, en las barricadas, una pequeña minoría en los Comités de Acción, y que participaron en el mismo mayo-junio de huelga general tanto de los productores como del estudiantado, pero como dos frentes un tanto desconectados. El dirigente trotskista Alain Krivine (entonces de la JCR) cuenta un hecho revelador: “la unión estudiantes-obreros tuvo lugar en la calle. Fue simbólica, pero no fue profunda. Para dar solo un ejemplo: cuando supimos que la huelga se desencadenaba en Renault-Billancourt -30.000 obreros, el centro neurálgico de la clase obrera francesa-, fuimos en manifestación varios miles, fuimos acogidos por una fábrica silenciosa en la que todos los obreros estaban en los tejados y las ventanas, pero ni un solo aplauso. En sus cabezas, estaba la propaganda estalinista: “llegan los pequeñoburgueses izquierdistas, aventureros”. Sobre todo al comienzo del movimiento.”. “Mayo 68-2008: Hay un lugar mayor hoy que entonces para una izquierda anticapitalista” (24-4-2008), reproducido en http://www.nodo50.org/forosocialjaen/mayo%2068.htm Este suceso lo confirma Bruno Astarian “Las huelgas en Francia durante mayo y junio de 1968” (al final aporto enlace) (página 81-2 en pdf).

Tampoco hay que eludir que en sectores de revolucionarios del Mayo del 68 (como revelan las propuestas del documento “¿Qué hacer?” de las páginas 304-5 del libro de Baynac), hubo una valoración poco realista de la situación y sus posibilidades entonces, tanto a escala francesa como continental (por no decir mundial), de la verdadera correlación de fuerzas existente dentro de la clase trabajadora (todavía muy poco dada a la autonomía y la autoorganización, a zafarse de las direcciones sindicales y del PCF en particular), y con la clase capitalista y su Estado; una sobrevaloración del nivel de rechazo de la clase trabajadora y el pueblo al capitalismo y su voluntad de seguir hasta el final, y una infravaloración de las dificultades para echar abajo el sistema y hacer frente a su aparato represivo (policial y militar), y no digamos revolucionar las relaciones sociales para superar también la clase trabajadora en cuanto que clase, y las demás clases (mito de la autogestión, o de las nacionalizaciones…).

V.- SI NO QUIERES UN MAL FINAL, NO DEJES TU LUCHA en OTRAS MANOS. La gran lección de la FALTA de AUTOORGANIZACIÓN en la CLASE TRABAJADORA

Las concesiones económicas del acuerdo de Grenelle (finales de mayo), aparentemente importantes, pero en realidad muy menores (aumentos de sueldo que rápidamente serán absorbidos por el aumento de la productividad y los precios, promesas que se incumplirán…) logradas por los sindicatos, y que a la vez se les diese a estos más capacidad de control sobre los trabajadores/as en las empresas, son la prueba de que el sistema es mucho más resistente y fuerte de lo que los revolucionarios pensaron en un momento.

Las magras concesiones hechas a los huelguistas en los acuerdos de Grenelle, son también indicativas de que el capital, ya en aquellas condiciones en que se estaban agotando los “treinta gloriosos” (no digamos estas de la Unión Europea y de la globalización), tenía un margen estrecho debido a las duras exigencias de la competencia internacional (aunque quizás algunos sectores podrían haber cedido más, favoreciendo así el aumento de la demanda a satisfacer con una capacidad productiva que estaba infrautilizada, según opinaba Cornelius Castoriadis), por lo que el camino de las reformas se va estrechando y acortando.

Pero el balance de una lucha no se puede hacer únicamente por lo que materialmente se consigue, sino por lo que ayuda a comprender mejor quiénes somos, quiénes son ellos, dónde están nuestros amigos y enemigos, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, las limitaciones de nuestros objetivos, formas de lucha y organización, si nos ha dado confianza en nosotras mismas y en que podemos, y la inspiración que supondrá para el futuro, aunque deba ser superada.

Por eso, pese a todo, Mayo del 68 fue grande, y para quienes no lo sepan o no lo quieran reconocer, incomparablemente superior a nuestro 15M, y no digamos, su degradación en el fenómeno electoral PODEMOS y su realidad hoy. Dos mayos muy diferentes, tanto por el contexto histórico como por sus características. Circunstancias en España en 2011 que explican también buena parte de las limitaciones del 15-M, que muchos quieren hacer pasar por virtudes cuando no lo son (NOTA 1).

Las luchas futuras, si de verdad supondrán nuestro empoderamiento y el debilitamiento de nuestros enemigos, deberán parecerse muchísimo más a Mayo del 68 que a nuestro 15M. Mejor, recoger lo más avanzado de uno y de otro, esto es, el protagonismo de la clase trabajadora, la paralización del país sin plazo definido, las ocupaciones de las empresas, la unidad con los estudiantes y otros sectores populares castigados por el capital y su Estado, la ocupación de los centros de estudio, de las plazas, las calles…, el rechazo de la autoridad de partidos, sindicatos, tribunales, policías, militares, la autoorganización asamblearia con sus delegados elegidos y revocables, y su coordinación con los mismos criterios…

Porque también habrá que superar limitaciones muy importantes del mayo del 68.

Por ejemplo, en cuanto a los problemas y derechos de las mujeres y su incorporación a la lucha, Mayo del 68 estuvo un tanto pasado de rosca en la producción de testosterona, tanto en los modos de lucha como en los objetivos, y los primeros (demasiado violentos a veces, para la participación generalizada de las chicas) seguramente influyeron en inhibir los segundos. Pero de esto hablaré más tarde.

Más trascendente para la dinámica de avance del movimiento, fue la limitada autoorganización de la clase trabajadora, necesaria para que no dependa y sea tan vulnerable a las maniobras de sindicatos y partidos. Autoorganización que debe hacerse mediante asambleas generales conjuntas y abiertas a sindicados o no, con delegados elegidos y revocables en todo momento por la asamblea y en base a mandatos concretos, tomando las decisiones en ella, buscando la coordinación con otras, con los estudiantes, etc. Escapando así del control sindical y político que también es capaz de disfrazarse de “asambleario” y llamar “comité de huelga” a lo que no es más que un organismo inter-sindical de base, que igual ni siquiera ha sido elegido sino que se ha autoproclamado “comité de huelga”, y donde la asamblea no es más que una masa de público que escucha lo que los dirigentes sindicales de la empresa (o venidos de fuera) quieran contarle (aunque sean mentiras para conducirles a la vuelta al trabajo) y su propaganda, para votar finalmente si seguir o no en la huelga, pero sin verdadero debate de nada.

es en las empresas ocupadas, ahí donde hay comité de huelga o una práctica democrática en las asambleas generales, donde la vuelta al trabajo es más tardía” (Jacques Kergoat, “Bajo los adoquines… la huelga”, en el libro compilatorio de muchos autores “1968. El mundo pudo cambiar de base”, los Libros de la Catarata, 2008).

Establecer un cierto nivel de ocupación en las empresas era importante para asegurar un lugar donde reunirse en asamblea y tomar decisiones, y también donde poder debatir, recibir charlas, etc., en vez de que simplemente los trabajadores/as, se fuesen a sus casas y a esperar los llamamientos y decisiones sindicales. Pero no era suficiente. Allí donde los encerrados no eran sólo los afiliados sindicales más comprometidos, la ocupación se convirtió en un encierro, y sin autoorganización, lo que consiguieron fue que las relaciones con el exterior quedasen en manos de los sindicatos, en especial la CGT, aislándose de los estudiantes y, lo que es incomparablemente peor, dependiendo del sindicato para las relaciones con otras empresas. Esto permitirá a la CGT mentir sobre lo que hayan decidido otras empresas a raíz de la firma de los acuerdos de Grenelle, para así empujar al auditorio a la vuelta al trabajo.

Pero no todo obedecía a la imposición sindical, sino que había también reticencias al contacto por parte de sectores de trabajadores; de lo contrario, no debería haber habido mayor problema para desplazar a los sindicalistas bloqueadores. Posiciones como las de “¿Qué hacer?” planteando una imposible autogestión generalizada, contribuyeron a eso, por ser un objetivo inasumible por los trabajadores/as en ese momento histórico y porque de hecho reforzaba las ocupaciones-encierro. En la página 84 del libro “1968. El mundo pudo cambiar de base”, en el texto de Kergoat, se recogen unas situaciones tan patéticas y vergonzosas, que no quiero ni reproducirlas. También en el libro de Bruno Astarian “Las huelgas en Francia durante mayo y junio de 1968” (al final aporto enlace) leemos: “Al examinar las actividades desarrolladas durante las huelgas, llegamos a la conclusión de que las ocupaciones inmovilizan, aíslan y dividen a los trabajadores.” (página 58 en pdf). “Todos los comentarios insisten en la separación entre trabajadores y estudiantes. Pero es de hecho, sobre todo, la separación entre los propios trabajadores la que es importante y en la que se asienta la fuerza de los sindicatos.” (página 79 en pdf).

Sin autoorganización es, a medio plazo, imposible que se dé un proceso autónomo, autodirigido, de la clase trabajadora, y por tanto, que pueda avanzar hacia su autoliberación, quedando expuesta a toda clase de maniobras (tanto de la patronal, Estado, partidos, sindicatos) para que tropiece y sea derrotada.

La autoorganización asamblearia, permitiendo y fomentando la participación de todas, la cooperación y el compromiso, es la que mejor permite recoger el sentir y pensar de la gente, y la más fiel a la hora de expresar en sus pasos, decisiones, reivindicaciones y representación (mediante delegados elegidos y revocables en todo momento), el pulso real, día a día, incluso hora a hora, del movimiento. Que las propuestas y los debates más avanzados puedan presentarse y darse ahí, supone sacarlas de cualquier gueto al que otros quieran limitarlas y por tanto facilitar que puedan ser asumidas por la gente y superadas (a poder ser). La autoorganización permite el protagonismo de mucha gente, que tomen sus asuntos en sus manos, se dispare su creatividad y audacia, pierdan buena parte de su miedo, adquieran más confianza en sí misma y se sientan más poderosas frente al poder del enemigo y de los falsos amigos. Por ello favorece el desarrollo de las dinámicas más avanzadas de la lucha. Por eso los burócratas y la burguesía le tienen tanto miedo a los procesos autoorganizados de la clase trabajadora y sectores populares; prefieren organismos de participación limitada y controlados por sus minorías; que sean ellos los que realidad decidan, aunque sea con la anuencia de la gente, incluso su voto confirmatorio.

Debido a que con la huelga de los medios de transporte y de las gasolineras, para muchos trabajadores/as debería resultar muy gravoso o imposible ir al centro de trabajo y realizar allí asambleas (más, si no había sido ocupado ni por una minoría), habría sido importante hacer asambleas en los barrios obreros, para estar mejor informados del desarrollo de la huelga, tomar decisiones, recibir a los estudiantes (a los que por lo general se les impedía el paso en las empresas), debatir temas que surgiesen, crear comisiones especializadas, etc. Es decir, algo similar a la ocupación de las plazas en el 15-M, pero con un contenido de clase trabajadora muy superior. Estas asambleas de barrio también habrían facilitado la participación de las mujeres “amas de casa” que lo tenían todavía más complicado, pues se encargaban del cuidado de los niños ya que las escuelas habían cerrado. Pero no parece que esto haya ocurrido, al menos de forma extensa.

Y si no fue así es porque no se sentían lo suficientemente motivados, seguramente porque “podían aguantar” un tiempo sin cobrar, gracias a los ahorros, y porque esperaban que los sindicatos fuesen capaces de sacar partido de la huelga general y lograr reivindicaciones que les compensasen bien para la vuelta al trabajo, cosa que no ocurrió, en buena parte precisamente por desentenderse y dejarlo en sus manos; así que para un sector muy importe de los trabajadores, fueron en cierto sentido unas “vacaciones” (eso sí, muy caras) en las que tal vez participaban en las manifestaciones y en los debates espontáneos que surgían por todas partes.

Si bien sectores juveniles de la clase trabajadora mostraron una inclinación revolucionaria, la mayoría (sobre todo los mayores, habituados durante décadas a la propaganda y control sindical-estalinista), fue incapaz de reconocer y emprender el camino de la autoorganización. Aunque en los Comités de Acción no sólo había jóvenes, sino también trabajadores veteranos, los Comités agrupaban a un sector ultraminoritario de la clase trabajadora.

Entre los comités de acción, de estudiantiles, de estudiantes y trabajadores, etc., hay muchas realidades diferentes, desde organismos para el trabajo en común de organizaciones políticas, a otros integrados por éstas y por independientes, que son expresión de un centro de estudio o de trabajo o barrio o sin esa base específica, y que tienen como tarea la de convertirse en equipos de agitación y propaganda. Pero nunca se pueden confundir con los comités de huelga o de lucha de verdad, que no deben vetar a los no sindicados o no afiliados a un partido, y que deben surgir y estar elegidos, controlados y revocables en todo momento, desde la base de las asambleas generales. En el libro “1968. El mundo pudo cambiar de base” Antoine Artous hace un análisis realista de lo que fueron.

Pero si la autoorganización no se desarrollo más, no es sólo porque no le interesaba a sindicatos como CGT y CFDT, y al PCF, que le ponían todos los obstáculos posibles, sino porque los trabajadores/as tampoco estaban lo suficientemente motivados para ello: “los trabajadores que quisieron romper el aislamiento impuesto por las condiciones sindicales de la ocupación no fueron más que una ínfima minoría. No queda más remedio que constatar que, si a menudo los trabajadores empujan a los sindicatos más lejos de lo que estos quisieran en el arranque de las huelgas, se ponen en sus manos en cuanto la ocupación es votada. Dicho de otra manera, las reivindicaciones de la base no tienen tanta fuerza como para que los huelguistas sientan la necesidad de vigilar y activar la combatividad de los sindicatos. Es cierto que habrá fricciones en el momento de la vuelta al trabajo, cuando los huelguistas vean lo pobre de ciertos resultados de la huelga (ya volveremos sobre ello), pero aquí también en general, los sindicatos impondrán sus puntos de vista sin grandes dificultades –en todo caso, nada que se pueda comparar a la situación de Italia que hemos evocado anteriormente.” Bruno Astarian “Las huelgas en Francia durante mayo y junio de 1968” (al final aporto enlace) (página 71 en pdf).

VI.- La TRAMPA del “O TODO o CASI NADA”. CÓMO HABER AVANZADO de verdad en DEBILITAR al ESTADO y en obtener MÁS PODER en las EMPRESAS

Supongamos que estuviésemos en Mayo del 68 con la suficiente comprensión del período histórico, de la naturaleza del capitalismo y de su Estado, de la clase trabajadora y su subjetividad no revolucionaria (en ese tiempo), para entender que aquello no podía dar lugar a una situación revolucionaria ni prerrevolucionaria, pero que había que sacarle el mayor partido posible. Esto nos habría obligado a afinar al máximo (dentro de lo posible en ese torrente de acontecimientos), y hacer propuestas de verdad asumibles, y planteamientos realmente inspiradores, a la clase trabajadora y amplios sectores populares, que de verdad habrían permitido avanzar más y llegar a un resultado final mucho mejor.

¿Qué podríamos haber propuesto?. Para no dármelas de lista (“a toro pasado…”), y a falta de un conocimiento exhaustivo de la realidad del 68, apuntaré lo más básico que incluso extraña que no hubiesen sido capaces de imaginar y abordar entonces, aunque ahora, como comprobaréis también, les superemos en estupidez (por ejemplo, con el asunto de la super-ley austericida LOEPSF, que debiera ser super-evidente ya desde mayo de 2012).

A mi juicio, además del mencionado problema de la falta de autoorganización que ya de por sí impide el desarrollo de las dinámicas más avanzadas, el problema principal de mayo del 68 es que la clase trabajadora y los estudiantes se vieron entre dos vías erróneas: apuntar a objetivos muy bajos y limitados que cuestionan en bien poco el capitalismo y el Estado y que además son fácilmente absorbibles por el sistema (impulsados por sindicatos como la CGT, CFDT, y el PCF), o apuntar demasiado alto (la revolución entonces) para lo que eran las condiciones objetivas y subjetivas del momento, a escala estatal, continental y mundial (por mucho que el 68 fuese un año internacional de grandes luchas), lo que impidió ofrecer una salida realista (pero nada acomodaticia) que impulsase la dinámica de la lucha lo más lejos al menor coste posible, aumentase la conciencia política de clase, debilitase a la clase capitalista y su Estado, y mejorase realmente las condiciones de existencia.

De esta incapacidad es un reflejo la oscuridad del documento final en el libro de Jacques Baynac, titulado “Mayo 68: una hipótesis sobre la estrategia, el tiempo y la revolución”; lo que se entiende podría expresarse de una manera más sencilla y lo que no, lo que demuestra no es un gran pensamiento, sino la impotencia de un libertario que no puede ofrecer objetivos realistas al movimiento pero lo más avanzados posibles en una dirección revolucionaria; de ahí esa ensalada “filosófica” sobre el espacio, el tiempo, etc.

Creo que, dada la correlación de fuerzas, y a raíz de la noche de las barricadas (viernes 10 de mayo a sábado 11) que despertó una gran indignación en París y toda Francia contra la policía (CRS en particular) y comprensión hacia los estudiantes, llevando a los sindicatos de trabajadores a convocar huelga general para el lunes 13 de mayo, se habría apuntado en el punto justo, planteando reivindicaciones como la de la disolución de la policía “antidisturbios” (las CRS), “CRS, dissolution!” (NOTA 2), la prohibición de determinado material peligroso como bombas de gases lacrimógenos y las ofensivas, revisión de la legislación represiva para tumbarla, la desaparición de determinados cargos públicos relacionados con la represión, porque en ese momento era absurdo pretender la destrucción del Estado burgués, pero, tal como digo, se podía haber avanzado mucho más en su cuestionamiento y debilitamiento, siquiera político, si no llegase a ser fáctico (desaparición de las CRS).

En ese momento, el gobierno y la Presidencia (De Gaulle), se encontraban muy debilitados. En la naturaleza del Estado está la existencia de instancias y organismos permanentes. El gobierno y la Presidencia pasan de manos de unos partidos o líderes a otros. Pero más permanente y sin cambios es la existencia de los cuerpos represivos, en este caso, de las CRS, que a la vez simbolizaban a todo el aparato represivo del Estado, y su propia naturaleza antiautoritaria y antipopular.

Más importante incluso que llegar a conseguir la disolución de las CRS (la represión entonces estaría a cargo -aunque de modo menos eficaz que con ese cuerpo especializado-, de la Guardia Móvil, equivalente a la Guardia Civil, etc.), era el cuestionamiento que eso suponía a la autoridad del Estado, de sus aparatos, empezando por los represivos, en lugar de limitarlo al enfrentamiento violento, o fijarlo siempre todo a un cambio de gobierno, mientras el Estado, sobre todo en su papel antiobrero y antipopular, permanecía intacto.

La reivindicación de disolución de las CRS, atacaba de lleno a su legitimidad y derecho a la existencia como tal cuerpo. Con un objetivo tan preciso (disolución de las CRS), y no sólo el del cuestionamiento de la autoridad policial en el enfrentamiento físico, habrían sido muchísimas más las personas que se habrían sumado a las movilizaciones y sobre todo, podría haberse asumido desde muchas de las fábricas (también algunas serán atacadas por las CRS), contra las directrices de la CGT y por tanto, abierto una brecha en su control, y en la política estatista del PCF. Si los durísimos enfrentamientos con la policía acabaron produciendo desmoralización en los CRS, mayor habría sido ver cuestionada, por amplísimos sectores populares, su existencia misma como cuerpo. ¡Eso sí que habría sido ir, a falta de revolución, a la ofensiva total –política, no física pero sí institucional- contra la policía “antidisturbios”!. Esa reivindicación permitía elevar la lucha sin depender tanto de la espiral acción de protesta provocadora- represión desproporcionada y brutal- solidaridad que eleva la protesta. ¿Qué la policía se lo pensaba mejor y no reprimía?, la reivindicación recordaría lo que son y mantendría alto el objetivo; si entonces reprimían, sólo confirmaría la justeza de la exigencia. Aunque disminuyese o desapareciese el enfrentamiento físico (tampoco era el campo de lucha más favorable para la gente), corear ese eslogan permitía, en cada acto de protesta, mantener la ofensiva contra la policía, pero en términos políticos. Incluso daba opción a que quienes protestasen evitasen el enfrentamiento (sobre todo si se encontraban en condiciones desventajosas), sin por ello parecer que simplemente reculaban, porque mantenían ese objetivo político ofensivo, cuya expresión era perfectamente legítima en términos democráticos, pues lo mismo que las CRS fueron creadas podrían haber sido disueltas, así que no podían considerar “insulto u ofensa a las fuerzas del orden público”, etc., como sin embargo sí (tal vez, no conozco la legislación de entonces) “CRS, SS” (o sea, asimilándolos a esa organización criminal nazi). El eslogan y la reivindicación “CRS, dissolution!”, son mil veces más poderosos políticamente que limitarse al que entonces se gritaba, de “CRS, SS”, o a corear ahora, durante la lucha contra la reforma laboral “a la española”, la frase de “Todo el mundo detesta a la policía”. Y una consigna tal, habría atravesado las fronteras y se habría convertido en objetivo básico de todas las luchas importantes del mundo, contribuyendo así a una dinámica mundial de cuestionamiento y debilitamiento del Estado, empezando por su aparato represivo más implicado en el combate contra el pueblo. De haberse hecho esto, la memoria de Mayo del 68 estaría indisociable asociada no sólo a las barricadas (asimiladas como espectáculo “generacional”) sino a esa reivindicación antirrepresiva (peligrosa para el Estado) y a la huelga general indefinida. Pero los estudiantes y obreros más combativos y los revolucionarios no supieron entender esto tan básico en aquellas circunstancias ¿acaso no querían que desapareciesen? ¿lo fiaban todo a la revolución?.

En una fecha tan avanzada como el viernes 24 de mayo, durante la manifestación, al parecer se intenta asaltar una armería (para coger armas, se supone), y se incendió la sede de la Bolsa de París. A la noche (24-25) hubo una batalla campal todavía más violenta que la del viernes 10 a sábado 11 de mayo (dice Tomás Ibáñez en su cronología), porque (al parecer) un joven manifestante murió en París, y sin duda un policía en Lyon (un comisario atropellado por un camión cargado de piedras lanzado por los manifestantes contra la policía). De resultas, las simpatías populares disminuyen, porque el carácter defensivo de la violencia ya no está tan claro y porque se confunde la ofensiva “militar” (absurda en ese momento) con la ofensiva política antirrepresiva: exigencia de disolución de las detestadas CRS que debiera haberse planteado ya desde el día 12 de mayo. En el importante libro “Mayo 68: un ensayo general”, del que aportaré datos y enlace, se lee casi al final de la sección “La recuperación parlamentaria” (en II.10/, página 171 del original): “Pero a partir del 24, las fuerzas conscientes del movimiento han agotado su iniciativa, o por lo menos no se les ocurre nada dentro de sus posibilidades”. Sacar, al menos en ese momento, la reivindicación de disolución de las CRS habría ayudado a superar esa situación, plantear un objetivo popular frente a la ofensiva represiva que sin duda llegaría, dejar sentada esa base agitadora para recuperarla en el futuro. Seguido, y no es ajeno a esto, llegan los acuerdos de Grenelle que pondrán fin al mayo del 68, y poco más tarde (en junio) la disolución de 11 organizaciones izquierdistas (según otras fuentes, fueron 10 o 12), en lugar de los CRS (la disolución de la facha Occident, especializada en atacar a estudiantes de izquierda, esperará a final de octubre, cuando ya no sea necesaria y quede bien como prueba de la “neutralidad” y “equilibrio” del Estado). Lo más importante no es si ese objetivo se hubiese logrado o no, sino que se hubiese planteado, ayudase a seguir dando impulso a la lucha, generando una dinámica más elevada, y fuese la primera brecha para cuestionar la existencia misma del Estado burgués.

Un eslogan muy popular del mayo del 68 fue “¡la imaginación al poder!”, pero o soñaron demasiado (revolución…), o tuvieron, en este asunto, poca imaginación. Ocurrió con esto, un poco como en España ahora con la cuestión de la prioridad al pago deuda pública y la política de recortes sociales: denuncias rituales del artículo 135 CE (de difícil derogación parlamentaria), maximalistas “no al pago de la deuda” inasumible por la gente e inútil para impulsar y unificar las luchas contra los recortes sociales con un objetivo común; pero una incapacidad que, cuando no es cómplice, es rayana en la imbecilidad política, para plantear la lucha de masas por la exigencia de la derogación de lo que de verdad y en la práctica nos machaca desde mayo de 2012, que no es el artículo 135, sino la super-ley austericida LOEPSF, y la ruptura con su “padre”, el tratado TSCG de la UE (o Pacto Fiscal Europeo), como tantísimas veces he demostrado y argumentado en mis artículos, gracias a Kaos en la red.

En las empresas, en lugar de soñar con Consejos Obreros, etc., cuando ni siquiera existía un precedente fuerte de autoorganización asamblearia, y ante la maniobra de reforzamiento de las secciones sindicales de empresa, se podría haber hecho agitación por estos objetivos generales, a concretar más:

1.- Libertad para la distribución y venta de publicaciones con contenido laboral, económico, social y político en la empresa, tanto de personas anónimas, colectivos, asociaciones y organizaciones. 2.- Derecho de reunión en el espacio de la empresa durante la jornada laboral por iniciativa de cualesquiera trabajadores/as sin necesidad de intervención sindical. 3.- Reconocimiento de los representantes de las asambleas, independientemente de si estuviesen afiliados o no a un sindicato o cualquier otra organización.

Y otras más que sin duda habrían surgido del conocimiento de las circunstancias concretas de las empresa, de la realidad francesa y de su legislación.

¿Acaso no había nada que derogar, reformar, avanzar, en la legislación francesa sobre los derechos de los trabajadores/as en las empresas que tenían en la mayoría de los casos un régimen casi cuartelero, en el derecho de huelga, sobre los despidos y las indemnizaciones, el seguro de desempleo, etc.? Seguro que sí, y que los sindicatos venían planteando algunas reivindicaciones, pero respetando los causes legales y consiguiendo apenas nada. Ahora se trataba de una “huelga salvaje” y con su extraordinaria fuerza y por los hechos consumados, no sólo se pasaban por el “arco del triunfo” (y no precisamente el de París) determinadas leyes y ordenanzas, sino que habría sido el momento para exigir su eliminación para estar en mejores condiciones cuando tocase volver al trabajo, y dificultar así la contraofensiva patronal y del Estado.

Meterse en historias de autogestión (más allá de la solidaridad como proveer de alimentos a los trabajadores encerrados, producir la fábrica CSF-Brest transmisores-receptores portátiles o walkie-talkies para los manifestantes –lo que en realidad no debió pasar, según Bruno Astarian (página 77 en pdf)-, controlar en las imprentas qué se publicaba para no facilitar la propaganda anti-huelga, etc.) era utópico en las perspectivas que entonces tenía el proceso de masas, y facilitar la trampa para caer en la “participación”, “cogestión” capitalista, o sea, implicar a los trabajadores/as todavía más en su propia explotación.

Dice Jacques Kergoat al respeto de la autogestión: “Lo que se hizo en Mayo tras el vocablo cómodo de autogestión tenía un aroma, en muchos casos, de colaboración de clases y de cogestión” (página 87).

El sindicato CGT se oponía a la autogestión con algunos argumentos justos, pero era para presentar como alternativa otra gran mentira: las nacionalizaciones de empresas. Como si pasarlas a propiedad del Estado tuviese algo que ver con pasarlas al dominio de los trabajadores/as, o una vez hecho esto se pudiese proceder a la autogestión. Eso no era más que otra forma de Capitalismo de Estado, que para el PCF (controlador de la CGT), suponía aproximarse al modelo capitalista “socialista” de los países del Este, con su dominio tecno-burocrático sobre la clase trabajadora gracias a la propiedad estatalizada. La CFDT planteaba una autogestión que en los hechos sólo podía desembocar en un mayor papel del sindicato dentro de un Capitalismo de Estado o en una dinámica de “participación” (corresponsabilidad) con la patronal privada capitalista. Porque sin autoorganización de los trabajadores en Consejos Obreros Armados, eliminada la propiedad privada burguesa, su Estado capitalista u otro Estado por encima de ellos, e ir superando la división social del trabajo (dirigentes –dirigidos), y la dinámica impuesta por el mercado (competencia, beneficio…) que refuerza esa división, traduciéndose todo en la diferencia de clases y el dominio sobre los trabajadores/as…, sin todo esto, lo único que hay son variantes en la gestión de su explotación, aunque el aparato sindical (finalmente, su poder burocrático) se sume a los gestores tradicionales.

De lo que se debería haber tratado era de ganar posiciones en la base de la vida social (no escaños en el Parlamento) para facilitar la lucha futura. Y todo esto habría gozado de la simpatía de la inmensa mayoría del pueblo. No era cuestión de hacer creer que el capitalismo podría ser estupendo, sobre todo participando nosotros en su gestión, y que el Estado burgués podría representar el poder popular, sino, hecha la denuncia de clase de que tanto uno como el otro deben desaparecer (no adquirir “rostro humano”), presentar objetivos que debilitasen (no que “democratizasen”, etc.) tanto a uno como al otro, y nos hiciesen más fuertes para acabar con ellos cuando fuese posible, o al menos sentar un importante precedente. No es lo mismo tomar medidas para debilitar a un asesino psicópata que pretender que esas medidas lo van a convertir en una persona amigable y digna de confianza. O sea, nada de emitir un mensaje de “democracia real ya” (como aquí), “policía democrática”, “policía al servicio del pueblo”, etc. Y si no se hubiesen podido conseguir esas reivindicaciones, la lección habría sido que, si ni siquiera con una huelga general de varias semanas, los capitalistas y el Estado son capaces de ceder en eso, la orientación más realista no ya sería tanto la de las reformas, como la de la revolución.

Habría mejorado a nuestro favor la correlación de fuerzas entre las clases sociales, dado un ejemplo de objetivos a escala mundial, y por tanto, permitido avanzar posteriormente. ¿Quién se acuerda hoy de “CRS-SS” o de la agitación sobre los Consejos Obreros llevada a cabo por los situacionistas?. Sin embargo, esas otras reivindicaciones serían constantemente recuperadas por la gente en sus luchas más inmediatas, con la autoridad nada menos que del Mayo del 68.

Siempre existe claro está la posibilidad de retrocesos, pero de esta manera habría aumentado notablemente la confianza de las masas populares en sí mismas, en que sí se puede, en que cabe fortalecerse de verdad frente a la patronal, su Estado y sus agentes (como determinados sindicatos y partidos de “izquierdas). Como no se hizo esto, ocurrió lo de siempre: aumentos salariales tramposos, más poder en la empresa para el control sindical, convocatoria de elecciones que ganó la derecha tras crear ilusiones parlamentaristas y de gobierno en la gente.

VII.- El TECHO de las OCUPACIONES. El VÉRTIGO al SALTO FINAL

Además de las consideraciones anteriores sobre las características negativas que adoptaron muchas de las ocupaciones, había con ellas un límite que los trabajadores/as todavía no estaban maduros para traspasar.

Los estudiantes lo tenían relativamente “fácil” ocupando universidades porque no afectaban apenas al sistema que estuviesen un tiempo sin clases, sin exámenes, porque más pronto que tarde deberían volver al orden ya que es imposible una universidad socialista o que se le parezca, en una sociedad capitalista y con su Estado intacto, como los más lúcidos entre los estudiantes comprendían perfectamente. Sus ocupaciones de centros de estudio y coraje ante la policía, estimuló a la clase trabajadora, pero también los estudiantes consiguieron fuerzas gracias a ella. Librado a sí mismo, el movimiento estudiantil de Mayo del 68 habría remitido muy pronto, cayendo en propuesta de alguna reforma universitaria que no supondría el menor peligro para el poder y que, en caso de necesidad, habría sido muy pronto recortada aprovechando el reflujo del movimiento. Gracias al proceso de huelgas iniciado sobre todo el 14 de mayo, el movimiento estudiantil pudo poner en primer plano objetivos más radicales y darse tareas que lo sacasen de su ámbito: colaborar con los trabajadores/as y las empresas ocupadas, etc.

Los estudiantes también podían permitirse más pretensiones revolucionarias porque de hecho (aunque incluso algunos estuviesen dispuestos a morir por ello), no iban a tener que asumir las tareas más importantes, complejas y peligrosas que se localizaban sobre todo en las empresas, en el seno de la clase trabajadora. Porque la ocupación de las fábricas y no digamos hacer que escapen definitivamente al control de la patronal y de su Estado, ya son palabras más que mayores, pues de lo que estamos tratando es de la base económica de la sociedad donde se produce lo fundamental, del pilar central en el que se asienta la sociedad actual, el poder de la clase capitalista y por tanto de su Estado, y eso implicaría nada más y nada menos, que dar enormes saltos hacia una revolución comunista casi inmediata, con el consiguiente enfrentamiento a muerte con los aparatos represivos del Estado capitalista (policías, ejércitos, cuerpos de voluntarios burgueses y de “clase media” reaccionaria, probable intervención extranjera en caso de necesidad…). Si algunos estudiantes podían permitirse “jugar” a la revolución en las barricadas (aunque con el riesgo de expulsión de la universidad, ser fichados, encarcelados, e incluso muertos), para la clase trabajadora no había margen de juego posible. Si el gobierno contenía a la policía en la represión de los estudiantes (sobre todo, hijos de “clase media” o de la burguesía), llegado el caso, no tendría los mismos miramientos con la clase trabajadora. De hecho, el 11 de junio, durante los enfrentamientos en torno a las fábricas Peugeot, en Sochaux, el obrero Pierre Beylot (24 años) muere a resultas del disparo por la policía, y otro por fractura de cráneo por un golpe. ¿Se abrió una investigación judicial por estas muertes? ¿Se depuraron responsabilidades? No me consta. (NOTA 3)

De ahí el comprensible vértigo que les entraba a los trabajadores/as más conscientes de lo que estaba pasando (otros se limitarían a disfrutar en lo posible de las “vacaciones” y esperar que cayese el gobierno) ante las perspectivas de continuar durante más tiempo la huelga general y las ocupaciones de empresas. De ahí también en parte, que no se sintiesen lo suficientemente motivados para la lucha autoorganizada, echar a un lado a los sindicatos, trabajar codo con codo con los estudiantes que, en muchos casos, pretendían ir demasiado lejos para lo que entonces se podía y quería por parte de la casi totalidad de la clase trabajadora, y no digamos del resto del pueblo. Pero esto no quiere decir que, en aquellas circunstancias, fuese de todo punto imposible avanzar más, debilitado más a la burguesía, como quedará claro en mi planteamiento, si los revolucionarios hubiesen abordado objetivos muy fáciles que tenían perfectamente a mano.

Tampoco era posible avanzar hacia el doble poder, porque si quiere ser real, es transitorio hasta el poder único (sea de la clase capitalista o de la trabajadora; en el primer caso, manteniendo el Estado burgués, y en el segundo, desmantelándolo y sustituyéndolo por los Consejos de Trabajadores Armados), y debe apoyarse también en una fuerte capacidad armada (como en Rusia tras febrero de 1917 con los soviets de soldados compuestos de campesinos y obreros que neutralizaban las fuerzas militares burguesas, o España tras el 18 de julio…) capaz de debilitar la del Estado desde su interior (comités de soldados), disuadirle de usarla contra la clase trabajadora y el pueblo, o contrarrestarla con la violencia propia. Sin embargo, como se explica en la página 83 del libro “1968. El mundo pudo cambiar de base”, en el texto de Kergoat, las experiencias de organización obrera de la autodefensa son prácticamente inexistentes, aunque se diesen algunos choques con la policía. La ocupación de las empresas o las llamadas a constituir Consejos Obreros, no dieron lugar más que a limitadas formas de autoorganización que sólo el deseo alucinado puede convertir en Consejos Obreros, como un comité de huelga elegido en la lucha por un convenio colectivo todavía está a años luz de lo que en realidad es un Consejo Obrero que supone un reto a la autoridad y existencia del Estado mismo.

Una huelga indefinida en esas condiciones, antes agotaría a los huelguistas y volvería contra ellos a las “clases medias” por los trastornos causados, que echar abajo el poder de la clase capitalista y de su Estado, para colmo apoyado de mucha maneras por el capitalismo mundial y sus Estados, incluida la OTAN.

VIII.- VIOLENCIA, entre la necesidad y el exceso

La debilidad política de los estudiantes (y sectores de trabajadores, sobre todo jóvenes) para plantear objetivos realmente asumibles por las amplias masas de la clase trabajadora y el pueblo, inconscientemente pretendía ocultarse con el recurso político a la violencia cuando no siempre está lo suficientemente justificada, se corren riesgos enormes (las consecuencias, en muchos casos, podrían haber sido muchísimo peores, como reconoce Jacques Baynac), y pasa una factura humana (muertos, heridos de gravedad) y política (desprestigio de los luchadores, fortalecimiento de la “legitimidad” de la represión, aislamiento…) demasiado elevada, para lo que está en juego y se puede conseguir. En esas circunstancias, la muerte no sólo puede desacreditar al poder (puede llegar a aislar el problema a la actuación de algunos de sus miembros o mandos), sino atemorizar a la gente y frenar el movimiento (aunque inicialmente pueda encender la indignación), porque “se ha ido demasiado lejos en la protesta”.

Pero los estudiantes no empezaron esta pelea. Los universitarios de Nanterre demostraron (con fotografías) que, antes de mayo del 68, el decano había recurrido a policías vestidos de civil en el interior de la Facultad para identificar a los “agitadores” y, sin delito o ni siquiera falta disciplinaria alguna, gracias a eso se elaboró una “lista negra” con los nombres de 29 alumnos que fueron expulsados de la Residencia universitaria (entre otras fuentes, “La primavera de París. Cronología gráfica de mayo del 68” Michel Sitbon, 1988, desaparecida editorial Muchnik Editores). Los actos de violencia en las manifestaciones contra la guerra de Argelia y la de Vietnam eran ante todo contra objetos, con finalidad simbólica. Sin embargo, venían sufriendo las agresiones y atentados del grupo de extrema derecha Occident, cuando menos tolerado por la policía, y cuyos dos líderes, Alain Madelin y Gérard Longuet, llegarán a ser ministros del gobierno de Jacques Chirac.

La autoridad no merecía obediencia cuando, contra actos no violentos, invadía la policía los centros universitarios –algo prohibido desde la Edad Media-; cuando ante la autodefensa de los estudiantes revolucionarios por la amenaza de los fachas, para “evitar el enfrentamiento”, tomaba la medida “preventiva” de atacar a los primeros y detenerlos; cuando arbitrariamente bloqueaba la marcha de una manifestación pacífica o la mandaba disolver, y se liaba a porrazos, culatazos de fusil y a gasear; por no hablar de casos muchísimos más graves. Pero, sin quitar ni un gramo del derecho de los manifestantes a la autodefensa, creo que se debía haber hecho un mayor esfuerzo para modularla y combinarla con actos específicamente no violentos que habrían llamado a una mayor participación popular. El sistema tiende a convertir la violencia en espectáculo, y su ruido puede callar el mensaje más importante, y de hecho así fue aprovechada la de Mayo del 68 por las fuerzas de la reacción en todo el mundo, incluida España.

Me parece que pudo haber ocasiones en las cuales lo más inteligente habría sido, se me ocurre por ejemplo, la toma completa de una gran calle, con una sentada general pacífica, y en vez de gritar “CRS, SS”, haber gritado “CRS, dissolution”, incluso tolerar que se practicasen detenciones, y una vez que se hubiese iniciado la carga policial entonces se habría legitimado ante todos tanto la autodefensa como, todavía más, la consigna de la disolución, y dado pie a protestar por la liberación de los detenidos. Si las chicas se hubiesen presentado voluntarias para colocarse en primera fila, asegurada la presencia de numerosos periodistas y fotógrafos (no digamos de las emisoras de radio que transmitían los hechos en directo, como ocurrió muchas veces, siendo un factor muy importante en las luchas de mayo del 68), se lo habrían puesto más difícil a la policía y dado más fuerza a la exigencia de su liberación, o en su caso, a la defensa violenta. Y la participación masiva de las mujeres habría estado asegurada si también se hubiese incluido la orientación hacia las mujeres que explico casi al final.

Toda evaluación debe pasar por el análisis de cada situación y su contexto. La policía dio sobradas pruebas de que hacía falta muy poco para que interviniese desproporcionadamente con palizas, detenciones y más palizas. Temiendo la represión que quizás no estuviese planeada, si tomaban medidas preventivas que eran consideradas por la policía como inaceptables y entonces atacaba, a esa medidas algunos podían llamarle provocación; pero si no las tomaban, quizás se expusiesen a ser más vulnerables a una violencia premeditada de antemano sin motivo que lo justifique; también puede haber enemigos infiltrados entre los manifestantes para provocar incidentes que den excusa a la policía para atacar a la masa a la vez que se ofrece mala imagen de ella. Así que resulta difícil juzgar, pero si la violencia de la policía era inicialmente desproporcionada, aunque luego se produjese una escalada por ambas partes, señalaría donde está el verdadero culpable del incidente, para lo que la policía ya tenía de entrada muchos boletos porque su función era sobre todo la de limitar de hecho el ejercicio de las libertades, aunque dijese que era la de garantizarlas para todos. Es muy difícil sopesar bien y de antemano, y no digamos sobre la marcha, el uso de la violencia, cuando todo puede escapar al control rápidamente si los ánimos están muy encendidos por ambas partes y sobre todo si de antemano la policía tiene malas intenciones. Es muy difícil lograr el equilibrio entre la toma de medidas preventivas frente a la represión, con la provocación para que se quite la máscara democrática y muestre su verdadero rostro de opresor, y que en la previsible escalada el precio a pagar no sea excesivo y contraproducente, que lleve a la participación mayor de la gente y el impulso ascendente del movimiento, en conciencia, autoorganización, combatividad.

Un verdadero proceso revolucionario supone la toma de conciencia en profundidad de lo que es el sistema capitalista y su Estado, y a la vez el cambio en la motivación para vivir (o morir en la lucha), todo esto partiendo del movimiento de masas autoorganizado, empujado por una crisis del capitalismo (aunque puede adoptar la forma de una guerra). No tiene nada que ver con una escalada imparable de acción -represión-respuesta masiva solidaria- represión-cuestionamiento de todo el sistema, a partir de las provocaciones a la policía y el Estado, lo que en realidad puede conducir al miedo, el aislamiento, la derrota más completa

Habría que tener en consideración también los diferentes niveles de conciencia y combatividad, siendo notablemente menor en muchas provincias francesas de población más pequeño-burguesa tradicional (pequeños campesinos, comerciantes…) y con pequeñas empresas, a las que la derecha y la CGT podía asustar más fácilmente con la imagen de revolucionarios “salvajes” parisinos. Pero los revolucionarios no eran unos salvajes sanguinarios, y en ningún momento su orientación fue la de matar policías y cuantos más mejor, ni nada semejante, sino defenderse de ellos a la vez que se les obligaban a mostrar lo que de verdad era el Estado, como lo prueban los hechos y que también asistiesen de urgencia a policías heridos (página 293 del libro de Baynac) (NOTA 4).

IX.- El IZQUIERDISMO PASADO de VUELTAS y la LÍNEA REVOLUCIONARIA de MASAS

Lo que los revolucionarios sí que eran en muchísimos casos, es izquierdistas con un enorme lastre de pensamiento “revolucionario” dogmático, con programas, estrategias y tácticas que había que imponer al movimiento, autoritarios, con una gran división en su interior entre dirigentes y dirigidos, pensantes y ejecutantes, nada críticos con el estalinismo (maoístas pro-chinos) y con el leninismo, o con una ruptura incompleta al seguir manteniendo que los países “socialistas” del Este eran “Estados obreros burocratizados”, cuando eran claramente anti-clase trabajadora, y una variante acabada del Capitalismo de Estado (que también existía en Francia a través del sector público), La estatalización de la economía “soviética” no suponía una conquista real que mereciese su defensa por los trabajadores en caso de guerra, como tampoco había razones para los trabajadores/as occidentales para convertirse en defensistas del Estado y del capitalismo “democrático” en caso de guerra con la URSS. Ambos regímenes eran enemigos de la clase trabajadora, como demostró el hecho de que la clase trabajadora del Este no se haya opuesto al hundimiento del “socialismo real” ni pretendido restablecerlo. Regímenes que, en agosto de 1968, volverían a mostrar su catadura con el aplastamiento por los tanques del Pacto de Varsovia (controlado por la URSS) de la reformista “primavera de Praga” checoslovaca.

Algunos de estos revolucionarios estaban confundiendo sus deseos con la realidad. Como los que llamaban a los obreros a la constitución de Consejos Obreros, cuando en las empresas ni siquiera se desarrollaba un proceso asambleario auténtico, y los obreros se iban a casa o, una minoría (sobre todo cuadros y militantes de los sindicatos) se quedaban en la empresa y no querían contacto con los estudiantes revolucionarios.

Hay también una falta de realismo y de sensatez en los objetivos cuando en medio de una manifestación algunos quieren tomar y quemar el edificio de La Bolsa (que entonces, a falta de la informatización actual, si era un lugar de efectivo negocio), lo que se hizo causando algunos deterioros, o ir a tomar los edificios de los ministerios de finanzas y de justicia, lo que habría supuesto en todo caso un acto símbolo con abandono pacífico u otra batalla campal, pero no una toma del poder de un aparato de Estado que es muchísimo más que esas instalaciones (a diferencia de lo que podría ser en la monarquía derrocada con la revolución de 1789), ni tampoco implicaba en sí ninguna reivindicación asumible por el movimiento de masas de la clase trabajadora; y sin embargo, son incapaces de plantear un objetivo intermedio mucho más realista, aceptable por el pueblo y más efectivo para debilitar el aparato del Estado, como es la disolución de las CRS, tan desacreditadas en Mayo, que permitía impulsar la dinámica antirrepresiva (derogación de leyes, etc.) e ir cuestionando cada vez más al conjunto de los aparatos del Estado (lo que no implica en sí ninguna estrategia gradualista de desmantelamiento progresivo del mismo, por tanto sin revolución e irreal).

Situados entre el vértigo del TODO (inasumible entonces) del maximalismo revolucionario, y el bien poco, pero posible, ofrecido por los sindicatos y partidos de izquierda (acuerdos de Grenelle), las masas populares y la clase trabajadora acabarán decantándose por esto cuando muchos días de huelga terminan acusándose en la capacidad de continuar (volvían al trabajo empresas que empezaron las primeras) y en la comprensión o resignación de las “clases medias”.

No es más revolucionario/a de hecho quien tiene los planteamientos y prácticas más maximalistas, radicales, violentos, espectaculares, etc., sino quien impulsa y participa en la práctica de masas autoorganizadas, autodirigiéndose que, bien sea paso a paso, a zancadas, a saltos o asaltando los cielos (según admitan las circunstancias y el ritmo de los procesos históricos), permite avanzar más, mejor, más rápido, con más firmeza, en esa dirección. Pero esto no se aprende en ningún “manual del revolucionario”, sino teniendo un objetivo máximo (la superación de la sociedad de clases y del Estado, en busca de la mayor realización posible para todas/os como seres humanos, poniendo ahora todos los ladrillos que podamos; o sea, el comunismo de verdad, no lo que hemos conocido por tal, única por tanto que puede acabar con eso) con una orientación estratégica correcta (el protagonismo autoorganizado popular liderado por la clase trabajadora como sostén básico del capitalismo y generadora del beneficio, por tanto, la única que puede acabar con él), y a partir del análisis concreto de la situación concreta (que puede ir desde lo más general a lo más particular, de lo global a lo local), lo que ahora puede pasar, por ejemplo, por algo tan modesto como que te enteres bien de qué va la super-ley LOEPSF, que no es de hoy, sino de mayo de 2012 (¡va siendo hora!), y comprendas su trascendencia histórica, y el potencial que tiene luchar contra ella.

Toda la crítica hecha aquí a ciertos planteamientos “revolucionarios” en Mayo del 68, no quiere decir que no hubiese cuestiones que debieran popularizarse en lo posible, en particular sobre las experiencias históricas de los Consejos Obreros, las luchas obreras contra el poder leninista y sobre todo estalinista en los países “socialistas”, etc. Pero ello está mucho más en el terreno de las charlas, folletos, artículos, etc., o sea, de la propaganda (en el buen sentido de la palabra: propagar procurando convencer) que en los del mitin en la acción, del cartel y la octavilla de agitación, destinada a denunciar, impulsar a luchar y a ofrecer orientaciones concretas inmediatas o a muy corto plazo. Debido a una incorrecta valoración de cuál era la situación (revolucionaria) y sus necesidades (crear Consejos Obreros), se planteó como agitación lo que sólo podía ser propaganda, sobre todo por parte de los Situacionistas, a través del “Consejo para el Mantenimiento de las Ocupaciones” (CMDO). Así, en la edición impresa del libro “Enragés: Y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones” (más adelante datos y enlace), de la desaparecida editorial Castellote (1978), aparece un cartel, supuestamente de gran tirada, en el cuál se lee traducido: “¿Qué puede hacer el movimiento revolucionario ahora?. Todo. ¿En qué se convierte en manos de los partidos y sindicatos? En nada. ¿Qué pretende? La realización de la sociedad sin clases, mediante el poder de los consejos obreros.” Firma “Consejo para el mantenimiento de las ocupaciones”. En otro cartel, aparte la firma dice sólo “El poder a los consejos de trabajadores”. Es evidente que la pretensión es la de agitar, dar orientaciones para ahora, cuando la cuestión estaba todavía en el terreno de la propaganda. Aunque no precisa la tirada de esos carteles, en el Capítulo VIII del libro se lee: “El C.M.D.O. publicó también un cierto número de carteles, unos cincuenta cómics y algunas canciones de circunstancias. Sus principales textos conocieron tiradas que se puede cifrar entre 150.000 y más de 200.000 ejemplares.”

X.- Las MUJERES. NO TENERLAS en CUENTA DEBILITÓ al MOVIMIENTO

Finalmente, y no porque no sea importante, sino porque no estuvo presente específicamente en el Mayo del 68, quiero hacer algún comentario sobre este movimiento y los intereses de las mujeres.

Las mujeres trabajadoras estuvieron también en la huelga, en concreto, el sector textil, integrado sobre todo por mujeres, aunque en él no hubo ocupaciones de empresa, seguramente porque las mujeres veían como tarea propia la de atender a la familia y el hogar. Muchísimas jóvenes estudiantes participaron en las protestas estudiantiles y en sus ocupaciones y organismos junto a los chicos, incluso en las barricadas y algunas hasta en los enfrentamientos, aunque su fuerte no eran las demostraciones de violencia de sus compañeros.

Un año antes, en marzo de 1967, en la universidad de Nanterre (en el oeste de los alrededores de París), se había dado “un pulso entre estudiantes y policía sobre la libre circulación en la residencia universitaria de las chicas, en las que hasta entonces no podían entrar los chicos. El 16 de marzo de 1967 una asociación de 500 residentes, el ARCUN, había declarado abolido el reglamento interno que, entre otras cosas, consideraba como menores a las estudiantes, incluso a las mayores de edad (de más de 21 años en aquel entonces). El 21 de marzo de 1967, a instancias de la administración, la policía cercó de la residencia de chicas con el proyecto de detener a los 150 muchachos que allí estaban y que se habían encerrado en el último piso del edificio. Pero por la mañana del día siguiente, los propios policías fueron cercados por varios miles de estudiantes, hasta que aquéllos recibieron finalmente la orden de dejar salir sin más a los estudiantes encerrados.” (Transcrito de la “Revista Internacional” nº 133 de 2008, de la Corriente Comunista Internacional, que en el nº 134 también dedica un artículo a Mayo del 68; dirección http://es.internationalism.org/ ).

Y hay más “En aquel momento [se refiere a 1967] existía una pelea por la anticoncepcón y la “planificación familiar” en la sociedad francesa. En el campus [de la universidad de Nanterre] […] hubo muchos estudiantes que desarrollaron esta lucha por la planificación familiar que incluía el derecho al aborto” .Entrevista a Jean Pierre Duteuil, artículo “Laboratorio de Nanterre” en el número 80-81 de la desaparecida revista “Archipiélago, cuadernos de crítica de la cultura”; licencia Creative Commons.

Y mucho más importante demostrando que habría sido perfectamente posible y con aceptación entre la clase trabajadora incluidas las grandes fábricas: “En Cléon [durante la ocupación de la fábrica y se refiere a la Renault de Cléon (Seine-Maritime) con una plantilla joven], un testigo señala sobre todo dos charlas sobre planificación familiar que generaron tanto interés que los trabajadores pidieron la creación de una oficina permanente de planificación en la empresa después de la huelga.” Bruno Astarian “Las huelgas en Francia durante mayo y junio de 1968” (al final aporto enlace) (página 62 en pdf)

Pese a estos antecedentes y esta realidad, Mayo del 68 fue incapaz de destacar las reivindicaciones específicas de las mujeres, y en particular de las más jóvenes, y por tanto ganarse la simpatía, el apoyo y la movilización de un sector importantísimo de la población. No conozco exactamente qué se podría haber hecho, pero en el libro “1968. El mundo pudo cambiar de base”, el artículo de Josette Trat “Feminismo” me da una pista: “En 1967 la ley Neuwirth autorizó por fin la contracepción, regulándola estrictamente, aunque sin reembolsar su coste. Además, siguió prohibido hacer publicidad de los anticonceptivos (en particular, de la píldora) y para aprobar los decretos de aplicación hubo que esperar a 1972”. Bueno. Pues ahí, incluso sin llegar al tema del aborto (al parecer era todavía demasiado espinoso como para plantearlo abiertamente en la sociedad francesa), ya había, al menos, cuatro reivindicaciones a plantear: Aplicar la ley de inmediato en lo que suponía de avance, hacerla menos estricta, reembolsar (supongo que por la Seguridad Social) el coste, permitir la publicidad de los anticonceptivos. Y más que un conocimiento exhaustivo de la realidad francesa permitiría sin duda, incluso para lo asumible en 1968 en Francia por buena parte de las mujeres, sobre todo las más jóvenes, estudiantes y trabajadoras. “En enero [de 1968] […] en Hamburgo los estudiantes pedían la distribución gratuita de anticonceptivos…” leo en “Un aniversario: ¡Ay, 68! Joseba Macías ara/Rebelión (14-5-08), en http://www.nodo50.org/forosocialjaen/mayo%2068.htm . Así que ya existía un precedente importante entre los estudiantes alemanes que tanto ascendiente tenían en Francia.

El cuestionamiento de tanta autoridad en Mayo del 68 era un momento excelente para cuestionar también al menos algunos aspectos de la opresión de las mujeres, porque la gente estaba también más abierta a replantearse muchas cosas. Teniendo en cuenta que en Mayo del 68 los franceses se pusieron a hablar de política hasta por los codos, donde fuese y con quien fuese (algo que destacan todos los testigos), esas reivindicaciones habrían llevado los debates ¡hasta el dormitorio! y ayudado a debilitar a la reacción.

Pero se impuso la violencia de los chicos, los “héroes” eran ellos, y eso contribuyó a invisibilizar cuestiones tan “femeninas, íntimas, delicadas”, que las chicas volviesen a callar sobre lo más específico, que es también una cuestión social y política relevante, y que eso también inhibiese su interés para implicarse a fondo en otras cuestiones más típicamente políticas del momento.

Plantear estas reivindicaciones no habría supuesto distraer la lucha de su objetivo revolucionario central; primero, porque éste no existía en la realidad de las masas, y segundo, porque en toda circunstancia, esta lucha feminista habría enriquecido el panorama de la crítica a toda la vida capitalista, contribuido a sacudirse más el autoritarismo hasta en el terreno privado y familiar, y ayudado a que las chicas, las jóvenes y las mujeres casadas, se expresen empezando por lo que más las interesaba, en lugar de estar calladas escuchando los discursos políticos y los relatos de los enfrentamientos con la policía, de sus compañeros varones, y así adquirir más seguridad en sí mismas al hablar ante un público mixto y también para las demás cuestiones de la lucha y sobre el poder político y económico. Porque la relación con el propio cuerpo es diferente en hombres y mujeres, siendo en estas mucho más compleja y exigente de responsabilidad (menstruación, embarazo, lactancia), por lo que acaba teniendo también unas implicaciones sociales y políticas que no existen para los chicos con su cuerpo. Y si se elude abordar lo que más preocupa, y además puede resolverse fácilmente, menos implicación tenderá a haber en otras cuestiones sociales y políticas que pueden resultar más alejadas.

Una mayor participación de las mujeres las habría llevado a ocupar más tiempo y espacio en las movilizaciones, obligando a los chicos a modular mucho más el uso de la violencia y darle a la imaginación en la lucha antirrepresiva: menos liarse “a hostias” con los CRS y más “CRS, disolución”. Un mayor interés de las mujeres en la huelga, al ver recogidas sus reivindicaciones más específicas, habría reducido también la presión de las “amas de casa” para la vuelta al trabajo de sus maridos e hijos.

Pero como no se hizo así, en mayo del 68 sólo los hombres aparecen como líderes, portavoces, etc., empobreciendo su orientación, sobredimensionando la violencia y el “ruido” que la acompaña, y debilitando también la huelga general en la que podría haber habido una mayor implicación de las mujeres si estuviesen incluidas sus reivindicaciones con respecto a la sexualidad: anticonceptivos a cargo de la Seguridad Social, etc.

XI.- Del HASTÍO en el CAPITALISMO a la LUCHA HASTA SU RAÍZ. Los PASOS A DAR AHORA

Lo más importante de Mayo del 68 es que, a diferencia de otros movimientos, y más que nunca desde la II Guerra Mundial y en un país occidental, se expresó, en la dinámica de las protestas, los eslóganes, los carteles, los grafitis, los enfrentamientos con la policía republicana, las ocupaciones de universidades y centros de trabajo, en una huelga general indefinida, etc., un importante nivel de hastío, de rechazo a la vida bajo el capitalismo occidental “avanzado” y el autoritarismo estatal, cuando, aun existiendo un cierto deterioro de la situación económica que anunciaba el final de los “años gloriosos”, ¡no había ni remotamente una crisis económica como la nuestra!.

Contra la vida para el trabajo alienado y el consumo, contra su “democracia” republicana, disfraz e instrumento del poder patronal, del Capital (de su particular Ibex 35), de los partidos de derecha, centro e izquierda que bajo una u otra forma, garantizaban ese “orden”, del Ejército como poder en la sombra (el Presidente de la República era además el general De Gaulle) que sólo muy pocos años antes había cometido barbaridades en Argelia contra el movimiento de descolonización, un Estado con armamento nuclear, miembro (aunque con divergencias con EEUU) de la OTAN y aliado de los EEUU, estado en guerra criminal contra el pueblo de Vietnam, que unos años antes Francia había querido conservar como colonia, con el apoyo de los yanquis, y de una policía “antidisturbios” que mostraba enseguida en la calle los límites de una República (la envidia entonces de los españolitos críticos); contra la V República, nacida en 1958 con una Constitución que otorgaba amplísimos (y abusivos) poderes al Presidente (en algunas cosas me recuerda más a Franco que a nuestra actual “democracia”), hecha a la medida de las pretensiones de dominio del general De Gaulle (y de la necesidad de la burguesía de un poder fuerte por encima de sus facciones en conflicto), fruto de un mini-golpe de Estado “democrático”, a cambio de que De Gaulle “salvara a la República” del peligro de un golpe de Estado de los militares que no querían la independencia de Argelia, que terminó reconociendo De Gaulle (1962).

Mayo del 68 no era un hecho totalmente aislado porque además de ser el resultado de toda una década, vino precedido también por las luchas estudiantiles en Alemania, las revueltas negras en EEUU a raíz del asesinato del líder pacifista negro Martin Luther King el 4 de abril, y las protestas contra la guerra de Vietnam, también duramente reprimidas.

Para mi generación del franquismo, Mayo del 68 tiene un gran valor. La última generación, la del 15M, y sobre todo la que se está desilusionando con Podemos (desde posiciones más de clase trabajadora), y con motivos sobrados (leed mis artículos de denuncia), debe prestar atención a lo que fue mayo del 68, porque aunque el pasado es irrepetible y sus limitaciones deben superarse, encontrará ahí una fuente de experiencia indirecta e inspiración. Y este libro de Jacques Baynac, permite hacerlo del mejor modo, no sólo el más entretenido y ligado a los hechos, sino desde la expresión de la praxis, que define el autor no como simple práctica ramplona (frente a la teoría), o concreción de ella en la práctica aunque sea “con calzador”, sino como la aleación (fusión, integración, para dar lugar a algo superior) entre la práctica y la teoría, capaz de transformar la realidad, generar un nuevo nivel de teoría y seguir con el ciclo.

Después de esta exposición sobre lo que realmente fue Mayo del 68, tal vez algunas os sintáis defraudadas, o penséis que la clase trabajadora es muy limitada. Las cosas entonces fueron así, pero no quiere decir que siempre vayan a serlo o ir necesariamente a peor. Y frente a quienes se atreven por ello a mirarla por encima del hombro, porque son miembros de la “nueva política”, que se sitúan por encima de las clases sociales, en concreto de la clase trabajadora (proletariado-precariado), pues están a favor de algo tan populista como “la gente de abajo”, etc., hay que decir que Mayo del 68 nos mostró un potencial revolucionario del que carece totalmente esta “nueva política”, y que si no aprendemos y somos conscientes de aquella llama para iluminarnos, nos moveremos en la oscuridad, caeremos en el precipicio de la derrota total y la descomposición de la sociedad humana.

Antes de terminar quiero apuntar varias cuestiones, cara al presente y el futuro.

La crítica que ahora se hace necesaria del capitalismo debe recuperar el nivel más avanzado logrado en la época del 68 (régimen asalariado del trabajo- producción de plusvalía – beneficio capitalista; división social clasista del trabajo pensantes-ejecutantes, tecnoburocracia), pero también que si la Megamáquina social (Lewis Mumford) apareció tal vez por primera vez en Egipto con la construcción de las pirámides, ahora tenemos una Megamáquina capitalista en la que además de alienarnos y condenarnos a explotarnos y oprimirnos, nos puede llevar a un desastre ecológico irreversible y quizás hasta a una pesadilla cibernética (los seres humanos, cada vez más subsumidos por la informática y hasta sometidos por la Inteligencia Artificial).

Durante las ocupaciones de las fábricas, los sindicalistas mostraron gran cuidado en asegurarse de que las instalaciones, las máquinas, se encontrarían en perfecto estado para cuando tocase la vuelta al trabajo y ponerse así a producir de inmediato, y de paso demostrar a la patronal su grado de responsabilidad para ganar su consideración como fuerza con la que negociar y contar. Esta actitud, en el fondo refleja también una nula crítica sobre lo que supone el industrialismo, cuya superación no puede ser sólo pasar las fábricas a manos de los trabajadores, o realizar algunos cambios (cadena de producción, etc.). La urgencia de medidas contra el Cambio Climático, la degradación y agotamiento de los recursos naturales, la subordinación humana a los requisitos de “la buena marcha de la economía” y su adaptación creciente a los requerimientos mecánicos (como el hombre primitivo hubo de adaptarse a la Naturaleza, así también a esta segunda Naturaleza, Mecánica, capaz de cargarse a la primera, incluidas nosotras), hace necesario profundizar mucho más en todo esto, empezando por estudiar la obra de Lewis Mumford (yo la primera; ¡a ver cuándo saco tiempo, sin más interrupciones!).

Quizás nuestro futuro pase por retomar la declaración que figuraba en la entrada de la universidad de la Sorbona ocupada, asediada por la policía: “Queremos que la revolución que comienza liquide no sólo la sociedad capitalista sino también la sociedad industrial. La sociedad de consumo morirá de muerte violenta. La sociedad de la alienación desaparecerá de la historia. Estamos inventando un mundo nuevo original. La imaginación al poder.” (traducción tomada de Francisco Fernández Buey, Sin Permiso (13-5-08))

En cuanto a lo más evidente ahora, la cuestión del cambio climático, debemos ser capaces de plantear objetivos tácticos de largo alcance asumibles por las más amplias masas y esto vuelve a relacionarse con la LOEPSF como he demostrado en mi artículo “Libro: “Rutas sin mapa” de Emilio Santiago Muíño. Comentarios” (10-2-2016), con enlace al final.

Sin duda hay mucho que investigar e inventar en la lucha que puede llevar el precariado. Existen experiencias en las cadenas comerciales de comida rápida, en los trabajadores de telecomunicaciones, para superar la dispersión, la dictadura patronal, la división (y conflicto) con quienes se encuentran en una situación menos precaria. Pero no avanzaremos si no entendemos que el precariado no es más que el sector más precario de la condición del proletario (proletariado o clase trabajadora). Que por tanto forma parte de la misma clase social frente al conjunto de la clase capitalista (desde la baja burguesía de la microempresa a la del Ibex 35) y su Estado, y participa del mismo potencial que hemos conocido en procesos revolucionarios en la primera mitad del siglo XX y también en Mayo del 68.

La última es una cuestión más básica, más profunda, que explica gran parte del comportamiento de las masas, en particular de la clase trabajadora, su grado de desinterés, pasividad, dependencia, en gran parte que se sometiese a “sus” sindicatos, les dejase mangonear muchas veces el proceso de lucha, no acumulasen la suficiente indignación, autodeterminación y coraje como para tomar los asuntos en sus propias manos y echar a un lado a los sindicatos, problema que, fuera del movimiento huelguístico, se extiende y se hace más agudo con los representantes del poder patronal en la empresa, los directivos, la policía, los partidos políticos y toda la autoridad del capital y de su Estado:

Estas reacciones de pasividad son obra del modo de producción capitalista, que las infunde permanentemente en casi todos los que están sometidos a él. El orden establecido parece natural porque engendra, en cierta medida espontáneamente, la conciencia de que las apariencias responden a la realidad, de que cada uno recibe su justa parte del producto social y se encuentra en su sitio justo. Por cierto, hay variantes dentro de esta conciencia, multitud de variantes, pero en definitiva cada uno no hace más que repetir las frases y las ideas mil veces oídas desde la infancia, en la familia, en la escuela, en el trabajo y fuera del trabajo: el respeto a la autoridad, el culto del jefe, la idolatría del saber (dogma que pretende que el puesto en la jerarquía sea debido a la competencia sancionada, en general, por el diploma, y que ese puesto sea natural).

Durante las jornadas de mayo-junio, este espeso blindaje del carácter se rajó, pero la rajadura no fue honda ni duradera, al menos a primera vista. La razón fundamental ya fue dada en el curso de otra gran crisis social: “Ningún proletariado en el mundo puede reducir a humo, de un día para otro, las huellas de una servidumbre secular” (Rosa Luxemburg). Y únicamente la reanudación del movimiento, con mayor brío y combatividad, puede cambiar la mentalidad de las clases explotadas.” Del excelente libro “La huelga generalizada (Francia, mayo-junio 68)” de los grupos franceses Information Correspondance Ouvrière y Noir et Roug, cuyo enlace aporto más adelante.

Muy relacionado con esto, os invito a que conozcáis un caso extraordinario que os hará alucinar en colores, en mi artículo “Tu enemigo está en ti. Mírate en este espejo. Una clave de lo que nos pasa” (29-3-2016), cuyo enlace tenéis en la parte final de éste.

Podría llenar muchas páginas haciendo observaciones sobre Mayo del 68, pero escapa al propósito de este artículo ya muy extenso, y es importante que estudiéis el caso por vuestra cuenta, porque además de importante políticamente, es tan apasionante y estimulante como las mejores novelas, y, por supuesto, mucho más que los discursos y artículos podemitas. Por eso, ahora os aporto material de calidad, aunque todos sus puntos de vista y conclusiones no sean necesariamente compatibles, ni compartidos por mí.

XII.- Mucho MÁS sobre MAYO del 68

Como en internet a veces desaparecen textos y páginas, conviene que lo que se pueda os lo descarguéis todo (algunos, auténticas joyas imposibles de conseguir por otra vía), que ya los iréis leyendo con el tiempo, de mayo en mayo. Crea en tu ordenador una carpeta dedicada a Mayo del 68 y mete en ella todo esto.

El prólogo de Tomás Ibáñez Gracia (psicólogo y libertario), titulado “Deseo de Mayo” ayuda a acercar mayo del 68 a la España post-15M y de PODEMOS, con el que es muy crítico; y lo podéis encontrar aquí: http://acuarelalibros.blogspot.com.es/2016/03/deseo-de-mayo-por-tomas-ibanez.html Y también en http://kaosenlared.net/deseo-de-mayo/ Y en ttp://www.rebelion.org/noticia.php?id=210090 y más sitios y formatos si buscáis.

En dicho prólogo, hacia el final (página 25 del libro), dice refiriéndose a Podemos: “afloran las trazas de vanguardismo y de rancio leninismo”. No seré yo quien defienda el leninismo (que se puede entender de varias maneras) ni quien bendiga a Lenin, pero Podemos está 180 grados a la derecha de él, ya que sólo pretende suceder a la socialdemocracia liberal y sin ni siquiera reclamarse partido de la clase trabajadora.

Del mismo Tomás Ibáñez es el artículo “Cronología (subjetiva) de Mayo del 68” publicado en el número 81-82, de mayo de 2008, de la revista “Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura”, desafortunadamente desaparecida. Como complemento y guía importante del libro, de ninguna forma como un sucedáneo o resumen de su riqueza, aquí, como ANEXO, lo reproduzco completo, con la autorización que da su licencia Creative Commons (NOTA 5).

Preguntad en Google por el texto Mayo-Junio de 1968: Una ocasión carente de autonomía obrera”. Y descargaos el documento [DOC] inicial

En la editorial Traficantes de sueños, os podéis descargar (a ser posible con donación) o comprar el libro “LAS HUELGAS EN FRANCIA DURANTE MAYO Y JUNIO DE 1968” de ASTARIAN, BRUNO ; https://www.traficantes.net/libros/las-huelgas-en-francia

También es recomendable el relato de la joven española Emma Cohen (después muy conocida actriz), titulado “LA LIBRETA FRANCESA. MAYO DEL 68” descargable en http://www.raco.cat/index.php/DossiersFeministes/article/viewFile/140704/191941

En la web de Anticapitalistas (corriente de extrotskistas, ahora en el interior de Podemos), en Publicaciones, Textos de combate, el folleto de orientación trotskista “MAYO DEL 68” http://www.anticapitalistas.org/wp-content/uploads/2015/10/Tripa-68.pdf

Un relato de los hechos con valoraciones interesantes, del trotskista Chris HarmanMayo del 68: cuando otro mundo fue posible” en http://enlucha.org/fullet/mayo-del-68-cuando-otro-mundo-fue-posible/#.VytJP3Wg_IU ; también en https://www.marxists.org/espanol/harman/1998/001.htm

Una reseña del libro “Cuando obreros y estudiantes desafiaron al poder. Reflexiones y documentos (40 aniversario del Mayo francés)” de Vigna, X.; Kergoat, J.; Thomas, J.B.; Bénard, D., en http://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/CS/article/view/309

Fernando Scolnik y Letizia Valeiras “El Mayo Francés como acontecimiento bisagra en la historia del movimiento estudiantil internacional” http://www.mov-estudiantil.com.ar/terceras/200827.pdf

Un libro que se detiene especialmente en el comportamiento de los trabajadores/as, en sus relaciones con los sindicatos y partidos, en todas las cuestiones organizativas, tanto de los organismos de lucha y de los sindicatos, como de la gestión de las empresas y de la economía (sobre la autogestión, etc.), con reflexiones muy importantes de las que se aprende mucho, y que me parece que es bastante desconocido “La huelga generalizada (Francia, mayo-junio 68)” de los grupos franceses Information Correspondance Ouvrière y Noir et Roug, escrito seguramente en 1968 y que podéis encontrar en http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/mayo_68/indice.html

El libro publicado en 1968, del situacionista René Viénet “Enragés: Y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones” lo podéis leer o descargar completo en archivo zip en esta dirección http://www.sindominio.net/ash/enrages.htm . Enragés quiere decir: rabiosos, furiosos, airados, que es como se llamaban a sí mismos muchos de los estudiantes protagonistas del mayo 68; el nombre viene al parecer de la Revolución francesa.

El libro de los trotskistas Daniel Bensaïd y Henri Weber “Mayo 68: un ensayo general” publicado en 1968, con información muy interesante y valoraciones que conviene conocer aunque sea para cuestionarlas, lo podéis descargar aquí http://www.marxistarkiv.se/espanol/europa/francia/mayo-68.pdf (transcrito) y también en http://www.ses.unam.mx/docencia/2012II/Bensaid_Weber_Mayo68.pdf (fotocopiado).

Libro con un enfoque periodístico, información detallada, bastante buena orientación ideológica, y unas fotografías de gran calidad, “La primavera de París. Cronología gráfica de mayo del 68” de Michel Sitbon, 1988, Muchnik Editores (desaparecida), 139 páginas, gran formato. Tal vez se pueda conseguir todavía alguno de segunda mano por internet.

El libro del economista marxista español Jose Mª Vidal Villa (fallecido), participante en los hechos, titulado “Mayo ´68. París fue una fiesta”. Editorial Bruguera 1978 (también podría aparecer como “Mayo ´68. La imaginación al poder”. Bastante buena orientación política (fue miembro de la española OCE-BR hasta que ésta decidió volver al PSUC), buena información, la transcripción de un montón de documentos (octavillas, etc.) del momento, y también fotografías. Tal vez por internet se pueda conseguir alguno de segunda mano.

Andrea Revueltas “1968: la Revolución de Mayo en Francia” http://www.revistasociologica.com.mx/pdf/3806.pdf

Con varios textos de interés desigual “Revolución de mayo del 68” a descargar en http://bloc.mabosch.info/wp-content/uploads/2012/10/2.5.4%20LA%20REVOLUCION%20DE%20MAYO%20DE%201968.PDF

Libro recogiendo reflexiones de muchos autores “1968. El mundo pudo cambiar de base”. Los libros de la Catarata (2008), 365 páginas. Muy importante el detallado análisis que hace Jacques Kergoat, “Bajo los adoquines… la huelga”. Las breves citas que he hecho de este libro, están autorizadas porque en él se dice: “Este libro ha sido editado para ser distribuido. La intención de los editores es que sea utilizado lo más ampliamente posible, que sean adquirido originales para permitir la edición de otros nuevos y que de reproducir partes, se haga constar el título y la autoría”.

Sobre el año 1968 en todo el mundo: “El año 1968” por Jaime Pastor http://www.nodo50.org/codoacodo/mayo08/jaime.htm

Para un análisis de la visión que con los años se ha tenido del Mayo del 68 y sus distorsiones: Kristin Ross Mayo del 68 y sus vidas posteriores. Ensayo contra la despolitización de la memoria”, Acuarela Libros (2008), con licencia Creative Commons. La introducción de este libro, bajo el título de “Mayo del 68, la memoria y el olvido” la tenéis en http://www.nodo50.org/forosocialjaen/mayo%2068.htm . Para una crítica a aspectos de este libro, páginas 50ss de “1968. El mundo pudo cambiar de base”.

Sobre las repercusiones en España, el texto “El Mayo del 68 francés y su repercusión en España” de Montserrat Galceran Huguet, archivo pdf en http://www.e-revistes.uji.es/index.php/dossiers/article/view/652

También de Montserrat Galcerán Huguet, el artículo “Mayo del 68: Los Tópicos de su cuarenta aniversario” de 2008 en Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67939

Video de la época, informativo (16 minutos) https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/08/17/mayo-del-68/ .

Ahí da luego paso a otros, como el Documental de la Noche Temática, de 1998 sobre el año 1968, “Generación 68”, de Documentos TV, que también se puede ver en https://www.youtube.com/watch?v=3gt-nWSg-1g. Imágenes del Mayo del 68, minutos 40ss, y en hora 1 en adelante. Pero el documental no es bueno. Sitúa Mayo del 68 en la corriente del cambio generacional, cultural, modernizador, etc. (siguiendo la estela anglo), cuando el hecho diferenciador y lo que le hace superior a todos los demás, es el protagonismo de la clase trabajadora, su gigantesca huelga general indefinida.

Videos en Youtube https://www.youtube.com/results?search_query=mayo+del+68+francia

Este de informativo español de TVE de 30-5-1998, resumen aceptable dentro de lo que cabe https://www.youtube.com/watch?v=i5n9tbuBJ4Y

******NOTAS mías*****

NOTA 1.- Mayo del 68 se dio en una situación económica deteriorada, pero en la que no había propiamente crisis económica, con una clase trabajadora de carácter fordista (grandes empresas fabriles, producción en cadena, sindicalización bastante fuerte aunque en descenso, apoyo a partidos que se reclaman de ella y pretenden reformas, imaginario socialdemócrata, “comunista” estalinista, “autogestionario”, existiendo todavía los países mal llamados socialistas o de “socialismo real”, pero de real Capitalismo de Estado….), pero también con fuertes niveles de crítica al capitalismo como sistema social, el poder de la patronal (sin distingos entre industrial, comercial, bancaria…), la democracia burguesa y su Estado, durante el Mayo 68.

Y el 15M, surge cuando la gran crisis ya es innegable, masivo el paro, sobre todo entre la juventud, el PSOE ha hecho otra reforma laboral y de las pensiones, y empezado los recortes sociales, desde hace años avanza la precarización y abaratamiento en el trabajo (un momento clave, el surgimiento del “mileurista”), se va imponiendo el modelo capitalista neoliberal, existe en la clase trabajadora una profunda crisis de identidad abonada por el hundimiento de la mitología “comunista”-estalinista, los sindicatos son cada vez más claramente agencias del Estado (subvencionados) para firmar contratos cada vez más leoninos contra los trabajadores/as. Tiene el gran mérito de espabilar para la política a una sociedad adormecida pese a sus gravísimos problemas, y además de una forma participativa, masiva, transgresora de la tranquilidad del Régimen (coincidente con la celebración de las elecciones municipales), con modalidades asamblearias, que atrae a la lucha a importantes sectores de la juventud estudiantil y precarizada. Pero pese a las evidencias y a que una enorme parte de la juventud está en paro, en vez de profundizar en sus causas, llegar hasta el capitalismo, se grita que lo que se vive no es una crisis capitalista, sino una estafa, se focaliza en los bancos, en particular por su papel en los desahucios, y por ser el poder en la sombra, pero ninguna crítica a las relaciones sociales de producción capitalistas, lo que responde típicamente al descontento, con el poder financiero, de la pequeña burguesía y baja burguesía; que el problema no son las clases sociales y en especial la clase capitalista, sino “la casta” (política, sobre todo, ligada a los bancos, sobre todo), que el problema no está en la democracia burguesa y el Estado capitalista, sino en el bipartidismo (PSOE-PP) y las peculiaridades de la democracia burguesa española (venida de la Transición), comparada con la de otros países idealizados; a lo sumo.

Toda esta corriente de movilizaciones que se expresaría también en las “mareas” y en las “Marchas de la Dignidad” tendrá un techo muy bajo o demasiado alto (“No al pago de la deuda”). El caso es que serán incapaces de encontrar el punto justo que habría dado la herramienta para la unificación de todas las luchas contra los recortes sociales, en el objetivo de Derogación de la super-ley LOEPSF, “hija psicópata de las tijeras”, fruto del “matrimonio” entre la reforma del art. 135 de la Constitución y el tratado TSCG de la UE (el de la “austeridad a perpetuidad”, como denuncian los franceses en manifestaciones y paros), motor de todos los recortes sociales y privatizaciones, por sus objetivos de déficit estructural cero y bajar la deuda al 60% PIB para el 1 de enero de 2020, que por sus escandalosas pretensiones austericidas es el talón de Aquiles de la estrategia capitalista en España, la mejor manera de atacar al art. 135 (privándolo de sus dientes), y al TSCG, y por tanto de impulsar la lucha en toda Europa contra el nuevo régimen de la Unión Europea (ya en Francia y Portugal se habían dado protestas contra el TSCG). Los estrategas nacidos el 15M no sólo fueron incapaces de poner un pie en el crítica anticapitalista, sino que ni siquiera fueron capaces de plantear esta estrategia de medio plazo que se hacía evidente a nada de conocer la LOEPSF, y así lo planteé desde 2012. Lo siento chicos/as, pero esta es la cruda realidad: en un período clave, habéis dado la talla mucho menos que mi generación, cuando vuestra tarea era incomparablemente más sencilla y fácil de llevar a cabo. LOEPSF es el acrónimo de Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, más conocida como ley de estabilidad presupuestaria.

Con una incompetencia (cuando no complicidad) tan alucinante, se echó a perder todo el potencial de las luchas en 2012 y 2013 y se terminó desembocando en la desmovilización generalizada y el curso a la derrota total, disfrazada con el ilusionismo electoral de Podemos, que sigue negándose a plantear esa lucha tan fundamental (se limita a la denuncia ritual del 135), y sólo recoge ese objetivo en documentos con otras organizaciones y por presión de ellas, pero sin ninguna implicación práctica. Para no extenderme sobre este particular, imprescindible que leáis mi artículo “PODEMOS sabe pero, cómplice, calla. La prueba del video” (2-4-2016), enlace al final.

Volviendo al tema del 15-M, en mi artículo “Francia: los estudiantes ¡adelante contra la reforma laboral “a la española”! (6-4-2016), con enlace al final, incluí el siguiente comentario:

SOBRE el 15-M español y lo que FRANCIA NECESITA que NO es nuestro 15-M

En la revista mensual El Viejo Topo, número 339 de este mes de abril (6 euros), viene un interesante artículo firmado por Miguel Candel con el título “QUERER NO ES PODER, NI VICEVERSA (o de cómo un diagnóstico político puede matar…al médico)” en el que se hace un análisis crítico muy interesante de lo que fue el movimiento 15-M, sobre todo en sus inicios.

Para no hacer esto muy extenso, parafrasearé, resumiré alguno de sus puntos, añadiendo también algo de mi parte para que se comprenda mejor.

La primera razón equivocada del 15-M fue centrarse en los políticos corruptos sin entender que los primeros interesados en la corrupción son los capitalistas, sobre todo los grandes, que así se aseguran todavía más el control de la política, a la vez que los beneficios.

La segunda razón equivocada es que no se entendía que la desposesión popular tiene su raíz en las relaciones sociales de producción, en la explotación del trabajo asalariado, y no en los impuestos, la corrupción, los recortes sociales, etc.; si hay robo, es el “robo” del trabajo no pagado en forma de plusvalía, consubstancial al capitalismo, lo que el marxismo siempre ha dicho sobre el régimen asalariado del trabajo, lo que lleva a cuestionar NO sólo a “la casta”, la corrupción, la banca, etc., sino EL CAPITALISMO MISMO.

Tercera razón equivocada. No se entiende nada de la existencia de clases sociales, de la relación e interdependencia entre ellas. Por eso se habla del 1% frente al 99% como si fuese una relación entre individuos, cuestión de derechos y privilegios. Lo primero: es una relación entre clases sociales, con capas diferentes. No es lo mismo el empresario de 10 empleados que una multinacional, pero ambos son burguesía, capitalistas, ambos explotan trabajo asalariado y tienen en común intereses fundamentales frente a la clase trabajadora, y por eso en las cuestiones clave (reforma laboral, [cotizaciones a la SS] recortes sociales del Estado, etc., están de acuerdo). Es una solemne tontería lo del 1%, porque no comprende que hay toda esa capa extensa de gran burguesía, media y baja burguesía (la de las microempresas de menos de 10 empleados), y una extensa capa de pequeña burguesía (“clase media”) que puede ser desde el tendero o barero con empresa familiar sin empleados, al funcionario de la enseñanza, el policía, el administrativo de un bufete de abogados, etc. Y luego está la clase trabajadora propiamente (proletariado), dependiente del capital productivo sobre todo, seguido del comercial y financiero, pero que no tiene otra manera de sobrevivir que vender su capacidad de trabajo a otro y que está completamente subordinado al mando de otro, y sin dominio sobre un sector inferior ni papel en su explotación. Es esta clase la que produce el sobre-trabajo no pagado o plusvalía, origen real de todo el beneficio que se distribuye entre las diferentes capas sociales. También tenemos al semi-proletariado, situaciones intermedias como pueden ser los autónomos dependientes de muy pocos empleadores, y otras situaciones de difícil clasificación.

Todas estas confusiones y engaños son propios de personas de la “clase media” que se ven sobre todo como individuos y que no entienden nada del capitalismo y de su estructura de clases y del mecanismo de esta Megamáquina social. O de trabajadores/as que no se entienden a sí mismas como parte de la clase trabajadora, a cuenta de la precarización e inestabilidad de su trabajo, de pertenecer a contratas, de ser autónomos dependiendo de un par de empresarios, o falsos autónomos dependiendo de uno, etc., por lo que se tienden a considerar “clase media” en lugar de clase trabajadora (proletariado) o semi-proletariado.

Por eso, tienden a ver las relaciones sociales en términos de contrato social que se incumple o en el que se estafa, en vez de estar todo basado en las relaciones sociales de producción, sobre las que se levanta la infraestructura política, ideológica.

Por eso no entienden nada del carácter de clase consubstancial al Estado, un ESTADO BURGUÉS, y se obsesionan con los MITOS de la DEMOCRACIA BURGUESA, creyendo en la posibilidad de un Estado democrático de verdad al servicio de todos los ciudadanos, sin distinguir entre clases, pero SIN ACABAR CON EL CAPITALISMO, y en los poderes milagrosos de la “división de poderes” (legislativo, ejecutivo, judicial), como si no estuviesen todos en lo esencial al servicio de la continuidad del capitalismo y los privilegios de los capitalistas y toda la clase burguesa.

De aquí las limitaciones consubstanciales al 15-M, lo que ha quedado del 15-M, y lo que está pasando en concreto con PODEMOS.

NO INTERESA QUE EN FRANCIA se dé otro 15-M. De la base del movimiento de la clase trabajadora y los estudiantes debe surgir algo mucho más clasista, politizado e inteligente que el 15-M español. Si esta lucha contra la reforma laboral es derrotada y surge un 15-M francés, puede que sus raíces sean el sentimiento de frustración e impotencia y que por tanto, tenga un carácter mucho más propio de la “clase media” indignada que lo que hoy es un movimiento de trabajadores y futuros trabajadores/as que no quieren la superexplotación y precarización, la dictadura patronal.

Francia y Europa necesitan OTRO MAYO DEL 68, con la CLASE TRABAJADORA EN PIE, PARALIZANDO DURANTE DÍAS TODO EL PAÍS, y dejando temblando al Estado francés y a la Unión Europea.

Bastante tienen con una reforma laboral “a la española”. NO NECESITAN OTRO 15-M A LA ESPAÑOLA, con sus ciudadanos “indignados” y sumamente desorientados, para acabar como estamos aquí.

No puedo extenderme más. Sirve esto de reflexión. Para profundizar, en mis artículos, sobre todo los dedicados a Podemos y las lecturas que en ellos recomiendo.

NOTA 2.- La misión de las CRS (Compañías Republicanas de Seguridad), y del resto de la policía, no era la de asegurar el “orden público” en un sentido que la mayoría podríamos convenir en que debe preservarse por mero sentido común y respeto al próximo (evitar las agresiones a las personas y viandantes en general, el vandalismo, el saqueo de los comercios cuando nada lo justifica, etc.), sino ante todo y mediante la violencia (el dolor, el riesgo de resultar herido, de gravedad o incluso de morir), la de doblegar (someter o hacer desistir de una idea o propósito y obligar a obedecer o aceptar otros) a quienes se atreven a protestar fuera de los modos y objetivos que no suponen el menor riesgo para el poder (su cuestionamiento, su estabilidad…), empezando por impedir la expresión de la unidad y colaboración de la gente, la fuerza de su protesta organizada, disolviendo las manifestaciones, etc., volviendo a la gente a su estado de atomización e impotencia, y en segundo lugar, sembrando el miedo mediante el dolor de los gases, los porrazos, culatazos, las palizas, identificaciones, detenciones, golpes en las comisarías, y procesamientos judiciales, con el consiguiente riesgo de ir a parar a la cárcel por delitos como resistencia a la policía, insultos, defenderse, lanzar objetos, o lo que la misma policía quisiese inventarse.

No es la manifestación la que debe disolverse por orden de los CRS, sino que los CRS deben marcharse del sitio, y disolverse como organización. Las CRS eran muy importantes por su entrenamiento, equipamiento, organización interna, cadena de mano, y capacidad de movilidad por todo el territorio francés, para acudir a cualquier punto donde se las necesitase para reprimir. Me recuerdan mucho a las compañías especiales de la Policía Armada (“los grises”, por el color de su uniforme) durante la Transición, que se distinguían por el color del pañuelo que llevaban metido en el cuello (las “del pañuelito” verde, azul, etc.), más fanatizadas, mucho más especializadas en la represión que el simple miembro de la Policía Armada, de gatillo ligero, tal vez a veces hasta drogadas para “trabajar” a tope y sin miramiento alguno, que solían estar acuarteladas, y que eran capaces de desplazarse a provincias lejanas para hacer “su trabajo” con especial “esmero”, para desgracia nuestra y de sus víctimas (demasiadas veces, mortales).

NOTA 3.- En España mismo, pese a que los estudiantes también fueron muy duramente reprimidos durante el franquismo, con algunos muertos (incluso ya en comisaría, “arrojándose por la ventana”), nada comparable a lo que ocurrió en fecha ya tan tardía como el 3 de marzo de 1976 (Franco había fallecido el 20 de noviembre de 1975) con los trabajadores en huelga general autoorganizada (a partir de las asambleas y delegados) de toda Vitoria-Gasteiz (Euskadi), donde se desató una represión policial sanguinaria sobre todo tras sacar de ¡una iglesia! (gaseándolos) a los trabajadores/as en asamblea, en lo que ellos mismos calificaron como una matanza. Transcribo lo más significativo de las transmisiones por radio entre los policías durante el suceso, conseguida gracias a que un vitoriano a la escucha tuvo la idea de grabarlas:

– Otra cosa, Charly, recaba la autorización esa que tu sabes [para entrar en la iglesia] porque seguramente ahora se nos esconderán [los que estaban en los alrededores de la iglesia de San Francisco], sin tirarnos nada, se meterán en la iglesia sin tirarnos piedras [todavía no había habido enfrentamiento ninguno ¿estaban deseando alguna reacción violenta de los trabajadores para tener una excusa para “escarmentarlos”?] […] –Oye J1, no interesa que Charly se marche del sitio donde está puesto que entonces se les escapa la gente de la iglesia. Cambio [no les interesaba tanto que la gente se disolviese, interrumpiendo la asamblea en la iglesia, como que se les “escapase” sin “recibir su merecido”] – […] Ha salido con un cura pero resulta que no es el párroco, hemos estado dentro, pero esto está muy mal; si no vamos a tener que emplear las armas de fuego. Cambio. -Vamos a ver, mando por aquí un Charly. Entonces el Charly que está allá y J.2 y J.3 desalojen la iglesia como sea. Cambio. – No se puede desalojar porque está repleta de tíos. Entonces por las afueras estamos rodeados de personal, va a haber que emplear las armas. Cambio. – Gasear la iglesia. Cambio. – De acuerdo. […] – Aquí están sacándolos a todos fuera en estos momentos. – Pero, vamos a ver ¿estáis cargando o qué?. Cambio. – ¡A tope! ¡a tope!. – De acuerdo, de acuerdo. Cambio. – Comunica a V.O. que esto es una batalla campal para que lo sepa él. Cambio. (se oyen disparos de metralleta, gritos y bocinas de coches) – Que manden fuerza aquí, que hemos tirado más de 2000 tiros. Cambio […] – ¿Estás en el ajo?. Aquí hay tiros y hay de todo. Cambio. […] – Esto es la guerra en pleno, se nos está terminando la munición, las granadas, y nos están liando a piedras; es imposible defenderse, estamos aquí en la iglesia de San Francisco. […] – Se puede figurar, después de tirar 1000 tiros y romper toda la iglesia de San Francisco, pues ya me contará como está toda la calle y todo. Cambio. (…) – ¡Muchas gracias! eh ¡buen servicio!. – Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Cambio. […] – Tengo dos secciones y media paralizadas, la otra media tiene todavía unos poquitos.. [se refiere a munición] o sea aquí ha habido una masacre. Cambio. […] – Muy bien… pero de verdad, una masacre. […] – Ya tenemos dos camiones de municiones, eh… o sea que actuar a mansalva, y a limpiar, nosotros que tenemos las armas, a mansalva y sin duelo de ninguna clase.”. Tomado del libro “Gasteiz – Vitoria. De la huelga a la matanza” Anónimo, Ruedo Ibérico, París, 1976 (páginas 129-131), y en una nota (página 131), se identifica al mando de J.1, el teniente o capitán Quintana, que figura como protagonista destacado en informes muy serios que se pueden consultar en la web http://www.martxoak3.org/.

Se ve que la intención de la policía es castigar como sea, haya o no pretexto, y ante la posibilidad de que la gente de fuera reaccione (tirando piedras) para proteger a los desalojados brutalmente, en lugar de marcharse, permitir que se desarrolle la asamblea en la iglesia (trabajadores/as, contando con permiso de los curas), y evitarlo todo, están dispuestos a disolverla (gaseando, rompiendo la iglesia, apaleando de lo lindo a quienes salían, e incluso a disparar), y a “defenderse” (de las piedras) con medios absolutamente desproporcionados, provocando muertes como quien da porrazos. Uno de los policías con mando reconoce (¿con algo se sentimiento de culpa?) que han cometido una masacre, que según el diccionario quiere decir exactamente: “matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida”. El final de la transcripción es impresionante, incluso después de la masacre, no optan por retirarse para evitar males mayores, sino que otra vez, ya a tope de munición, están dispuestos a continuarla si fuese “oportuno”. Gente que no conocisteis de primera mano el franquismo, aquí tenéis el retrato más fiel de lo que en realidad eran las “fuerzas del orden público” y de quienes las mandaban, cuando el Estado quería dar imagen de “apertura democratizadora”, y que sin depuración ninguna se perpetuaron en la democracia hasta la jubilación de sus miembros.

Esta represión inmisericorde costó la vida a cinco personas tiroteadas (una de ellas fallecería por las heridas, a los dos meses), 77 heridos fueron atendidos por servicios médicos (al menos 42 de bala), y provocó también la muerte de otras dos en otros puntos de España a raíz de las protestas por la masacre, y una en Roma. Tras la matanza, en la noche del día 3, en Vitoria, a pesar de estar muy vigilada la zona del Gobierno Civil y de la comisaría central, y de que cualquiera que estuviese por la calle se arriesgaba a paliza, detención y paliza, un inspector de policía resultó con quemaduras graves que afectaron al rostro (con pérdida de la visión de un ojo) por la explosión en la puerta de la comisaría de (primero) un coctel molotov y (rectificando) de ¡una granada de mano! (identificada por un policía como una PO-3 del ejército, libro “Gasteiz – Vitoria. De la huelga a la matanza” página 138), según información policial, pero sin abrirse una investigación, ni identificación ni detención de los autores, resultando todo ello bastante sorprendente, porque el atentado no fue reivindicado (aunque siempre cabe una acción espontánea anónima, y que el autor/es se hubiese librado), y los trabajadores se habían limitado a lanzar ladrillos, piedras, palos, etc., y la policía tampoco pudo demostrar que utilizasen “instrumentos agresivos de capacidad letal, como bombas, cócteles, (…) machetes, palos, cadenas, porras, etc.”, lo que la habría obligado de defenderse ¡ametrallando! y gastando una cantidad enorme munición (unas dos mil balas según la policía, en sus comunicaciones). Ese policía herido en la comisaria fue utilizado para ningunear los muertos, y agitar la amenaza subversiva y terrorista a la que supuestamente habían tenido que hacer frente tan valerosos garantes del orden público, como dijo, con toda la desvergüenza del mundo, una nota oficial del gobierno “La actuación de las fuerzas del Orden Público [así, con mayúsculas, para que se vea lo sacrosanto que es] ha estado dirigida a proteger el ejercicio de las libertades individuales y a responder ante situaciones de coacción o violencia física que con toda claridad han vulnerado estos principios” ¡el mundo alveres!. La policía, en sus informes, ofrecía de sí misma una imagen que parecía más propia de un cuerpo con vocación de ayudar a las ancianitas a cruzar la calle, que a machacar a los “subversivos” y “alteradores del orden público” que se oponían a la estupenda España de la Paz de Franco ¡todo un género literario! Pero los hechos ¡y las grabaciones! demuestran sin lugar a dudas su caradura política y moral.

Aquello no fue sólo un castigo y mensaje para la clase trabajadora y pueblo de Vitoria o Euskadi, sino para toda España, sobre los límites de la Transición a venir. Los hechos, los informes policiales y las declaraciones posteriores de Manuel Fraga Iribarne, apuntan a que de ningún modo fue un “accidente”, sino que el Estado se proponía acabar como fuese con esa lucha ejemplar e impedir, por el terror, que otros (en Euskadi y el resto de España) la imitasen. Fraga dijo El que no haya aprendido la lección de Vitoria, él verá lo que hace [tendremos un gran país] “por las buenas o por las malas” “el que quiera plantear la lucha, la tendrá. Con todas las consecuencias. Dejémonos de pamplinas.” “Por supuesto, tengo que decir que la responsabilidad de los que siguen echando la gente a la calle con mentiras de un tipo o de otro, les correspondía íntegramente en cuanto a resultados trágicos como los que hemos vivido en Vitoria. Que este triste ejemplo sirva de gran lección para todo el país en los meses próximos.” (páginas 147 y 154).

Ahora os pregunto: los trabajadores ¿tenían derecho a defenderse violentamente? ¿No, porque la violencia es monopolio del Estado, sería desobedecer a la autoridad, resistencia y agresión a las fuerzas del orden público? Hasta el día de hoy, nadie ha respondido por estos hechos, ni ha sido castigado. ¿Y si los obreros, en su reacción, hubiesen matado a un policía al menos? ¿Y si en vez de esto, un grupo de trabajadores, hartos de la represión de los días previos, se hubiesen dirigido a un grupo de policías, increpándoles por su proceder, y ante el intento de aporrearles y detenerles, les hubiesen ametrallado, dejando 5 policías muertos? Entonces el escándalo y la reacción habrían sido mayúsculos, se les habría considerado unos monstruos y pedido la pena de muerte. Porque, como ovejas, debemos asumir que en el orden natural de las cosas está que nos pueden matar, sin derecho a reclamar nada, pero ¿que al lobo le pueda pasar lo mismo?, eso ¡ni soñarlo!. No estoy insinuando que los policías mereciesen esa suerte, sino que los primeros que no creemos en la igualdad somos nosotros cuando inconscientemente les reconocemos más derechos y parecen más condenables los daños que sufran ellos que los nuestros, cuando unos protegen la explotación y la opresión, y los otros se rebelan contra ella. ¿Que a qué viene esto? Pues a los hechos, a la pobre reacción que ante esa matanza hubo en España, salvo en Euskadi y Navarra (impresionante huelga general –ilegal, por supuesto- al día siguiente -4 de marzo- en Navarra, y numerosos paros y ya generaliza el día lunes 8 de marzo, con otro obrero muerto por bala en Basauri –Vizcaya-) y en contados sitios (cinturón industrial madrileño, Tarragona con otro muerto al caer de un tejado, huyendo de la policía…), de lo que apenas queda constancia y sin recordar más. Dice J.A. Val del Olmo en su libro “Tres de marzo. Una lucha inacabada” con respecto a la solidaridad fuera de Euskadi, sin más precisiones “Conflictos que [ya] se estaban desarrollando en Cataluña, Galicia, Asturias, Málaga y Madrid se radicalizaron” http://www.rebelion.org/docs/209481.pdf

¿Se debería esto también, en parte, a que al PCE y otras fuerzas, prefirieron pasar de puntillas sobre el caso, porque tampoco les interesaba publicitar unas formas de lucha y autoorganización que escaparan a su control sindical y político y que por tanto dificultaban sus planes “democráticos”, esto es, demostrar al capital que, cuando llegase la democracia, sus servicios deberían ser bien compensados políticamente pues eran capaces de controlar a la clase trabajadora?. Esta sospecha la confirma Val del Olmo cuando dice en su libro: “La lucha en Vitoria cuestionó radicalmente el argumento de que la clase obrera no tenía fuerza para imponer ella sola las libertades democráticas, puso en evidencia el proceso de abandono progresivo de posiciones políticas rupturístas por parte del PSOE y del PCE, y marginó totalmente la estrategia de PCE y CC.OO. de utilización del Sindicato Vertical. Ello explica que la lucha hubiera quedado aislada, que no se hubiera generado una mayor solidaridad en el conjunto del Estado y que se intentara minimizarla considerándola una más de las luchas que se estaban realizando.”

A la clase capitalista y su Estado le sirvió de test: había más posibilidades para una Transición controlada de la dictadura capitalista franquista a la “democracia” capitalista monárquica, con buena parte del mismo personal político franquista, intacto el aparato policial-judicial-militar, y ¡sin rendir cuentas! (como Manuel Fraga Iribarne, más tarde fundador de AP y luego del PP, con indudable responsabilidad –aunque sólo fuese política- en la matanza y la ausencia de castigo a los responsables directos, mientras la “Justicia” perseguía a los “verdaderos culpables”, o sea, los “subversivos”). Sobre estos sucesos, además de otras fuentes, la de la asociación de los afectados que buscan todavía justicia y reparación, con una gran base documental http://www.martxoak3.org/ que quienes sólo conocéis muy superficialmente lo que fue el franquismo deberíais explorar, porque no estamos tratando de un asunto de 1939, sino de marzo de 1976, ¡con los mismos protagonistas de la Transición!

NOTA 4.- Ayuda a entender la disposición de los estudiantes a la violencia, el contexto histórico. Si hoy, en una sociedad francesa aparentemente menos violenta, los estudiantes que se manifiestan contra la reforma laboral “a la española” corean en las manifestaciones “Todo el mundo detesta a la policía”, en Mayo del 68 los policías no les habían dado a los estudiantes motivos para menos. Francia era también entonces un país imperialista, y sólo muy recientemente (1962) había reconocido la independencia de Argelia contra cuyo pueblo había desatado una guerra especialmente sucia. El 11 de abril de 1968, el líder estudiantil alemán Rudi Dutschke, cuando estaba a punto de entrar a comprar en una farmacia, sin provocación alguna, fue tiroteado por un individuo de ideología nazi que había planeado su asesinato, animado por el del líder pacifista negro norteamericano Martin Luther King el 4 de abril; Rudi sobrevivió aunque, en parte por las graves secuelas, murió pronto (24-12-1979); pero su intento de asesinato dejó en evidencia una vez más lo que había debajo de la democracia capitalista alemana, con su gran peso de herederos del nazismo incluso en sus más altas instituciones, y que había demostrado su talante en la represión contra las movilizaciones estudiantiles y la sucia campaña contra ellos de sus grandes medios de comunicación, alentando el odio a personas como Rudi. En EEUU la policía y el ejército se desataban contra las protestas contrarias a la guerra a Vietnam (la más brutal desde la IIª Guerra Mundial) y contra la discriminación racial a los negros y el asesinato de M.L. King. Y más hechos de este tipo ocurrirían por el mundo en aquel 1968, en particular la gran matanza de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco), en México capital (2 de octubre de 1968) a manos de un cuerpo militar que actuaba de paisano.

En la Wikipedia se puede leer: https://es.wikipedia.org/wiki/Mayo_de_1968_en_Francia

En octubre de 1961 una manifestación pacífica de argelinos en París acabó con una fuerte represión policial que provocó más de 200 muertos, cuyos cuerpos fueron arrojados al Sena en una acción que fue silenciada en el primero de los grandes apagones informativos de esta época. También a raíz de este suceso aparece públicamente por primera vez una corriente estudiantil radical que se manifestará contra la actuación policial a través de dos organizaciones recientemente creadas: el Comité Anticolonalista y el Frente Universitario Antifascista (FUA). Al año siguiente, en febrero de 1962, una manifestación convocada por el Partido Comunista Francés y la Confederación General del Trabajo acabó con nueve muertos aplastados en la estación de metro de Charonne. Estos dos sucesos provocaron un sentimiento de rechazo hacia los CRS (policía antidisturbios).”

Para la masacre de los argelinos en París https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Par%C3%ADs_(1961)

En el libro de los trotskistas Daniel Bensaïd y Henri Weber “Mayo 68: un ensayo general”, del que aporto los enlaces al final, en la página 144ss de la versión impresa (capítulo 8 ¡…y pelear!, Significación de las barricadas) relata la noche de las barricadas (del 10 al 11 de mayo) y explica que aunque las barricadas tenían un valor defensivo, lo más importante era su carácter más simbólico-político y no el “militar” de dudosa eficacia, y también su papel de provocación al Estado que si cedía a que el Barrio Latino escapase de esa manera a su autoritarismo (siquiera por unas horas), se declararía derrotado, y si atacaba tendría que hacerlo con gran violencia y riesgo de graves daños (incluso la muerte), y entonces quedaría desenmascarado, por optar por esa respuesta desproporcionada y brutal antes que acceder a las razonables reivindicaciones de los estudiantes, o dejar que se enfriase el asunto y abandonasen las barricadas en un par de días… La “seguridad” de París y la “integridad territorial” de Francia no iban a peligrar por ello lo más mínimo. Dicen: “El gobierno está [ha caído] en la trampa”. Esa represión desproporcionada y furiosa (aunque controlada, porque no dispararon balas y a matar), y el ejemplo del coraje demostrado por los resistentes, y el de las ocupaciones estudiantiles, le costó al Estado la primera huelga general, de un día (el lunes 13 de mayo), y ser el detonante del proceso de la huelga general y ocupaciones de empresas que se inició el 14 de mayo.

Tomás Ibáñez, nos dice en su Cronología que esa noche eran más de 50 barricadas. En el libro de René Viénet “Enragés: Y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones”, del que aporto enlace, se lee “Las sesenta barricadas, de las cuales veinte eran muy sólidas, permitían una defensa bastante prolongada y una retirada combatiendo, pero en el interior de un perímetro limitado. El débil armamento improvisado y sobre todo la inorganización que no permitía lanzar contra-ataques o maniobrar con el fin de ensanchar la zona de los combates, dejaban a los amotinados en una ratonera.”. Así que ahí se ve ¡qué peligrosas eran para el Estado y “la seguridad de los ciudadanos”!

Pero que importantes sectores de la sociedad occidental, que no eran clase capitalista ni sus servidores del Estado, se escandalizasen con esta violencia estudiantil y obrera (que ni siquiera utilizaba balas), cuando no se indignaba ni siquiera una cuarta parte de eso cuando se trata de las decenas, centenas, millares, cientos de miles, millones de víctimas mortales que se provocaron en Indochina, Argelia, ¡Indonesia!, Vietnam y Laos, Palestina, y otro montón de países, con la dirección o complicidad de los principales Estados “democráticos” del mundo (EEUU y un larguísimo etc.), demuestra hasta qué punto tenemos lavado el cerebro, asumida la obediencia y la sumisión, la renuncia a la autodefensa, la complicidad con su violencia, el miedo al poder del capital y su Estado. La mente y el corazón del filisteo decían: “en mi nombre, o gracias a mi voto, o a mi indiferencia, pueden arrasar campos, pueblos y ciudades, masacrar a poblaciones enteras, eliminar a todos los “subversivos”, o dejar morir de hambre a millones de personas aunque haya alimentos de sobra, pero vosotros, manifestantes, ¡no toquéis mi automóvil!” o “¡no queméis nuestra bandera!”.

El hecho de que me sienta en la necesidad de argumentar sobre esto a la generación del 15-M, en unos tiempos tan violentos como hipócritas, es también una señal de lo que digo.

NOTA 5.- Al final del artículo, tras la C dentro de un círculo que no puedo reproducir, se puede leer: “Tomás Ibáñez, 2008. Este artículo ha sido publicado bajo una licencia Creative Commons. Reconocimiento- No comercial- Sin obra derivada 2.5. Se permite copiar, distribuir y comunicar públicamente el texto por cualquier medio, siempre que sea de forma literal, citando la fuente y sin fines comerciales.”

Como esto no lo podéis comprobar si no tenéis a mano la revista, os aporto más información.

En lo que queda de lo que fue su web: http://archipielago.webcindario.com/perfil.html , se dice claramente en http://archipielago.webcindario.com/promoespecial.html : “Debido al cierre de la revista Archipiélago, os recordamos que seguimos ofreciendo la colección completa de la revista Archipiélago (excepto números agotados o no disponibles: 1, 2, 4, 5, 6, 8, 41, 75, 76, 77-78, 79, 80-81 y 83-84) al precio inmejorable de 110,00 euros+ gastos de envío nacionales (unos 30,00 euros).”. Por lo que la reproducción de la cronología, que está en el número doble 80-81, tampoco supondría un perjuicio para los editores (ya que el número está agotado o no disponible), sino una forma de reconocimiento a su excelente labor, por si alguien quiere conocer lo que de esa publicación todavía puede recuperarse, y una forma de salvar ese trabajo y hacerlo ahora útil, con el consiguiente reconocimiento también para la labor de Tomás Ibáñez.

Una confirmación indirecta de esto la tenéis en http://www.notonidas.com/2011/06/una-cronologia-del-mayo-del-68.html , que bajo licencia Creative Commos, incluía un resumen de esa cronología bajo este encabezamiento:

4 de junio de 2011. Una cronología del mayo del 68.

Este texto es un resumen de los acontecimientos del Mayo Francés que toma como referencia la descripción que hace Tomás Ibáñez en “Cronología (subjetiva) de Mayo del 68”, artículo publicado en la revista Archipiélago nº 80 – 81 y el artículo “Cómo y quienes acabaron con el Mayo del 68 en Francia”. Quizás los errores y aciertos del Mayo Francés puedan invitar a alguna reflexión en el contexto del 15M, sin que en ningún caso tenga que ser su modelo.

Esta fuente tiene por tanto, en algunos aspectos, una información complementaria a la que aporta Tomás Ibañez, y conviene que también la conozcáis

Se reproduce también, junto a más artículos dedicados al 68 en http://jipylon.blogspot.com.es/2013/05/mayo-del-68-fue-algo-mas-que-paris.html

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ANEXO

CRONOLOGÍA (subjetiva) de MAYO del 68.- Tomás Ibáñez (mayo 2008)

[Publicada (bajo licencia Creative Commons) en el número 81-82, de mayo de 2008, de la revista “Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura” (desaparecida; ved NOTA 5 del artículo del que esto es Anexo).

Transcribo al completo. Introduciré alguna traducción, aclaración, entre corchetes, como AD]

Cuarenta años ya de Mayo del 68. Esa dilatada distancia temporal que no cesa, lógicamente, de acrecentarse día a día, aconseja incluir aquí, al comienzo de este número especial de Archipiélago, una cronología sucinta que proporcione elementos de información fácticos sobre el desarrollo de los hechos. Pero la frialdad, casi notarial, de una mera relación de fechas y eventos no es necesariamente la mejor forma de acceder al conocimiento de un acontecimiento histórico, así que, sin que esto vaya en detrimento del respeto a los hechos, me ha parecido que la inclusión de elementos subjetivos, de vivencias y de recuerdos, podía ayudar a captar mejor lo que fue aquel movimiento. Vaya pues por delante esta cronología del 68, completada, atravesada o perturbada por fragmentos de una “crónica vivida” de Mayo del 68.

Miércoles 1 de mayo. Respondiendo a la convocatoria hecha por el CLJA (Comité de Liaison des Jeunes Anarchistes) [Comité de Enlace de las Juventudes Anarquistas; por AD] unas pocas decenas de jóvenes anarquistas, entre los cuales se encuentra Daniel Cohn Bendit (ya se verá más adelante por qué menciono su presencia), acudimos con banderas y octavillas a la tradicional manifestación sindical del primero de mayo. Duro enfrentamiento con el servicio de orden de la CGT (sindicato controlado en la época por el Partido Comunista), que nos arrebata las banderas y las octavillas y nos catapulta en muy pocos minutos fuera de la manifestación (los únicos que conseguirán mantenerse en su seno porque son más numerosos que nosotros y porque disponen de un servicio de orden contundente son los maoístas de la UJCML, la Unión de Juventudes Comunistas marxistas-leninistas). Aún recuerdo el coloso del servicio de orden de la CGT que me arrebata un grueso fajo de octavillas y las rompe como si nada, con un solo gesto.

Tan sólo una docena de días más tarde (el 13 de mayo), los dirigentes de la CGT no tendrán más remedio que aceptar la presencia de Daniel Cohn Bendit (Dany, en lo sucesivo) en primera fila de la multitudinaria manifestación que recorrerá las calles de París. El vuelco radical que ha dado la situación en tan pocos días es bien significativo de la intensidad y de la rapidez con la cual se desarrollaron los acontecimientos de Mayo.

Jueves 2 de mayo. Se celebra una jornada “anti-imperialista” en la Universidad de Nanterre, donde grupos de estudiantes se han pertrechado para repeler una posible incursión de los fachas. Esa misma noche el decano de Nanterre decreta el cierre de la universidad. El Movimiento del 22 de marzo (nota 1) (“22M” de ahora en adelante) y el resto de organizaciones izquierdistas (salvo los maoístas) llaman a concentrarse al día siguiente en el patio de la Sorbona para protestar contra el cierre de Nanterre y contra las medidas disciplinarias que las autoridades universitarias tienen previsto dictaminar el lunes 6 de mayo contra ocho estudiantes de Nanterre.

Nota 1. El Movimiento 22 de marzo, constituido ese día de 1968 tras la ocupación de la Torre Administrativa de Nanterre por centenar y medio de estudiantes, fue uno de los principales elementos dinamizadores de Mayo del 68.

Viernes 3 de mayo. Entre 300 y 400 estudiantes, muchos de ellos con cascos y garrotes (se prevé en efecto una incursión de los estudiantes fascistas del grupo Occident), ocupan el patio de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Sorbona desde primera hora de la mañana. Pasan las horas y los fachas no aparecen. Como trabajo en un laboratorio universitario situado justo enfrente de la entrada a la Sorbona, mis idas y venidas para conversar con los ocupantes son constantes. Hacia las 17 horas, en defecto de los fachas aparecen, a petición del rector Roche, numerosas lecheras que la policía carga de estudiantes para conducirlos a comisaría, pero sólo estudiantes varones ya que las chicas sólo se ven obligadas a abandonar la Sorbona. Mientras esto se está produciendo abandono mi trabajo y camino apresuradamente hacia la cercana plaza de la Sorbona donde, junto las compañeras que la policía ha hecho salir del patio, se están formando grupos de jóvenes, de estudiantes, y de transeúntes. Un clamor va creciendo: “Liberez nos camarades”, “CRS, SS” (nota 2) … objetos varios empiezan a volar hacia los policías, carreras, cargas y primeras granadas lacrimógenas, el parabrisas de una lechera vuela en mil pedazos, las rejas de los árboles son arrancadas y tiradas sobre la calzada del Boulevard Saint Michel. En la plaza de la Sorbona, un dirigente trotskista (lambertista) que no había sido detenido porque había salido pocos instantes antes del patio de la Sorbona nos grita: “Faites pas les cons, pas de provocation…” [no hagáis los idiotas, sin provocaciones; por AD]. Los enfrentamientos van a durar unas cuatro horas, hasta pasadas las 8 de la tarde. Unas 600 personas han sido detenidas, 27 retenidas, 7 serán condenadas el sábado y otras 7 el domingo.

Nota 2. CRS: Compañías Republicanas de Seguridad, cuerpos policiales antidisturbios.

Para mí está claro que fue una suerte que los dirigentes y los militantes más destacados de las organizaciones estudiantiles no estuviesen en la calle porque muy probablemente hubiesen hecho abortar la revuelta espontánea… Fue ese día cuando la mecha de Mayo empezó a prender, encendida por los espontáneos y en ausencia de los líderes estudiantiles…

Por la tarde el rector comunica el cierre “indefinido” de la Sorbona. Por la noche la UNEF (Sindicatos mayoritario de los estudiantes) y el SNES-Sup (Sindicato del profesorado universitario) [en realidad es SNE Sup; por AD] hacen un llamamiento a la huelga general indefinida en la Enseñanza Superior. A la una de la madrugada el 22M, el MAU, la JCR, la FER, los ESU (nota 3) el SNES-sup y la UNEF, se encuentran reunidos y acuerdan convocar conjuntamente una manifestación para el lunes 6 a las 18,30 horas en la Plaza Denfert-Rochereau.

Nota 3. MAU: Movimiento de Acción Universitaria, recientemente creado por una corriente revolucionaria y autogestionaria de la UNEF; JCR: Juventudes Comunistas Revolucionarias, organización trotskista IV Internacional; FER: Federación de Estudiantes Revolucionarios, trotskistas-lambertistas; ESU, Estudiantes Socialistas Unificados, del Partido Socialista Unificado, izquierda socialista.

Sábado 4 de mayo. Con inusual rapidez los tribunales de Justicia pronuncian las condenas de los “alborotadores” detenidos el día anterior. Una octavilla del MAU llama ese mismo día a la creación de “Comités d`Action”, asambleas por distritos (habrá de 450 en París a finales de mayo). El del distrito XIII se crea ese mismo 4 de mayo por la tarde.

Domingo 5 de mayo. Es muy probable que la LEA (nota 4) o el 22M se reuniesen, pero no me acuerdo.

Nota 4. LEA: Liaison des Étudiants Anarchistes, pequeña organización anarquista creada en 1964, que tuvo cierta implantación en Nanterre y fue una de las dinamizadoras del 22M.

Lunes 6 de mayo. Daniel Cohn Bendit, Jean-Pierre Duteuil (ambos de la LEA y del 22M) y otros seis estudiantes de la Universidad de Nanterre se presentan a las 9 horas ante el consejo de disciplina en la Sorbona, pero saldrán pocas horas después ya que el “juicio” queda aplazado hasta el siguiente viernes. Mientras están compareciendo en la Sorbona, una manifestación de unos 2.000 estudiantes arranca de la Facultad de Ciencias (“la halle aux vins” [el mercado del vino; por AD]) hacia las doce, cruza la orilla derecha del Sena y tras una larga marcha durante la cual los efectivos van aumentando conseguimos volver por fin al margen izquierdo en dirección a la Sorbona. Duros enfrentamientos con la policía y repliegue sobre la Plaza Maubert donde los enfrentamientos que movilizan a unos 5.000 estudiantes son muy violentos (nunca antes había presenciado tal grado de violencia) y duran hasta que rompemos filas para acudir a la manifestación convocada en la Plaza Denfert Rochereau.

Mucha gente en Denfert, unos 10.000 manifestantes, los disciplinados militantes de la FER despliegan sus banderas, pero la gente los abuchea y se ven obligados a replegarlas, el acuerdo tomando en la madrugada del día 4 era que no debía haber banderas de ninguna organización. Los manifestantes, sorprendidos y eufóricos por la dimensión de la manifestación, gritan con sorna: “Somos un grupúsculo”. Con un sentimiento de fuerza, avanzamos por el Boulevard Raspail, la rue de Rennes, el Boulevard Saint Germain, en dirección a la Sorbona, pero en el Boulevard Saint Germain, a altura de la plaza del Odeon, la fuerte presencia policial impide que la manifestación prosiga su rumbo hasta la Sorbona. Enfrentamientos muy duros durante varias horas, muchas granadas, más de 800 heridos entre manifestantes y policías, unas 400 detenciones, los enfrentamientos no cesarán hasta pasada la una de la mañana, recuerdo las incontenibles, agotadoras e inacabables tandas de estornudos que nos hacen pensar en la probable utilización de granadas con cloro… [eso es un peligroso material de guerra, y se comenta en el libro; por AD]

Las universidades han secundado masivamente la huelga general en toda Francia, para entonces ya se han creado en los institutos los CAL (Comités d`Action Lycéens) y los Comités d`Action de barrios están a punto de proliferar…

Martes 7 de mayo. Una manifestación multitudinaria (entre 30 y 50.000 participantes) sale a las 18,30 horas de Denfert-Rochereau, pasa a la orilla derecha y enfila los Campos Elíseos hasta el arco de triunfo para volver luego al Barrio Latino donde la dispersión se da hacia las doce de la noche. La invasión de los Campos Elíseos por la multitud con sus banderas rojas y sus banderas negras nos deja, desde luego, un sentimiento de inmensa satisfacción.

El número 1 del periódico Action, publicación de los comités de acción, ya está en la calle y se difunde masivamente mediante venta militante.

Miércoles 8 de mayo. Mitin intersindical en la Halle aux vins (Facultad de Ciencia), pequeña manifestación (UNEF, Snes-Sup) a las 18,30 horas que sale de la Facultad de Ciencias y dispersión sin incidentes siguiendo la consigna lanzada por Claude Chisseray, dirigente estudiantil de la FER. Alain Geismar (Secretario general del SNES-Sup) y Alain Sauvageot (Presidente de la UNEF) han negociado unas condiciones para la vuelta a la normalidad, que pasan por retirar las sanciones contra los estudiantes y ponerlos todos en libertad (¡¡¡menos a los extranjeros!!!).

Por la noche el 22M se reúne en un local de la Avenue de Verzy (distrito 17). El cabreo por los acontecimientos del día es intenso. Hacia las tres de la madrugada Alain Geismar aparece, destrozado, con lágrimas en los ojos y realiza una autocrítica por las negociaciones que ha llevado a cabo y que parecen poner fin al movimiento de Mayo, sacrificando además a los detenidos extranjeros.

El 22M decide echar un órdago y anunciar el día siguiente que está decidido a lanzar, aunque sea en solitario, la convocatoria de una gran manifestación en Denfert para el viernes 10 de mayo a las 18.30 horas y que ya tiene impresas las octavillas. Esa decisión va a ser absolutamente clave como se verá más adelante.

Jueves 9 de mayo. El Barrio Latino es ocupado por un gigantesco sit-in, innumerables grupos debaten en el Boulevard Saint Michel y en los alrededores de la Sorbona. Louis Aragon intenta participar en uno de los debates, pero su vinculación al Partido Comunista hace que la gente lo increpe. Por la noche la JCR, que ha convocado un mitin en la gran sala de la Mutualité, lo abre a todo el “movimiento” y el mitin sirve entre otras cosas para expandir la llamada a la manifestación del día 10 que también han suscrito finalmente la UNEF y el SNES-sup.

Viernes 10 de mayo. Cuando la manifestación arranca hacia las 19 horas hay mucha gente en Denfert. Unos 30.000 manifestantes desfilan por la rue Monge, hasta el Boulevard Saint Michel, pero hacia las 20,30 horas, a la altura de los jardines de Luxemburgo, la manifestación se detiene para no seguir alejándose de las inmediaciones de la Sorbona. La consigna es la de ocupar el Barrio Latino el tiempo que sea necesario, hasta que las autoridades cedan. El ambiente es tenso, la espera se transforma pronto en una intensa actividad espontánea que consiste en arrancar los adoquines y empezar a levantar barricadas (se contarán más de 50 en un perímetro bastante reducido…). Los compañeros de la LEA y del 22M están entre los primeros en arrancar adoquines mientras algunos responsables de la UNEF y de la FER les gritan “provocadores” e intentan impedirlo. Ante el cariz que está tomando la situación, banderas al aire, en perfecta y compacta formación, los militantes de la FER abandonan el Barrio Latino al grito de “no a la provocación”…

Como casi todos los viernes, tenemos en la sede de la CNT, rue Sainte Marthe, nuestra reunión de la Federación local de la FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias). Salgo disparado hacia allí para informar de lo que está ocurriendo en el Barrio Latino, frío recibimiento: “Esto no pasa de ser un simple alboroto de estudiantes, más vale seguir con la reunión”; mi decepción es intensa pero también he de decir que se verá neutralizada los días siguientes al constatar la activa presencia de casi todos los compañeros de la FIJL y de muchos viejos compañeros de la CNT en los acontecimientos. Regreso inmediatamente a las barricadas de la rue Gay Lussac, los enfrentamientos aún no han empezado.

Rumores mil durante la tensa espera: algunos alentadores: “los obreros de la periferia (la banlieue) están marchando hacia el Barrio Latino”; otros preocupantes: “los tanques del ejército están ya en tal o cual puente de París”… Me topo con Pierre B. que está absorbido dibujando en una hoja de papel artilugios para parar los tanques…. Los transistores [pequeños aparatos receptores de emisoras de radio, portátiles a pilas, llamados así por el paso de la tecnología de válvulas de los grandes aparatos de radio caseros, a la tecnología del transistor, de mucho menor tamaño; aprovechando las noticias en directo o los partes de noticias regulares; por AD] desempeñan un gran papel, el asalto de la policía se acerca y todos sabemos que se va a producir de un momento a otro, pero nadie está dispuesto a perderse ese enfrentamiento que se intuye decisivo. Poco después de las dos de la madrugada empieza el asalto, extraordinariamente brutal, la policía tarda dos horas en tomar el control de la calle Gay Lussac. Conxita, mi compañera, se refugia con otros manifestantes en un piso de esa calle, los polis suben por las escaleras y golpean las puertas, la gente se amontona en los pisos que los han acogido, otros vamos retrocediendo de barricada en barricada. Hacia las cinco de la mañana nos agrupamos en la Halle aux vins, exhaustos, por mi parte decido ir a casa a descansar un rato y a intentar recabar informaciones… El balance es: cerca de 400 heridos, cerca de 500 detenciones (unos 60 extranjeros), 63 puestos a disposición de la justicia, la mitad no son estudiantes.

Sábado 11 de mayo. El espectáculo que ofrece la rue Gay Lussac y el Barrio Latino es extraordinario… El conjunto de los sindicatos [incluidos los obreros; AD] convocan huelga general [para todos, estudiantes, trabajadores…; AD] para el lunes 13 de mayo, así como una manifestación unitaria que saldrá de la plaza de la Republique.

A las 23 horas, el primer ministro Georges Pompidou, que acaba de regresar de Afganistán, hace una alocución televisada en la cual anuncia que: 1) a partir del próximo lunes 13 la Sorbona será reabierta; y 2) se aceptan los tres puntos exigidos por los estudiantes (liberación de todos los estudiantes detenidos, la policía saldrá de todos los recintos universitarios, todas las facultades serán reabiertas).

Domingo 12 de mayo. Larga asamblea del 22M, me parece que fue en los locales protestantes del Parc Mont Souris (distrito 14), se trata de discutir una estrategia para el día 13 y de preparar octavillas y banderolas para la manifestación. Manuel C., alias “Carlos”, propone que un nutrido grupo de militantes, bien equipados, monten barricadas a poca distancia del paso de la manifestación e intenten resistir a las cargas policiales. Se supone que una parte apreciable de las decenas de miles de jóvenes obreros que acudirán a la manifestación sindical se desplazarán hasta el lugar de los enfrentamientos y se sumarán a estos. A partir de ese momento París arde… todo es posible… la revolución está en marcha… El planteamiento me seduce pero la mayoría de las intervenciones lo rechazan. Se decide participar sin más a la manifestación conjunta del lunes.

Hacia las 18 horas un grupo de estudiantes junto con Kravetz y Perninou, los líderes del MAU, que se ha autodisuelto el día anterior para fundirse en los Comités d`Action, ocupa la Facultad de Censier: asamblea general permanente y abierta a todos, se eligen comisiones para tratar cada tema y para montar los servicios necesarios (limpieza, reproducción gráfica, etc.). La democracia directa, que viene caracterizando al 22 Marzo, es adoptada y la cuestión más vital es la de autoorganizarse… Una enorme sed de libertad a todos los niveles y un sueño de los estudiantes que los obreros se despierten por fin y tomen el relevo…

Lunes 13 de mayo. Junto con Manuel C. pasamos por casa de una profesora de Nanterre, Anne Querrien, creo que en el barrio Montparnasse, para recoger banderolas, Manuel conduce hacia el lugar de la manifestación, esquivando los sitios donde hay más policías. Cuando le digo que conduce como un experto me contesta: “he aprendido a conducir para la revolución”. Los estudiantes (convocados por el 22M) se han dado cita previa en la Gare de l´Este [estación de ferrocarriles; AD] y desde allí marchan hacia la plaza de la República. La huelga general no ha tenido un seguimiento masivo pero una enorme manifestación (se habla de 800.000 personas, puede que haya unas 500.000), sale de República hacia las 16 horas. El contraste con la manifestación del 1 de mayo es impresionante. Dany en primera línea y muchísimas banderas negras con miles de personas tras ellas, ningún servicio de orden podría remediar esta situación. La manifestación acaba llegando a Denfert donde a las 17,30 horas los sindicatos dan la orden de dispersión, pero una parte de la manifestación, principalmente estudiantil (unos 10.000), se mantiene y se dirige hacia el césped del Champs de Mars donde se llevan a cabo debates antes de regresar hacia la Sorbona hacia las 22 horas y ocuparla. Se elige un Comité de Ocupación.

El número 2 de Action ya está en la calle y desde dentro de la Sorbona se organiza febrilmente, hasta altas horas de la noche, su ocupación…

Un comité de coordinación de los Comités d`Action de barrios se instala en la calle Serpente (lo controlan los militantes del disuelto MAU), un Comité d´Occupation se constituye en la Sorbona donde se crean los “Comités d´action Étudiants Ouvriers”, y otro comité de ocupación se instala en Censier donde se crean los “Comités d´Action Travailleurs Étudiants” (CATE) y, más tarde, el “Comité Inter entreprise”, nacido en parte del GLAT (“Groupe de Liaison pour l´Action des Travailleurs”)

Martes 14 de mayo. La Sorbona bulle de actividades y de agitación, de repente un clamor invade el patio: llega la noticia de que la fábrica de Sud Aviation, cerca de Nantes, con 2.000 trabajadores, ha sido ocupada y su director secuestrado por los trabajadores, la euforia nos embriaga.

Miércoles 15 de mayo. La Facultad de Bellas Artes es ocupada y comienza la producción de los famosos carteles en serigrafía, pero sobre todo resuena la noticia de la ocupación del teatro de l´Odeon. En la Sorbona el “Comité de Ocupación” se elige cada noche, las diversas comisiones trabajan sin descanso, se rumorea que antiguos resistentes han desenterrado las armas que habían escondido después de la guerra y las han traído a la Sorbona para su eventual defensa. La fábrica de Renault en Cleon, cerca de Rouen, es ocupada y, como en Sud Aviation, el director es secuestrado. Los trabajadores de Cleon desplazan delegaciones hacia las fábricas de Renault-Flins y Renault-Billancourt.

La mecha encendida en las calles de París unos diez días antes y alimentada desde entonces sin un solo momento de tregua está provocando fuertes explosiones en el mundo obrero y está cambiando las dimensiones de la contienda. Estamos quizás en el momento álgido del Mayo, las vivencias fluyen de forma incontenible y las vuelco aquí de forma desordenada. Sentimiento de ser parte de una comunidad creada muy rápidamente pero atravesada por lazos muy intensos que, paradójicamente, parecen venir de antiguo, inserción en un “nosotros” formado por muchos desconocidos y sin embargo muy cercanos, muy cómplices, creación de nuevas relaciones sociales, nuevos amigos. Necesidad de estar siempre disponible, en cada instante, siempre en alerta, delante de un futuro inmediato que se va construyendo en el momento, sin predeterminaciones. Atrapados en un ritmo desenfrenado, vertiginoso, mezcla de exaltación y de agotamiento, impresión muy fuerte de estar haciendo historia, de ser protagonista, de estar teniendo efectos sobre la realidad, de estar constantemente confrontados a desarrollos imprevistos que superan a sus protagonistas, y, durante un tiempo, impresión de ir cada día a más, de acertar en las acciones emprendidas. Alegría y entusiasmo, un placer nacido de la propia acción en la que se está inmerso. Deseo muy intenso de que aquello no acabara nunca. Impresión de que uno estaba haciendo colectivamente cosas que no había que hacer y que eran impensables hasta ese momento. Impresión de estar desafiando lo establecido, el poder, lo intocable. Impresión de haber puesto la máquina “fuera de control”, de haber lanzado un proceso de reacciones en cadena, imparable e imprevisible…

Jueves 16 de mayo. La huelga se va extendiendo, ferrocarriles, metro, autobuses… Sale una gran manifestación hacia los estudios de la Radio Televisión (ORTF) en protesta contra su política informativa. Los trabajadores ocupan las fábricas de Renault-Flins y de Renault-Billancourt, pero en este último caso es la propia CGT la que organiza la ocupación para poder controlar la situación.

Viernes 17 de mayo. Una marcha estudiantil sale para Renault-Billancourt que se ha puesto en huelga ese mismo día, pero la CGT fuertemente implantada en la fábrica impide que estudiantes y trabajadores puedan dialogar y confraternizar.

Por la noche se contabilizan unos 500.000 huelguistas. Estos serán dos millones al día siguiente sábado 18.

Sábado 18 de mayo. Francia está prácticamente paralizada, los estudiantes organizan la ayuda a los huelguistas, se trata de comprar alimentos directamente a los productores y llevarlos a las fábricas. La idea del “doble poder” se va abriendo camino. Más allá de la ayuda y de la solidaridad, se trata de dar un paso y de poner los trabajadores de las industrias directamente en contacto con los productores de alimentos para crear un circuito paralelo. Dany marcha hacia Saint Nazaire a casa de su hermano y, dejándose convencer por la revista París Match, se traslada a Alemania para participar en un acto de protesta.

Domingo 19 de mayo. En la Sorbona, primera asamblea general de los “Comités d´Action”, acuden 148 CA y 200 delegados. De Gaulle hace su famosa declaración sobre la Chienlist (el caos, el desbarajuste…).

Lunes 20 de mayo. Jean Paul Sartre interviene en la Sorbona. Francia está paralizada, hay seis millones de huelguistas. El objetivo que se plantea el movimiento de Mayo es el de transformar las huelgas pasivas en huelgas activas y devolver a los huelguistas la gestión de su huelga por encima de las burocracias sindicales. Decenas de coches con delegaciones de estudiantes parisinos salen para distintos lugares de Francia en misión de información y de agitación.

Martes 21 de mayo. La basura ya no se recoge en las calles de París, algunos productos empiezan a escasear, colas interminables en las gasolineras.

Miércoles 22 de mayo. La moción de censura que ha sido presentada por la izquierda en el Parlamento es rechazada. Las gasolineras se clausuran. Una de cal y de otra de arena: se anuncia la amnistía para los manifestantes detenidos, pero se anuncia también la interdictión de séjour (la prohibición de entrada en Francia) para Dany. Ese mismo día una manifestación espontánea protesta contra esa medida y se prepara una gran manifestación para el viernes 24.

Jueves 23 de mayo. Se prohíbe que las emisoras de radio transmitan en directo las manifestaciones.

Viernes 24 de mayo. La UNEF, el SNES-sup, el 22M, y los CAL han convocado una manifestación de apoyo a Dany con varios puntos de salida, todos en barriadas obreras del margen derecho: Clichy, Porte de Lillas, Stalingrad. Hay un objetivo secreto de tipo leninista que consiste en ocupar L´Hotel de Ville (la alcaldía de París). En su defecto, el 22M señala La Bolsa como segundo objetivo. Hay mucha gente (unos 50.000) y muchos jóvenes no estudiantes, el reagrupamiento de las diversas manifestaciones se hace delante de La Gare de Lyon, pero en ese punto la policía bloquea el paso y los enfrentamientos, muy duros, incluido el intento de asaltar una armería, empiezan en toda la zona. Durante la noche, Georges B. nos ha preparado pequeñas máscaras para protegernos de los gases. Se espera el discurso de De Gaulle a las 20 horas (éste anunciará la convocatoria de un referéndum) y se rumorea que las centrales sindicales van a empezar a negociar, el ambiente es muy tenso… Ante la imposibilidad de ocupar l´Hotel de Ville, el 22M arrastra a parte de la manifestación hacia la Bolsa, que es incendiada hacia las 22 horas. Luego, plaza de la Ópera, confluencia hacia el Barrio Latino y nueva noche de barricadas y de asaltos a algunas comisarías (la del distrito 5, etc.). Las radios ya no informan en directo, cierta desorientación de los manifestantes organizados en pequeños grupos tipo guerrilla urbana. Violencia extrema durante toda la noche, quizás la más violenta de todo el mes de mayo. En Lyon un policía muerto, en París 800 detenciones, cientos de heridos…

[NOTA de AD: en el libro de Jazques Baynac se recoge la lamentable muerte de un policía, de esta manera: “En Lyon, se ha librado una batalla aún más brutal que la de Nantes, donde ha perdido la vida un comisario de policía” (inicio de la página 300). Por la redacción, un tanto confusa, parece que la muerte haya ocurrido en Nantes, pero según varias fuentes fue en Lyon. En el libro de Baynac también se dice hacia la mitad de la página 293 que en París “las bombas lacrimógenas disparadas causan heridas graves. Un joven cae de repente. Ha sido alcanzado por una bomba –la policía dirá después que fue víctima de una cuchillada”. En la página 102 del libro “La primavera de París. Cronología gráfica de Mayo del 68” de Michel Sitbon (1988) leemos que en París “los equipos de granaderos que no escatiman granadas, ni lacrimógenas ni ofensivas –utilizadas por su efecto psicológico: dan más miedo; lo cual es lógico, porque son más peligrosas. Hoy causarán un muerto. Un estudiante de veintiséis años, Philippe Matherion. Tras el primer examen, los médicos del hospital Cochin dirán que murió por “arma blanca”. Después su padre revelará que era de extrema derecha y “se oponía al desorden”. Entonces ¿qué hacía allí esa noche? Todo el mundo se pierde en conjeturas y, al final, la primera víctima de las temibles granadas ofensivas empleadas sin parsimonia por las fuerzas del orden, pasará desapercibido. Nadie se preocupará por el asunto.”. En el libro “Enragés: y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones”, en la nota 2 del capítulo V se lee “Se declaró que había un muerto entre los manifestantes. [A] La desgraciada víctima se la utilizó mucho: dijeron que se había caído de un tejado; después que la habían apuñalado al oponerse al hampa que [se] manifestaba, en fin, el informe del médico forense divulgado varias semanas después concluyó en muerte provocada por un casco de granada”. Introduzco esta nota excepcional por la importancia del dato]

A altas horas de la noche, en la parte baja del Boulevard Saint Michel, Pierre Goldman, ilusionado con las guerrillas latinoamericanas y muy escéptico frente a los “pequeños enfrentamientos de Mayo”, me comenta, a modo de consejo, que unas hojas de afeitar clavadas en una patata la transforman en un proyectil de lo más eficaz.

Sábado 25 de mayo. Bajo la presidencia de Pompidou, las negociaciones entre el Gobierno y las centrales sindicales empiezan a primera hora de la tarde (15 horas) en la rue de Grenelle.

La ORTF se pone por fin en huelga.

Creación del CLEOP, “Comité de Liaison Étudiants Ouvriers Paysans” [paysans es campesinos; AD], para intentar crear un circuito de abastecimiento directo entre campesinos y huelguistas….

Domingo 26 de mayo. Mitin en la Citée Universitaire donde el 22M critica a la UNEF.

Lunes 27 de mayo. Por la mañana se firman los acuerdos de Grenelle [con algunas concesiones materiales a la clase trabajadora que muy pronto serán absorbidas por el capital, y dando más presencia en las empresas a los sindicatos, servirán para justificar la llamada sindical a la vuelta al trabajo; AD]. Por la tarde se realiza el mitin de Charlery al que asisten unas 50.000 personas. Ese mismo día Alain Geismar ha presentado su dimisión de la secretaria del SNES-sup. Corre el rumor de que, pese a la influencia que tiene la CGT en esa fábrica, los obreros de Renault-Billancourt han rechazado en asamblea los acuerdos de Grenelle.

Martes 28 de mayo. Alain Peyrefitte, ministro de Educación, dimite. A última hora de la tarde, Dany, que ha vuelto clandestinamente de Alemania, aparece en el gran anfiteatro de la Sorbona acogido por una enorme ovación cuando se identifica. Recuerdo con bastante nitidez a Dany bajando desde el último piso de la Sorbona donde está el servicio de orden, hasta el gran Anfiteatro, con Jacques Remy como guardaespaldas y unos Katangais (nota 5) que agitan unas cadenas de hierro para abrirnos paso de forma bastante ruda.

Nota 5. Algunos jóvenes de los suburbios de París, bastante proclives a la violencia, se habían instalado en la Sorbona poniendo sus artes marciales al servicio del Comité de Ocupación. Recibieron este nombre porque se rumoreaba que figuraban entre ellos algunos mercenarios que habían actuado en Katanga.

Hacia las 24 horas Dany da una conferencia de prensa y convoca otra para el día siguiente en el mismo lugar. De forma un tanto borrosa recuerdo que alguien me ha pedido que busque un refugio no muy alejado de la Sorbona donde Dany pueda pernoctar: P. y A., unos entrañables compañeros que viven en la propia rue Saint Jacques (lindante con la Universidad), aceptan acogerlo. A primeras horas de la madrugada un coche nos espera en la calle Saint Jacques y Janin, conduciendo una enorme moto, nos abre el camino hasta el piso de P. y A.

Miércoles 29 de mayo. Dany no se presenta a la rueda de prensa que ha convocado porque, para contrarrestar el liderazgo mediático, el 22M ha tomado el acuerdo de que acudan otros compañeros en su lugar (“todos somos Dany”, dirán los compañeros del 22M a unos periodistas un tanto enfadados…). De Gaulle está desaparecido, nadie sabe adónde se ha ido. La CGT ha convocado una gran manifestación que reúne varios cientos de miles de trabajadores, desde La Bastille hasta Saint Lazare, y que transcurre sin incidentes.

A las 18,25 horas De Gaulle reaparece en su residencia de Colombey.

Jueves 30 de mayo. A las 16,30 horas el General hace un discurso en el cual convoca elecciones y disuelve la Asamblea Nacional. Los Campos Elíseos se llenan de una marea humana que apoya a De Gaulle, se habla de un millón de personas.

Viernes 31 de mayo. Empieza el fin de semana de Pentecostés, se distribuye nuevamente gasolina para que la gente pueda hacer la vida normal de unas breves vacaciones y salir de París.

Sábado 1 de junio. La UNEF es el único sindicato que convoca manifestación como respuesta a De Gaulle. Unos 30.000 manifestantes van desde Montparnasse hasta Austerlitz atravesando el Barrio Latino, y gritando: “Elections piège á cons” (“elecciones, trampa para tontos”). Mis recuerdos son borrosos, Dany tiene que hacer acto de presencia en la manifestación. Ésta baja la calle Saint Jacques, estamos en la Sorbona y nos incorporamos durante un momento del recorrido, luego remontamos la manifestación a contra corriente hacia el piso de P. y A. De repente nos topamos con el servicio de orden de la FER que nos corta contundentemente el paso hasta que el líder lambertista Charles Berg grita: “Vous ne voyez as qui c´est? Laissez passer, tas de cons” [“¿No veis quiénes son? Dejadles pasar, montón de idiotas”; AD]; entonces, sin inmutarse por el insulto, los militantes obedecen como un solo hombre y la barrera se abre para que podamos pasar.

Domingo 2 de junio. En la Sorbona, asamblea general de los Comités d´Action cuya coordinación ha sido copada por la JCR, la asamblea acaba bastante mal. La UJC-ML, el 22M y el maoísta Mouvement de Soutient aux Luttes du Peuple se repliegan sobre la Facultad de Bellas Artes donde crean la “Commissión Permanente de Mobilisation” que llevará las acciones sobre la fábrica de Renault-Flint a las afueras de París.

Lunes 3, martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de junio. Poco a poco se va produciendo la vuelta al trabajo, el jueves 6 de junio finalizan las huelgas en el metro, los ferrocarriles y Correos. Con los transportes públicos parisinos restablecidos, las bolsas de huelguistas tienen los días contados… El jueves 6 de junio Renault-Flins se despierta bajo la ocupación policial.

Viernes 7 de junio. Las bolas de resistencia obrera se reducen pero se endurecen, enfrentamientos muy violentos entre la policía y los trabajadores de Renault-Flins. El 22M tiene claro que, después del fin de semana, el lunes 10 de junio hay que echar toda la carne en el asador para ayudar a los huelguistas de Flins. Los enfrentamientos se multiplican en toda la zona.

Sábado 8 de junio. Desde París, los militantes del 22M se desplazan en coches hacia Flins para hablar con los trabajadores y preparar la resistencia del lunes.

Domingo 9 de junio. La consigna es la de dirigirse hacia Flins por todos los medios. Por la tarde salimos desde Bellas Artes en el coche de Pierre B. En Flins nos encontramos con los otros “parisinos” que no han sido detenidos en el trayecto y nos reunimos con trabajadores de Renault para discutir sobre la situación. Más tarde, dormimos unas pocas horas en sus pisos, amontonados en el suelo de los pasillos.

Lunes 10 de junio. Madrugón… la cita es a primera hora de la mañana en los jardines de los locales de la CFDT (nota 6) en la localidad de “les Mureaux” cerca de Flins.

Nota 6. CFDT: central sindical que en aquellos momentos se mostraba relativamente sensible al movimiento de Mayo.

Estamos concentrados un centenar de militantes en los jardines del local sindical (Serge July, Manuel C., etc.) cuando a las seis de la mañana vemos aparecer, detrás de las rejas del jardín, a los CRS agitando sus porras, están muy excitados, como bebidos y nos tememos lo peor. Por “suerte” aparecen poco después los gardes mobiles (nota 7) que se interponen entre ellos y nosotros, y nos hacen subir en los autocares para conducirnos a una gran explanada donde proceden a las identificaciones (no recuerdo si es en la propia fábrica).

Nota 7. Garde mobile: cuerpo policial dependiente del ejército.

Los extranjeros somos apartados y conducidos a los calabozos del palacio de justicia en París. No sé cuánto tiempo permanecimos encerrados, Manuel C. me comenta que Alain Touraine testimoniará que se encontraba en Flins realizando una investigación sociológica, esto me da la idea de pedir la misma cosa a Robert Pagés, Director del Laboratorio de la Sorbona donde trabajo. Me notifican la orden de expulsión del territorio francés y su conmutación en orden de destierro en el departamento de la Corréze debido a mi condición de refugiado político. La policía está probablemente desbordada en esos días porque me dejan libre y me dicen simplemente que tengo 24 horas para presentarme en la Prefectura de Policía de Tulles, capital de ese Departamento (si la policía no estaba desbordada, una explicación alternativa es que dejaban abierta la puerta a una salida de Francia –un problema menos- o al paso a la ilegalidad –represión más fuerte en el futuro).

De Tulles me traslado a la vecina ciudad de Brives la Gaillarde donde compañeros izquierdistas me dan cobijo. Cada día me tengo que presentar en comisaría, no ha transcurrido una semana cuando la policía me notifica lo siguiente: “Sabemos que Usted se ha reunido con grupos de jóvenes izquierdistas, le avisamos de que no queremos barricadas en nuestra ciudad, así que de ahora en adelante Usted tiene prohibidas todas las ciudades del Departamento que tengan más de tantos habitantes [no estoy seguro de la cifra, pero era bastante baja…]”. Una pareja de maestros del PSU me acoge en la escuela primaria de Lissac, pueblecito con muy pocos habitantes donde reside el matrimonio. Mi subsistencia está asegurada porque Robert Pagés mantiene mi contrato con el Laboratorio. Durante el verano recibo visitas de mis amigos de París e incluso hago alguna escapada discreta y breve hasta la capital. La medida contra la cual no cabe recurso alguno por su carácter administrativo será revocada hacia el final de año gracias a las gestiones de Pagés con el Presidente de su Universidad (Michel Alliot) que se ha integrado en el gabinete de Edgard Faure, el nuevo ministro de Educación. Para Navidad del 68 ya estoy en casa. Pero para mí, Mayo se acabó el 10 de junio, dos días antes de que la JCR, el 22M, etc., fuesen disueltos, estando ya Dany en Alemania y 6 días antes de que la policía se hiciera nuevamente con la Sorbona.

[NOTA de AD. El 10 de junio, Gilles Tautin (17 años), alumno de liceo, militante de la UJCML, muere ahogado en el Sena. Se había tirado al río huyendo de las porras de los CRS que habían preparado una encerrona en los enfrentamientos en los alrededores de la fábrica Renault de Flins. Cuando se conoce la noticia estallan tumultos en el Barrio Latino. En una octavilla del 10 de junio firmada por la coordinadora de los comités de acción, ratificada por la UNEF, el SNE Sup y la CFDT se dice que Tautin “Liquidado a golpes de culata, ha sido lanzado al agua; ha muerto ahogado”]

Martes 11 de junio. Violentos enfrentamientos en París y dos trabajadores de Peugeot muertos en Montbelliard.

[NOTA de AD. Según el libro “La primavera de París”, durante los enfrentamientos en torno a las fábricas Peugeot, en Sochaux, a resultas de la heridas producidas por una bala de 9 milímetros, disparada por la policía (no debió de ser la única), muere el obrero Pierre Beylot (24 años). Sería el día 12 cuando en la fábrica Peugeot de Sochaux, el obrero Henri Blanchet (49 años), perseguido por los CRS, recibe un golpe que le produce fractura craneal, muriendo en el hospital poco después. Ese día habrá ochenta obreros heridos, y a consecuencia de ello, dos sufrirán la amputación de un pie.

Según el libro de Bruno Astarian “Las huelgas en Francia durante mayo y junio de 1968” los muertos son: “Henri Blanchet, que proyectado por la onda de choque de una granada lacrimógena, se fractura el cráneo al caerse desde un puente, y Pierre Beylot, que muere de tres tiros que le descerraja un suboficial.” (página 116 pdf).

La policía prohíbe dos manifestaciones en el Barrio Latino y va deteniendo a quienes se presentan en los lugares de la convocatoria, aunque no lleguen a manifestarse: mil personas detenidas ¡preventivamente!. A resultas de esto, estallan en el Barrio Latino y en la orilla derecha violentísimos enfrentamientos, con numerosas barricadas, y tres comisarias (de las cinco atacadas) quedaron destrozadas; no se da publicidad al número de manifestantes heridos].

Miércoles 12 de junio. Disolución de 11 organizaciones izquierdistas.

Jueves 13 de junio. El Comité de Ocupación de la Sorbona decide echar a los Katangais, éstos abandonarán el recinto el viernes 14 en la madrugada.

Viernes 14 de junio. La policía hace evacuar el teatro de l´Odeon.

Sábado 15 de junio. 50 miembros de la OAS, entre ellos el general golpista Salan, son amnistiados. El entierro de Gilles Tautin, joven estudiante maoísta de 17 años, muerto el 10 de junio en los enfrentamientos de Flins, reúne a unas 5.000 personas

[la OAS (Organisations de l´Armeé Secrète – Organización del Ejército Secreto) organización terrorista formada en gran parte por militares que no querían la independencia de Argelia; AD]

Domingo 16 de junio. La policía “limpia” la Sorbona y borra las inscripciones.

Domingo 23 de junio. Primera vuelta de las elecciones legislativas.

Jueves 27 de junio. Bellas Artes desalojada por la policía.

Domingo 30 de junio. Segunda vuelta de las elecciones: mayoría aplastante de la gaullista UDR.

Viernes 12 de julio. Fin de la huelga en la ORTF.

Tomás Ibáñez contribuye a crear, desde la Sorbona donde se matricula en el curso 1963-4, la LEA (Liaison des Étudiants Anarchistes), cuyos ínfimos efectivos de partida irán en aumento y acabarán teniendo cierta influencia en la Universidad de Nanterre y en la formación del Movimiento 22 de Marzo. Simultáneamente impulsa la creación del CLJA (Comité de Liaison des Jeunes Anarchistes) donde a partir de 1964 confluirán la mayoría de los jóvenes anarquistas de París, superando su fragmentación grupuscular. La favorable circunstancia de que en mayo del 68 trabajara en un laboratorio situado en la propia Sorbona, le arroja a los primeros y espontáneos enfrentamientos callejeros del 3 de mayo suscitados por la irrupción de la policía en la Universidad. Desde ese momento, integrado en el Movimiento 22 de Marzo, se sumergirá en la cotidianidad de los “acontecimientos” hasta que es detenido el 10 de junio en los enfrentamientos de Renault-Flins, debiendo a su condición de refugiado político el que la orden de expulsión de Francia se convierta en una orden de destierro y confinamiento. Vuelve a España en 1973 y participa en la reconstrucción de la CNT. Parte de los artículos que ha publicado en diversas revistas libertarias europeas, incluida Archipiélago, de la que fue cofundador, se encuentran recogidas en ¿Por qué A? Fragmentos dispersos para un anarquismo sin dogmas (Barcelona, Anthropos, 2006).

Tomás Ibáñez, 2008. Este artículo ha sido publicado bajo una licencia Creative Commons. Reconocimiento- No comercial- Sin obra derivada 2.5. Se permite copiar, distribuir y comunicar públicamente el texto por cualquier medio, siempre que sea de forma literal, citando la fuente y sin fines comerciales.

FIN de la transcripción del texto de Tomás Ibañez

PARA PROFUNDIZAR: algunos de mis artículos más relacionados con éste. CÓPIALO para ir accediendo con tiempo a los enlaces.

Francia 28-A ¿malas noticias? ¿cómo nos afecta? ¿qué hacer?” (29-4-2016) —– http://kaosenlared.net/francia-28-a-malas-noticias-como-nos-afecta-que-hacer/

PODEMOS sabe pero, cómplice, calla. La prueba del video” (2-4-2016) —- http://kaosenlared.net/podemos-sabe-pero-complice-calla-la-prueba-del-video/

Los franceses luchan también por lo nuestro ¿Qué hacemos?” (13-4-2016) —– http://kaosenlared.net/los-franceses-luchan-tambien-por-lo-nuestro-que-hacemos/

PODEMOS es cómplice de la austericida super-ley LOEPSF” (9-4-2016) comentarios —– http://kaosenlared.net/podemos-es-complice-de-la-austericida-super-ley-loepsf/

Francia: los estudiantes ¡adelante contra la reforma laboral “a la española”! (6-4-2016) comentarios importantes —– http://kaosenlared.net/francia-los-estudiantes-adelante-contra-la-reforma-laboral-a-la-espanola/

PODEMOS ¿Qué estaría haciendo si tuviese lo que hay que tener?” (5-4-2016) — http://kaosenlared.net/podemos-que-estaria-haciendo-si-tuviese-lo-que-hay-que-tener/

HG 31-M Francia. NO a la reforma laboral “a la española”” (2-4-2016) —— http://kaosenlared.net/hg-31-m-francia-no-a-la-reforma-laboral-a-la-espanola/

Tu enemigo está en ti. Mírate en este espejo. Una clave de lo que nos pasa” (29-3-2016) con un análisis detallado del concurso-experimento “La zona extrema” del documental “El juego de la muerte”—— http://kaosenlared.net/tu-enemigo-esta-en-ti-mirate-en-este-espejo-una-clave-de-lo-que-nos-pasa/

Montoro-Bruselas agitan el garrote LOEPSF. PODEMOS e IU, callan” (23-3-2016) —— http://kaosenlared.net/montoro-bruselas-agitan-el-garrote-loepsf-podemos-e-iu-callan/

Francia: NO a la Reforma Laboral “a la española”. Del 17 a la HG 31-M” (19-3-2016) —– http://kaosenlared.net/francia-no-a-la-reforma-laboral-a-la-espanola-del-17-a-la-hg-31-m/

NO a la Reforma Laboral “a la española”: 9 de marzo, Francia” (11-3-2016) —- http://kaosenlared.net/no-a-la-reforma-laboral-a-la-espanola-9-de-marzo-francia/

Francia: reforma laboral “socialista” inspirada en la española del PP” (1-3-2016) —- http://kaosenlared.net/francia-reforma-laboral-socialista-inspirada-en-la-espanola-del-pp/

PSOE & Ciudadanos y el plazo 1-1-2020 para bajar la deuda al 60% PIB” (26-2-2016) —- sirve de guía para conocer todas las claves de la LOEPSF y convertirte en agitador y propagandista contra ella; un comentario —- http://kaosenlared.net/psoe-ciudadanos-y-el-plazo-1-1-2020-para-bajar-la-deuda-al-60-pib/

¿Recortes de 9.000 millones, debiendo a Hacienda 50.000 por fraude descubierto?” (25-2-2016) — comentario — http://kaosenlared.net/recortes-de-9-000-millones-debiendo-a-hacienda-50-000-por-fraude-descubierto/

Frenazo económico: nuestra respuesta y las de PODEMOS y PSOE” (23-2-2016) — comentario —- http://kaosenlared.net/frenazo-economico-nuestra-respuesta-y-las-de-podemos-y-psoe/

PODEMOS propone Gobierno y ¡derogar la LOEPSF?” (16-2-2016) — comentario —- http://kaosenlared.net/podemos-propone-gobierno-y-derogar-la-loepsf/

Libro: “Rutas sin mapa” de Emilio Santiago Muíño. Comentarios” (10-2-2016) — comentario importante — http://kaosenlared.net/libro-rutas-sin-mapa-de-emilio-santiago-muino-comentarios/

Post-20D. Nunca hemos sido tan inútiles (desde el cariño)” (30-1-2016) —- comentarios importantes —- http://kaosenlared.net/post-20d-nunca-hemos-sido-tan-inutiles-desde-el-carino/

Plan B contra la austeridad ¿o ilusionismo “democratizador”?” (22-1-2016) — comentario importante — http://kaosenlared.net/plan-b-contra-la-austeridad-o-ilusionismo-democratizador/

CUP e investidura: Burguesías 2 – Anticapitalismo 0” (13-1-2016) — http://kaosenlared.net/cup-e-investidura-burguesias-2-anticapitalismo-0/

Recomiendo: un texto poderoso, titulado “La política comunista y Podemos. Discusiones con un oportunista “de izquierda” y reflexiones adicionales” de Roi Ferreiro, publicado el 16 de octubre de 2015 en el blog de Inter-Comunistas (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales (acceded al blog desde este enlace -o la dirección URL que en el navegador viene debajo de su nombre- y así Facebook no os pedirá que os registréis en esa red) y el texto os lo podéis descargar directamente en http://www.mediafire.com/download/3ptaa5gg5c5bxd2/RF_-_La_politica_comunista_y_Podemos_15-10-2015.pdf

También de Roi Ferreiro “¿Apoyar a la izquierda o romper con la izquierda? Síntesis de discusiones (2015)” en el mismo blog y acceso directo al pdf en http://www.mediafire.com/download/33ibsytnx4vt3b3/RF_-_Apoyar_o_romper_izquierda_2015.pdf

En el mismo blog, para un balance imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a “El 22M y más allá. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislación austericida”. Podéis descargaros el documento (segunda edición actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

Otro sitio que quiere ser un “espacio de encuentro, de conocimiento, de análisis, de discusión, de producción y de divulgación.” y donde tienen una revista y editan libros digitales, es la web de Debates. Teoría y praxis en esta dirección http://www.debates.teoriaypraxis.org/

Para acceder a mis artículos, informes y libros. Los artículos a partir de 2015, los podéis encontrar poniendo http://kaosenlared.net/author/aurora-despierta/ o escribiendo en Google: Aurora Despierta. Kaos en la red, y cogiendo la primera que aparece, o lo mismo poniendo “Aurora Despierta” site:kaosenlared.net

PARA NO TENER NINGUNA DUDA, disponer de la relación completa de mis documentos en Kaos en la red, hasta el 1/12/2015 con TODOS los ENLACES CORRECTOS, lo mejor, DESCÁRGATE la versión PDF del artículo “PODEMOS 20-D: del “Juego de tronos” al juego del trilero” (1-12-15) — http://kaosenlared.net/podemos-20-d-del-juego-de-tronos-al-juego-del-trilero/ Y directamente como archivo PDF http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2015/12/Podemos-trilero-para-PDF.pdf

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