Publicado en: 12 julio, 2018

El libro, el mayor enemigo del poder

Por Manuel Carmona Curtido

Prohibir un libro, cualquier libro, es síntoma de tutela por parte del Estado, que toma a sus ciudadanos como personas inmaduras incapaces de discernir lo que está bien de lo que está mal, le impide crear una mentalidad crítica y por lo tanto dificulta el avance de un país, cualquier país.

Por Manuel Carmona Curtido

Hace unos meses, calló en mis manos un pequeño libro, editado en agosto de 1939 por la Junta Provincial Primera Enseñanza, titulado “Cursillo de orientación y perfeccionamiento”, como tengo la costumbre de hacerme con todos los libros relacionados con Educación, editados antes de 1950, para mí es una pequeña joya.

En él se percibe a primera vista que se trata de una normativa que regula la enseñanza primaria una vez concluida la guerra civil y se encuentra dividido en las siguientes secciones: Orientaciones Oficiales, Instrucciones de la Inspección de Primera Enseñanza para las Escuelas de la Provincia de Madrid, Cantos Religiosos, Patrióticos y Educativos.

La Enseñanza Primaria vuelve a manos de la Iglesia, donde cobra una especial importancia la exaltación de los símbolos patrióticos pero, sobre todo, lo que sin duda más me llamó la atención, fue lo siguiente: en la página 25 dice textualmente: “Los Maestros se abstendrán de hacer uso de las Bibliotecas escolares, hasta tanto que sean depuradas.” Con esta simple frase, caía en desgracia la Pedagogía de Giner de los Ríos y su Escuela Nueva, que intentaba acercar la educación primaria en España a la del resto de Europa.

Prohibir un libro, cualquier libro, es síntoma de tutela por parte del Estado, que toma a sus ciudadanos como personas inmaduras incapaces de discernir lo que está bien de lo que está mal, le impide crear una mentalidad crítica y por lo tanto dificulta el avance de un país, cualquier país.

Ningún libro es peligroso por sí mismo, lo peligroso es leer únicamente un libro, o una simple idea repetida en muchos libros, porque al no poder contrastar las tesis que se exponen se corre el riesgo de caer en el dogmatismo, eliminando la oportunidad a cualquier persona de sacar sus propias conclusiones.

La mayoría de los libros que han sido prohibidos en los distintos países, con distintos regímenes políticos, han sido porque estos libros han cuestionado: la moral, la religión o el sistema político. Pero ¿Por qué estos temas no pueden ser cuestionados? Sencillamente porque son los pilares en los que se sustenta cualquier sistema de poder.

Una persona capaz de pensar por sí mismo, es capaz de poner en entredicho los pilares del sistema hegemónico.

“Cada vez que enseñes, enseña a dudar de aquello que has enseñado”

José Ortega y Gasset

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