El gas, el agua y la luz cuestan un 70% más que hace diez años

Por Kaos. Laboral y Economía

Sumadas la luz, el gas y el agua a precios del 2007, estos tres servicios suponían un 9% del sueldo más frecuente. En cambio, ahora, estos mismos recibos suponen un 14%.

Este año 2018 los precios de los principales servicios como el agua, el gas o la luz vuelven a subir. No hay ninguna excepción y esto hace que, automáticamente, se compare con la evolución de los salarios, especialmente diez años después del comienzo de la crisis, cuando ya se puede hacer un balance con números reales de hacia dónde hemos ido.

¿Salarios y facturas han subido al mismo ritmo?

Hace pocos días se anunció a bombo y platillo la primera subida importante del salario mínimo, un 20% en tres años. Pero la realidad es que el nivel de vida también ha evolucionado y los servicios básicos no han quedado al margen.

Precisamente, el agua es uno de los servicios más afectados. Sólo el hecho de abrir el grifo se traducirá en unos 12 euros más anuales, no parece mucho, pero, la subida es del 76% en diez años.

 

 

El gas, por su parte, subirá entre un 4,9% y un 6,2% este año, dependiendo de la tarifa contratada.  Hace una década una factura mensual del gas subía unos 37 euros; ahora, ha llegado de media hasta los 55. Un 48% más.

Por lo que se refiere a la luz, aunque la parte fija de la factura permanezca congelada, la parte variable hace que la luz sea cada vez más cara. En diez años, el recibo ha pasado de ser de 46 euros a 88. Casi el doble, un 87% más.

Estos aumentos contrastan con los de los salarios. El año 2007, el salario más frecuente era de unos 1.035 euros, en cambio al 2017 se situaba en unos 1.178… es un aumento de un 13%.

Es decir, sumadas la luz, el gas y el agua a precios del 2007, estos tres servicios suponían un 9% del sueldo más frecuente. En cambio, ahora, estos mismos recibos suponen un 14%.

 

 

Por lo tanto, se destina una mayor parte del sueldo a pagar los mismos servicios, con una clara pérdida de poder adquisitivo, un hecho que también pasa con los pensionistas. Traducido a números, pagamos hasta 70 euros más al mes por los mismos servicios, más de 800 euros anuales.

Estamos hablando de unos servicios esenciales que en su mayor parte son resultado de las privatizaciones realizadas por los gobiernos del PP y del PSOE y que producen pingües beneficios a un puñado de capitalistas a costa de la mayoría social trabajadora (asalariados, pensionistas…). Parece fuera de toda duda que medidas como la nacionalización de estos y otros servicios esenciales (sanidad, educación, transporte…) y la regulación de los precios, por tratarse de una necesidad social básica, acabarían con esta perversa situación.

 

 

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