El caso de El Palau y la tormenta perfecta (cast-cat)

Por Josep Lluís del Alcázar

Sobre el Instituto El Palau de Sant Andreu de la Barca han confluido dos poderosas fuerzas. Una proviene del estado, de la necesidad de transformar el relato -que dio la vuelta el mundo- de las cargas brutales de la policía y la Guardia Civil el 1 de octubre.

Por Josep Lluís Del Alcázar

Desde entonces se ha puesto en marcha un operativo destinado a reconstruir la historia: se trata de presentar como víctimas oprimidas estas fuerzas policiales y como agresores aquellos que parecían pacíficos e inofensivos. El recurso es la denuncia por incitación al odio. Una medida concebida para defender las minorías, hoy se ha convertido en el instrumento preferido por el estado para criminalizar las muestras de rechazo contra la represión: un mecánico, un payaso, bomberos, vecinos y vecinas que protestaban contra la presencia policial, concejales y alcaldes que se han posicionado por los derechos y las libertades … En este marco, se ha construido el relato sobre El Palau: que incluso los hijos e hijas de la Guardia Civil son objeto de trato humillante por parte del profesorado.

La segunda fuerza viene desde más lejos. Los partidos que han sido pilar de las instituciones desde la Transición deben explicar al resto del estado como es posible que un sector tan significativo del pueblo de Catalunya y con tanta determinación, quiera romper. Y la respuesta que construyen es que no se trata de una convicción libre -derivada de la quiebra del régimen del 78- sino el resultado de la manipulación de masas: la enseñanza que adoctrina y hace de los niños potenciales independentistas. Como harían los medios de comunicación públicos con el conjunto de la población. Así pues, habría que purgar y reformar estos dos «instrumentos de adoctrinamiento del independentismo», para que los catalanes vivan en armonía con la Monarquía borbónica. La acusación gratuita de que la enseñanza catalana adoctrina se repite sistemáticamente en las intervenciones de PP, C‘s y PSOE y en los medios políticos que influyen.

Estos dos movimientos estratégicos para la derecha española y para el propio estado, han confluido después del 1 de octubre y han caído sobre el instituto El Palau de Sant Andreu de la Barca provocando una tormenta perfecta de unas consecuencias tan imprevisibles como devastadoras, y no sólo para las personas directamente implicadas. Por eso si es importante la discusión sobre los hechos que se imputan al profesorado (que el profesorado y buena parte del alumnado en las aulas aseguran que no se produjeron), lo es más aún la instrumentalización política que se ha hecho del caso. Sólo con estos elementos podemos explicar el enorme vuelo que le han dado y como lo han convertido en una cuestión de Estado.

Una cuestión de Estado tratada como tal. Con la intervención de la fiscalía que pone en contexto las declaraciones en estos marcos de victimización de la policía española y la Guardia Civil y que aviva el fuego, identificando ante la prensa al profesorado y también a los alumnos, mecanismo que dispara la vergonzosa portada de El Mundo con nombres y apellidos y fotos de los docentes, y el altavoz de Albert Rivera lleva a las pintadas en las paredes del instituto. Pero, y no menos grave, la denuncia de Fiscalía identificando los alumnos abre inmediatamente la puerta para que el resto de la clase se sienta que también puede dar su opinión. La consecuencia, un aumento de la tensión.

Y al ser un tema recurrente en boca de dirigentes del PP y C‘s tanto en el Parlament catalán como en las Cortes españolas, el Gobierno envía dos secretarios de Estado, el de Seguridad y Educación a Barcelona. Los envía sólo a reunirse con las familias denunciantes y darles todo el apoyo. Ni pisan el instituto, ni el Departament d’Ensenyament, ni siquiera el Ayuntamiento. Probablemente sea el primer caso en que el Gobierno en pleno se pone a disposición de una acusación contra sus funcionarios, pues el profesorado lo somos. Si hay dos versiones de los hechos, ¿no sería obvio, querer escuchar lo que dice el instituto y el profesorado? Pero no, no necesitan escuchar nada porque su versión, la que les interesa, sólo es una. Y ponen a su servicio los recursos del estado.

Algunos elementos cuestionan la acusación contra el profesorado. Lo normal es que una familia que recibe una queja de sus hijos, lo primero que haga sea ir a exigir explicaciones en el instituto o en inspección antes de llevarlo directamente a la prensa. ¿Es normal que a las pocas horas numerosas televisiones se plantaran a las puertas del centro a la espera de airear la noticia? Meses después todavía no se ha presentado ninguna queja de ninguna familia ni en el centro ni en el Departamento de Educación. Es difícil entender que las familias implicadas no se presentan a ninguno de los intentos de mediación que hacen el Consejo Escolar, el Departament o el Ayuntamiento, cuando sus hijos continúan estudiando en el centro. El conflicto se mantiene abierto y se alimenta política y mediáticamente a lo largo de todos estos meses.

El Palau es la puerta de entrada de un operativo de largo alcance contra la enseñanza en Catalunya, que más tarde se extenderá al resto del estado. Para ponerlo en contexto, el Delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, habla de reabrir 135 expedientes que se cerraron y podrían afectar hasta 500 docentes. Esto tomaría la dimensión de una purga, idea que nos transporta inevitablemente a nuestros docentes de la república. De momento el caso de El Palau es una advertencia a todo el profesorado: ¡alerta lo que decís en clase! Y ya no sólo estamos hablando de temas relacionados con la relación de Catalunya y el Estado, estamos hablando de cerrar la puerta a las cuestiones de la actualidad que generan inquietudes a nuestras alumnos, que siempre han tenido un espacio para expresarlas … porque toda reflexión crítica puede ser considera elemento de adoctrinamiento.

Ahora el objetivo es la escuela en Catalunya, pero el gobierno español prepara una «ley mordaza» también para la enseñanza en todo el estado. Partido Popular y Ciudadanos protagonizan una carrera para culpabilizar a la enseñanza pública en Catalunya y a los docentes, para sacar rédito electoral en el resto del estado. Por eso son tan importantes los comunicados de apoyo con los docentes de El Palau que se han empezado a recibir de Sevilla, Ávila o Valladolid, porque la cosa va más allá del debate sobre la independencia o no de Catalunya.

Y esta dimensión de la operación da vértigo. Pero no está escrito que se salgan. De nuestra parte está la gente, una gran mayoría: de profesorado que está al lado de los compañeros y compañeras, porque saben que les podría haber tocado a ellos, que llevan prácticamente todo el curso sufriendo esta situación muy difícil de gestionar en el día a día del centro. Durante meses, políticos y algunos medios han hecho escarnio público, y el ambiente se volvía infernal. Pero hemos dicho basta. A nuestro lado también están las familias porque conocen la labor que ha hecho el profesorado, porque no quieren que sus hijos e hijas tengan que vivir un clima enrarecido por tantas acusaciones perturbadoras, porque no permitirán que impongan una fractura entre los alumnos que nunca ha existido. A nuestro lado están muchos y muchas antiguas alumnas que quieren defender un instituto que ha sido un referente en sus vidas, porque puede ser también referente de sus hijos o hijas. Y gran parte de la comunidad educativa catalana que ve que lo ocurrido en El Palau podía haber pasado en cualquier otro lugar.

Organizar esta mayoría que sabemos que existe es la tarea, sin dejarnos a nadie que quiera estar. Han sido fundamentales las asambleas regulares del profesorado, de las familias, su coordinación con antiguos alumnos y con fuerzas políticas, sindicatos y movimientos de Sant Andreu de la Barca, que nos encontramos en la Plataforma de apoyo a los 9 del Palau. La primera movilización fue iniciativa de los antiguos alumnos y reunió mil personas a la puerta del Ayuntamiento. La segunda acción con mucha repercusión fue la presentación del comunicado de las familias que leyeron una veintena de madres y padres. El profesorado también hacía un llamamiento a la solidaridad. Han llegado comunicados de apoyo a las familias y al profesorado de toda Catalunya, de muchos lugares del resto del estado español y también internacionales. Se han presentado mociones en todos los ayuntamientos de Catalunya y en el Parlament. Ahora se prepara una movilización en solidaridad con el Palau y la enseñanza pública en Sant Andreu bajo el lema «Educamos en libertad» para el 3 de junio y una gran manifestación en Barcelona para el 10 de junio, impulsada por toda la comunidad educativa.

Josep Lluís del Alcázar

Miembro de Lucha Internacionalista

http://luchainternacionalista.org/spip.php?article3344

El cas d’El Palau i la tempesta perfecta

Sobre L’Institut El Palau de Sant Andreu de la Barca han confluït dues poderoses forces. Una prové de l’estat, de la necessitat de transformar el relat –que van donar la volta el món de les càrregues brutals de la policia i la Guàrdia Civil l’1 d’octubre. Des d’ençà s’ha posat en marxa un operatiu destinat a reconstruir la història: es tracta de presentar com a víctimes oprimides aquestes forces policials i com a agressors aquells que semblaven pacífics i inofensius. El recurs és la denúncia per incitació a l’odi. Una mesura concebuda per defensar les minories, avui s’ha convertit en l’instrument preferit per l’estat per criminalitzar les mostres de rebuig contra la repressió: un mecànic, un pallasso, bombers, veïns i veïnes que protestaven contra la presència policial, regidors i alcaldes que s’han posicionat pels drets i les llibertats… En aquest marc, s’ha construït el relat sobre el Palau: que fins i tot els fills i filles de la Guàrdia Civil són objecte de tracte humiliant per part del professorat.

La segona força ve des de més lluny. Els partits que han estat pilar de les institucions des de la Transició han d’explicar a la resta de l’estat com és possible que un sector tan significatiu del poble de Catalunya i amb tanta determinació vulgui trencar. I la resposta que construeixen és que no es tracta d’una convicció lliure –derivada de la fallida del règim del 78- sinó el resultat de la manipulació de masses: l’ensenyament que adoctrina i fa dels infants potencials independentistes. Com farien els mitjans de comunicació públics amb el conjunt de la població. Així doncs, caldria purgar i reformar aquests dos «instruments d’adoctrinament de l’independentisme», per què els catalans i catalanes visquin amb harmonia amb la Monarquia borbònica. L’acusació gratuïta que l’ensenyament català adoctrina es repeteix sistemàticament en les intervencions de PP, C’s i PSOE i en els mitjans polítics que influeixen.

Aquests dos moviments estratègics per la dreta espanyola i pel propi estat han confluït després de l’1 d’octubre i han caigut sobre l’institut El Palau de Sant Andreu de la Barca provocant una tempesta perfecta d’unes conseqüències tan imprevisibles com devastadores, i no només per a les persones directament implicades. Per això si és important la discussió sobre els fets que s’imputen al professorat (que el professorat i bona part de l’alumnat a les aules asseguren que no es van produir), ho és més encara la instrumentalització política que s’ha fet del cas. Només amb aquests elements podem explicar l’enorme volada que li han donat i com l’han convertit en una qüestió d’Estat.

Una qüestió d’Estat tractada com a tal. Amb la intervenció de la fiscalia que posa en context les declaracions en aquets marc de victimització de la policia espanyola i la Guàrdia Civil i que atia el foc, identificant davant la premsa el professorat i també els i les alumnes, mecanisme que dispara la vergonyosa portada d’El Mundo amb noms i cognoms i fotos del professorat, i l’altaveu d’Albert Rivera porta a les pintades a les parets de l’institut. Però, i no menys greu, la denúncia de fiscalia identificant els i les alumnes obre immediatament la porta perquè la resta de la classe se senti que també pot dir la seva. La conseqüència, un augment de la tensió.

I després de ser un tema recurrent en boca de dirigents del PP i C’s tant al Parlament català com a les Corts espanyoles, el Govern envia dos secretaris d’Estat, el de Seguretat i Educació a Barcelona. Els envia només a reunir-se amb les famílies denunciants i a donar-los tot el suport. Ni trepitgen l’institut, ni el Departament d’Ensenyament ni tan sols l’Ajuntament. Probablement sigui el primer cas que el govern espanyol en ple es posa a disposició d’una acusació contra els seus funcionaris, doncs el professorat ho som. Si hi ha dues versions dels fets, no seria obvi, voler escoltar el que diu l’institut i el professorat? Però no, no els cal escoltar res perquè la seva versió, la que els interessa, només és una. I posen al seu servei els recursos de l’estat.

Unes quantes preguntes qüestionen l’acusació contra el professorat. El normal és que una família que rep una queixa dels seus fills, el primer que faci sigui anar a exigir explicacions a l’institut o a inspecció abans de portar-ho directament a la premsa. És normal que a les poques hores nombroses televisions es plantessin a les portes del centre a l’espera d’esbombar la notícia? Mesos després encara no s’ha presentat cap queixa de cap família ni al centre ni al Departament d’Educació. És difícil entendre perquè les famílies implicades no es presenten a cap dels intents de mediació que fan el Consell Escolar, el departament o l’Ajuntament, quan els seus fills i filles continuen estudiant al centre. El conflicte es manté obert i s’alimenta política i mediàticament al llarg de tots aquests mesos.

El Palau és la porta d’entrada d’un operatiu de llarg abast contra l’ensenyament a Catalunya, que més tard s’estendrà a la resta de l’estat. Per posar-ho en context, el Delegat del Govern a Catalunya Enric Millo parla de reobrir 135 expedients que es van tancar i podrien afectar fins a 500 docents. Això prendria la dimensió d’una purga, idea que ens transporta inevitablement als nostres docents de la república. De moment el cas d’El Palau és un advertiment a tot el professorat: alerta el que dieu a classe! I ja no només estem parlant de temes relacionats amb la relació de Catalunya i l’Estat, estem parlant de tancar la porta a les qüestions de la actualitat que generen inquietuds als i a les nostres alumnes, que sempre han tingut un espai per expressar-les… per què tota reflexió crítica pot ser considera element d’adoctrinament.

Ara l’objectiu és l’escola a Catalunya, però el govern espanyol prepara una «llei mordassa» també per l’ensenyament arreu de l’estat. Partit Popular i Ciutadans protagonitzen una cursa per culpabilitzar l’ensenyament públic a Catalunya i els docents, per treure’n rèdit electoral a la resta de l’estat. Per això són tan importants els comunicats de suport amb els docents d’El Palau que s’han començat a rebre de Sevilla, Àvila o Valladolid, perquè la cosa va més enllà del debat sobre la independència o no de Catalunya.

I aquesta dimensió de l’operació fa vertigen. Però no està escrit que se’n surtin. De la nostra part està gent, una gran majoria: de professorat que està al costat dels companys i companyes, perquè saben que els podria haver tocat a ells, que porten pràcticament tot el curs patint aquesta situació molt difícil de gestionar en el dia a dia del centre. Durant mesos, polítics i alguns mitjans han fet escarni públic, i l’ambient es tornava infernal. Però hem dit prou. Al nostre costat també hi ha les famílies perquè coneixen la tasca que ha fet el professorat, perquè no volen que els seus fills i filles hagin de viure un clima enrarit per tantes acusacions pertorbadores, perquè no permetran que imposin una fractura entre els alumnes que mai no ha existit. Al nostre costat estan moltes i molts antics alumnes que volen defensar un l’institut que ha estat un referent a les seves vides, perquè pot ser també referent de fills o filles seves. I gran part de la comunitat educativa catalana que veu que el que ha passat a El Palau podia haver passat a qualsevol altre lloc.

Organitzar aquesta majoria que sabem que existeix és la tasca, sense deixar-nos ningú que hi vulgui ser. Han estat fonamentals les assemblees regulars del professorat, de les famílies, la seva coordinació amb antics alumnes i amb forces polítiques, sindicats i moviments de Sant Andreu de la Barca, que ens trobem a la Plataforma de suport als 9 del Palau. La primera mobilització va ser iniciativa dels antics alumnes i va reunir mil persones a la porta de l’Ajuntament. La segona acció amb molta repercussió va ser la presentació del comunicat de les famílies que van llegir una vintena de mares i pares. El professorat també feia una crida a la solidaritat. Han arribat comunicats de suport a les famílies i al professorat d’arreu de Catalunya, de molts indrets de la resta de l’estat espanyol i també internacionals. S’han presentat mocions a tots els ajuntaments de Catalunya i al Parlament. Ara es prepara una mobilització en solidaritat amb el Palau i l’ensenyament públic a Sant Andreu sota el lema «Eduquem en llibertat» pel 3 de juny i una gran manifestació a Barcelona pel 10 de juny, impulsada per tota la comunitat educativa.

Josep Lluís del Alcázar

Membre de Lluita Internacionalista

http://luchainternacionalista.org/spip.php?article3343

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