Publicado en: 14 febrero, 2017

Domingo de Lerín y José María Gorordo

Por mikel arizaleta barberia

A partir de ahora el trabajo de Lerín va a poder ser estudiado y analizado por los interesados.

Por Mikel Arizaleta

Obras de fray Domingo de Lerín y Clavijo” es un libro publicado en el 2015 por Batzar Nagusiak o Juntas Generales de Bizkaia, que resulta ser una transcripción paleográfica de escritos del benedictino gaditano Domingo de Lerín (1748, Cádiz, – 1808, San Millan de la Cogolla), que hoy se encuentran en San Millán de la Cogolla.
El libro, de mala pinta, resulta extremadamente valioso para la aclaración del debate en torno al origen y naturaleza jurídica de los fueros vascos, habido a finales del S. XVIII y, con especial virulencia, en el S. XIX.

“Se venía cuajando un movimiento oficial y doctrinal, que trataba de demostrar la carencia de bases históricas de los fueros y su identidad jurídica con los reinos de Castilla”, dirá el doble doctor don José María Gorordo, autor de la analítica y esclarecedora introducción al libro.

Se querían eliminar los fueros vascos y, como recordaba Cánovas del Castillo en 1873, el primer ministro Manuel Godoy quiso “antes de obrar, poner la razón de su parte”. Y con tal fin encarga en 1794 un trabajo a tres personas con la conclusión ya prevista: Juan Mariño de Barrera, Pedro Flórez Manzano y Miguel de Mendinueta.

Miguel de Manuel Rodríguez asevera en 1800 que el señorío siempre fue parte de la corona de Catilla; Vizcaya estuvo regida en todo momento por señores dependientes de los reyes de Castilla, que los nombraban a su arbitrio. En palabras de Elías de Tejada, Manuel Rodríguez “viene a negar por primera vez la validez de los fueros de Vizcaya”.

En el Diccionario geográfico-histórico de España, impulsado por la Real Academia de la Historia, el artículo Vizcaya, escrito por el académico madrileño Vicente González Arnao y aparecido en 1802, constituye, a juicio de don José María Gorordo, “la primera argumentación coherente contra los fueros y se puede considerar como el precedente inmediato de Llorente”, quien “defiende el origen otorgado, gracioso, de los fueros por parte de los reyes, la dependencia de los señores de Vizcaya respeto a los reyes… Refuta la existencia de un derecho vizcaíno… no ha habido jamás la independencia y soberanía absoluta que ha querido atribuirse a aquella dominación de los Haros en Vizcaya, sino apenas una importante provincia de la corona castellana”. Hay que hacer constar que Arnao en su primera etapa defendió una postura si no diametralmente opuesta sí muy divergente a la de su segunda.

Godoy encomienda un encargo especial del gobierno al canónigo Juan Antonio Llorente (de Rincón del Soto, La Rioja 1756-1823) un trabajo sobre los fueros con la conclusión ya preconcebida: “para preparar la abolición de los fueros”, y si es necesario “truncando textos”, y Llorente cumple con su cometido: “leída con observación crítica la historia de España en sus fuentes originales y reconocidas las escrituras de los siglos medios, jamás había sido Vizcaya república soberana, libre, independiente, porque siempre había sido provincia de un reino, primero del de Asturias, después de León, algún tiempo de Navarra y por último de Castilla; que jamás los vizcaínos habían elegido señor alguno, porque el señorío inferior no soberano había salido de la corona como uno de tantos solariegos de España, con subordinación al monarca, y que, por consiguiente, los Fueros de Vizcaya no habían sido ni podido ser pactos, sino sólo privilegios concedidos por los reyes, con atención a la esterilidad natural de la tierra y otras circunstancias”.

Llorente escribió “Noticias históricas de las tres provincias Vascongadas y del origen de sus Fueros”, cinco tomos publicados entre 1806-1808 con mecenazgo real y gubernamental. La tesis regalista presenta los fueros como concesión graciosa por parte de los reyes.

A don José María Gorordo (al dar cuenta a la presidenta de la Juntas Generales de Bizkaia del hallazgo de unos manuscritos del padre Lerín en la biblioteca de San Millán) por sugerencia del padre Olarte, bibliotecario de la misma, se le encomienda la semblanza de Lerín como introducción a la publicación de la obra. En el largo y clarificador prólogo, salpicado de numerosas notas y apuntes, “bosqueja el contexto social de finales del S. XVIII y primeros años del S. XIX, en el que vive el monje benedictino fray Domingo de Lerín y Clavijo, esboza una semblanza de su vida y presenta su obra inédita”.

Don José María Gorordo lleva bastante tiempo enfrascado investigando el origen y naturaleza jurídica de los fueros vascos, tema que será el meollo de su tercer doctorado a defender en breve en Valladolid.

En junio de 1864 tiene lugar en el senado una discusión sobre los fueros de las provincias vascongadas, que queda recogida en libro grueso de 425 páginas por decisión de la Diputación de Álava de entonces. La intervención del senador Sánchez Silva provoca la réplica de los senadores vascos, del alavés Pedro de Egaña, Joaquín de Barroeta Aldamar y Francisco de Lersundi. La discusión sobre los fueros fue agria e intensa, se cuestionó su origen, contenido, calidad y conveniencia de mantenerlos o eliminarlos. Afirma el autor Gorordo que “la tesis antiforal estaba muy extendida en el ámbito político y social español y el senador Sánchez Silva no era sino un reflejo de ese ambiente, tal y como asumió él mismo en su disertación parlamentaria”. El senador Egaña hizo referencia en su réplica a las fuentes historiográficas utilizadas por su oponente como testimonios irrecusables, siendo más bien la mayor parte de ellas “libros escritos por cronistas de los reyes… con un deseo poco favorable a las provincias vascongadas”. Y cita a Juan Antonio Llorente, como una de esas fuentes, diciendo del mismo “… y todo el mundo conoce un librito del mismo señor (Noticia biográfica?) impreso en Burdeos, deshaciendo la mayor parte de su trabajo antiforal”.

Según el senador Egaña el canónigo Llorente se retractaba en él de lo dicho en los cinco tomos de Noticias históricas. Llorente, que por encargo de Godoy y su gobierno habría escrito tratados y obras poniendo a caldo y deslegitimando los fueros vascos, en etapa posterior se habría dirigido a las autoridades e instituciones de las provincias vascongadas, dispuesto a producir una obra que combatiese lo antes escrito. ¿Mercenario que escribe una cosa y la contraria a encargo? No se habría aceptado la propuesta.

Hay que decir que el libro de Llorente, citado por Egaña, no se ha encontrado hasta el día de hoy. Tampoco en su día se aportaron, si hubo, pruebas de las negociaciones de Llorente. Ambas cosas, a juicio del autor del prólogo, no pasarían de ser mera conjetura, que adolece de respaldo probatorio. Dice el señor Gorordo: “a mi juicio no es cierta la referencia de Egaña a un librito impreso en Burdeos en el que Llorente se retractaba de su tesis, porque no ha aparecido tal libro, ni comparto la interpretación voluntarista de Trueba de que la obra Noticia biográfica de Llorente, impresa en París en 1818, suponga una retractación”. Ni tampoco en Noticia biográfica aparece nada relativo a que Llorente “se hubiera ofrecido a escribir un libro, desdiciéndose de lo dicho en sus Noticias históricas”.

Y buscando el libro de retractación de Llorente don José María Gorordo encuentra la obra de Lerín.

Tras la publicación de los tres primeros tomos de Llorente en 1806 y 1807 se encienden las alarmas y los diputados generales solicitan en 1807 del barakaldés Francisco Aranguren y Sobrado (que replica al primer tomo de Llorente y que éste, a su vez, le rebatirá en su tomo quinto de Noticias históricas de 1808), de Colón de Larreátegui y de fray Domingo de Lerín colaboración para defender los fueros atacados. Lerín se cartea con Aranguren. Y queda en la historia pendiente de confirmación de si “cuatro cuadernos escritos por Lerín sirvieron a Aranguren para su obra, vaya, si Aranguren plagió a Lerín”. Hoy, que tenemos publicada la obra de Lerín, se podrá comprobar si hubo o no plagio.

El gaditano Fray Domingo de Lerín y Clavijo, y no vizcaíno ni vasco como sostienen algunos, es un “erudito historiador medievalista y buen paleógrafo” poco conocido, que jugó papel destacado en la defensa de los fueros vascongados. El señorío de Vizcaya en 1807 le encarga un estudio consistente en refutar la obra de Llorente con argumentos históricos. Y Lerín acepta el encargo. Los documentos originales de Lerín desaparecieron del archivo histórico foral de Gernika después de 1892.

En el 2013 Juan B. Olarte de Treviana (La Rioja), historiador y bibliotecario de San Millán de la Cogolla responde por escrito a los responsables del archivo foral de Bizkaia dando cuenta de 7 documentos manuscritos del padre Lerín referentes a los fueros, amén de otros manuscritos, trabajos y documentos de Lerín en San Millán de la Cogolla.

Y don José María Gorordo finaliza su prólogo de treinta y pico páginas prietas de anotaciones y referencias puntuales y esclarecedoras de una disputa no conclusa sobre los fueros vascos, concluyendo que:

1.- A partir de ahora el trabajo de Lerín va a poder ser estudiado y analizado por los interesados.

2.- Que Lerín impugnó los tres tomos de las Noticias históricas de Llorente, y no uno como Aranguren en su Demostración.

3.- Y que Lerín expone su opinión sobre el estatus jurídico-político de Vizcaya ya en el Prólogo, cuando propugna: “…con vigor, justicia y verdad, fundadas en razones, historias, documentos y diplomas, que el Señorío de Vizcaya fue un estado soberano, independiente en sí mismo, ejerciendo su jefe o señor todas las facultades, preminencias y jurisdicciones cual tienen y gozan los soberanos”.

Mikel Arizaleta

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