El derecho del pueblo catalán a la autodeterminacion

Por  Francisco García Cediel

Un proceso con contradicciones pero en marcha, que amenaza con abrir un inmenso boquete bajo la línea de flotación del sistema surgido de la llamada transición

 El filósofo Griego Zenón de Elea (490-430 a.C.) ha pasado a la historia del pensamiento con una famosa paradoja según la cual, en una carrera entre Aquiles y una tortuga, en la que comenzara ésta desde una posición más adelantada, el héroe de Troya jamás alcanzaría al quelonio ya que primero debería recorrer la mitad de la distancia entre éstos, luego la mitad de la distancia restante, y así sucesivamente de un modo infinitesimal. Aquiles, según este peculiar razonamiento, cada vez estaría más cerca de la tortuga, pero nunca la atraparía.

El aluvión de declaraciones y valoraciones sobre el anunciado referéndum de Catalunya previsto para el próximo 1 de octubre pone de manifiesto que, con sus correspondientes matices, todas las opciones políticas institucionales y algunas autodefinidas como alternativas tienen al sabio de Elea como referente de cabecera.

A nadie sorprende que las marcas políticas que se han sucedido en el gobierno estatal en estos 40 años de postfranquismo exhiban su fidelidad a los pactos de la transición apelando a la “ilegalidad” del proceso catalán por ser contrario a una Constitución que señala la indisoluble unidad del Estado como uno de los pilares fundamentales del sistema, adaptación formal del “atado y bien atado” que escribió el dictador en su testamento político.

Así, señalan que quien pretenda la separación habrá de instar una improbable reforma constitucional que permita un encaje de sus pretensiones y, en el caso del PSOE, proponen sustituir el proceso soberanista por una inserción en la Carta Magna sobre la pluralidad de naciones que componen el Estado español, a condición por supuesto de que dicha declaración no lleve aparejada el reconocimiento del derecho a la autodeterminación.

De este modo Aquiles (el pueblo Catalán, por ejemplo) jamás superaría a la tortuga de la unidad estatal.

Pero es aún más patético comprobar como el ciudadanismo de izquierdas y sus convergencias gobernantes hoy en importantes ciudades (Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Cadiz…), tras un reconocimiento cosmético del derecho a decidir, niegan su ejercicio práctico en Catalunya apelando también a la ilegalidad del proceso. Tal argumento pone de manifiesto, en el mejor de los casos, el idealismo propio de las ideas burguesas emanadas de la ilustración, al considerar que todo es posible en un estado formalmente de derecho. Siendo mal pensados, tal argumento tan solo pretendería enmascarar el alineamiento de tales fuerzas “progresistas” con los intereses del imperialismo estatal y europeo, para cuyos planes de acumulación y explotación capitalista interesa mantener el marco estatal tal cual está ahora (lo que no ocurrió por ejemplo en la ex Yugoslavia, hace 25 años).

Incluso la mayoría de las siglas políticas que mantienen un referente teórico marxista objetan al proceso catalán apelando a que éste contribuye a dividir a la clase trabajadora, deslizando además la idea de que está dirigido por la burguesía.

El sabio de Elea dirige más mentes que las que podrían suponerse a primera vista, 2.500 años después.

Por el contrario, la tradición emancipadora del marxismo entendió históricamente que lo que dividía a la clase obrera era la opresión nacional, de tal modo que solo el reconocimiento cabal del derecho a la autodeterminación (es decir, a la secesión), podría contribuir a que aflorara como principal la contradicción de clase, entre personas explotadoras y explotadas, uniendo a las gentes trabajadoras de los distintos países en un proyecto emancipador y solidario en el plano social.

Confundir unidad con uniformidad es una deformación del pensamiento que ha contribuido a que fuerzas teóricamente marxistas de las nacionalidades opresoras se hayan alineado en ocasiones con sus burguesías imperialistas y colonialistas frente a movimientos emancipadores. El caso de Argelia es un claro ejemplo de dichas posiciones. En el Informe del II Congreso Interfederal Comunista de África del Norte (24 de septiembre de 1922), adscrito al Partido Comunista Francés, se señala textualmente “lo que caracteriza a la población indígena es su ignorancia” y concluye que “la emancipación de las poblaciones indígenas de Argelia solo podrá ser el resultado de una revolución en Francia”.

Para el podemismo y sus satélites, cuyo discurso político no se basa en la impugnación del sistema sino en su regeneración, los acontecimientos que se está desarrollando en Catalunya suponen un riesgo para esa segunda transición que propugnan para terminar de lavar la cara al sistema conservando en lo sustancial tanto el sistema capitalista como el papel del Estado español en la división internacional del trabajo, como potencia imperialista de segundo orden. Desempeñan por tanto un claro papel de apagafuegos que les permitiría obtener la credibilidad que aún les falta, a los ojos de la oligarquía, para demostrar pueden ser unos gestores eficaces de sus intereses.

Más triste aún es asistir a la repetición del cliché de la unidad obrera cuando las organizaciones que argumentan en ese sentido parecen ignorar que, desgraciadamente, no existe hoy por hoy, a nivel estatal, ningún proyecto en curso para la emancipación de la clase trabajadora capaz de acabar con el capitalismo.

Oponer a un proceso con contradicciones pero en marcha, que además amenaza con abrir un inmenso boquete bajo la línea de flotación del sistema surgido de la llamada transición, un difuso llamamiento a que nos sentemos en el sofá esperando pacientemente que nuestros “representantes” en las instituciones solucionen nuestros problemas, mientras nos consolamos disfrutando de los éxitos deportivos de nuestros colores, solo se explica o bien merced a un acusado cretinismo o como una demostración práctica de que quienes así proponen no tienen realmente voluntad transformadora, en el sentido radical del término.

Respecto a la participación, o conducción si se me apura, del proceso por parte de sectores de la burguesía catalana, este es un dato que debe analizarse con rigor. Por un lado, la oligarquía catalana (Gas Natural, Caixabank…) ya se ha posicionado alineándose sin ambages con el conjunto de la burguesía españolista. Icluso la organización que agrupa a la patronal catalana: Foment del Treball, conocida históricamente por haber recurrido al pistolerismo para eliminar físicamente a líderes obreros en los años 20 del siglo pasado, se ha declarado fiel a la unidad estatal, por ser más positiva para sus negocios.

Por otra parte, no parece muy coherente que, a fin de evitar coincidir con un sector de la burguesía catalana, se termine apoyando a la oligarquía estatal que no solo nos explota, desahucia y privatiza nuestros servicios, sino que lo hace también a nuestras hermanas de clase de otros países del mundo.

Es evidente que hemos de aspirar a que la clase trabajadora tenga una política independiente de la burguesía, más allá de las posiciones que coyunturalmente adoptemos respecto a las contradicciones que tengan, en un momento determinado, distintos sectores de dicha clase. Para ello, es preciso construir referentes revolucionarios, que transformen el malestar en acción consciente y organizada, pero esa necesidad no debe impedirnos analizar la realidad sin apriorismos y, en ese sentido, es un dato a valorar que en el proceso catalán están actuando fuerzas como la CUP que, con todas las dudas que pueda generar, son la expresión de decenas de miles de personas trabajadoras.

En el momento de escribir estas líneas ignoro si la consulta se llegará finalmente a celebrar o si el Gobierno estatal intervendrá Catalunya, con lo que puede llevar aparejada de enfrentamiento y represión, que me aventuro a anunciar que no se ejercerá mayoritariamente contra la burguesía. De ocurrir de ese modo, la clase trabajadora y demás sectores populares de Catalunya requerirán de toda nuestra solidaridad. Hasta entonces, tanto por razones de principios como por cuanto pueda suponer de cuestionamiento del tinglado de la transición, yo al menos apoyo el derecho del pueblo catalán, así como del resto de naciones oprimidas por el Estado español, a decidir libremente sus destinos.

Francisco García Cediel

11 Comentarios
  1. Ventu1984 dice:

    Gràcies per la lucidessa

  2. Logeate dice:

    Tanto esfuerzo para acabar defendiendo a unos saqueadores que lo único que hacen es defender a los de su secta. Patético. Ningún respeto por este “movimiento” que por mucho que te empeñes en obviar está promovido e impulsado desde los 80 por el pujolisme de manera totalmente artificial. Día a día. Lo mío es mío, lo tuyo de los dos, y por supuesto, nosotros somos más guapos, más altos y más ricos que los demás, sin los que nos iría aún mejor ya que son un lastre. Lo dicho, lo mío es mío, lo tuyo de los dos.

    • Hdz dice:

      A) Que haya saqueadores que se hayan unido al “movimiento” no implica que las masivas masas que se han manifestado lo sean.

      B) Por cierto, el impulso ha sido mayoritariamente desde la izquierda a finales de los 60, sobretodo, por el PSAN (Partit Socialista d’Alliberament Nacional).
      http://basilecte.files.wordpress.com/2011/07/esquema.jpg
      [cronología izquierda independentista (desactualizado)]

      pd.: La burguesía catalana escondía la cabeza e/o incluso colaboraba con el régimen franquista porque su única patria es el billete. Y antes que Cataluña están sus bolsillos y cuentas. Eso implica aniquilar socialistas, comunistas y anarquistas.

      Para acabar ya y resumiendo, que haya elementos corruptos y de la burguesía NO implica que todo el movimiento lo sea. Y me gustaría saber si resides en Cataluña. Porque si sales un poco de Barcelona y el cinturón metropolitano a lo mejor creerás que estás en otro país.

      Yo vivo en Barcelona y se puede observar que más o menos la opinión pública está divida. En parte, creo que es por las décadas de inmigración nacional que ha recibido. Inmigración industrial y trabajadora que se ha visto obligada a buscar un futuro mejor. Lógicamente y es comprensible que no quieran la independencia porque estarían en otro país porque aman su tierra, de donde vienen.

      Pero sales de l’AMB y ves absolutamente otro panorama. Sobretodo en el ámbito rural. Te lo juro que parece otro país. Mucha gente que vive en BCN no puede disfrutar, por ejemplo, de las tierras de Gerona. O bien pq no tiene recursos para unas mínimas vacaciones, o bien, pq en verano vuelven a sus tierras y no visitan otras localidades catalanas.

      En fin, que soy una persiana. Odio cuando la gente intenta justificar su unionismo rancio con “pujoles” y “3%”. Que no quieras la independencia de Cataluña me parece estupendo, pero no hagáis el pena.

      Al fin y al cabo, el Estado si hubiese sido un poco inteligente habría hecho com UK en Escocia. Convoca un referéndum, hace campaña por el NO y pierden los independentistas. Hace unos años si lo hubiesen hecho en Cataluña, muy probablemente, saldría el NO. Pero el estado nunca ha dejado de ser fascista y ni siquiera tolera un referéndum.

      Patético.

      El movimiento es imparable. Por mucho que anulen el referéndum, leyes, inhabilitaciones, en fin que repriman… no nos pararan. Que me lean fascistas y GC. Que empiecen a construir cárceles y comprar esposas pq van a tener que encarcelar una nación entera.

      Ah! Y para acabar, me gustaría comentar lo de “totalmente artifical”. Por supuesto que es artifical. O es que cuando nació la Tierra, Pangea o Adan y Eva (para los creacionistas) existía la problemàtica catalana?! Absurdo. Algunos necesitan una buena dosi de materialismo.

      Las cosas (naciones) se van creando, acontecimientos que van derivando en algo más grande y tal como nacen, algún día, morirán. Podrán hacer los debates históricos sobre si Cataluña era una nación o no. Justificaran lo que les de la gana por tal de negar que hay dos PUTOS millones de personas en una manifestación. Y esa es la realidad. Guste o no.

      • Ricardo dice:

        Deberías viajar un poco más,te vas al interior de Galicia y no parece España,a los picos de Europa por León y no parece España,a la zona de Plasencia y no parece España,a las zonas de montaña de la provincia de Alicante y no parece España,a las zonas rurales de la provincia de Cádiz y no parece Andalucía y menos España…pero eso es España,mucha variedad,social étnica económica y social,toda forma España.Vete a algunos Barrios de Barcelona o de Madrid y tampoco parece España,puede ser Pekín,o rabat,pero no España,pero eso también es España.Ademas dice usted que de otras partes de España fueron a Cataluña para vivir mejor,pues para ser Cataluña una colonia como algunos independentistas proclaman,viven mejor que el 95% de España.Pero claro hay que viajar y ver lo que hay por ahi.,ah y pedir a Francia lo mismo que se pide a España con la Cataluña norte…o no nos atrevemos?

  3. Verdemar dice:

    Jope, mas bien que tortuga y Aquiles me parece cocacola y PepsiCo la, 2 caras de la misma moneda, 2 productos del mismo dueño que nos tiene entretenidos en una gran obra de teatro trágico….y mientras tanto nos reproducimos como conejos

  4. Miserable reflexión. Derecho a decidir, si hubiera algún mecanismo legal que lo permitiera, sobre Cataluña lo tienen todos los españoles, no solo los que residen en esa región. Ponerse del lado de los reaccionarios facciosos separatistas que pululan en Cataluña no solo no es de izquierdas, es elegir una opción fascista y racista supremacista, lo más alejado que se pueda pensar de un sentimiento de izquierdas, basado primordialmente en el principio de igualdad y la abolición de los privilegios.

  5. UXIO dice:

    MAGNIFICO ARTICULO.
    HDC, MAGNIFICO COMENTARIO.
    INDEPENDENCIA Y SOCIALISMO !!!
    DENANTES MORT@S QUE ESCRAV@S !!!

  6. Ricardo dice:

    El problema de todo este artículo es que nada si argumentación en parte en negar casi la legalidad a las leyes de la transición,leyes que votaron los que vivieron,nosotros no,pero claro eso pasa con la mayoría de las constituciones que se hacen se votan y afortunadamente durán muchos años.Poner a Franco por medio es un argumento pobre,no sé si Francia,Alemania,Italia,EEUU,Rusia,Paraguay,Mejico, Venezuela y así cientos de países,fueron captadas por las ideas franquistas,pero son países donde se habla claramente de la unidad de la patria y de su indisolubilidad.Francia acabo con esto de una manera dura,y en España como somos muy legalistas,como debe ser andamos con juzgados y movidas.Toda está argumentación ya lo vi el 9 N y a pesar que aquel movimiento también era imparable aquí seguimos dándole de comer a unos cuantos que viven de este tema

  7. Un poquito hasta los huevos estoy ya del royo “naciones oprimidas por el estado español” “antes muertos que esclavos” “qué malos que son los españoles que no nos entienden y además nos roban”. Qué falta de respeto!

  8. Ambrosio dice:

    Sin compartirlo puedo entender el “ni dios ni patria ni rey” pero no encuentro argumentación que justifique el “mi dios mi patria mi rey”.
    Se buscan eapacios donde brillar los nuestros. Amarga y excluyente burguesía que se ampara en progresia

  9. Ibán dice:

    Llevo 37 años escuchando que sois unos “Polacos”, habla en cristiano coño!, puta Catalunya etcetc. Nunca nos habeis querido,y ahora os creéis con el derecho que podéis decidir nuestro futuro? Lógico que no, con todo el respeto del mundo un andaluz, manchego,gallego, extremeño o de dónde sea no tiene nada que decidir sobre Catalunya, igual que nosotros no tenemos nada que decidir sobre esas comunidades. Se haga o no se haga el referéndum y sea cual sea el resultado, somos muchos que nunca nos considerademos españoles. DNI y pasaporte son simples papeles, el sentimiento y el amor por un país se lleva dentro.

    Som i serem una nació!!!
    Visca Catalunya!!!

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