Colombia. Una jornada inolvidable para la democracia

Por Mauricio Reyes Rojas, Trochando Sin Fronteras

Nuevamente el escenario electoral deja dentro de la población colombiana un sinsabor. La indignación en las redes sociales es evidente, pero en las calles y veredas todo sigue igual. Una vez más los corruptos tienen las mayorías en el Congreso de la República, con las viejas formas de hacer la política (comprar conciencias y votos), […]

Nuevamente el escenario electoral deja dentro de la población colombiana un sinsabor. La indignación en las redes sociales es evidente, pero en las calles y veredas todo sigue igual.

Una vez más los corruptos tienen las mayorías en el Congreso de la República, con las viejas formas de hacer la política (comprar conciencias y votos), continúan heredándose el poder elección tras elección.

Podríamos decir que muchos hablan contra la corrupción y los problemas del país, pero nadie se compromete. No se lo reprocho a los politiqueros que elección a elección engañan a la gente, se lo digo a las mayorías, esas que vivimos difíciles condiciones sociales en el país, que vivimos entre la explotación y la ignorancia condiciones que nos hacen mas dóciles y fáciles de manipular y al final seguimos votando por los mismos, damos nuestra firma para la consulta anticorrupción, pero votamos por Cambio Radical, Centro Democrático, Partido de la U, Liberales y Conservadores.

Las presidenciales están solo a 69 días y la derecha ya afila su maquinaria de votos para posicionar 1 o 2 candidatos en la segunda vuelta. Ya sabemos por experiencia que para ellos es fácil unirse, así su concepción de país sea diferente, pero su objetivo máximo es perpetuarse en el poder a toda costa.

La facilidad de encontrar esa unidad les permite aceptar las condiciones más adversas  con el candidato del Centro Democrático o aceptar la mermelada de Cambio Radical, así como ellos la aceptaron en el Gobierno de Santos.

Ante este panorama, las fuerzas del centro y la izquierda del país aún debaten si Fajardo, Petro y Piedad son la opción. El sectarismo es un plato que se sirve todos los días mientras las personas que creen en un proyecto de nación piden a gritos la unidad para iniciar los pequeños cambios que llevarán al país a unas mejores condiciones sociales, económicas y ambientales.

Ante estas premisas el 11 de marzo fue inolvidable. Basta ya de las redes sociales, basta ya de la frustración, basta ya culpar al otro. Es hora de hacer los cambios desde la calle a la vereda, es la hora de exigir la unidad para enfrentar la elección presidencial en mayo. Es hora de movilizarnos para dar los cambios necesarios a este país.

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