Publicado en: 14 febrero, 2018

Colombia. ELN: Tres vidas, un solo camino

Por María H. Jiménez

El sistema siempre trata de invisibilizar el dolor del pueblo y desde luego, las figuras de hombres y mujeres que se levantan en contra de un sistema donde prima la injusticia, la opresión y la miseria. A contracorriente, como un salmón que se abre paso río arriba, se reafirma la vigencia del pensamiento político y el […]

El sistema siempre trata de invisibilizar el dolor del pueblo y desde luego, las figuras de hombres y mujeres que se levantan en contra de un sistema donde prima la injusticia, la opresión y la miseria. A contracorriente, como un salmón que se abre paso río arriba, se reafirma la vigencia del pensamiento político y el fervor humano de nuestros comandantes Camilo Torres Restrepo, Manuel Pérez Martínez y Óscar Santos; tres vidas, un mismo camino y, un mismo mes para rendir honor a su memoria y conmemorar un año más de su partida.

Camilo, Manuel y Óscar, tres vidas y un solo camino, que con su ejemplo de vida dejaron cerrado el debate para nosotros y nosotras, sobre las contradicciones entre marxismo y cristianismo para hacer la revolución; dejan testimonio fehaciente de la validez de la lucha rebelde.

Su vida y obra siguen vigentes y son patrimonio de los pueblos que luchan por una patria digna y soberana. Se ponen al orden del día en estos momentos de cambio favorable a los pueblos del continente, pero también de grandes amenazas para las democracias embrionarias, para la existencia de la humanidad y del planeta.

Comandante Camilo Torres Restrepo

Nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929 y murió el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, Santander. Durante toda su vida promovió el diálogo entre el marxismo y el cristianismo y siempre planteó que es la oligarquía quien define si la lucha popular por el poder es por la vía legal o ilegal.

Camilo, pionero de la Teología de la Liberación, fundador del movimiento popular Frente Unido, visionario de la necesaria continentalización de la lucha libertaria, de la unión entre los revolucionarios de la clase popular para la movilización y la vinculación de los sectores desfavorecidos a la lucha por la construcción de un nuevo Estado y una sociedad socialista, de la organización del pueblo por la base, de la paz con justicia social, del capitalismo y el imperialismo como enemigos comunes de la humanidad, de la fuerza invencible de los pueblos cuando se deciden a luchar, los valores y la ética como premisa inherente a la vida de los auténticos revolucionarios y la consecuencia de ir hasta el final por los ideales revolucionarios.

Nos deja su vida como ejemplo y su pensamiento político como arma para continuar la lucha contra el imperialismo salvaje y, en momentos como estos, su llamado a la unidad cobra cada día más vigencia – “Cuando el pueblo se decida a luchar hasta el fin, no habrá ninguna potencia que pueda ser superior a la potencia de ese pueblo que quiere su libertad” –

Comandante Manuel Pérez Martínez

Nació en Alfamén, España el 9 de mayo de 1943 y murió el 14 de febrero de 1998. En una ocasión una periodista lo describió como un terciopelo, suave y fuerte a la vez.

Manuel, guiado por el faro Camilista enriqueció y materializó estos postulados de vida; internacionalista con la convicción de que la liberación de los pueblos no es obra solamente de los esfuerzos que se hacen dentro de las llamadas fronteras, sino también de lo que hacen los hombres y mujeres en cualquier parte del mundo. Constante en la brega por la unidad del campo revolucionario como eje estratégico de la revolución, persistente en la formación de la militancia elena, donde los valores revolucionarios se conviertan en el arma eficaz para vencer, ser valientes, insobornables, trabajadores, leales, ser constantes, revolucionarios de por vida y hasta la muerte.

Manuel, sacerdote, dirigente popular y Comandante guerrillero, cuando la guerra en Colombia se desbordaba en la década de los años 80’s, colocó ante el país la urgencia de la Humanización de la guerra, sustentando la necesidad de acuerdos para lograrlo y la oligarquía hizo caso omiso.

Durante 20 años como conductor político del ELN, levantó una conducción colectiva y amalgamó el trabajo organizativo con el amor eficaz y el ser con otros. Fue un oficioso de la solución política, muestra de ello es la propuesta de Diálogo Nacional para la Humanización de la Guerra y Defensa de los Recursos Naturales y, desde 1996 levantó la convocatoria a la “Convención Nacional”.

Comandante Óscar Santos

Nació en Pamplona, Norte de Santander el 2 de julio de 1952 y murió el 11 de febrero de 2006. Quienes acompañaron sus pasos lo describen como un hombre sencillo, exigente, apasionado por el deporte, pero sobre todo afable con la tropa y la población.

Camilo y Manuel, fueron un legado y una guía para el Comandante Óscar Santos. Quien fuera un guerrillero, aguerrido e integral, incansable y leal, quien estuvo ahí entregando lo mejor de sí cuando las circunstancias de la Organización lo exigían, considerado por los guerrilleros y guerrilleras, como un cuadro-salvaguarda de nuestro proyecto político y de vida y, como un roble, jamás se doblegó.

http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-eln/militancia/1447-tres-vidas-un-solo-camino

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