Chile. Transantiago mutiló a periodista Corita Cid

Por Doris Jiménez y Ernesto Carmona

El 10 de mayo fue una buena jornada para la periodista santiaguina Cora Cid, Corita para sus cercanos. Fue un día exitoso, que incluyó compras de alimentos en el supermercado, pero terminó muy mal. Aproximadamente a las 21 horas, cuando regresaba al hogar, la puerta de un bus del TranSantiago le atrapó y rompió una de sus […]

El 10 de mayo fue una buena jornada para la periodista santiaguina Cora Cid, Corita para sus cercanos. Fue un día exitoso, que incluyó compras de alimentos en el supermercado, pero terminó muy mal. Aproximadamente a las 21 horas, cuando regresaba al hogar, la puerta de un bus del TranSantiago le atrapó y rompió una de sus piernas. El 31 de mayo nuestra compañera sufrió la amputación de su extremidad derecha por debajo de la rodilla e impedir así una pérdida mayor.

A los agresivos autobuses del sistema de transporte llamado TranSantiago el gobierno les hizo instalar un estrecho torniquete delantero, no reversible e incómodo para la corpulencia promedio del pasajero chileno. De este modo, las escasas empresas concesionarias que monopolizan este servicio público contabilizan la evasión del pago que practican algunos usuarios. Pero este odioso sistema de control sólo existe en los recorridos que transportan a los segmentos sociales más populares de la capital. Precisamente donde los principales usuarios son los trabajadores (as) que –vía impuestos– pagan de su bolsillo los subsidios estatales de miles de millones de dólares que desde hace más de 10 años devora este desagradable sistema de transporte inventado por el gobierno de Ricardo Lagos e inaugurado por Michelle Bachelet 1. En los recorridos por las comunas más acomodadas de la capital chilena los transantiagos no lleva torniquete alguno.

Como el torniquete no gira en contrario, Corita no pudo bajar por la puerta delantera, a la vista del conductor. Las mujeres y hombres con discapacidades propias de la edad mayor prefieren la puerta delantera porque resulta más seguro descender del incómodo armatoste. Es muy dudoso que todos los choferes puedan observar qué ocurre en las tres puertas traseras de los enormes autobuses.

Corita, precavida,  aviso con antelación que iba a descender. No sólo tocó el timbre, también le gritó al chofer que le diera tiempo para bajar con sus bolsas por la primera puerta trasera. Pero el conductor cerró abruptamente la puerta que atrapó su pierna y pie derecho. Corita perdió el equilibrio, cayó al pavimento, fue arrastrada un par de metros y, finalmente, la rueda del autobús pasó sobre su pierna.

Al lugar del accidente acudió Carabineros. Corita fue trasladada en ambulancia a Urgencia del Hospital Salvador, donde le prestaron los primeros auxilios y luego la internaron. Al conductor  lo detuvieron y le quitaron la licencia, pero luego salió en libertad.

La extensión de la herida y el desforramiento de su pierna (herida hasta el hueso) condujo a los médicos a diagnosticar una inminente gangrena, que de hecho se produjo e hizo imperativa la operación y amputación doce centímetros por debajo de la rodilla.

Corita sólo recuerda lo ocurrido cuando se dio cuenta que estaba tendida en el pavimento. Pudo sentir la rueda pasando sobre su pierna y pie. A quienes la rodearon les pidió avisar en su casa, distante media cuadra. Su hermana y sobrino acudieron prontamente. Mientras esperaba escuchó una voz diciéndole “calma, calma”. Al abrir los ojos reconoció a una vecina del edificio que es enfermera , quien le hizo un torniquete en la pierna con su propia bufanda para evitar que siguiera desangrándose. Le colocó incluso una venda que traía en su maletín.

Llegaron tres furgnonetas de carabineros y dos ambulancias. Su sobrino la acompañó hasta el hospital El Salvador donde le hicieron radiografías. Enseguida, la llevaron a una sala de operaciones donde advirtió a los médicos que por su arritmia ingiere anticoagulantes pero igual la operaron debido al considerable desforramiento de su pierna (herida hasta el hueso con las carnes totalmente abiertas). Le cosieron la piel suelta y al despertarse le hicieron reanimación para trasladarla a una sala.

Cuando recibió la visita médica le explicaron que por la extensión de la herida era necesario amputar la pierna porque iba a gangrenarse. Ella se opuso con la esperanza de sanar, pero a los 10 días, la gangrena avanzó considerablemente. La operación resultó bien y como quedaron 12 centímetros bajo la rodilla se espera un buen ajuste de la prótesis.

En la sala del hospital tuvo una compañera que también fue atropellada por el Transantiago. Según el Observatorio de Seguridad Vial de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito (Conaset), en 2017 hubo en todo el país 1.483 muertes por accidentes de tráfico automotor. No hay estadísticas conocidas sobre los episodios que protagoniza el Transantiago, pero los expertos le atribuyen un promedio superior al 20 por ciento en su década de existencia.

Cora Cid enfrenta ahora el financiamiento de la desgracia, principalmente el valor de la prótesis, además del profundo cambio de vida de una persona vital habituada a una intensa actividad. Corita anunció que presentará una demanda criminal por cuasi homicidio y otra civil por daños y perjuicios contra el chofer y la empresa autobusera.

El Círculo de Periodistas de Santiago declaró su apoyo a todas las iniciativas solidarias y anunció una presentación del ilusionista Manuel Luarte en beneficio de Corita, a efectuarse el martes 17 de julio a las 18 horas en el teatro Camilo Henríquez (Amunánegui 31), planta baja, edificio sede del Círculo, Metro La Moneda). El teléfono de Corita es el 994458280. Por favor, ¡llámala!

COLABORA CON KAOS