Chile. Fundación SOL sobre salario mínimo: “No puede ser que una persona que trabaja jornada completa sea pobre”

Por Martín Espinoza C, Radio UChile

El economista Marco Kremerman es crítico con lo que señala como una contradicción del gobierno: que el salario mínimo no le alcance a una familia para superar la línea de la extrema pobreza. Para el investigador el piso debiera acercarse a los $417 mil, algo que hoy se mira con distancia. Según la ley que […]

El economista Marco Kremerman es crítico con lo que señala como una contradicción del gobierno: que el salario mínimo no le alcance a una familia para superar la línea de la extrema pobreza. Para el investigador el piso debiera acercarse a los $417 mil, algo que hoy se mira con distancia.

Según la ley que se promulgó el 30 de junio de 2016,  desde el 1 de enero de 2017 el salario mínimo sufrirá alzas por periodos de  seis meses. Al comienzo del año pasado se elevó el ingreso de $257.500 a $264.000. Desde el 1 de julio aumentó de $264.000 a $270.000. Finalmente, desde el 1 de enero de 2018 el sueldo mínimo en Chile pasó de $270.000 a $276.000. Estos cambios significaron un aumento de 7,2 por ciento en un año y medio, alza que, para algunos, es insuficiente.

Marco Kremerman, economista de la Fundación SOL, critica la incoherencia de que un país ubique una línea de la pobreza muy por sobre el salario mínimo.

Este mecanismo de reajuste ¿es la forma correcta y eficiente de avanzar en un alza de los salarios mínimos?

Aquí hay dos grandes problema en la discusión del salario mínimo. Primero, no sería problema la forma en que se reajusta -una vez al año, cada seis meses o como sea- si es que hubiese una buena manera de realizar esta negociación y si el salario mínimo estuviera alineado por el piso mínimo. En general, otras economías capitalistas del mundo tienen pisos mínimos vinculados al costo de la vida. Chile tiene dos problemas: en primer lugar, da lo mismo un poco el reajuste y su forma si seguimos teniendo un salario mínimo desalineado del tamaño de la economía. Hoy estos $270 mil ni siquiera permiten superar la línea de extrema pobreza para un hogar promedio de cuatro personas. La línea de extrema pobreza está en $278 mil y la línea de la pobreza para un hogar promedio de cuatro personas está en $417 mil. ¿Por qué esto es importante? Porque el objetivo de la política del salario mínimo a nivel mundial y en Chile, que parte en 1937 bajo el concepto de sueldo vital, es que el trabajador pueda satisfacer las necesidades básicas de sí mismo y su grupo familiar.

Debería bastar con que una persona del grupo familiar trabajara…

No tiene sentido que obligatoriamente tiene que haber una segunda persona que tenga que trabajar y que gane el mínimo para que la familia recién pueda superar la pobreza. Que sea voluntario es otra cosa, pero en Chile es obligatorio que tengan que trabajar dos personas en una familia de cuatro para recién superar levemente la pobreza. En Chile no se reconoce que tenemos una tremenda deuda de arrastre.

¿Cómo se evalúa la política de reajustes entonces?

El segundo punto: hay tres o cuatro formas de revisar los reajustes del salario mínimo en el mundo. Chile tiene una de las más malas. Consiste en que el Ejecutivo propone un proyecto de ley, a veces discute con los actores incumbentes como trabajadores y empresarios, de manera no vinculante -vale decir les consulta- y después en el Congreso se discute, se proponen algunas indicaciones y el Ejecutivo tiene la facultad -incluso si no llegan a acuerdo ambas Cámaras- de volver a restituir el proyecto con un veto presidencial. En otras partes del mundo existe la negociación colectiva en el salario mínimo. Existe una negociación entre los trabajadores a nivel general, con los empresarios a nivel nacional. Es una negociación mucho más fuerte porque estás estableciendo los pisos mínimos directamente entre las partes y a veces existe una mediación del Estado. Acá eso no existe de ninguna manera.

Con lo impredecible que puede ser la conducta de la economía, ¿es el plazo de 18 meses un método efectivo para proyectar las alzas? 

No tiene ninguna relevancia en estos momentos. Aumentar de $270 a $276 mil, si el salario mínimo está totalmente desalineado a la economía, no tiene mayor impacto. Si estuviéramos por lo menos en los $420 mil, ahí sí tiene sentido hablar del momento en que se reajusta y de la forma. El tema de la periodicidad hoy no tiene mucho sentido. Con salarios mínimos como el nuestro, en el piso -4 del edificio, estas cosas son realmente marginales

Según las necesidades las familias chilenas hoy, ¿cuál sería el sueldo mínimo que venga amarrado a la dignidad y la ética?

Si fuésemos coherentes con los estándares que el propio Estado chileno ha fijado, al menos debería estar en $417 mil. Hoy, si buscas el último informe estadístico de la canasta alimenticia, vas a encontrar que justamente a noviembre de 2017 una familia de cuatro personas, la línea de la pobreza es de 417 mil. Tiene coherencia que el salario mínimo que fija el propio Estado, permita superar la línea de la pobreza para una familia promedio. Veía una declaración de Jorge Errázuriz, empresario vinculado a un grupo político, que decía que si en una familia trabajaban dos personas podían superar la línea de la pobreza. Pero eso es justamente la trampa. Justamente la política del salario mínimo tiene que permitir que una persona trabajando en un hogar promedio saque a su familia de la pobreza, si no, no es mínimo. Están obligando a otra persona a trabajar con los impactos que significan a nivel familiar. Nosotros consideramos que debiese ser mayor de $417 mil. El Fondo Monetario Internacional proyectó que este año Chile va a superar el PIB por persona de 25 mil dólares. Uno esperaría que este valor no solo permita que el salario mínimo satisfaga las necesidades básicas, sino un poquito más.

Los argumentos de los detractores a un alza significativa siempre han apelado al aumento del desempleo para frenarla. ¿Qué tan factible económicamente es hacer un aumento que pase de los 276 hasta los 420 mil en un periodo acotado de tiempo?

Lo que indica la teoría económica ha demostrado que no existe una relación directa entre aumentar el salario mínimo y un efecto negativo en el empleo, sino que depende del momento en qué se haga. Si tú realizas un aumento de $150 mil cuando la economía está disminuyendo su crecimiento en -2 por ciento, sin duda puede tener un impacto. Pero si tú te fijas los argumentos siempre han sido los mismos. Cuando Chile crece “no es el momento de colocar piedras en el camino porque vamos creciendo bien y para qué detener el crecimiento”, y cuando Chile no está creciendo mucho, con mayor razón eso podría generar mayores problemas. Lo importante es que Chile defina que de aquí a tres cuatros un salario mínimo que al menos esté en el valor de una línea de la pobreza para un hogar promedio de cuatro personas. Si no podemos hacerlo inmediatamente, se hará en tres años, pero se tiene que llegar a ese valor. Tiene que haber un norte. Esto puede ser postergado eternamente.

¿Cuál es la proyección del reajuste para este año y cómo será el mecanismo?

Quedó un poco abierto el espacio. Si volvemos al ritual típico de los años anteriores, debería venir una discusión en junio y un reajuste en julio, pero quizás esto puede correrse para enero. Si se vuelve al rito habitual de hacer los reajustes el 1 de julio, yo creo que no van a haber sorpresas, más aún en un gobierno como este. Deberían ser los reajustes típicos, que son marginales, $10 mil, $15 mil. Por lo tanto va a ser muy importante que se vaya al fondo del debate, porque acá va a pasar lo mismo que con las pensiones. Se puede achacar permanentemente que las pensiones no tienen nada que ver con el costo de vida chileno pero no hay cambios importantes y se sigue operando y depositando el problema en las personas. Que se cotice más, que jubilen más tarde, que ahorren más. Acá es lo mismo. Se dice “que trabajen más personas en el hogar, que se dé más flexibilidad al mundo del trabajo para que más personas se incorporen, que el estado entregue bonos o transferencias para superar la línea de la pobreza”. Eso es una contradicción. En Chile una persona que trabaja 45 horas a la semana debería poder sacar a su familia de la pobreza. No puede ser que una persona que trabaja jornada completa sea pobre. Se supone que el trabajo al menos liberaba materialmente y eso está muy lejos de cumplirse en Chile.

radio.uchile.cl/2018/01/03/fundacion-sol-sobre-salario-minimo-no-puede-ser-que-una-persona-que-trabaja-jornada-completa-sea-pobre/

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