Publicado en: 13 marzo, 2018

Chile. El mundo de los tuiteros y el mundo de los otros

Por Arturo Alejandro Muñoz

Si en estas líneas espera encontrar un tratado sociológico sobre el tema, siga de largo, pues de insistir en su lectura hallará solamente las opiniones insolentonas de un provinciano del ‘Chile profundo’, huaso, por añadidura; mejor dicho, campesino, pero ‘tuitero’.

Tengo derecho a suponer que las personas más ilustradas políticamente son quienes de verdad sufren y se angustian con los vaivenes de aquello que muchos llaman “el arte de lo posible”. Pareciera que al resto de la sociedad, vale decir, a la inmensa mayoría, tales vaivenes les tiene sin cuidado y quizás hasta les agrade.

Un paseo por twitter y por facebook en Chile es pedagógica visita que permite comprobar cuánto importa e interesa a sus cibernautas el asunto político, las elecciones, las discusiones por leyes o por mangas, los comidillos y cahuines referentes a los personajes públicos, y así, suma y sigue. Es una retahíla de dimes y diretes que se lanzan unos a otros, enzarzados en discusiones bizantinas que a la postre no llevan a lado alguno, ya que nadie convence a nadie de lo que ese otro nadie no quiere convencerse. Pero es divertido, y se aprende  bastante de todo aquello que omite o esconde la prensa tradicional ( motejada como “prensa canalla” por muchos tuiteros, especialmente por los de izquierda).

Convengamos, primero que todo, que en twitter participa  un  porcentaje importante de la población mayor de 18 años. El total aproximado de ‘tuiteros’ chilenos alcanza los cinco millones aproximadamente.  Nunca superior a esa cifra.  Sin embargo, el grado de influencia política en el resto del electorado es bajo, ya que se circunscribe al número de cibernautas que participan en esas materias y no a toda la red, destacando que allí se encuentran también  muchos parlamentarios y dirigentes de tiendas partidistas emitiendo opiniones, quienes entregan “ideas  y explicaciones” a las problemáticas que no han logrado solucionar en su quehacer rutinario.

Participar en tuiter (o ‘twitter’) en el ámbito político no es asunto fácil. Si no estás bien informado, tanto ‘al día’ como ‘históricamente’, sufrirás una andanada de críticas, improperios, burlas, troleos  y ninguneos que te harán enmudecer. Allí, la verdad no tiene dueño, y si me permites usar un dicho que conocemos en mi tierra campesina de Coltauco,  en tuiter es muy cierto aquello de “el que menos puja caga un piano”. Pero se respeta la meritocracia y la experticia, lo que no es poca cosa en un país donde la obtención de dinero (sin importar la forma) constituye el corazón del catecismo neoliberal.

Lo otro a destacar es la masiva, mayoritaria y entusiasta participación de las mujeres. En esa red demuestran sin ambages que son poseedoras de un nivel cultural e informativo más avanzado que el de la mayoría de los varones, pero lo que llama la atención, junto con lo anterior, es el grado de valentía de las féminas, las que  o trepidan en decirle vino al vino y pan al pan, aunque su ocasional contertulio se indigne, o haya quienes sientan herida su condición de macho al recibir de parte de algunas de ellas una andanada de insultos al más puro estilo barra brava.

¿Cuál es el principal logro de los tuiteros? Adelantarse en los hechos políticos, sin duda. Tienen una especial capacidad, notoria y sólida, en lo relativo a preconizar acertadamente lo que va a ocurrir en algunas materias que forman parte de aquella técnica u oficio que llamamos ‘el arte de lo posible” (creo que ya lo había mencionado antes). De hecho, algunos medios informativos de la “prensa canalla” –aunque ellos lo nieguen o lo minimicen- son pauteados por las opiniones y escritos de ciertos tuiteros.

No obstante, esa misma prensa (la ‘canalla’), aún echando mano a publicaciones que se destacan en las redes sociales, se esmera en amañar el contenido de las mismas a objeto de construir un marasmo de verborrea literaria tendiente a convencer al lector cuán necesario es apoyar el statu quo que beneficia, directa y principalmente, a los dueños de la férula, al establishment del neoliberalismo salvaje.

Para muchos tuiteros el resto de la sociedad electoral está conformado por iletrados, ignorantes y pusilánimes. ¿Un exceso? Claro que sí, pero no exento de razón en cierta medida, pues chilenos que leen poco (o no leen), y que entienden nada de lo que leen, conforman el grueso de la masa electoral que agrada a las cofradías y cáfilas politicastras, las cuales tienen muy presente en sus campañas que la única manera exitosa de atrapar incautos es mediante el uso y abuso de la televisión y sus artilugios de brujería barata.

No hay duda alguna… twitter se ha convertido en el principal adversario del establishment que aún se encuentra representado  por la prensa canalla, esa misma en la que  periodistas formados en universidades tienen cero peso específico a la hora de decidir respecto de la publicación de una nota o una crónica, ya que en tales situaciones quienes lo hacen son simplemente personajes de talla intelectual y  cultural muy menor, pero fieles cipayos del patrón que funge como dueño del medio de prensa, sea este escrito, radiofónico o  televisivo.

Las redes sociales, específicamente los medios de prensa electrónicos, preconizan la posibilidad de que el neonazismo logre entronizarse violentamente en  nuestra sociedad, tal cual lo hicieron esperpentos como Goebbles, Himmler y Rohm en la Alemania de la década del 30 gracias a una muy debilitada democracia que permitía excesos racistas sin sanciones efectivas.

Es así que las redes sociales han sabido  mostrar la existencia de una delgada línea que no divide nada y que ‘separa’ a los dos principales conglomerados políticos del país,  Chile Vamos y Nueva Mayoría. Primos hermanos del mismo tronco familiar, el neoliberalismo,  compiten cada cuatro años por encabezar temporalmente el gobierno de la nación. Se diferencian en detalles, muchos de los cuales pueden ser medidos en exiguos porcentajes de algo, de lo que sea, de cualquier cosa que sirva para mostrarle al publico cuán diferentes son y que “no da lo mismo quien gobierne”, claro, siempre referido ello a un gobernante que pertenezca a la mentada sociedad llamada duopolio.

Twitter les ha preguntado mil veces: ¿Qué diferencias sustanciales pueden mostrar los líderes de ambos conglomerados? ¿Cuáles son, concretamente, las leyes sobre materias de fondo, relevantes, que los separan? Han sido cinco gobiernos del bloque  “centro izquierda” versus uno de la otra coalición, “centro derecha”. Sin embargo, pese al indiscutible número de años en la Moneda a su favor, esa ’centro izquierda’ no pudo avanzar en materias que la gente privilegió y  exigió como fundamentales. ¿No pudo, o no quiso? He ahí la duda.

Los tuiteros nos enseñaron que los avances efectuados por las administraciones concertacionistas, y luego las de la Nueva Mayoría, no difieren esencialmente de aquellos que realizó el gobierno de Chile Vamos. En lo principal, todas esas administraciones se esmeraron en fortalecer el corazón del sistema neoliberal y los intereses superiores que el “hermano mayor”, Estados Unidos de Norteamérica, mantiene en nuestro subcontinente, por lo que entonces ninguna intentó siquiera provocar cambios de fondo, serios y contundentes, en el sistema en cuestión.

Es así que todo sigue incólume en cuanto a previsión social (AFP’s e ISAPRES), propiedad de recursos naturales (cobre, litio, agua, bosques), océano, royalty, sistema de impuestos, sanitarias,  sindicalización y negociación colectiva, brecha económica, transporte público, Constitución Política, etc., etc.

Lo anterior se ve incrementado con la posición que Chile, a través de los gobiernos del duopolio, ha mantenido con el resto de los países de la región, siendo especialmente vergonzosa la forma en que nuestra cancillería se ha desenvuelto ante los sucesos acaecidos en Venezuela y en Brasil, atacando y criticando con dureza al primero de los nombrados , pero bajando vergonzosamente la cabeza ante los hechos de gigantesca corrupción oficial ocurridos en el segundo de ellos, siendo además garante de las tropelías y estulticias cometidas por el actual secretario general de la OEA, el uruguayo Almagro, obsecuente empleado menor de los halcones de Washington, cuyo único objetivo ha sido lograr que todas las naciones que forman parte de esa organización supranacional doblen sus rodillas y se mantengan dóciles bajo el mandato del gobierno estadounidense.

En todo lo mencionado en estas líneas, derecha, centro derecha y centro izquierda han tenido una sola voz, que es exactamente aquella que los gobernantes del imperio nortino desean escuchar en su patio trasero. Ello es incontrarrestable y cada día son más los ciudadanos que logran descubrir las raíces de la verdad.

Gracias a las redes sociales, y muy particularmente a twitter y a los medios de prensa electrónicos (independientes y no manejados por la dupla EMOL-COPESA), los chilenos pueden disponer de mejor información y mayor cantidad de datos duros. Es la piedra en el zapato que enloquece de impotencia a los políticos mandantes… tendrán que aprender a vivir con ello, o morir con las botas puestas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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