Asesinado Oswaldo López líder social guatemalteco

Por Lois Pérez Leira

La Internacional Guevarista quiere denunciar enérgicamente el asesinato este viernes de Oswaldo López, militante social guatemalteco. Era dirigente de Asveprovi de la Lotificación Prados del Carmen. (Escuintla).

El líder político y ex Comandante de la guerrilla César Montés declaró: “Era un compañero que luchaba por viviendas para su Comunidad. Estaba  desarmado, era de  la tercera edad, no era terrorista, ni ex guerrillero ni izquierdista, solo un hombre honrado que junto a Fundaturcios luchaba por viviendas para la  gente pobre”.

Oswaldo López era un activo militante social preocupado de dar respuesta a los problemas habitacionales de sus vecinos. Por ello fue asesinado de un balazo en la cabeza.

“Nosotros estamos en una intensa lucha. En Guatemala los asesinatos de líderes populares es más grande que durante enfrentamiento armado interno. Por eso es necesario derrotar a este gobierno corrupto y asesino”. Declaró César Montés.

El asesinato de este luchador social está generando un repudio generalizado entré sus vecinos.

La internacional Guevarista responsabiliza directamente al gobierno y especialmente al Presidente de éste país.

Más de 200,000 personas fueron asesinadas o desaparecidas entre 1960 y 1996 en el conflicto interno. Según la Comisión del Esclarecimiento Histórico (CEH) de las Naciones Unidas, el ejército guatemalteco y paramilitares indistintamente perseguían a comunidades indígenas, líderes sindicales, estudiantes, personas religiosas y otros civiles bajo la teoría que formaban un ‘enemigo interno’ subversivo.

El peor periodo de violencia fue entre 1982-1983,  cuando fuerzas contra-insurgentes promovieron una campaña de represión sistemática de genocidio contra la gente Maya. Tomando de una histórica antipatía de la gente indígena de Guatemala, el Estado justifico la exterminación de aproximadamente 440 comunidades Mayas diciendo que eran parte de un complot comunista contra el gobierno.

Fuerzas gubernamentales implementaron una serie de tácticas estándar.  Trabajando metodológicamente a través de las tierras altas centrales, el ejército y sus equipos paramilitares—incluyendo “patrullas civiles” de recluta forzosa de hombres locales—atacaron más de 600 pueblos Mayas.  Concentrándose en el Departamento del Quiché, las fuerzas armadas acordonaban el pueblo, acorralaban a los habitantes, separaban a los hombres de las mujeres y después los mataban en secuencia.  Aquellos que escaparon serian perseguidos desde el aire por helicópteros.  Tortura extrema, mutilación y violencia sexual se convirtió en una cosa común, y también la violencia contra los niños.

Este periodo de dos años se conoció como el “Holocausto Silencioso.” En las palabras del informe de la CEH de 1999:

La percepción del ejército hacia las comunidades Mayas como aliados naturales de las guerrillas contribuyeron al aumento de violaciones de los derechos humanos perpetuados contra ellos, demostrando un racismo agresivo componente de extrema crueldad que dio a cabo la exterminación en masas de indefensas comunidades Mayas, incluyendo a niños, mujeres y ancianos, a través de métodos tan crueles que han indignado la conciencia moral del mundo.

 

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