Publicado en: 25 septiembre, 2018

Argentina. Enfoques cooperativos, Hoy: Que el último apague la luz…

Por tecnicoop

Con renovado vigor y actualidad vuelve en Argentina aquel dicho popular que en los años 90 y 2001 se impusieron: “Que el último apague la luz”, también se decía “La salida al desempleo está en Ezeiza”.

Por José Yorg, el cooperario.

“El individuo, como proponía Rousseau, es bueno por naturaleza, pero las condiciones sociales en las que se encuentra, según Owen, no le permiten serlo. El sistema capitalista no lo permite y por eso debería ser reformado para crear un mundo más moral”.

David Pérez Recio

 

 

Con renovado vigor y actualidad vuelve en Argentina aquel dicho popular que en los años 90 y 2001 se impusieron: “Que el último apague la luz”, también se decía “La salida al desempleo está en Ezeiza”, alegoría de la desesperación y  la incertidumbre como  la auténtica cara de los tiempos de ajuste económico.

El capitalismo atraviesa su etapa financiera, ya lo sabemos, mejor dicho, la padecemos.

Ahora, ¿Cómo leemos la realidad? Sabemos que cada quien se rasca donde le pica, es decir, nadie lee la realidad desde la nada, la inmensa mayoría sufre las consecuencias del apriete económico pero lee la realidad desde una conciencia ingenua, piensan acotados por las ideas impuestas desde la televisión que convirtió la información, las noticias, en shows periodísticos en el cual  nadie entiende nada porque todos discuten pero son divertidos.

Desde el cooperativismo del Siglo XXI leemos la realidad acorde a lo que Paúl Lambert, en su libro La Doctrina Cooperativa nos alecciona que “La ciencia explica lo real, la Doctrina juzga y propone diversos cambios para mejorar lo real” “Ciencia y Doctrina se complementan”.

Los Pioneros de Rochdale en el siglo XIX en un análisis de coyuntura miraron con ojos cansados por efectos nefastos del capitalismo en su etapa industrial pero a la luz de valores y principios económicos humanistas, esencia de la doctrina cooperativa, aportados por  teóricos y pensadores prácticos como Robert Owen, por eso decimos que nadie lee la realidad desde la nada.

Entonces, nuestro método de análisis cooperativo surge de esa posición, de una lectura de la realidad capitalista financiera en la que estamos inmersos y sufrimos las consecuencias que derivan del tipo de organización socio-económica que establece la supremacía del capital sobre el trabajo.

El cooperativismo surge como reacción a la relación desigual de la vida que establece el capitalismo, por tanto, tiene, el cooperativismo, una mirada negativa sobre lo que se está construyendo: una sociedad adaptada a la desigualdad social.

Sin embargo, el cooperativismo  propugna cambios transformadores positivos para la vida en mejoría como remedio social ante tanto infortunio generado.

Tal situación negativa fue detectada por los pioneros de Rochdale en el siglo XIX, en concreto en el año de 1844, en un análisis de coyuntura, y aún hoy, en el siglo XXI no ha sido modificado, por tanto, los objetivos fundacionales del cooperativismo siguen siendo esos anhelos, de construir un mundo mejor.

Así, ese es el modo de pensar y hacer análisis de coyuntura del cooperativismo transformador.

Atendiendo a que “La ciencia explica lo real, la Doctrina juzga y propone diversos cambios para mejorar lo real” La Doctrina cooperativa juzga negativa el programa económico del gobierno nacional argentino que estructura y formatea una sociedad financierizada.

Ello se comprueba por la apertura económica y una estructuración de una fenomenal devaluación. Suba de tarifas de los servicios esenciales de agua, electricidad, gas y otros, despidos en el Estado, reducción de impuestos a la minería y al agro, desmantelamiento de la industria nacional,  vaciamiento de lo público, de lo patriótico,   y por si todo fuera poco, un endeudamiento externo y vuelta al FMI con las implicancias de ello, dan, entre otros, resultados como el decrecimiento drástico del consumo, quiebre de la salud pública, la calidad educativa, el desprestigio institucional.

La ciencia de la cooperación explica que los esquemas organizativos socio-económicos son creaciones humanas, por tanto, un mundo bajo los designios de la cooperación no sólo es deseable sino perfectamente realizable, claro, si fuésemos capaces de tan noble proeza, evitando caer así en la desmoralización a la que nos empujan quienes quieren que se apague la luz del buen vivir y en la alegría que da la construcción del trabajo cooperativo.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

 

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