Antonio Gramsci , fábulas desde la cárcel

Por Iñaki Urdanibia

Un bello libro que da cuenta de una actividad desconocida, o al menos poco conocida, del político sardo.

Por Iñaki Urdanibia

A finales de 1926, el 8 de noviembre, fue encarcelado por el fascismo, quien fuese uno de los fundadores del partido comunista italiano. El 4 de junio de 1928 fue condenado a veinte años de prisión. El juez lo dijo con claridad meridiana: había que « impedir que este cerebro siguiera funcionando»; ya se había adelantado en el diagnóstico el clarividente Duce que había definido a Gramsci como « ese sardo jorobado, profesor de economía y filosofía, un cerebro indudablemente poderoso ». Pues bien, el 27 de abril de 1937 – se han cumplido ochenta años en éste – fallecía en la prisión. Allá acababa aquella intensa existencia que había visto la luz el 22 de enero de 1891 en Ghilarza, Cerdeña.

Si desde que iniciase su militancia en el partido socialista, a temprana edad, para posteriormente fundar el partido comunista, su actividad fue frenética a pesar de su débil salud, tanto en labores organizativas como teóricas, tampoco cesó su voz cuando estuvo entre rejas. Allí se dedicó a recapitular sobre los años de niñez, sin cumplir los doce años había comenzado a trabajar como asalariado, y juventud que fueron los de formación política y cultural, entre 1921 y 1922 en Turín, y sobre la vida política que había vivido, y lo dejó escrito en sus célebres Cartas desde la cárcel, que en su versión italiana contaba con 428 misivas y en su traducción al castellano ( Cuadernos para el diálogo, 1975) reunía 156.

En tales cartas se dejaba ver además de la clarividencia intelectual y política de quien había dado decididos pasos en el campo de la lucha política , cultural e ideológica ( teorizando sobre la filosofía de la praxis, sobre la cuestión meridional, acerca de la necesidad de los consejos y comités de fábrica, su visión del intelectual nuevo que en vez de basar su relación con los trabajadores en una relación paternalistas lo hiciese basándose en la solidaridad, o prestando suma importancia a los aspectos culturales con el fin de , por medio de la toma de posiciones, lograr la hegemonía entre los trabajadores y la ciudadanía en general, lo que llevaría a que los cambios no supusiesen una imposición sino una necesidad sentida por los protagonistas de los cambios); como digo, además de estos aspectos, se deja ver en sus cartas su condición de esposo y padre.

Ahora en una cuidada edición se publican oportunamente diez fábulas en las que los protagonistas son dos niños y varios animales, cuentos que los escribió para sus dos hijos , Delio Y Giuliano ( al que no llegaría a conocer personalmente), y a su esposa, Yulca ( Julia) Schucht: « El árbol del erizo y otros cuentos de las buenas noches » ( Icaria editorial, 2017).

La recopilación de fábulas ( El árbol del erizo – a Delio- , Encuentro con el mar – a Giuliano-, Armonías de la naturaleza , El juego de damas – a Delio-, Cuervos y búhos, Dibuja como quieras .- a Giuliano-, El zorro y el potrillo – a Delio-, Ya eres un hombrecito – a Giuliano-. El hombre en la cuneta – a Yulca-, Estudia historia – a Delio-), va acompañada con unas certeras ilustraciones de Claudio Stassi, que competan el acercamiento al bosque en donde los animales, los erizos, buscan su alimento ingeniándoselas para lograrlo, como relata Gramsci a sus hijos recordando sus vivencias infantiles, en las que la historia se ve poblada de distintos animales , amén de los mentados erizos, que el niño Antonio llevaba a su casa; señala igualmente algunas técnicas de caza de cangrejos a su hijo que acaba de ver el mar por primera vez utilizadas en su niñez , o relata las hazañas de un zorro atrapado por un campesino que da cuenta de su proverbial astucia; le explica a Delio, preocupándose de sus estudios, la pena que le da no poder ayudarle en ellos, y le señala cómo él no llego a aprender más que

el juego de damas; se nos hace asistir a encarnizadas luchas entre algunos de ellos – cuervos y búhos- en una verdadera guerra de posiciones ; elogia y aconseja la amplia libertad que se ha de dar en la escuela para que los alumnos se expresen por medio del dibujo . La historia del zorro el potrillo muestra la lucha entre el primero que está al acecho ante el nacimiento del segundo y la protección de la yegua…y una vez más se basa en su experiencia en el conocimiento de tales animales y las historias entre ellos; le invita a Giuliano a que les escriba al constatar, al ver su imagen en una foto que le han hecho llegar, que ya es un hombrecito. A su esposa le narra la historia de la caída de un hombre que se alza – por sus propios medios- tras comprobar que sus llamadas de auxilio son desatendidas por varios paseantes ( un científico, un campesino, un artista, un ministro de Dios), que se conforman con soltar su moralinas y seguir impertérritos su camino. Se cierra el volumen con una recomendación a su hijo Delio para que estudie historia – actividad que a él tanto le gustaba en sus tiempos escolares- ya que « concierne a todos los hombres vivos y todo lo que concierne a los hombres – tantos hombres como sea posible, todos los hombres del mundo, puesto que se unen entre sí en sociedad, trabajan, luchan y se mejoran a sí mismos-…».

Una serie de lecciones dirigidas a sus hijos para que conozcan, por medio de una medida fantasía, el mundo en el que les toca vivir. Fábulas que como cualquiera que se precie contienen un hilo conductor en el que se dan cita las diferencias y la luchas entre la justicia y la injusticia, entre los opresores y los oprimidos…sin caer en ningún momento en el tono panfletario,, ni en las coletillas propias de la jerga política, pues su prosa se tiñe de los propios de la naturaleza y de la fauna y flora que en ella habitan.

Me atrevo a afirmar que en estos cuentos en los que el padre , en la oscuridad de su celda, trata de acercarse a sus hijos, pretendiendo que estos se acerquen a la naturaleza, pueden adivinarse cierto empeño pedagógico ( existen ensayos sobre el tema de la huella del sardo en tal terreno: Lombardi, « Las ideas pedagógicas de Gramsci». A, Redondo, 1972), sin tratar de desdecir a la autora de la introducción que pone el acento en el interés que tienen los cuentos gramscianos, medio absolutamente pertinente para educar a los niños en valores que se alejen de las actividades de tiempo libre que dan neta primacía a los competitivo y deportivo en detrimento de otros valores de cercanía con el mundo. Tampoco le falta razón al profesor de la universidad de Cagliari, responsable de la introducción sarda, Mauro Pala que subraya la unión que muestran los cuentos con las raíces del folklore y la cultura popular; cuestión que para el autor no era baladí : Sirve bien esta publicación para una actividad hasta ahora desconocida de quien destacase como militante antifascista, desde la política y el periodismo ( fue colaborador de Avanti! Y director de L´Ordine nuovo) .

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