kaosenlared

Anuncio
sehansuscrito162  quedan838 Objetivo 1000 suscriptor@s! 
03 Mar 2012

Las clases sociales al incio del siglo XXI en Barcelona. De la necesidad a la libertad

por Kaos. Països catalans
Sábado, 03 de Marzo de 2012 11:08
Ya era hora que volviesen las clases sociales a actuar. La catedrática de la UAB, Marina Subirat, socióloga discípula de Alain Touraine y ex militante de Bandera Roja nos vuelve a recordar que existen. De momento hoy el 60% es clase trabajadora pero va en aumento. Es hora de construir el futuro!


Retrato contemporáneo de las clases medias catalanas

 

Esteban Hernández

El confidencial

“Hasta hace poco, la familia operaba como salvaguarda. Vamos a ver qué pasa a partir de ahora, porque los padres ya no están en disposición de seguir ejerciendo de tapón”. Marina Subirats, Catedrática emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona, sintetiza así las dudas sobre el destino que aguarda a la clase que gozaba de mayor estabilidad en la pirámide social, la media. En Barcelona: de la necesidad a la libertad (UOC Ediciones), Subirats analiza los cambios que han sufrido las clases sociales catalanas a partir de los datos extraídos de las cinco ediciones (de 1985 a 2006) que tuvo lugar la Encuesta Metropolitana de Barcelona. Pero ese recorrido a través de dos décadas cruciales, en las que aumentó la riqueza y se multiplicó el número de personas formadas, no sólo sirve para ofrecer un retrato acerca de las clases que conforman Cataluña, sino que advierte de las convulsas transformaciones que están operando hoy.

Según Subirats, los tres estratos que pueden apreciarse en la clase media catalana, que contaron en el pasado con rasgos bien definidos, en cuanto a recursos, hábitos y actitudes, hoy aparecen mucho más mezclados. 

1. La parte alta de la clase media está conformada por titulares de pequeñas y medianas empresas, representa hoy entre el 4 y el 5% de las capas medias, y cuenta con diversos niveles de potencia económica, generalmente ligados a las áreas geográficas de residencia.  No es un grupo especialmente urbano, y tampoco goza del mismo peso social que en el pasado, en tanto su influencia ha sido sustituida, en lo económico y en lo simbólico, por la clase corporativa, hoy dominante.

Los empresarios, a pesar de tener la posibilidad de repartirse a su conveniencia el tiempo, son quienes declaran trabajar más horas. Ya no viven, como en el pasado, en grandes casas en el centro de la ciudad, sino que residen en urbanizaciones de las afueras, principalmente en viviendas unifamiliares (en 2006, el 67% tenía una residencia de este tipo frente al 42% de 1990). Tampoco sus empresas gozan de la continuidad intergeneracional que se les atribuía en otras épocas: sólo un 15% de la clase empresaria proviene de ella, procediendo la gran mayoría de otras posiciones sociales, en general familias de origen modesto con un nivel educativo relativamente bajo.

Eso sí, mientras en 1990 apenas un 29% contaba con estudios secundarios y prácticamente ninguno con un título superior, hoy el 27% posee titulación universitaria y un 40% estudios secundarios. No es habitual que tengan familia numerosa, como ocurría en otros tiempos, aun cuando siguen teniendo más hijos que la media. Su estabilidad matrimonial es grande. Sólo hay un 5% que haya roto su matrimonio y entre ellos hay más separados que divorciados.

2. La clase profesional comprende un 20,2% del conjunto de la población metropolitana. Son el grupo con mayor porcentaje de personas autóctonas (el 80%) y el más catalanizado (el 84% habla y escribe  catalán). Es también el que tiene menos dificultades para llegar a fin de mes, el que más ahorra y el que más invierte en deuda pública. El 83% vive en un piso, y sólo el 17% tiene vivienda unifamiliar. Es un grupo más homogéneo que el de los empresarios, donde aparece gente más rica pero también capas más empobrecidas, y es especialmente receptivo con las ideas innovadoras.

Sin embargo, es la parte de la clase media que más está perdiendo en el nuevo entorno, ya que la caída en la estimación social del conocimiento, el gran número de profesionales existentes y el menor número de puestos de trabajo disponibles ofrecen un panorama muy distinto para los próximos años. Una situación que se está dejando notar especialmente en los jóvenes que provienen de esta capa social.

3. El último estrato de la clase media está conformado por autónomos y titulares de pequeñas empresas. Como asegura Subirats, este grupo, compuesto mayoritariamente por personas de origen catalán (sólo un 24% proviene del resto de España), subsiste sobre la base de pequeñas producciones artesanales, de comercios familiares, de la restauración y de pequeñas firmas que prestan servicios altamente especializados. Pueden competir en un entorno dominado por la gran empresa haciendo valer ventajas relacionadas con el trato, la proximidad o la adaptación a necesidades específicas. Sin embargo, los límites en los que se mueven están cada vez más desdibujados. Si antes pertenecían sin dudarlo a la clase media, ahora su ubicación no es tan clara. Parte de este grupo forma ya parte de la clase trabajadora tradicional y otros están más cerca de la clase profesional, a los que les vincula un saber específico.

En todo caso, este grupo de autónomos y de pequeños propietarios son una prueba clara de los cambios que están operando en la clase media, presa de unas contradicciones que son mucho más parte de nuestro tiempo que expresiones de una cultura concreta. Las conclusiones que el estudio recoge respecto de Cataluña no son distintas de las que pueden extraerse respecto de España, señala Subirats.

Escenario paradójico

“Las generaciones que provenían del franquismo consiguieron grandes mejoras en cuanto a estabilidad, salario y derechos. Sus hijos, por el contrario, tienen muchas dificultades para entrar en el mercado laboral, y cuando lo hacen no gozan de las mejores condiciones. Entre los jóvenes de clase media hay un 40% que no trabaja”. Ese escenario paradójico en el que los padres gozaron de mejores oportunidades laborales conforme cumplían años mientras que sus hijos sufren condiciones que empeoran progresivamente va a generar notables problemas, según Subirats, y la clase media será la más afectada. “Hasta ahora los padres han servido de tapón y han conseguido absorber situaciones duras. Pero hoy hay hijos que vuelven a casa de los padres y padres que pierden su casa. Los problemas empiezan a plantearse de manera aguda”.

Esas contradicciones también van a tener una lectura política evidente. Para Subirats, la clase media, que se apoyaba en creencias firmes acerca del progreso y de la importancia de la formación y del conocimiento, está mutando ideológicamente. “La clase media era progresista y luchaba por encontrar su propio poder utilizando elementos de racionalidad y cientifismo que le eran propios. Después se fue asentando y se convirtió en conservadora.” Sin embargo, hoy no queda clara cuál será su posición de futuro. “Si sigue moviéndose hacia la pauperización, se radicalizará hacia la izquierda, como vemos en los indignados; si, por el contrario, el movimiento fuese hacia un mayor bienestar económico, se haría más conservadora.  Estamos ante una situación muy nueva”.


 

Marina Subirats: “Ja és hora que les classes socials tornin a actuar”

“Res no està escrit i, si la gent s’hi posa, com nosaltres sota Franco, se’n sortirà”

 

 

MARC ANDREU

EL PAIS

 

 

Marina Subirats. / CARLES RIBAS


 

Enterrat Marx a Londres i el socialisme, arreu d’Europa, qui gosa parlar avui de classes socials a Barcelona? Una sociòloga deixeble d’Alain Touraine, bandera roja i feminista abans que directora de l’Instituto de la Mujer (1993-1996) i regidora d’Educació (1999-2006) que, mentre li fan fotos en un balcó de l’Eixample, argumenta que és “d’escola privada” i “sexista” el “pati de ciment” on observa els nois jugar a pilota a cor que vols mentre les noies s’arrauleixen en un racó al sol. Amb aquest empirisme al detall analitza Marina Subirats (Barcelona, 1943) les cinc edicions de l’Enquesta Metropolitana per radiografiar la Catalunya actual al llibre Barcelona: de la necessitat a la llibertat. Les classes socials al tombant del segle XXI (L’Avenç / UOC, en castellà), que avui es presenta a l’auditori RBA.

 

Marxista confessa per ofici sociològic, Subirats compara les fotos dels treballs que va idear el 1985 per encàrrec de Pasqual Maragall i que el tripartit va ampliar a tot Catalunya en la darrera edició, el 2006. “S’hi identifiquen, rodonetes i empíriques, les classes socials que no hem volgut veure en democràcia. Malgrat no ser les classes de Marx, perquè hi ha ascensor social, hem fet veure que no existien; era més bonic pensar només en individus que fan el que volen”, explica l’autora.

 

Subirats recupera l’anàlisi de classe el mateix mes que l’historiador Josep Fontana, en un article a L’Avenç, admet que aquest concepte “ha anat deformant-se” i potser ja no serveix per entendre un món actual amb identitats transversals. “Les classes existeixen i són encara la base per entendre l’evolució de la societat”, es defensa Subirats. Ha llegit Fontana i li critica que “els historiadors només veuen l’èpica de la classe per si, la que actua en un moment concret”, obviant que els sociòlegs “les poden identificar en si mateixes, i fins i tot quan no hi ha consciència de classe”.

 

“Tornarem força enrere: violència, enfrontament, conflicte...”

 

Si es va perdre la consciència, va ser durant els feliços 20 anys de progrés que retrata Subirats com els que “van deixar la millor Barcelona metropolitana possible” i van fer realitat “la Catalunya-ciutat que ha homogeneïtzat les formes de vida”. Tot això que, ara, la crisi ha estroncat i dades sobre desigualtats del 2006, sorprenentment, ja anunciaven. “Tornarem força enrere: violència, enfrontament, conflicte... això és el que ens trobarem”, vaticina Subirats.

 

“Feina i millors sous, pisos de propietat, cotxes, fills a la universitat, neveres, teles de plasma, drets adquirits...”, enumera Subirats. És la llarga arrencada de cavall d’una societat on “tothom respon que és de classe mitjana” i que ara pateix una parada de burro. Vint anys “d’eufòria” a contrapeu de “l’onada conservadora que, com explica Fontana a Por el bien del Imperio, Reagan i Tatcher van iniciar en plena guerra freda” i que ara ja ha guanyat l’hegemonia a Catalunya i Espanya. Hi ha contribuït “el partit socialista, que ha acabat fent la feina de la dreta i perjudicant la classe treballadora”.

 

“Què cal fer?”, preguntaria Lenin “davant l’ofensiva brutal de la dreta” i la “classe corporativa transnacional” que identifica Subirats amb un terme nou aquí. “Els partits ja no són instruments per a l’esquerra”, admet. I per experiència política sap que “sota la democràcia actuen poders fàctics: Església, bancs, asseguradores, fons d’inversió...” que tan aviat obliguen un alcalde “a posar més escoles privades al mapa” com “posen de genolls” un president de Govern “que es va creure que tenia poder per ignorar la crisi”.

 

Subirats, que reconeix que s’ha “deixat anar” al capítol final, acaba apel·lant a l’èpica històrica: “És el moment que les classes socials tornin a actuar com a tals. Cal que l’acció de la classe treballadora i de gran part de la classe mitjana reequilibri les coses”. L’enquesta del 2006 posa en dubte que tinguin capacitat de fer-ho. Ni els joves: individualistes, apàtics, apolítics. “Però ja han explotat mobilitzacions contra les retallades i el 15-M”, s’anima Subirats. “Són una incògnita; i reconstruir un projecte polític serà llarg i complicat”, raona qui creu que “els sindicats no podran aturar la reforma laboral”. Però conclou: “Res no està escrit i, si la gent s’hi posa, com nosaltres sota el franquisme, se’n sortirà”. Agrupem-nos, doncs. És la lluita darrera.

 

De Cambó a la carn de canó

 

Marina Subirats dedica les 250 pàgines “més avorrides però principals” del seu llibre (en té 436) a definir “classe per classe, fracció per fracció” l’estructura social de “la Catalunya-ciutat” actual.

 

Classe corporativa. L’1% de la població és una nova classe transnacional, financera, neoliberal i sense rostre, invisible. Ha substituït la gran burgesia “que podien representar Prat de la Riba o Cambó” i que eren “els Güell, els Girona, els Godó”. Ho escriu a la pàgina 203, però de viva veu precisa que “Godó és un supervivent” amb poder: “Va prometre majoria absoluta a Joan Clos si ensorrava BTV”.

 

Classe mitjana. Ha mort “la filosofia dels senyors Esteve”. La burgesia propietària, catalanista i conservadora, que vota CiU però també PP i ERC, pinta poc. Ferran Soriano n’és l’exemple? “Sí”. Aquesta classe mitjana-alta és el 4% de la població. A sota hi ha la classe professional, un 20% d’assalariats qualificats i treballadors públics, progressistes a qui angoixa el futur dels seus fills. “Reietons” mimats, amb estudis però poc llegits i no tant catalanistes, aquests joves són un 10% de població que s’estira fins als 35 anys. I queden els autònoms, un altre 10% que “amb el discurs de l’emprenedoria” aspiren a burgesia però són carn de canó.

 

Classe treballadora. “Principal víctima de les retallades”, engloba més del 50% dels catalans, en tres fraccions. Els obrers jubilats, “protagonistes de la transició” i molts al llindar de la pobresa. Els treballadors joves i adults, abocats a l’atur, castellanoparlants i “guanyats pel conservadorisme”. I els immigrants, amb bona formació però els últims de la fila.


 


Barcelona: de la necessitat a la llibertat. Les classes socials al tombant del segle XXI

Marina Subirats

 

L’Enquesta Metropolitana, encarregada i tutelada per les institucions públiques, va tenir cinc edicions, que es van dur a terme els anys 1985-86, 1990, 1995, 2000 i 2006. A través seu, s’han obtingut una sèrie de dades que cobreixen vint anys que han estat cabdals en el desenvolupament territorial i social de la Barcelona metropolitana, i que permeten reconstruir els processos de la conversió d’una societat encara molt marcada per l’etapa de la dictadura en una societat del tombant del segle XXI, que ha deixat enrere aquells temps i que s’enfronta amb altres reptes, altres crisis, altres identitats. L’etapa 1985-2006 ens marca un període amb un relat propi: el dels anys de gran creixement de la societat metropolitana, de millora de les situacions col·lectives, de disminució de les desigualtats.

 

 


Marina Subirats

 

Ultima modificacion el Sábado, 03 de Marzo de 2012 12:32


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre

También te puedes suscribir y ayudar a que tengamos un presupuesto anual estable pinchando en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Suscripción 36 Euros
Suscripción 50 Euros
Más información sobre la suscripción: Aquí


blog comments powered by Disqus
Logueate en la parte de arriba o registrate para comentar.
Anuncio
Anuncio