8 M. Huelga sin fiesta

Por Koldo Madrid

Hay que dejarse de batukadas, de jolgorios. Lo que soportan las mujeres no es motivo de alegría, si no de protesta seria y firme.

Por Koldo Madrid

La huelga general que van a hacer mañana las mujeres no debería ser una fiesta. No existen motivos para ello. Se os sacude, se os viola, se os acosa. Os amenazan y os asesinan. Cuando se critica a una mujer por su trabajo se usa el físico para tratar de humillarlas. Las pueden decir que las mujeres son como las leyes, que están para violarlas. Lo dijo el presidente del Consejo Gral. de la Ciudadanía en el Exterior. Se las discrimina, se les advierte que quedarse embarazada es una mala idea si quieren mantener el trabajo. Se les niega si tienen cargas familiares. O si no están tan buenas como requiera el departamento de RR.HH. de turno. Se las exigen faldas, y tacones y enseñar la piel, aunque haga frío, aunque la jornada sea larga. Se las exige color en los labios o el maquillaje necesario. Son las que mayoritariamente cuidan de sus hijos, de quien esté enfermo, de sus mayores. Son las que en abrumadora mayoría cuidan y mantienen las casas, su economía, su limpieza, su dignidad. Y no cobran por ello. Y no cotizan por ello. Y no tendrán jubilación por ello.

¿Y si son negras? No es lo mismo ser una mujer blanca que una negra. Son invisibles para todos, incluso para el movimiento feminista. Por eso muchas mujeres de origen africano no terminan de sentir esta huelga de mañana como suya. Y las entiendo. En el diálogo de una película un hombre negro le decía a su mujer negra “Eres pobre, eres mujer, eres negra… ¡no eres ná!”. Una tragedia añadida.

Cobrar menos por el mismo trabajo realizado por un hombre, es otro añadido a la indecencia.

Por eso no entiendo que la huelga de mañana pueda tener carácter festivo. Ha de cargarse de sentido de clase, porque las mujeres que mañana harán la huelga, serán obreras. Es la lucha de las trabajadoras que se niegan a seguir pisoteadas, humilladas, insultadas. Y hay que apoyar. Y si eres un hombre y haces la huelga, apoyas sin que se te ocurra tomar protagonismo. Y si trabajas, ten la decencia de hacer simplemente tu trabajo, sin cubrir el de la compañera que ha acudido a la protesta en vez de ir al trabajo. Que se note la ausencia de cada mujer en las empresas, que más de un patrón, de un encargao lameculos, estará deseando decir al día siguiente “Pues no se ha notado tu día de protesta”. No dejemos que se dé el gusto y que se joda.

Para ilustrar, una foto de 1986. Una obrera negándose a ser pisoteada por los sicarios de un estado que quería robarles lo que era suyo. Madre, esposa e indómita. Aplicando la misma medicina que un estado totalitario y abyecto como éste, aplica cuando se siente mínimamente contestado. Una mujer valiente, digna, rebosando coraje. Que sirva su ejemplo y no el que tiene frente a ella, que es ejemplo de todo lo contrario.

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